Defender y reforzar las fronteras anteriores a 1967 es salvar a Israel

Territorios ocupados, tras la Guerra de los seis días, 1967

En las tinieblas que rodean el proceso de paz en Oriente Próximo, ahora vemos un atisbo de luz. Desde 2009, el Reino Unido, siguiendo la normativa europea en materia de protección del consumidor, viene tomando medidas para garantizar que los productos procedentes de los asentamientos israelíes no lleven la etiqueta de “Fabricado en Israel”. Después de la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE), celebrada el 14 de mayo, parece que varios Estados miembros están dispuestos a seguir el ejemplo británico. Dinamarca ya ha anunciado que lo hará. Otros Estados miembros se han comprometido a evitar que los productos procedentes de asentamientos israelíes no gocen del trato preferencial que garantiza el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel.

En contra de lo que se podría pensar, los miembros de la UE que adoptan estas medidas lo hacen para proteger los intereses israelíes. Lo hacen para defender y reforzar la Línea Verde, es decir, la frontera anterior a 1967 entre Israel y los territorios palestinos ocupados. La Línea Verde es esencial para alcanzar la paz en Oriente Próximo. Es la que se trazó con lápiz verde en los mapas que estaban sobre la mesa en la época en la que se firmó el alto el fuego entre Israel y los Estados árabes, es decir, en 1949. Por desgracia, esa línea sólo se mantuvo hasta la guerra de 1967.

Durante dicha guerra, Israel ocupó Cisjordania y la franja de Gaza. Desde entonces, los sucesivos Gobiernos israelíes no han dejado de tomar iniciativas para difuminar esa línea y acabar borrándola. La Línea Verde ha desaparecido de los mapas oficiales del Estado de Israel. A los colegios se les ha llegado incluso a prohibir que la muestren en los materiales docentes.

La gran magnitud de los asentamientos y su carácter expansionista erosionan día a día la Línea Verde. Dentro del territorio palestino ocupado se instalaron zonas residenciales, en las que ya viven más de 500.000 colonos, para que nos olvidáramos de la existencia de la Línea Verde y para evitar la constitución de un Estado palestino independiente. Hace tiempo que todos los israelíes deberían tener claro que cualquier cosa que esté dentro del perímetro de la Línea Verde pertenece a un Israel democrático, legal y normativo, y que todo lo que está más allá es otra cosa: algo antidemocrático, ilegal y no normativo. Algo que no es nuestro.

Pero los ojos del pueblo israelí están ciegos, sus oídos sordos y sus dirigentes son blandos y débiles. Precisamente esta es la situación en la que las sociedades civilizadas necesitan urgentemente opiniones e intervenciones exteriores que reflejen el absurdo de la situación que se ha creado y centren la atención en el daño que causa la ceguera humana y política. Hay que decirle a Israel que es imposible tratarlo como “la única democracia de Oriente Próximo” cuando es también el último ocupante colonial del mundo occidental.

– ¡Pero le dio tierras por la paz!
– Queremos más que ese pedazo

Borrar las fronteras anteriores a 1967 supone borrar los valores en los que se asentó Israel: democracia, igualdad, Estado de derecho, secularismo y modernidad.

No es antisemita ni antiisraelí trasmitir esos mensajes. Por el contrario, los auténticos enemigos del futuro de Israel son los colonos, los conquistadores y sus aliados políticos, entre ellos Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí.

En realidad, cualquiera que pretenda borrar las fronteras anteriores a 1967, lo que está pidiendo es borrar los valores básicos en los que se asentó el Estado de Israel: democracia, igualdad, Estado de derecho, secularismo y modernidad. La colonización de la tierra palestina situada al otro lado de la Línea Verde va en la dirección opuesta, ya que desata energías fanáticas, nacionalistas, fundamentalistas y antidemocráticas que ponen en peligro todos los cimientos del Israel civilizado.

