Refugiados y violencia de género

Una mujer congoleña desplazada organiza la leña que ha recolectado. Las mujeres son expuestas al riesgo de violencia sexual al recoger la leña necesaria para el hogar.

El ACNUR se ocupa de unos 20 millones de personas, entre refugiados y desplazados internos, aunque se calcula que en el mundo hay cerca de 50 millones. El 80% de la población de refugiados lo componen mujeres y niños. Cerca de 1,2 millones de niños y niñas son víctimas de trata anualmente.

El 80% de las personas con las que se trafica anualmente son mujeres y niñas. Más de 300.000 menores de edad han sido reclutados forzosamente en conflictos armados y cerca de la mitad son niñas que, en su mayoría, son empleadas también como esclavas sexuales. La Mutilación Genital Femenina afecta a 3 millones de niñas anualmente en 28 países de África, Asia y Oriente Medio. Una de cada tres mujeres en el mundo ha sido golpeada, maltratada u obligada a mantener relaciones sexuales. Entre los 15 y los 44 años de edad, se produce el mismo número de muertes de mujeres por actos de violencia que por cáncer.

Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Nueva Zelanda, Reino Unido y España están entre el número cada vez mayor de países que han concedido el estatuto de refugiado sobre la base de la persecución por motivos de género.

ACNUR, Historias con rostro, 2007

Para conocer y profundizar más en estos contenidos, puede utilizarse los siguientes recursos:

Repensando sobre el fin de la Historia

Francis Fukuyama

Este verano se cumple el décimo aniversario de la publicación de mi artículo “The end of history?” en The National Interest, y con ese motivo se me ha pedido que escriba una retrospectiva sobre mi hipótesis original. Desde que se publicó el artículo, mis críticos han exigido con regularidad que reconsidere mi opinión de que la historia se ha terminado, con la esperanza de que me retracte. Para ellos, expondré mi balance final: nada de lo que ha sucedido en la política o la economía mundiales en los últimos diez años contradice, en mi opinión, la conclusión de que la democracia liberal y la economía de mercado son las únicas alternativas viables para la sociedad actual. Las situaciones más graves en ese periodo han sido la crisis económica de Asia y el aparente estancamiento de la reforma en Rusia. Pero, a pesar de que estos sucesos constituyen lecciones políticas muy interesantes, son, al fin y al cabo, corregibles mediante la política y no suponen un fracaso sistemático del orden liberal que prevalece en el mundo.

Por otra parte, el argumento que utilicé para demostrar que la historia es direccional, progresiva y que culmina en el moderno Estado liberal, tiene un defecto fundamental, pero sólo uno de los cientos de analistas que discutieron The end of history ha comprendido su verdadera debilidad: la historia no puede terminar, puesto que las ciencias de la naturaleza actuales no tienen fin, y estamos a punto de alcanzar nuevos logros científicos que, en esencia, abolirán la humanidad como tal.

Buena parte del debate inicial sobre The end of history fue una absurda cuestión de semántica, ya que muchos lectores no comprendieron que yo estaba haciendo referencia a la historia en su sentido hegeliano y marxista de evolución progresiva de las instituciones políticas y económicas humanas. Mi razonamiento era que la historia entendida de esa forma está dirigida por dos fuerzas básicas: la evolución de las ciencias naturales y la tecnología, que establece las bases para la modernización económica, y la lucha por el reconocimiento, que, en última instancia, exige un sistema político que reconozca los derechos humanos universales. Al contrario que los marxistas, yo afirmaba que este proceso de evolución histórica no culminaba en el socialismo, sino en la democracia y en la economía de mercado.

La tesis se ha atacado tan frecuente e implacablemente que a estas alturas es difícil imaginar que haya algún punto de vista desde el que no se haya criticado The end of history. A comienzos de los noventa se hacían muchas conjeturas sobre las diversas alternativas de la política mundial; alternativas que, en opinión de muchos observadores, más que acercarse, se alejaban de la democracia liberal. La preocupación más persistente hacía referencia al nacionalismo y al conflicto étnico, una perspectiva comprensible a la vista de los conflictos en la antigua Yugoslavia, Ruanda, Somalia y otros puntos negros. Aunque también se han considerado rivales posibles de la democracia liberal otros regímenes políticos como la teocracia islámica, el autoritarismo blando asiático o incluso el neobolchevismo.

Los acontecimientos de la segunda mitad de los noventa -con las agitaciones financieras que dieron lugar a la crisis económica asiática, el aparente estancamiento de la reforma democrática en Rusia y la inestabilidad que repentinamente se ha manifestado en el sistema financiero mundial- han sido en muchos aspectos más amenazadoras para la hipótesis del final de la historia que los primeros. Después de todo, yo nunca planteé que todos los países alcanzarían una democracia a corto plazo, sólo que había una lógica de evolución en la historia humana que conduciría a los países más avanzados hacia la democracia y los mercados liberales.

Por tanto, el hecho de que algunos países como Serbia o Irán hayan quedado fuera de este proceso evolutivo no sirve como argumento en contra. La actual crisis de Kosovo, por trágica que sea, no es un acontecimiento histórico mundial que vaya a modelar para siempre las instituciones fundamentales. Por otra parte, si se demostrara que la locomotora de la evolución del cambio histórico se había roto, habría que replantearse la idea de que la historia es progresiva. Pero, a pesar de las penurias y los reveses sufridos por México, Tailandia, Indonesia, Corea del Sur y Rusia, como resultado de su integración en la economía mundial, no se está produciendo, como afirma George Soros, una “crisis general del capitalismo“.

Hay al menos dos razones importantes para el progreso indefinido de la mundialización. En primer lugar, no hay una alternativa de modelo de desarrollo viable que prometa mejores resultados, ni siquiera tras la crisis de 1997-1998. En particular, los acontecimientos de los diez últimos años han desacreditado aún más al principal competidor de la mundialización, el denominado “modelo de desarrollo asiático”. La crisis económica que golpeó Asia ha demostrado la vacuidad del autoritarismo blando asiático, porque pretendía basar su legitimidad en el avance económico, y eso le hizo vulnerable en los periodos de crisis.

