¿Qué es el Tercer Estado?

El abate Emmanuel-Joseph Sieyès (1748-1836), , por Jacques-Louis David

“El plan de este escrito es bastante simple. Tenemos que plantearnos tres cuestiones:

1.a ¿Qué es el Tercer estado? Todo.

2.a ¿Qué ha sido hasta ahora en el orden político? Nada.

3.a ¿Qué pide? Llegar a ser algo.

Se verá que las respuestas son justas, Examinaremos después los medios que se han intentado y los que deben emprenderse, a fin de que el Tercer estado llegue a ser, en efecto, algo. Así diremos:

1.° Lo que los ministros han intentado y lo que los privilegiados proponen en su favor.

2.° Lo que hubiera debido hacerse.

3.° En fin, lo que resta por hacer al Tercer estado para ocupar el puesto que le es debido.

¿Qué es necesario para que una nación subsista y prospere? Trabajos particulares y funciones públicas.

Todos los trabajos particulares pueden reducirse a cuatro clases: 1. como la tierra y el agua suministran la materia prima de las necesidades del hombre, la primera clase en el orden de las ideas será la de todas las familias aplicadas a los trabajos del campo. 2. Desde la primera venta de las materias hasta llegar a su consumo o uso, una nueva mano de obra, más o menos multiplicada, añade a estas materias un segundo valor más o menos compuesto. La industria humana alcanza así a perfeccionar los beneficios de la naturaleza, y el producto bruto a doblar, decuplicar, centuplicar su valor. Tales son los trabajos de la segunda clase. 3. Entre la producción y el consumo, así como entre los diferentes grados de la producción, se establece una multitud de agentes intermediarios, útiles tanto a los productores como a los consumidores; son los comerciantes y los negociantes. Los negociantes, que comparan sin cesar las necesidades de los lugares y de los tiempos, especulan sobre el provecho de la guarda y del transporte; los comerciantes se encargan en último término del despacho, sea al por mayor, sea al por menor. Este género de utilidad designa a la tercera clase. 4. Además de esas tres clases de ciudadanos laboriosos y útiles que se ocupan del objeto propio del consumo y del uso, se necesitan todavía en una sociedad multitud de trabajos particulares y de cuidados directamente útiles o agradables a la persona. Esta cuarta clase abarca desde las profesiones científicas y liberales más distinguidas hasta los servicios domésticos menos estimados. Tales son las obras que sostienen a la sociedad. ¿Sobre quién recaen? Sobre el Tercer estado. […]

Basta aquí con haber hecho sentir que la pretendida utilidad de un orden privilegiado para el servicio público no es más que una quimera; que sin él, todo lo que hay de penoso en ese servicio es desempeñado por el Tercero; que sin él, las plazas superiores serían infinitamente mejor desempeñadas; que deberían ser naturalmente el lote y la recompensa de los talentos y de los servicios reconocidos; y que si los privilegiados han llegado a usurpar todos los puestos lucrativos y honoríficos, es al mismo tiempo una iniquidad odiosa para la generalidad de los ciudadanos y una traición para la cosa pública. ¿Quién osaría, pues, decir que el Tercer estado no tiene en sí todo lo necesario para formar una nación completa? Es el hombre fuerte y robusto, uno de cuyos brazos está todavía encadenado. Si se suprimiera el orden privilegiado, la nación no sería menos en nada, sino algo más. Así, ¿qué es el Tercero? Todo, pero un todo trabado y oprimido. ¿Qué sería sin el orden privilegiado? Todo, pero un todo libre y floreciente. Nada puede marchar sin él, y todo iría infinitamente mejor sin los otros. No basta haber mostrado que los privilegiados, lejos de ser útiles a la nación, no pueden sino debilitarla y dañarla; hay que probar ahora que el orden noble no entra en la organización social; que podrá ser una carga para la nación, pero que no forma parte de ella. […]

Los estados privilegiados marcan su poder sobre el pueblo.

¿Qué es una nación? Un cuerpo de asociados que viven bajo una ley común y representados por la misma legislatura. ¿No es muy cierto que el orden noble tiene privilegios, dispensas, aun derechos separados de los derechos del gran cuerpo de los ciudadanos? Sale por eso del orden común, de la ley común. Así, sus derechos civiles hacen de él ya un pueblo aparte en la gran nación. Es realmente imperium in imperio.