Yo he decidido no comprar ningún producto procedente de los asentamientos. No cruzo la Línea Verde, ni para defender causas ni para acontecimientos familiares, porque todo lo que ocurre al otro lado de esa Línea Verde encarna el alter ego oscuro de Israel. Su personalidad oculta queda allí de manifiesto: maligna, virulenta e impenetrable. Esa personalidad amenaza con conquistar las partes buenas y humanas del Israel legítimo. Con ayuda internacional, debemos devolver esos genios a sus botellas, o más bien regresar a los entornos positivos que, en su fundación, eran el destino de este Estado.

Podría parecer que impedir que los productos procedentes de los asentamientos lleven la etiqueta de “fabricado en Israel” y bloquear su entrada preferencial en la UE es una medida simbólica y menor. Sin embargo, en las circunstancias actuales, es un paso de gigante para la paz en Oriente Próximo, que ahora parece más remota que nunca.

En contra de lo que quizá les digan, esto no supone un boicot absoluto contra Israel, sino una sutil distinción moral, que establece una diferencia entre su gran potencial y sus capacidades destructivas. Si, Dios no lo quiera, la Línea Verde quedara permanente borrada de las conciencias y del territorio, Israel también quedaría borrado. Luchar por la conservación de la Línea Verde es luchar por Israel. Cualquiera que la defienda y la refuerce será un amigo de Israel y mantendrá viva la esperanza.

Avraham Burg fue presidente de la Knesset (1999-2003) y presidente de la Agencia Judía y la Organización Sionista Mundial.

Avraham Burg: Defender y reforzar las fronteras anteriores a 1967 es salvar a Israel, EL PAÍS, 12 de junio de 2012 (Traducción de Jesús Cuéllar Menezo)

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#israel, #palestina

El conflicto de Kosovo y la antigua Yugoslavia, 1999

7. Magnitud de la crisis. Si bien el conflicto de Kosovo se halla en el centro de la crisis más reciente de Europa sudoriental, y el sufrimiento y el desplazamiento masivo de refugiados y personas internamente desplazadas de Kosovo y dentro de la provincia han sido sus consecuencias más visibles hasta la fecha, numerosos otros factores, incluidas las secuelas del desmembramiento de la ex Yugoslavia, los efectos de las violaciones sistemáticas de derechos humanos de larga data, los efectos de años de graves sanciones y el bombardeo aéreo de la OTAN, han dejado a todo el país gravemente debilitado, y de hecho a toda la región. Además de las necesidades humanitarias inmediatas de los refugiados, la población internamente desplazada y otro tipo de población civil, las consecuencias económicas y sociales, ambientales y físicas del conflicto en toda la República Federativa de Yugoslavia y más allá de ella son inmensas y han creado un nuevo tipo de emergencia humanitaria compleja. Los problemas que plantea esta emergencia en un medio relativamente desarrollado superan el ámbito humanitario, o incluso la experiencia y la capacidad de cualquier organismo por sí solo, y obligan a las Naciones Unidas a utilizar todos sus conocimientos y experiencia, así como a colaborar en forma estratégica con otros factores. Requerirá, antes y especialmente después de que se arregle el conflicto de Kosovo, medidas amplias de las Naciones Unidas, las instituciones financieras internacionales, las organizaciones regionales, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) y organizaciones no gubernamentales a fin de hacer frente a todos los aspectos de la crisis.