La segunda razón por la que no es probable que se invierta el sentido de la mundialización está relacionada con la tecnología. La mundialización actual está respaldada por la revolución en la tecnología de la información que ha llevado el teléfono, el fax, la radio, la televisión y la Internet a los rincones más remotos de la Tierra. Estos cambios dan autonomía a los individuos y son profundamente democratizadores en muchos niveles. Ningún país puede hoy en día desconectarse de los medios de comunicación mundiales o de las fuentes de comunicación exteriores; las tendencias que se inician en un rincón del mundo se copian rápidamente a miles de kilómetros de distancia. Aquellos que creyeron encontrar el principal punto flaco de la teoría del final de la historia en los acontecimientos políticos y económicos de los últimos diez años hacen leña de un árbol equivocado. El principal defecto de “El final de la historia” se encuentra en el hecho de que la ciencia puede no tener fin, pues rige el proceso histórico, y estamos en la cúspide de una nueva explosión de innovaciones tecnológicas en las ciencias de la vida y en la biotecnología. El periodo transcurrido desde la Revolución Francesa ha sido testigo de diferentes doctrinas que esperaban superar los límites de la naturaleza humana mediante la creación de un nuevo tipo de ser humano, que no estuviera sometido a los prejuicios y limitaciones del pasado.

El rotundo fracaso de estos experimentos a finales del siglo XX nos mostró los límites del constructivismo social y refrendó un orden liberal y basado en el mercado, apoyado en verdades evidentes sobre “la naturaleza y el Dios de la naturaleza“. Pero a lo mejor las herramientas de los constructivistas del siglo XX, desde las primeras socializaciones de la infancia y el psicoanálisis hasta la agitprop y los campos de trabajo, son sencillamente demasiado burdos como para alterar efectivamente el substrato natural de la conducta humana.

El carácter abierto de las actuales ciencias naturales indica que la biotecnología nos aportará en las dos generaciones próximas las herramientas que nos van a permitir alcanzar lo que no consiguieron los ingenieros sociales del pasado. En ese punto, habremos concluido definitivamente la historia humana porque habremos abolido los seres humanos como tales. Y entonces comenzará una nueva historia poshumana.

Francis Fukuyama es profesor de Política Pública en la Universidad George Mason y autor de The great disruption: human nature and the reconstitution of social order. © Francis Fukuyama, 1999, distribuido por Los Angeles Times Syndicate.

Francis Fukuyama: Pensando sobre el fin de la historia diez años después, EL PAÍS, 17 de junio de 1999

Declaración de la Conferencia de la ONU sobre el medio ambiente humano

El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 5 de junio de 1972, para marcar el inicio de la Conferencia de Estocolmo sobre en Medio Humano.

“Principio 1

El hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras.

A este respecto, las políticas que promueven o perpetúan el apartheid, la segregación racial, la discriminación, la opresión colonial y otras formas de opresión y de dominación extranjera quedan condenadas y deben eliminarse.

Principio 2

Los recursos naturales de la tierra, incluídos, el aire, el agua, la tierra, la flora y la fauna y especialmente muestras representativas de los ecosistemas naturales, deben preservarse en beneficio de las generaciones presentes y futuras mediante una cuidadosa planificación u ordenación, según convenga.

Principio 3

Debe mantenerse y, siempre que sea posible, restaurarse o mejorarse la capacidad de la tierra para producir recursos vitales renovables.

Principio 4

El hombre tiene la responsabilidad especial de preservar y administrar juiciosamente el patrimonio de la flora y la fauna silvestre y su hábitat, que se encuentren actualmente en grave peligro por una combinación de factores adversos.

En consecuencia, al planificar el desarrollo económico debe atribuirse importancia a la conservación de la naturaleza, incluidas la flora y fauna silvestre.

Principio 5

Los recursos no renovables de la Tierra deben emplearse de forma que se evite el peligro de su futuro agotamiento y se asegure que toda la humanidad comparta los beneficios de tal empleo.

Principio 6

Debe ponerse fin a la descarga de sustancias tóxicas o de otras materias y a la liberación de calor, en cantidades o concentraciones tales que el medio no pueda neutralizarlas, para que no se causen daños graves irreparables a los ecosistemas. Debe apoyarse la justa lucha de los pueblos de todos lo países contra la contaminación.

Principio 7

Los Estados deberá tomar todas las medidas posibles para impedir la contaminación de los mares por sustancias que puedan poner en peligro la salud del hombre, dañar los recursos vivos y la vida marina, menoscabar las posibilidades de esparcimiento o entorpecer otras utilizaciones legítimas del mar.

Principio 8

El desarrollo económico y social es indispensable par asegurar al hombre un ambiente de vida y trabajo favorable y crear en la Tierra las condiciones necesarias para mejorar la calidad de la vida.

Principio 9

Las deficiencias del medio originadas por las condiciones del subdesarrollo y los desastres naturales plantean graves problemas, y la mejor manera de subsanarlas es el desarrollo acelerado mediante la transferencia de cantidades considerables de asistencia financiera y tecnológica que complemente los esfuerzos interno de los países en desarrollo y la ayuda oportuna que pueda requerirse.

Principio 10

Para los países en desarrollo, la estabilidad de los precios y la obtención de ingresos adecuados de los productos básicos y las materias primas son elementos esenciales para la ordenación del medio, ya que han de tenerse en cuenta tanto los factores económicos como los procesos ecológicos.

Principio 11

Las políticas ambientales de todos los Estados deberían estar encaminadas a aumentar el potencial de crecimiento actual o futuro de los países en desarrollo y no deberían coartar ese potencial no obstaculizar el logro de mejores condiciones de vida para todos.

Los Estados y las organizaciones internacionales deberían tomar las disposiciones pertinentes con miras de llegar a un acuerdo para hacer frente a las consecuencias económicas que pudieran resultar, en los planos nacional e internacional, de la aplicación de medidas ambientales.

Principio 12

Deberían destinarse recursos a la conservación y mejoramiento del medio, teniendo en cuenta las circunstancias y las necesidades especiales de los países en desarrollo y cualesquiera gastos que pueda originar a estos países la inclusión de medidas de conservación del medio en sus planes de desarrollo, así como la necesidad de prestarles, cuando lo soliciten, más asistencia técnica y financiera internacional con ese fin.

Principio 13

A fin de lograr una más racional ordenación de los recursos y mejorar así las condiciones ambientales, los Estados deberían adoptar un enfoque integrado y coordinado de la planificación de su desarrollo, de modo que quede asegurada la compatibilidad del desarrollo con la necesidad de proteger y mejorar el medio ambiente humano en beneficio de su población.

Principio 14

La planificación racional constituye un instrumento indispensable para conciliar las diferencias que puedan surgir entre las exigencias del desarrollo y la necesidades de proteger y mejorar el medio.

Principio 15

Debe aplicarse la planificación a los asentamientos humanos y a la urbanización con miras a evitar repercusiones perjudiciales sobre el medio y a obtener los máximos beneficios sociales, económicos y ambientales para todos.

A este respecto deben abandonarse los proyectos destinados a la dominación colonialista y racista.