Respecto de sus derechos políticos, también los ejerce aparte. Tiene sus representantes propios, que para nada se han encargado de la procuración de los pueblos. El cuerpo de sus diputados se reúne aparte; y aun cuando se reuniera en una misma sala con los diputados de los simples ciudadanos, no sería menos cierto que su representación es esencialmente distinta y separada: es extraño a la nación por su principio, puesto que su misión no viene del pueblo, y por su objeto, puesto que consiste en defender no el interés general, sino el interés particular.

El Tercero abraza, pues, todo lo que pertenece a la nación; y todo lo que no es el Tercero no puede ser mirado como de la nación. ¿Qué es el Tercero? Todo.

Página inicial, en francés, de este panfleto revolucionario. Enero de 1789

[…] Hay que entender por el Tercer estado el conjunto de los ciudadanos que pertenecen al orden común. Todo lo que es privilegiado por la ley, de cualquier manera que sea, sale del orden común, constituye una excepción a la ley común y, por consiguiente, no pertenece al Tercer estado. Ya lo hemos dicho: una ley común y una representación común es lo que hace una nación. No es sino demasiado cierto que no se es nada en Francia cuando no se tiene para sí más que la protección de la ley común; si no se puede invocar ningún privilegio hay que resolverse a soportar el desprecio, la injuria y vejaciones de toda especie. Para evitar ser aplastado por completo no le queda al desdichado no privilegiado otro recurso que agregarse mediante toda clase de bajezas a un grande; a este solo precio compra la facultad de poder, llegado el momento, invocar a alguien.

Pero vamos a considerar aquí el orden del Tercer estado menos en su estado civil que en sus relaciones con la Constitución. Veamos lo que él es en los Estados generales.

¿Quiénes han sido sus pretendidos representantes? Ennoblecidos o privilegiados a plazo. Y ni siquiera esos falsos diputados han sido obra de la libre elección de los pueblos. Algunas veces en los Estados generales, y casi generalmente en los Estados provinciales, la representación del pueblo es considerada como un derecho de ciertos cargos u oficios.

La antigua nobleza no puede soportar a los nuevos nobles; no les permite reunirse con ella en sesión sino cuando pueden probar, según se dice, cuatro generaciones y cien años. Así, los rechaza al orden del Tercer estado, al que con toda evidencia han dejado de pertenecer. Sin embargo, a los ojos de la ley todos los nobles son iguales, tanto el de ayer como el que consigue bien o mal ocultar su origen o su usurpación. Todos tienen los mismos privilegios. Solo la opinión los distingue. Pero si el Tercer estado está obligado a soportar un prejuicio consagrado por la ley, no hay razón para que se someta a un prejuicio contra el texto de la ley.

Que hagan todos los nuevos nobles que quieran; es seguro que desde el instante en que un ciudadano adquiere privilegios contrarios al derecho común, ya no es del orden común. Su nuevo interés es opuesto al interés general; es inhábil para votar por el pueblo.

Este principio incontestable descarta de manera semejante de la representación del orden del Tercero a los simples privilegiados a plazo. Su interés es también más o menos enemigo del interés común, y aun cuando la opinión los coloque en el Tercer estado y la ley permanezca muda a su respecto, la naturaleza de las cosas, más fuerte que la opinión y la ley, los coloca indiscutiblemente fuera del orden común. […]

No se pueden apreciar las verdaderas peticiones del Tercer Estado más que por las reclamaciones auténticas
que las grandes municipalidades del reino han dirigido al gobierno. ¿Qué se ve en ellas? Que el pueblo quiere llegar a ser algo, aunque sólo sea el mínimo. Quiere tener verdaderos representantes en los Estados
Generales, es decir, diputados sacados de su clase, que sean aptos para ser los intérpretes de sus deseos y los
defensores de sus intereses. Pero, ¿de qué le serviría asistir a los Estados Generales, si allí predomina un
interés contrario al suyo? No haría más que consagrar con su presencia la opresión de que es eterna víctima.
Así, el Tercer Estado está bien seguro de que no puede venir a votar en los Estados Generales si no tiene en
ellos una influencia al menos igual a la de los privilegiados, y pide un número de representantes al menos igual a la de las otras dos clases juntas. En fin, esta igualdad de representación llegaría a ser perfectamente
ilusoria si cada cámara tuviese su voto separado. El Tercer Estado pide, pues, que los votos sean por cabeza
yno por clase. He aquí a lo que se reducen sus reclamaciones, que han llenado de alarma a los prívilegiados, porque han creído que por eso sólo se haría indispensable la reforma de los abusos. La verdadera intención del Tercer Estado es tener en los Estados Generales una influencia igual a la de los privilegiados. ¿Puede pedirse, repito, menos? ¿No está claro que, si su influencia está muy por bajo de la igualdad, no puede esperarse que
salga de su nulidad política y llegue a ser algo? […]