Localización geográfica de Kosovo

8. Kosovo. La crisis de Kosovo ha dado como resultado el desplazamiento y la deportación forzados en masa de cientos de miles de civiles, la destrucción de gran número de bienes y medios de vida, ilicitud y violencia desenfrenadas, miles de asesinatos demostrados, un número incontable de muertes aún no demostradas, y sufrimiento humano inconmensurable. A lo largo de la Misión se dijo claramente a los interlocutores yugoslavos, de todos los niveles, que esto se hallaba en el centro mismo del conflicto actual y, por tanto, de su solución. Actualmente más de 850.000 albaneses de Kosovo han huido de la provincia hacia países vecinos y la República de Montenegro, y varias decenas de miles han ido todavía más lejos. Se dice que un número desconocido de residentes serbios y de refugiados serbios reasentados provisionalmente en Kosovo han huido a otras zonas de la República de Serbia. Los refugiados que han llegado a los países vecinos han hecho relatos concordantes acerca de civiles sometidos a violaciones sistemáticas y extremas de los derechos humanos por fuerzas de seguridad, ejecuciones, evicción forzada de sus hogares, deportaciones, detenciones arbitrarias, actos de violencia sexual e incendio de hogares. Muchos han informado además que se les ha despojado de sus documentos de identidad y de otro orden al salir de Kosovo. Se estima que en Kosovo puede haber cientos de miles de personas internamente desplazadas. Se estima además que toda la población que sigue en la provincia tiene necesidad urgente de sistencia humanitaria. Las personas internamente desplazadas que encontró la Misión vivían en condiciones miserables, con frecuencia cerca de sus hogares, pero temerosas del regreso. Declararon que su necesidad más urgente era la seguridad física, seguida de artículos y servicios básicos para la supervivencia, en ese orden. Todos los argumentos esgrimidos por los funcionarios del Gobierno de la República Federativa de Yugoslavia, por plausibles y legítimos que fueran, no pueden explicar que no hayan cumplido su obligación de proteger a sus propios ciudadanos de actos generalizados de violencia prohibidos por el derecho internacional y punibles con arreglo a él, que se considera que han sido en gran medida cometidos por sus propios agentes. Un cambio súbito de la situación sobre el terreno —por ejemplo, el despliegue de una fuerza internacional y el regreso de los refugiados y desplazados internos albaneses de Kosovo— podría provocar la partida de las minorías serbias residentes en Kosovo. Se debe hacer todo lo posible por garantizar su seguridad.

9. Problemas de todo el país. En toda la República Federativa de Yugoslavia, como resultado de los ataques aéreos de la OTAN, numerosos civiles han sufrido lesiones y han perdido la vida, en tanto que la destrucción en gran escala de la infraestructura y los medios de producción y los daños sufridos por éstos han surtido un efecto devastador sobre la industria, el empleo, el medio ambiente, servicios esenciales y la agricultura. Entre los más vulnerables y dejados de lado se hallan medio millón de refugiados croatas y serbios de Bosnia de conflictos anteriores. Antes del conflicto de Kosovo constituían la mayor población de refugiados en un solo país europeo. Sus penurias no deben ser olvidadas como consecuencia de la crisis reciente. Esos refugiados merecen asistencia de las autoridades locales y la comunidad internacional, así como la solución urgente de su situación. En la República de Montenegro el efecto acumulado del desmembramiento de la ex Yugoslavia, las consecuencias económicas y sociales de las sanciones y la posición económica, financiera y política de Belgrado, han hecho que la economía se halle al borde del colapso. Esto ha reducido además la capacidad de absorción de la república en lo que respecta a las personas internamente desplazadas de Kosovo, quienes, junto con los refugiados del conflicto de Bosnia, comprenden el 15% de su población total.

10. Respuesta internacional. Las Naciones Unidas, las organizaciones intergubernamentales y las organizaciones no gubernamentales deben establecer prontamente una presencia sustancial en toda la República Federativa de Yugoslavia, principalmente en Kosovo. Esto es esencial a fin de organizar una operación de socorro que abarque la protección, la asistencia alimentaria, la atención de salud, la nutrición, la rehabilitación de emergencia y la realización de evaluaciones sectoriales más detalladas. En ese contexto, la comunidad internacional requerirá garantías con respecto al libre acceso a todas las zonas de la República Federativa de Yugoslavia, la autorización para la internación de bienes, mecanismos para distribución y seguridad para el personal del organismo, en particular las comunicaciones radiales. En Kosovo ese tipo de presencia debe ser suficientemente fuerte, creíble y disuasiva para dar a los refugiados y personas internamente desplazadas la confianza y la seguridad necesarias que constituyen un requisito previo de su regreso. El próximo invierno provocará enormes penurias a millones de civiles en todo el territorio de la República Federativa de Yugoslavia, en particular en Kosovo, dados los daños en gran escala sufridos por las viviendas, la infraestructura y los servicios esenciales. Es imperativo garantizar un criterio coordinado para satisfacer las necesidades de socorro y rehabilitación de corto plazo de los refugiados, las personas internamente desplazadas y las poblaciones vulnerables afectadas. La planificación relativa a las necesidades de mediano y largo plazo debe comenzar también ahora, y será esencial una transición tranquila y equitativa de las actividades de socorro a las de reconstrucción y desarrollo. La negligencia respecto del panorama general y la necesidad de una estrategia regional cuidadosamente equilibrada puede poner una vez más en peligro el logro del objetivo final, a saber, un nuevo régimen conducente a la superación de la cultura de intolerancia y al logro de la reconciliación, la cooperación, la paz, la seguridad y la prosperidad en Europa sudoriental. Las consideraciones más amplias de la seguridad europea y mundial requieren un criterio de ese tipo.