Principio 16

En las regiones en que existe el riesgo de que la tasa de crecimiento demográfico o las concentraciones excesivas de población perjudiquen al medio o al desarrollo, o en que la baja densidad de población pueda impedir el mejoramiento del medio ambiente humano y obstaculizar el desarrollo, debería aplicarse políticas demográficas que respetasen los derechos humanos fundamentales y contasen con la aprobación de los gobiernos interesados.

Principio 17

Debe confiarse a las instituciones nacionales competentes la tarea de planificar, administrar o controlar la utilización de los recursos ambientales de los Estados con el fin de mejorar la calidad del medio.

Principio 18

Como parte de su contribución al desarrollo económico y social, se debe utilizar la ciencia y la tecnología para descubrir, evitar y combatir los riesgos que amenazan al medio, para solucionar los problemas ambientales y por el bien común de la humanidad.

Principio 19

Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que presente la debida atención al sector de población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana. Es también esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio ambiente humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos.

Principio 20

Se deben fomentar en todos los países en desarrollo, la investigación y el desarrollo científicos referentes a los problemas ambientales, tanto nacionales como multinacionales. A este respecto, el libre intercambio de información científica actualizada y de experiencias sobre la transferencia de ser objeto de apoyo y asistencia, a fin de facilitar la solución de los problemas ambientales; las tecnologías ambientales deben ponerse a disposición de los países en desarrollo en condiciones que favorezcan su amplia difusión sin que constituyan una carga económica excesiva para esos países.

Principio 21

De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos en aplicación de su propia política ambiental y la obligación de asegurar que las actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su control no perjudiquen al medio de otros Estados o de zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional.

Principio 22

Los Estados deben cooperar para continuar desarrollando el derecho internacional en lo que se refiere a la responsabilidad y a la indemnización a las víctimas de la contaminación y otros daños ambientales que las actividades realizadas dentro de la jurisdicción o bajo el control de tales Estados causen en zonas situadas fuera de su jurisdicción.

Principio 23

Toda persona, de conformidad con la legislación nacional, tendrá, la oportunidad de participar, individual o colectivamente, en el proceso de preparación de las decisiones que conciernen directamente a su medio ambiente y, cuando éste haya sido objeto de daño o deterioro, podrá ejercer los recursos necesarios para obtener una indemnización.

Principio 24

Incumbe a toda persona actuar de conformidad con lo dispuesto en la presente Carta. Toda persona, actuando individual o colectivamente, o en el marco de su participación en la vida política, procurará que se alcancen y se observen los objetivos y las disposiciones de la presente Carta.”

DECLARACIÓN DE LA CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL MEDIO AMBIENTE HUMANO, celebrada en Estocolmo del 5 al 16 de Junio de 1972.

#medio-ambiente, #onu

“Internet no lo proporciona todo”

Situación de los usuarios de Internet según el continente.

El vicepresidente de Google, Vinton Gray Cerf, ha manifestado, durante una ponencia dirigida a los alumnos del Centro Politécnico Superior (CPS) de Zaragoza, que hay que seguir buscando la información en “la biblioteca real” porque, “internet no lo proporciona todo”.

Vinton Gray Cerf, llamado el ‘padre de internet’ ha pronunciado una conferencia en el Salón de Actos del CPS, en la que dio a conocer los cambios necesarios en los Protocolos de Control de Transmisión (TCP) y los Protocolos de Internet (IP). Los alumnos del Centro Politécnico pudieron aprovechar la ponencia de un personaje clave en la articulación de grupos de desarrollo y de gestión de la red, y que será investido mañana, viernes 30 de mayo, ‘Doctor Honoris Causa’ por la Universidad de Zaragoza.

Usuarios de Internet en el Mundo

Vinton Gray Cerf resaltó los cambios que afectan el mundo de la comunicación, y a los que Google pretende aportar una solución. El vicepresidente de Google habló de la confusión que pueden generar los idiomas, la ‘buena’ y la ‘mala’ información a través de la red, la necesaria seguridad y la problemática de la confidencialidad.

La liberalización que genera internet conlleva la anulación de los límites entre buena y mala información, apostilló. Cada uno se plantea ante una información que tiene que indagar, y por tanto, incide en ella, porque “cuando uno tiene un trozo de papel, el trozo de papel no sabe lo que uno busca en él”, subrayó Gray Cerf. “Cada uno puede decidir incluir algunas claves acerca de la información que se almacena en internet”. Es “la persona quien decide, quien selecciona, quien relaciona la informaciones entre sí”. Y para ello, cabe utilizar “nuestra habilidad personal”, dijo.

“A menudo los profesores se quejan de que sus alumnos se despistan conectándose por internet en clase, porque asimilan información distinta a la que está exponiendo e incluso, consiguen a veces información incorrecta. A los profesores, les propongo un ejercicio de clase que consistiría en invitar a todos a conectarse en un mismo sitio web y preguntarse: “¿Esta información es buena o no?”. Se darán cuenta después de ello que tienen que acudir a la biblioteca real, porque toda la información no está en internet”, resaltó Vinton Gray Cerf.

Índices de penetración de Internet en el mundo

Cómo analizar la información, cómo recordar esta información y enfrentarla a otras fuentes que están por internet, son los principales hábitos del usuario por los que aboga el vicepresidente de Google. “Es el ser humano quien tiene que decidir cúal es lo importante. En este sentido, considera la enseñanza “fundamental para aportar valores y equiparlas con un pensamiento crítico y tenerlas para el resto de su vida, porque el problema de la información no es la censura, sino es el exceso de información”, destacó.

En cuanto a la creación de internet, Gray Cerf afirmó que “no era una cuestión que surgió así de repente sino que nació para resolver un problema de ingeniería en concreto, que consistía en integrar roles de conmutación de paquetes, para conseguir una red con una tecnología tal que se asegurase que la información llegara al destino. Encontramos una solución en un torno muy restringido, pero, tuvimos la suerte de contar con un sistema en el que todo el mundo pueda contribuir”.

En cuanto al futuro de internet, hay tendencias que se pueden notificar que son el uso de lo móviles como punto de acceso a internet, la ampliación internacional y el aumento de disposiciones para conectarse en la red, por lo que “existirán más conexiones internet que gente en las próximas decenas”, dijo Gray Cerf.

Para concluir, Gray Cerf confesó que el secreto del éxito de Google se encuentra en el trabajo de empleados “todos brillantes” quienes tienen un 20 por ciento de su tiempo laboral, liberado para facilitar el pensamiento, “la suggestión de nuevas ideas”.