SIEYES, Emmanuel. J.: ¿Qué es el Estado llano?, Enero de 1789.

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Acuerdos de Evian, 1962

Los acuerdos de Evian son el resultado de negociaciones entre los representantes de Francia y los del Gobierno Provisional de la República Argelina (GPRA) formado por el Frente de Liberación Nacional (FLN) durante la guerra de Argelia. Estos acuerdos se firman el 18 de marzo de 1962 en Evian y se traducen en un inmediato alto el fuego aplicado a la totalidad del territorio argelino. Estos acuerdos acababan con ocho años de una guerra que aún no tenía nombre y para la que Francia había desplegado unos 400.000 soldados y durante la que murieron entre 250.000 y 400.000 argelinos (más de un millón según el FLN).

Manifestaciones por la independencia de Argelia

El pueblo francés, por el referéndum del 8 de enero de 1961, ha reconocido a los argelinos el derecho de escoger, mediante consulta por sufragio directo y universal, su destino político con relación a la República francesa. Las conversaciones celebradas en Evian del 7 al 18 de marzo de 1962 entre el Gobierno de la República y el Frente de Liberación Nacional han llegado a la siguiente conclusión: un alto el fuego se ha acordado; concluirán las operaciones militares y la lucha armada en territorio argelino el 19 de marzo. Las garantías sobre realización de la autodeterminación y organización de los poderes públicos en Argelia durante el periodo transitorio, se han definido de acuerdo. La formación, como secuela de la autodeterminación de un Estado independiente y soberano, parece conforme a las realidades argelinas; en estas condiciones y respondiendo al interés de los dos países, la cooperación de Francia y de Argelia, el Gobierno francés estima con el F.L.N. que la solución de la independencia de Argelia en cooperación con Francia es la que corresponde a esta situación. Por lo tanto, el Gobierno y el F.L.N. han definido, de acuerdo, esta solu ión con declaración que la someterán a sus electores por el escrutinio de autodeterminación.

CAPITULO 1

De la Organización de los Poderes Públicos en el Período Transitorio y de las Garantías de Autodeterminación

La consulta de autodeterminación permitirá a los electores expresar si quieren que Argelia sea independiente, y en este caso si quieren que cooperen Francia y Argelia en las condiciones definidas en las presentes declaraciones

La libertad y sinceridad de la consulta se garantizarán conforme al Reglamento que fija las condiciones de la consulta de autodeterminación.

El pleno ejercicio de las libertades públicas y de las individuales se restablecerán en el más breve plazo posible. (…)

El F.L.N. se considerará como una formación política de carácter legal.

Las personas internadas en Francia y en Argelia se liberarán en el plazo máximo de veinte días desde el cese el fuego.

La amnistía se proclamará inmediatamente. Los detenidos serán liberados.

CAPITULO II

De la independencia y cooperación

Si se adoptara la solución de independencia y de cooperación, el contenido de las presentes declaraciones se impondrá al Estado argelino. (…)

A. De la independencia de Argelia

El Estado argelino ejercerá su entera y plena soberanía en el interior y el exterior. Esta soberanía se ejercerá en todos los aspectos, especialmente la defensa nacional y asuntos exteriores. El Estado argelino se dará libremente sus propias instituciones y escogerá el régimen social político que crea más conveniente a sus intereses. En el plano internacional definirá y aplicará con entera soberanía la política que es coja. El Estado argelino suscribirá sin reservas la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y fundará sus instituciones sobre los principios democráticos y la igualdad de derechos políticos entre todos los ciudadanos, sin discriminación de raza, origen o religión. Aplicará especialmente las garantías reconocidas a los ciudadanos de estatuto civil francés.