11. La atmósfera política rápidamente cambiante y las indicaciones actuales de una posible solución política de la crisis más reciente reforzaron las conclusiones de la Misión y han agregado urgencia a la aplicación de sus recomendaciones. Lo que es más importante, si se lleva adelante el proceso político positivo eliminará el obstáculo más importante a las actividades de socorro de emergencia y rehabilitación en gran escala al mejorar la situación general de seguridad para las actividades internacionales de protección y asistencia humanitarias.

Informe de la Misión Interinstitucional de Evaluación de Necesidades enviada por el Secretario General de las Naciones Unidas a la República Federativa de Yugoslavia, 14 de junio de 1999, pp. 5-7

#kosovo, #onu, #serbia

Los problemas raciales en la antigua Yugoslavia

En los Balcanes, los años de conflictos por cuestiones nacionales o étnicas han dejado a millones de personas de comunidades minoritarias a merced de los abusos de las autoridades locales y con poca protección frente a la violencia de sus vecinos. Por ejemplo, los serbios, los romaníes y otras minorías que viven en Kosovo siguen sufriendo ataques casi a diario, pese a los esfuerzos internacionales para protegerlos. El 18 de diciembre de 1999 se produjo uno de estos terribles y numerosos incidentes, cuando un desconocido arrojó varias granadas en el pequeño enclave serbio y romaní situado en medio de Orahovac (Rahovec), causando la muerte de un serbio y heridas a varias personas más. Sobre la mayoría de estos ataques no se realiza ninguna investigación adecuada y los autores quedan en libertad para volver a matar.

A las minorías de Kosovo, especialmente a los serbios, se les niegan en la práctica sus derechos civiles, políticos y culturales, como el derecho a la vida, a la libertad de expresión, a la libertad de circulación y a usar su propio idioma, así como sus derechos sociales y económicos. También han de convivir con un sistema de justicia penal que apenas funciona y que, cuando actúa, los discrimina abiertamente.

Mientras tanto, en Serbia, las personas de etnia albanesa procedentes de Kosovo y otras minorías sufren un trato abiertamente discriminatorio en el sistema de justicia penal. En particular, los miembros de comunidades minoritarias que comparecen ante los tribunales tienen muchas probabilidades de ser sometidos a juicios injustos. Por ejemplo, en diciembre de 1999, 15 personas de etnia albanesa procedentes de Kosovo fueron juzgadas por los tribunales serbios y condenadas a penas de entre dos y 15 años de prisión. Según los informes, se utilizaron como prueba algunas declaraciones obtenidas bajo tortura, y a los procesados se les negó su derecho a comunicarse en privado con sus abogados defensores.[…]

La situación de los romaníes en Kosovo sigue siendo precaria debido a que continúan las tensiones y los ataques violentos contra ellos. El temor por su seguridad limita sus movimientos, lo que dificulta su acceso a los alimentos, al trabajo, a las escuelas, a la atención médica y a otras actividades necesarias. Los romaníes se ven obligados a vivir entre personas de etnia albanesa (muchas de las cuales los consideraron «colaboradores» de los serbios durante la guerra de 1999) o a desplazarse y vivir en enclaves serbios donde la seguridad es mayor, aunque no está garantizada, frente a los ataques de las personas de etnia albanesa. Los ataques contra los romaníes suelen consistir en el lanzamiento de granadas de mano en sus viviendas.