Europa Press, Zaragoza: El vicepresidente de Google cree que “internet no lo proporciona todo”, La Vanguardia, 29 de mayo de 2008

#informatica, #internet

¿Qué es la globalización económica?

Consecuencias de la globalización

Son las veintiuna diez; en el aeropuerto berlinés de Tegel una rutinaria y amable voz comunica a los fatigados pasajeros que pueden finalmente embarcarse con destino a Hamburgo. La voz pertenece a Angélica B., que está sentada ante un tablero electrónico de California. Después de las dieciséis, hora local, la megafonía del aeropuerto berlinés es operada desde California, por unos motivos tan sencillos como inteligentes. En primer lugar, allí no hay que pagar ningún suplemento por servicios en horas extracomerciales; en segundo lugar, los costes salariales para la misma actividad son considerablemente mucho más bajos que en Alemania. Pues bien, esto resulta posible gracias a la telecomunicación. Se dea así al traste con una premisa supuestamente inderogable del sistema de trabajo de las sociedades industrializadas.; con lo cual, ya no existe necesidad de que los operarios trabajen juntos en un lugar concreto para producir determinados bienes o servicios. Los puestos de trabajo se pueden exportar, lo que no impide que, al mismo tiempo, los empleados “cooperen” transnacional o transcontinentalmente, o presten servicios concretos en contacto “directo” con el destinatario o consumidor. Formulémoslo con una comparaciñon; así como se organizan algunos viajes internacionales de manera que se puede disfrutar de la primavera en los distintos continentes, así también se podría repartir teóricamente procesos de trabajo y de producción en todo el globo terráqueo, pagados a la tarifa más baja y, sin embargo, consiguiéndose el rendimiento deseado en el plano de la colaboración. Estamos aquí ante la globalización de la cooperación del trabajo respecto a la producción.

Ulrich Beck: ¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo, respuestas a la globalización, Paidós, Barcelona, 2008, pp. 51-52.

#globalizacion

Tanta comida en la basura y tan poca en el plato

Aunque resulte paradójico imaginarlo, toneladas de kilos de alimentos en perfectas condiciones van a parar a vertederos industriales cada año si no se rescatan antes. Ser consciente de la cantidad de comida que sobra aquí cuando en las antípodas –o no tan lejos– falta, resulta, cuando menos, inquietante, después de analizar los últimos datos de la cumbre  de la FAO, que hoy se clausura, sobre el hambre en el mundo. A falta de cifras de lo que se tira en España, valga un estudio de la cercana Gran Bretaña: sus ciudadanos tiran cada año 4.500 millones de kilos de comida. Un escándalo.

Consumir preferentemente. 4,4 millones de manzanas, 1,6 millones de plátanos, 1,3 millones de yogures, 600.000 huevos, medio millón de pollos, 300.000 bolsas de patatas  y 440.000 comidas preparadas… es lo que se tira cada día en el Reino Unido, según un estudio del Gobierno británico. Más de la mitad de estos productos no están ni tocados y una décima parte no había caducado. El Gobierno ha emplazado a sus ciudadanos a planificar mejor sus compras, a seguir más de cerca las fechas de caducidad. Sobre todo, a distinguir entre una fecha límite y un consumir preferentemente antes de… “Cumplimos los plazos de caducidad sin comprobar si un alimento está de verdad malo”, apunta Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de Esade-URL. “Los supermercados no pueden saltarse esa fecha, pero sí puedes a título individual comprobar el estado de ese alimento”.

Tanta energía para nada… Las nuevas formas de vida, en especial las viviendas unipersonales, así como la irrupción de los caterings, que se rigen por normas estrictas de no aprovechamiento, recuerda Carreras, han contribuido al aumento del despilfarro. Aunque la causa de base es nuestro modelo de producción y consumo, poco o nada responsable. Y no se trata sólo de la comida no aprovechada, sino del gasto que supone cultivar, recolectar, procesar, empaquetar, transportar y refrigerar comida que acabará en el contenedor. Si Gran Bretaña cesara su desperdicio, reduciría sus emisiones de CO2 en 18 millones de toneladas al año.

Bancos de Alimentos: qué hacen. En el último año, los 51 Bancos de Alimentos existentes en España redistribuyeron, rescataron in extremis, 70.335 toneladas de alimentos. La Fundació Banc dels Aliments, Per la lluita contra la fam, repartió en este mismo año unas 9.000 toneladas de excedentes de alimentos entre 130.000 personas que viven en situación de pobreza  en Barcelona  y su área metropolitana. Unas 3.000 toneladas correspondían a alimentos sobrantes de empresas de alimentación y 6.000 procedían de los excedentes agrarios de la Unión Europea. Cada euro de donativo o subvención ayuda a hacer que circulen 13 kilos de alimentos. Cada euro dirigido a un banco posible evitar la destrucción de alimentos por valor de 38 euros.

¿Adónde irían a parar… esos alimentos si estas entidades no intervinieran? “Se tiran, sencillamente”, dice Montserrat Gispert, directora de la fundación. “Son alimentos en perfecto estado que se destruyen si no llegamos a tiempo”. Aparte de los vertederos certificados por la Generalitat –hay que pagar canon–, hay otros dos posibles destinos. Empresas lácteas, por ejemplo, secan el material y lo convierten en comida para animales. Y luego están los soldeurs, o compradores de saldos.

Núria Escur-Maricel Chavarría, Barcelona: Tanta comida en la basura y tan poca en el plato, La Vanguardia, 5 de junio de 2008, p. 22.

Reafirmación del desarrollo humano

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) inició la publicación del Informe sobre Desarrollo Humano en 1990. Vale la pena rememorar el contexto general del acontecimiento. El Muro de Berlín estaba a punto de caer y pronto se disolvería la Unión Soviética. El régimen del apartheid en Sudáfrica acababa de liberar a Nelson Mandela e Iraq se preparaba para invadir Kuwait. Augusto Pinochet había dejado el poder en Chile y era reemplazado por un gobierno democrático. Los Sandinistas perdieron los comicios en Nicaragua y la Liga Nacional para la Democracia de Aung San Suu Kyi ganó las elecciones nacionales en Myanmar. Los estudiantes se manifestaban a favor de reformas políticas en Beijing y se abrían las bolsas de Shanghai y Shenzhen. Margaret Thatcher llevaba más de 10 años a la cabeza del Reino Unido y se acababa de acuñar el término “Consenso de Washington”.