2. Derechos y Libertades de las personas y sus garantías (…)

B. De la cooperacióne entre Francia y Argelia

Las relaciones entre ambos países se fundarán en el mutuo respeto de su independencia, sobre la reciprocidad de ventajas y el interés de las dos partes. Argelia garantiza los intereses de Francia y los derechos adquiridos por las personas físicas o morales en las condiciones fijadas por las presentes declaraciones. En contrapartida, Francia garantizará a Argelia su asistencia técnica y cultural y aportará a su desenvolvimiento económico y social una ayuda financiera privilegiada (…)

Acuerdos de Evian, 18 de marzo de 1962

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Ultimátums a Alemania, tras invadir Polonia, 1939

El ultimátum francés a Alemania, 3 de septiembre de 1939

Tropas alemanas pasan la frontera polaca

“Excelentísimo Señor:

No habiendo recibido el 3 de septiembre a las 12 horas del mediodía, ninguna respuesta satisfactoria del gobierno del Reich al escrito que entregué a V.E. el 1 de Septiembre, a las 22 horas, tengo el honor de comunicarle, por encargo de mi gobierno, lo siguiente:

El gobierno de la República Francesa considera su deber recordar, por última vez, la grave responsabilidad que ha tomado sobre sí el gobierno del Reich al haber abierto las hostilidades contra Polonia sin declaración de guerra y no haber aceptado la proposición de los gobiernos de la República Francesa y de Su Majestad británica de suspender toda acción de ataque contra Polonia y declararse dispuesto a una retirada inmediata de sus tropas de territorio polaco.

El gobierno de la República tiene por ello el honor de poner en conocimiento del gobierno del Reich que se ve obligado desde hoy 3 de Septiembre, a las 17 horas, a cumplir las obligaciones contraídas por Francia con Polonia en el Tratado Franco-Polaco y que el gobierno alemán conoce”.

Coulondre, Embajador de Francia en Berlín

El ultimátum británico a Alemania, 3 de septiembre de 1939

“Excelentísimo Señor:

En el comunicado que tuve el honor de dar a conocer a V.E. el 1 de Septiembre, informaba a V.E, siguiendo las instrucciones del Secretario para Asuntos Exteriores de Su Majestad, que el gobierno de Su Majestad del Reino Unido cumplirá sin demora sus obligaciones con Polonia, si el gobierno alemán no está dispuesto a dar al gobierno de Su Majestad del Reino Unido seguridades satisfactorias de que el gobierno alemán suspende toda acción de ataque contra Polonia y está dispuesto a retirar inmediatamente sus tropas de territorio polaco.

Aunque este comunicado fue dado a conocer hace más de veinticuatro horas, no ha obtenido ninguna respuesta habiendo, por el contrario continuado y aumentado los ataques alemanes contra Polonia. Por ello, tengo el honor de informar a V.E. que, en el caso de que hasta las 11 horas de la mañana (hora de verano británica) de hoy, 3 de Septiembre, no sea dada una seguridad satisfactoria en el sentido antes mencionado, por el gobierno alemán y llegue a Londres a manos del gobierno de Su Majestad, existirá, desde ese momento, un estado de guerra entre los dos países”.

Neville Henderson, Embajador del Reino Unido en Berlín

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La invasión de Francia, 1940

General Heinz Guderian (Kulm, Prusia Occidental, 17 de junio de 1888 – Schwangau (Baviera), 14 de mayo de 1954)

«Mientras que la línea Maginot estaba poco ocupada, el ejército francés, incluidas las divisiones blindadas, así como el cuerpo expedicionario británico en el Flandes francés, estaban concentrados entre el Mosa y el Canal de la Mancha, con el frente hacia el noroeste. Por el contrario, las tropas belgas y holandesas estaban articuladas para proteger a sus países de un ataque procedente del este.