Ése era el ambiente en el que vio la luz el primer Informe del PNUD, haciendo un llamado elocuente y humanitario a abordar la economía y el desarrollo desde una perspectiva diferente. Esta convocatoria mantiene su vigencia en el mundo entero y ha cobrado renovada importancia gracias a las recientes investigaciones sobre mediciones del bienestar de las personas y los notables avances en cuanto a datos y conocimientos1. El Recuadro 1.1 revisa los antecedentes de estas recientes llamadas, remontándose hasta las décadas originales, y presenta a Mahbub ul Haq, el visionario economista paquistaní que fuera el líder del Informe.

Hoy  día,  20  años después, el  mundo enfrenta nuevos desafíos y otros de larga data. Cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) se ha vuelto más urgente. Los principales obstáculos para el avance a futuro incluyen el creciente daño ambiental que pone al planeta en peligro, cuyas consecuencias son muy perjudiciales para los pobres, y la incertidumbre imperante sobre la estabilidad económica  y la seguridad mundial. Del dominio de dos grandes poderes, el equilibrio político depende ahora de numerosas fuentes de influencia y una mayor complejidad.

Al igual que en 1990, comenzamos el primer capítulo de este informe con un análisis conceptual. Y hoy, como en 1990, el concepto de desarrollo humano tiene particular relevancia2 . Con la sabiduría que da la experiencia, examinamos sus motivaciones intelectuales y normativas, así como su evolución, con énfasis en la labor de Amartya Sen3. Analizamos también los cambios más amplios que ha registrado la reflexión sobre las políticas de desarrollo y reafirmamos el concepto de desarrollo humano, poniendo el acento en aspectos como sostenibilidad, equidad y empoderamiento. El objetivo es comprender los patrones del desarrollo humano y las formas a través de las cuales las sociedades permiten y posibilitan a las personas llevar una vida que ellas mismas valoren. Se trata de la mejor manera de concebir el progreso humano.

La declaración original

En el Informe de 1990 se expuso claramente el concepto de desarrollo humano. El primer capítulo, “Definición y medición del desarrollo humano”, comienza con la siguiente declaración que no deja lugar a dudas:

“La verdadera riqueza de una nación está en su gente. El objetivo básico del desarrollo es crear un ambiente propicio para que las personas disfruten de una vida prolongada, saludable y creativa. Ésta puede parecer una verdad obvia, aunque con frecuencia se olvida debido a la preocupación inmediata de acumular bienes de consumo y riqueza financiera”.

No se trataba de un objetivo nuevo. Desde la época de Aristóteles, grandes pensadores han expresado ideas similares. En el Informe se planteaba renovar la atención en las personas a la luz del dispar progreso de los países en materia de desarrollo humano durante los años ochenta, una década de crisis económicas, estabilización y ajustes.

La breve sección titulada “Definición del desarrollo humano” se inició con lo que luego se transformaría en un planteamiento estándar:

“El desarrollo humano es el proceso de expansión de las oportunidades del ser humano, entre las cuales las tres más esenciales son disfrutar de una vida prolongada y saludable, adquirir conocimientos y lograr un nivel de vida decente. Otras oportunidades incluyen la libertad política, la garantía de los derechos humanos, el respeto a sí mismo y lo que Adam Smith llamó la capacidad de interactuar con otros sin sentirse “avergonzado de aparecer en público””.

El Informe de 1990 puso énfasis en que el desarrollo se vincula con la libertad, tanto de las opciones humanas (libertad de oportunidades) como de participación en los procesos (libertades de proceso). Además, pone el acento en el hecho de que el desarrollo humano, debido a su amplitud y generalidad, es aplicable a todos los países:

“El desarrollo humano conjuga la producción y distribución de artículos de consumo con la expansión y uso de las capacidades humanas. También se

concentra en las alternativas: qué debe tener la gente, qué debe ser y qué debe hacer para asegurar su propia subsistencia. Pero el desarrollo humano se refiere no solamente a la satisfacción de las necesidades básicas, sino también al desarrollo humano como un proceso dinámico de participación. Es aplicable tanto a los países menos desarrollados como a los altamente desarrollados”.

Como lo expresara elocuentemente Sen, “a partir del doble reconocimiento de que a los seres humanos les puede: (1) ir mucho mejor y (2) pueden hacer mucho más para que ello suceda, es razonable considerar que se trata de las dos tesis centrales del enfoque del desarrollo humano”. Desde el comienzo, este enfoque se orientó hacia el análisis práctico y hacia políticas para promover el bienestar, poniendo énfasis en debates públicos locales y nacionales de diversas opciones en materia de políticas públicas.

Algunos temas relacionados que se enuncian en las declaraciones originales abordan las privaciones, la desigualdad y el empoderamiento. En el Informe de 1990 se describen las enormes desigualdades al interior de las aciones que ocultan la permanente y grave privación en la que viven muchas personas. Además, se destacan las diferencias entre habitantes rurales y urbanos, hombres y mujeres y ricos y pobres, mientras que el planteamiento central pone un fuerte énfasis en la libertad política, la opinión, la rendición de cuentas y la práctica democrática6. Se trata de ejemplos tempranos del liderazgo que siempre ha caracterizado al Informe sobre Desarrollo Humano.

Informe sobre Desarrollo Humano, ONU, 2010

#onu

De Karachi a la Sorbonne: Mahbub ul Haq y el concepto de desarrollo humano

Luego de escuchar el apasionado discurso del Presidente francés Nicolas Sarkozy de 2009 llamando a cambiar radicalmente la forma de medir el progreso y criticando el uso del producto interno bruto (PIB) para evaluar el bienestar, cualquiera podría creer que se trataba del último gran descubrimiento del pensamiento occidental acerca del desarrollo. Hablando en París desde el podio del Gran Anfiteatro de la Sorbonne, frente a dos enormes estatuas de Pascal y Descartes, Sarkozy presentó el trabajo de una comisión de destacados economistas. En él, se abogaba por mediciones más amplias del progreso que incluyesen la desigualdad, la sostenibilidad ambiental, la producción fuera del mercado y la calidad de vida.

La verdad es que los temas del discurso de Sarkozy comenzaron a plantearse hace más de 40 años, a unos 6.500 kilómetros de la Cuidad Luz. En 1968, Mahbub ul Haq, en-tonces Economista en Jefe de la Comisión de Planificación de Pakistán, habló en Karachi sobre el desarrollo económico de su país. La economía había crecido más de 6% anual durante 10 años y muchos de los asistentes esperaban oír una exposición detallada acer-ca del éxito de las políticas de gobierno de parte de ul Haq, uno de los pensadores más brillantes de Pakistán y el autor del plan de cinco años que había dado lugar a dicho auge económico.

El joven economista escandalizó a su público criticando duramente la estrategia de desarrollo de Pakistán. Durante un período que el gobierno llamó la “década del desa-rrollo”, la diferencia de ingresos entre Pakistán oriental y occidental aumentó a más del doble y los salarios en el sector industrial se desplomaron en un tercio. Las entradas de divisas al país se destinaron a satisfacer las necesidades de la élite: 22 familias contro-laban dos terceras partes de los bienes industriales y cuatro quintos de la banca y los seguros. El espectacular crecimiento económico mostraba una imagen totalmente distorsionada del significado de este período para el pakistaní común y corriente.

Algunos años después, ul Haq había convencido al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para que encomendara a investigadores independientes la elaboración de un informe que presentase una alternativa a este enfoque casi exclusivo en el PIB, tan frecuente entre las organizaciones internacionales y los economistas: el Informe sobre Desarrollo Humano. La idea de que las Naciones Unidas evaluaría el progreso económico y social de los países resultó tan polémica que algunas naciones incluso amenazaron con boicotear el proyecto. Sin embargo, el PNUD se ha mantenido fiel a su compromiso de preservar la autonomía y la integridad académica del Informe, desde sus inicios hasta éste, su vigésima edición de aniversario.

Fuente: Haq y Ponzio, 2008; ul Haq, 1973; Jolly, Emmerij y Weiss, 2009. Recogido en Informe sobre Desarrollo Humano, ONU, 2010

#onu

La multiplicidad de la sociedad humana actual

El siguiente documento reproduce la conferencia que el Doctor Estanislao Zuleta presentó en el acto mediante el cual la Universidad del Valle (Cali, Colombia) le otorgó el titulo Honoris Causa en Psicología:

Caricatura de Estanislao Zulueta

La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.

Todas estas fantasías serían inocentes e inocuas, sino fuera porque constituyen el modelo de nuestros anhelos en la vida práctica.

Aquí mismo en los proyectos de la existencia cotidiana, más acá del reino de las mentiras eternas, introducimos también el ideal tonto de la seguridad garantizada; de las reconciliaciones totales; de las soluciones definitivas.

Puede decirse que nuestro problema no consiste solamente ni principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos: que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos, como en la forma misma de desear. Deseamos mal.

En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor, y por lo tanto, en última instancia un retorno al huevo. En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar arduamente para hacer efectivas nuestras posibilidades, deseamos un mundo de satisfacción, una monstruosa sala-cuna de abundancia pasivamente recibida.

En lugar de desear una filosofía llena de incógnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de todo, revelada por espíritus que nunca han existido o por caudillos que desgraciadamente sí han existido.

Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a él.

Desconfiemos de las mañanas radiantes en las que se inicia un reino milenario. Son muy conocidos en la historia, desde la Antigüedad hasta hoy, los horrores a los que pueden y suelen entregarse los partidos provistos de una verdad y de una meta absolutas, las iglesias cuyos miembros han sido alcanzados por la gracia –por la desgracia– de alguna revelación. El estudio de la vida social y de la vida personal nos enseña cuán próximos se encuentran una de otro la idealización y el terror. La idealización del fin, de la meta y el terror de los medios que procurarán su conquista. Quienes de esta manera tratan de someter la realidad al ideal, entran inevitablemente en una concepción paranoide de la verdad; en un sistema de pensamiento tal, que los que se atreverían a objetar algo quedan inmediatamente sometidos a la interpretación totalitaria: sus argumentos, no son argumentos, sino solamente síntomas de una naturaleza dañada o bien máscaras de malignos propósitos.

En lugar de discutir un razonamiento se le reduce a un juicio de pertenencia al otro –y el otro es, en este sistema, sinónimo de enemigo–, o se procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia: el que no está conmigo, está contra mí, y el que no está completamente conmigo, no está conmigo. Así como hay, según Kant, un verdadero abismo de la acción, que consiste en la exigencia de una entrega total a la “causa” absoluta y concibe toda duda y toda crítica como traición o como agresión.

Ahora sabemos, por una amarga experiencia, que este abismo de la acción, con sus guerras santas y sus orgías de fraternidad no es una característica exclusiva de ciertas épocas del pasado o de civilizaciones atrasadas en el desarrollo científico y técnico; que puede funcionar muy bien y desplegar todos sus efectos sin abolir una gran capacidad de inventiva y una eficacia macabra. Sabemos que ningún origen filosóficamente elevado o supuestamente divino, inmuniza a una doctrina contra el riesgo de caer en la interpretación propia de la lógica paranoide que afirma un discurso particular –todos lo son– como la designación misma de la realidad y los otros como ceguera o mentira. […]

Estanislao Zuleta: Elogio de la dificultad, 1980

#filosofia, #hombre

Las grandes fortunas de la crisis económica de 2008

Una nueva élite de hiperricos sale a flote en plena crisis económica. Pero ellos achacan su fortuna al trabajo duro y la meritocracia. ¿Quiénes son estos nuevos millonarios?

Portada del suplemento ES del 3 de septiembre del 2011

La austeridad está de moda en Occidente. Pero no para los HNWIs. Y menos aún para los ultra HNWIs. Son los acrónimos utilizados por los departamentos de gestión de activos de los bancos para denominar la cada vez más numerosa élite global de ricos y superricos cuyas fortunas se mantienen más o menos intactas tras la crisis. Los High Net Worth Individuals –con patrimonio neto de un millón de dólares (700.000 euros), sin incluir la vivienda mansión, el Porsche Cayenne y otros bienes de consumo– crecen como la espuma en la actual economía de depresión. Según el último informe del banco Merrill Lynch y la consultora Capgemini publicado en junio, ya son 10 millones, el 8,3% más que en el 2010 y un 26% más que en el 2008. Y, más arriba aún, la riqueza de los 103.000 ultrarricos (es decir, cuyo patrimonio rebasa los 30 millones de dólares, 21 millones de euros) subió el 11,5% en el 2010 y el 21,5% en el 2009.

“Se han recuperado de forma espectacular tras la crisis”, explica Alan Walker, vicepresidente de Capgemini en su despacho londinense, visiblemente impresionado por la resistencia económica de los ricos en tiempos de ajustes. “Ya superan los niveles de riqueza anteriores al 2008 en todas las partes del mundo”, dice Walker. La mayoría son residentes en EE.UU., pero Suiza –con su secreto bancario– tiene la mayor concentración de ultrarricachones por metro cuadrado.