Esta disposición de las fuerzas permitía concluir que el enemigo contaba con que los alemanes ejecutarían una vez más el Plan Schlieffen de 1914, y que el grueso de los ejércitos aliados se destinaba a prevenir un ataque envolvente avanzando a través de Holanda y Bélgica. Alrededor de la bisagra de tal movimiento hacia Bélgica no se apreciaba la preparación de ninguna cobertura, en forma de reservas situadas, por ejemplo, en la región de Charleville o de Verdún. Se diría que el mando francés no creía posible otra eventualidad que no fuera el viejo Plan Schlieffen…

En cuanto al Alto Mando, estábamos muy sorprendidos de que no hubiera aprovechado el momento favorable para atacar en el otoño de 1939, cuando el grueso del ejército alemán, y sobre todo el conjunto de sus fuerzas blindadas, se encontraba inmovilizado en Polonia…

De todo esto se podía deducir que un golpe por sorpresa, directamente contra el objetivo, por Sedán hacia Amiens y el Canal de la Mancha, con un fuerte componente de blindados, alcanzaría en profundidad el flanco del adversario, comprometido en un avance a través de Bélgica. Contra un ataque así, no dispondría más que de reservas insuficientes; la operación tenía, por tanto, muchas posibilidades de éxito; una explotación inmediata de los éxitos iniciales permitiría copar el grueso de las fuerzas enemigas estaciones en Bélgica».

H. Guderian, Recuerdos de un soldado, 1954.

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Síntomas de la crisis de 1929, según Paul Reynaud

¿Se deduce de esta entrevista con el político francés Reynaud que la crisis del 29 surge de forma inesperada? ¿Ven el periodista y el entrevistado los signos precursores de la crisis? ¿Cuáles son los rasgos principales de la economía norteamericana, según Reynaud?

Paul Reynaud

«¿Qué os parece la situación económica y financiera de los Estados Unidos? Algunos estiman que la fachada actual, de apariencia muy brillante, el desarrollo constante de la producción, acusado por casi todas las estadísticas, la ascensión continua de los valores en Wall Street no podrán sostenerse durante mucho tiempo y que una crisis brutal estallará un día próximo.

– No podrá tratarse de una crisis violenta. Los trusts que han sido formados poseen una gran parte de las acciones de la sociedades que consideran como las mejores. Estos trusts tendrán una acción reguladora. Estimo de todas formas que una crisis apunta en los Estados Unidos. Algunas fuentes de riqueza están cerradas. Los agricultores se lamentan, la situación textil es difícil. Hay superproducción de automóviles; los stocks aumentan sin cesar, y una detención en la producción de automóviles repercutirá directamente en las industrias metalúrgicas, industrias de base. Por otra parte, el alza continua de los valores ha desarrollado el gusto por la especulación […]». Algunos retrocesos, como los que se han producido en estos últimos días en Wall Street no deberán ser desdeñados […] estos son los signos precursores.

Entrevista del diario Temps al diputado francés Paul Reynaud, 15 de octubre de 1929.

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Propuesta de Unión franco-británica, 1940

Jean Monnet (Cognac, 9 de noviembre de 1888 - Yvelines, 16 de marzo de 1979)

En este momento sumamente fatal de la historia del mundo moderno, los Gobiernos del Reino Unido y de la República francesa hacen esta declaración de unión indisoluble e inflexible resolución en la defensa común de la justicia y la libertad contra el sometimiento a un sistema que reduce la Humanidad a una vida de robots y esclavos.

Los dos Gobiernos declaran que Francia y Gran Bretaña no serán en adelante ya dos naciones, sino una Unión franco-británica.

La constitución de la Unión instituirá organismos comunes para la defensa, la política exterior, la hacienda y la economía.

Todo ciudadano francés gozará inmediatamente de la ciudadanía británica; todo súbdito británico se convertirá en ciudadano francés.

Los dos países compartirán la responsabilidad de la reparación de los daños de la guerra, dondequiera que se produzcan en sus territorios, y los recursos de ambos, puestos en común, se aplicarán por igual a este fin.

Durante la guerra, habrá un solo gabinete de Guerra, y todas las fuerzas de Gran Bretaña y de Francia, en tierra, mar y aire, se pondrán bajo su dirección. Gobernará desde el lugar donde mejor pueda hacerlo. Los dos Parlamentos quedarán formal mente asociados. Las naciones del Imperio británico están formando ya nuevos ejércitos. Francia mantendrá las fuerzas adecuadas en tierra, mar y aire. La Unión hace un llamamiento a los Estados Unidos para que fortalezcan los recursos económicos de los Aliados y presten su poderosa ayuda material a la causa común.