“Hace tres años, cuando estalló la crisis, los expertos pronosticaron que se apretarían las tuercas a los superricos. Más impuestos, quizás. O, en todo caso, que entrarían en una fase de opulencia más discreta, menos ostentosa. En los años treinta, por ejemplo, Franklin D. Roosevelt puso un tope de 25.000 dólares anuales (de entonces) como límite retributivo a la clase empresarial (Carl Swebelius, presidente de un holding militar cobraba 243.000). “Después del crac del 1929, el consumo ostentoso y la riqueza financiera se convirtieron en un tabú y eso duró tres décadas”, recuerda Doug Henwood, editor de Left Business Observer en Nueva York.

Pero Walker no ve indicios de moderación en esta crisis. “Hemos detectado un aumento del apetito por lo que llamamos inversiones en pasión”, señala. ¿Inversiones en pasión? “Automóviles de lujo, yates, aviones privados”, responde. Las ventas de Ferrari han subido el 50% en el último año, principalmente en China. Obras de arte también. En ese último año de ajustes se han batido dos marcas: un Giacometti por 74 millones de euros y un Picasso por 86 millones.

Los nuevos ricos parecen ser los que menos ahorran. Según Moodys Analytics, el 5% de estadounidenses con más renta disponible ahora son responsables del 36% del gasto en bienes de consumo y presentan la tasa de ahorro más baja del país. “La vieja riqueza se caracterizaba por su modestia, tradición, servicio público, caridad y ocio sofisticado (…) La nueva, en cambio, se basa en una ética de clase media, fortunas hechas por sí mismas y con mucho gasto”, advierte Robert Frank, del The Wall Street Journal. Su blog (blogs.wsj.com/wealth/) es una crónica imprescindible del estilo de vida cotidiana de los superricos globales, con comentarios que van desde los últimos precios de un avión privado Cessna o el lenguaje corporal de la nueva clase de mayordomos, hasta una bibliografía idónea para leer en la playa privada (recomienda una biografía de Cleopatra y un manual para vivir más años, titulado Proyecto longevidad).

Hasta los símbolos de estatus ya no son los que eran. A principios del siglo XX, un magnate como Randolph Hearst (Ciudadano Kane) “buscaba influencia mediante la compra de un periódico”, dice Walker. “Ahora, prefiere un capricho como un club de fútbol”. Los ultrarricos de la oligarquía rusa son los que más caen en esta tentación. El magnate Alisher Usmanov, por ejemplo, acaba de comprar una participación de control en el Arsenal, siguiendo los pasos de Roman Abramovich, propietario del Chelsea. Ambos magnates rusos se califican como hechos a sí mismos, pese a que se enriquecieron gracias a la nada transparente privatización de la industria de gas soviética.

El deseo de hacerse con un club de fútbol quizás se deba a que el nuevo superrico está convencido de que, al igual que Cristiano Ronaldo o Wayne Rooney, ha alcanzado la flor y nata únicamente gracias a su talento. Según Forbes, 689 de las 1.001 personas con más de 1.000 millones de dólares (700 millones de euros) han hecho sus fortunas sin proceder de familias ricas. La estadística, de alguna manera, lo confirma: el 60% de los estadounidenses más ricos son ejecutivos o profesionales que viven del trabajo remunerado, frente al 20% de 1916.

Quién es quién

Alisher Usmanov (Rusia) Siderurgia. Patrimonio:
12.000 millones de euros

Li Ka Shing (Hong Kong) Telecomunicaciones. Patrimonio: 18.000 millones de euros

Leonard Lauder (EE.UU.) Cosmética. Patrimonio:  2.500 millones de euros

Jamie Dimon (EE.UU.) JP Morgan, finanzas. Salario anual: 14 millones de euros

Roman Abramovich (Rusia) Petróleo. Patrimonio: 9.000 millones de euros

Larry Ellison (EE.UU.) Tecnología. Patrimonio: 27.000 millones de euros

Steve Jobs (EE.UU.) Tecnología. Patrimonio:3.800
millones de euros

Douglas Flint HSBC, finanzas. Salario anual: 3,5
millones de euros

Entre las historias más conmovedoras, según Forbes, destaca la del chino de Hong Kong Li Ka Shing, que empezó en un orfanato y acabó a la cabeza de un conglomerado, con un patrimonio superior a 20.000 millones de dólares (14.000 millones de euros). Leonardo del Vecchio es otro huérfano que hizo una fortuna de 7.000 millones de euros gracias a la venta de gafas de sol. Steve Jobs (Apple) y Larry Ellison (Oracle) también proceden de familias
desestructuradas. Sin olvidar a Abramovich, cuyos padres murieron cuando tenía cuatro añitos. Ahora Ellison es propietario del yate Rising Sun –138 metros de eslora; precio 139 millones de euros– y Abramovich, de Eclipse –169 metros y 350 millones– con submarino y su propio sistema antimisil.

Aunque los superricos están repartidos por todo el mundo, con una presencia cada vez más importante en Asia, son una comunidad global muy homogénea –el 80% son hombres mayores de 45 años– que aglutina a sus miembros más que ningún otro estado-nación. “Los ricos han formado su propio país virtual; el 1% de los norteamericanos, con más de 900 millones de euros de ingresos al año, tienen un PIB más grande que Francia”, explica Frank. Y hasta forman una nueva nación: Richistan. Los richistanis tienen su propio sistema de sanidad (médico personal); su propia red de transporte (aviones privados); su propias guarderías especializadas en Finanzas; su propio idioma (los jardineros se llaman arbolistas personales ; los mayordomos, gerentes de hogares); su propio circuito de conferencias VIP, desde Davos a Sun Valley, pasando por el Foro Boao en la isla china de Hainan.

Walker los defiende. Insiste en que “son emprendedores que crean riqueza y la riqueza se percola hacia bajo”. Pero pocos ciudadanos de la clases corrientes creen que ese maná se vaya repartiendo hacia los sustratos más bajos de la sociedad. Lógicamente. Desde hace tres décadas se produce un aumento constante de la concentración del dinero. En EE.UU. el 1% de la población ahora tiene el 46% de la riqueza, dos veces más que en 1968. Y dos terceras partes del crecimiento de la renta en los últimos diez años ha ido a parar a los bolsillos de los más ricos.

A título de ejemplo, en 2009, mientras los salarios de la clase media caían en picado, 25 gestores de fondos de alto riesgo ingresaron 700.000 millones de euros por barba. Puede ser verdad, como sostiene Frank, que “Richistan es la prueba tangible de que cualquier persona en cualquier lugar tiene la capacidad para hacerse rico”. Pero –reconoce– “simboliza también la enorme brecha entre los ricos y los demás”.

Quizás sea por eso (aunque la nueva élite no conoce complejos de culpa) que en las últimas cumbres del circuito global, este colectivo ha dedicado horas valiosas de su tiempo (escaso) para explicar exactamente quiénes son, por qué existen y por qué, en el fondo, son necesarios.

En el Foro Económico Mundial en Davos en enero, el artículo más citado fue El auge de la nueva élite global de Chrystia Freeland, publicado en la prestigiosa revista estadounidense The Atlantic. Freeland anunció la llegada de una nueva clase global, “una superélite cuyos integrantes son meritócratas trotamundos que tienen muchos estudios y trabajan mucho”. Freeland hasta dio la vuelta a la expresión working poor (es decir, quienes en EE.UU. no salen de la pobreza ni trabajando 40 horas a la semana), y calificó a ese grupo como los working rich. “Se han beneficiado de la revolución de las tecnologías de la información y de la liberalización del comercio mundial”, argumentaba.  A diferencia de aquellas antiguas fortunas heredadas (los que “se hacen ricos mientras duermen”, según la célebre frase de John Stuart Mill), esta nueva élite ni duerme en sus interminables vuelos transcontinentales.

Los nuevos ricos jamás se separan de sus Blackberries o iPads. Larry Brin, de Google, hasta prefiere vuelos con escala en Nueva York cuando viaja desde Silicon Valley a Europa para poder consultar su correo electrónico. La creciente riqueza de los ultra HNWIs sería, según su tesis, una consecuencia inevitable de sus extraordinarias dotes personales. “Conforme las empresas se hacen más grandes, el entorno global más competitivo, el ritmo de innovación tecnológica más acelerado, crece la importancia para los accionistas de atraer a los mejores consejeros delegados posibles”, sostenía Freeland. Eso, por supuesto, era justo lo que querían oír los hombres de Davos en las pistas de la estación de esquí suizo. ¿Como quiénes? Por ejemplo, gente como Stephen Schwarzmann, presidente del fondo Black-water, un financiero hecho a sí mismo famoso por devorar cangrejos caribeños a 140 euros la pinza en su mansión de Palm Beach (Florida).

La defensa del derecho a ser superrico siguió en el ultrasecreto foro de Bilderberg el pasado mes de junio. Bilderberg es aún más selecto que Davos y está considerado por los forofos de las teorías de conspiración un gobierno mundial en la sombra. Celebrado este año en Saint Moritz, sin presencia de medios, dio la oportunidad a ejecutivos como Douglas
Flint, presidente de HSBC (salario: 4,5 millones de euros en el 2010), para convencer a políticos como George Osborne, el ministro de Economía británico –otro asiduo de Bilderberg y vástago de una familia aristócrata angloirlandesa–, de que los sobresueldos desorbitados en la City londinense son necesarios y justificados. En esta meritocracia global –según la banca británica– hay que fichar a los mejores rematadores, al igual que el Chelsea de Abramovich. Si no, estos aprovecharán la movilidad global y se marcharán desde la City a Wall Street (curiosamente, Jamie Dimon, de JP Morgan, advirtió que podría ocurrir lo opuesto, desde Wall Street a la City).

Por cierto: HSBC ha diseñado un mensaje subliminal de marketing en defensa de este colectivo en sus anuncios en los aeropuertos. “Dos terceras partes de los billonarios del mundo hicieron sus fortunas a partir de cero”, reza el lema junto una foto de una niña que vende sus juguetes en la calle. “Nosotros le ayudaremos a ver las oportunidades”.

Luego, a primeros de julio en la pintoresca comunidad de Aspen en Colorado, donde los ultrarricos controlan sus negocios globales desde el móvil durante caminatas por las Montañas Rocosas rodeados de bisontes, se celebró el festival Aspen Ideas. Participaron en el debate figuras como Dexter Crown, propietario de las estaciones de esquí de la zona y de la multinacional de armas tecnológicas General Dynamics; Leonard Lauder, patriarca de la perfumería mundial Estée Lauder; o el mismísimo Roman Abramovich, que tiene una casa de 11 dormitorios en Aspen que le costó 25 millones de euros. “Yo conozco a la gente de Aspen; cuando una mujer aquí da a luz empieza enseguida a sacar chuletas para preparar a su hijo para el examen en entrada en Harvard”, dijo David Brooks, astuto comentarista conservador, autor del libro Bobos in paradise. The new upper class and how they got there.

Aunque nadie pone en duda el declive de la importancia de la riqueza heredada, hay quienes cuestionan la tesis de que el auge de los nuevos superricos se produce gracias a la combinación de trabajo, globalización, tecnología y dotes naturales. Es cierto que esta clase “no son los rentistas de los años treinta”, dice Doug Henwood. “Pero es difícil ver pruebas de que su talento valga tanto; ellos dirán que su cotización en el mercado global demuestra que valen lo que cobran pero ese es un argumento circular”. En EE.UU. todo indica que el rápido enriquecimiento de la nueva élite puede tener que ver con relaciones endogámicas y clientelistas entre inversores, financieros y altos ejecutivos.

Los desorbitados paquetes de remuneración de los HNWIs “son la consecuencia de un sistema amañado en el cual los consejeros sobornan a los accionistas para que aprueben salarios millonarios a cambio de dividendos y subidas de precios bursátiles a corto plazo”, explicó el economista surcoreano de la Universidad de Cambridge Ha-Joon Chang, en una entrevista mantenida en Londres. “Existe una perversa dinámica en la que los ejecutivos y los accionistas se apremian los unos a los otros”, dijo. Prueba de que la tesis meritocrática no explica toda la historia del auge de la nueva élite global, es que los consejeros delegados estadounidenses son de lejos los que más cobran. “Sus paquetes de remuneración son cuatro o cinco veces más grandes que sus homólogos asiáticos, pero sus empresas, salvo el sector internet , son peores”, dice Chang. El auge de la nueva élite y la desigualdad que ha dejado crea problemas a todos los niveles.

Zakaria Fareed, director de Time, advirtió durante el foro de Davos que “la desigualdad ya no es sólo un problema político o moral, sino económico, ya que los más ricos invierten en mercados de activos como la bolsa o el sector inmobiliario; y esto crea burbujas”. Los ultra HNWIs ya tienen el 36% de la riqueza mundial con sólo el 0,9% de la población. Pese a ello, aflora un cierto resentimiento. Dos de cada tres millonarios se quejan de que los ultrarricos están elevando los precios de los productos de lujo. “La gente que gana entre 5 y 10 millones al año ahora no cree que gana mucho dinero”, comenta Freeland. Y sólo la mitad de los ricos considera que la riqueza les ha hecho más felices. Pero esa es otra historia.

Andy Robinson: Las grandes fortunas de las crisis, La Vanguardia, 2 de septiembre de 2011

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