La Unión concentrará toda su energía contra el poder del enemigo, dondequiera que la batalla pueda darse. Y así venceremos.

Propuesta redactada por Jean Monnet con la colaboración de consejeros británicos, entre ellos John Maynard Keynes, 16 de junio de 1940

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Resultados de la Conferencia de Stressa, 1935

Pierre Laval, Benito Mussolin, MacDonald en la Conferencia de Stressa, 1935

El Frente de Stresa fue un acuerdo tomado en abril de 1935 por el ministro de asuntos exteriores francés Pierre Laval, el primer ministro británico Ramsay MacDonald y el líder italiano Benito Mussolini. Su objetivo era reafirmar los Tratados de Locarno y declarar que la independencia de Austria “seguiría inspirando su política común”. También se acordó la oposición a cualquier intento de Alemania para tratar de cambiar las condiciones del Tratado de Versalles. El tratado fue negociado en una conferencia celebrada en Stresa, en Italia, de donde toma su nombre. Véamos un artículo de la prensa de este momento:

Stresa, 15, 10 mañana.— A las doce y veinte de la tarde de ayer, terminó la conferencia de las Tres Potencias, representadas aquí por sus presidentes del Consejo y sus ministros de Negocios Extranjeros. Sobre los resultados de la Conferencia se ha facilitado la siguiente referencia:

“Los representantes de los Gobiernos de Italia, Francia y el Reino Unido, han examinado la situación general de Europa después de los cambios de puntos de vista sostenidos durante las últimas semanas acerca de la decisión tomada el día 16 de marzopor el Gobierno alemán. Se llegó a un completo acuerdo sobre varios asuntos examinados, que son:

Decisión sobre cuatro puntos

Primero: Las potencias acuerdan seguir la línea común de conducta acerca del memorándum francés a la Sociedad de Naciones.

Segundo: La información que ellas recibieron confirma sus puntos de vista en sentido de que las negociaciones deben desarrollarse en forma que constituyan la seguridad de la Europa del Este.

Tercero: Reafirmar la necesidad de mantener la independencia e integridad de Austria, que debe continuar siendo una aspiración de política común. Los representantes de los Gobiernos en el Pacto de Roma, también deben reunirse en fecha próxima para llegar a un acuerdo central europeo.

Cuarto: Acuerdan continuar el estudio de un pacto aéreo para la Europa del Oeste y “de acuerdos bilaterales que puedan acompañarlo”.

Contra el gesto unilateral del Reich

Quinto. Lamentan tener que reconocer que la repudiación unilateral por Alemania de las cláusulas militares del Tratado de Versalles, ha socavado la confianza pública en ia seguridad del mantenimiento de la paz. También la magnitud del rearme alemán ha invalido los supuestos sobre los que se basaban los esfuerzos para el desarme. “No obstante, las tres potencias reafirman, su decisión de sostener la paz por el medio de establecer un sentido de seguridad.”

Sexto. Las tres potencias declaran que otros Estados interesados deben informarse del deseo de Austria, Hungría y Bulgaria de rearmarse.

Una declaración posterior de las delegaciones italiana y británica, reafirma las obligaciones dimanantes del Pacto de Locarno con el deseo de “cumplirlas fielmente, si la necesidad lo exige”.

El comunicado agrega que la declaración final de las tres potencias, cuyo objetivo es el mantenimiento colectivo de la paz dentro de la Sociedad de Naciones, es un completo acuerdo, en oponerse por los medios prácticos a cualquier réplica unilateral de los Tratados, que pueda poner en peligro la paz de Europa y reitera que actuarán en colaboración estrecha y cordial con este propósito. — United Press.

Fuente: ABC, 16 de abril de 1935, p. 25

El frente no tuvo demasiado éxito en la práctica. Dos meses después, en junio de 1935, Inglaterra y la Alemania Nazi firmaban el acuerdo naval anglo-alemán, que violaba implícitamente el Tratado de Versalles, permitiendo a Alemania el incremento de su fuerza naval hasta el 35% de la Marina Real, y la posibilidad de construir submarinos. El frente llegó a su fin con la invasión italiana de Abisinia y la consiguiente condena del hecho por parte de Francia e Inglaterra en la Sociedad de Naciones.

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