Informe de Amnistía Internacional: El racismo y la Administración de Justicia, 2001, pp. 48-49, 72

#derechos-humanos, #kosobo, #racismo, #serbia

Bush y la lucha contra el terrorismo. La guerra de Irak

Bush, vestido de piloto de combate- AFP

Bush, vestido de piloto de combate- AFP

George W. Bush embarcó en el portaaviones Abraham Lincoln, el más rotundo símbolo de la potencia militar estadounidense, para anunciar al mundo que su “misión” no había concluido y que, tras “la batalla de Irak“, la guerra contra el terrorismo seguía en marcha. Bush quiso consagrar para siempre su imagen de presidente-soldado vistiéndose de piloto, volando en un avión de combate y tomando los mandos durante unos minutos. El discurso pronunciado en la cubierta del buque dejó claro que la seguridad nacional y la agresividad en el exterior serían las banderas para su reelección en 2004.

Su padre ganó la guerra de 1991 y alcanzó cotas de popularidad estratosféricas, pero perdió las elecciones de 1992 frente a Bill Clinton por su impericia para gestionar la economía. El hijo está convencido de que no le ocurrirá lo mismo. Una década atrás, el máximo interés de los estadounidenses era la prosperidad. Ahora, en opinión de George W. Bush y de su gurú electoral, Karl Rove, la palabra clave es “seguridad“. Aunque la economía estadounidense no remonta, el presidente cree que ganará la reelección en noviembre de 2004 si consigue mantener vivo el recuerdo de los atentados del 11-S y el miedo de sus conciudadanos.

No hemos olvidado a las víctimas del 11 de septiembre“, proclamó Bush. “Con esos ataques, los terroristas y quienes les apoyaban declararon la guerra a Estados Unidos. Y obtuvieron la guerra“. El presidente indicó que habían pasado 19 meses desde aquello, 19 meses “que cambiaron el mundo“, pero añadió que seguiría actuando como si las ruinas de las Torres Gemelas humearan todavía.

Con 5.000 marinos formados en cubierta del portaaviones y ante unas cámaras que retransmitían el discurso a todo el planeta, Bush renovó su amenaza de destruir a las “personas, organizaciones o Gobiernos” implicados en actividades terroristas, y utilizó el ejemplo de Irak para demostrar que sus palabras no eran vanas.

Bush evitó proclamar la victoria y el fin de la guerra en Irak, lo que le habría obligado, según los términos de la Convención de Ginebra, a liberar a los prisioneros y asumir la condición de jefe máximo de una potencia ocupante. La fórmula elegida fue más sutil y menos comprometida: “En la batalla de Irak, Estados Unidos y nuestros aliados hemos prevalecido“. Pasó de puntillas sobre el caos imperante en ese país, pero reconoció que quedaba por hacer “un trabajo difícil“, que llevaría tiempo, y dejó muy en segundo término en su discurso ante la nación las supuestas y nunca halladas armas de destrucción masiva (químicas y bacteriológicas) con las que había justificado el inicio de la guerra contra el régimen de Sadam Husein.

El centro de gravedad de sus palabras fue el terrorismo, una amenaza lo bastante inquietante y lo bastante vaga como para mantener vivo el temor que despertó el 11-S: “La liberación de Irak es un avance crucial en la campaña contra el terror; hemos eliminado un aliado de Al Qaeda y cortado una fuente de financiación del terrorismo“. “Que sepan todos, amigos y enemigos, que nuestra nación tiene una misión: responderemos a las amenazas contra nuestra seguridad y defenderemos la paz (…). La batalla de Irak es una victoria en una guerra contra el terrorismo que comenzó el 11 de septiembre de 2001 y sigue en marcha (…). La guerra contra el terror”, subrayó, “no ha terminado”.

La estrategia política de Bush para evitar el error que le costó a su padre la reelección consistirá en adelante en efectuar gestos que muestren su interés por la economía y las cuestiones sociales dentro de EE UU, pero manteniendo en primer plano la seguridad, una materia en la que resulta especialmente valorado por los estadounidenses. Bush suscita un rechazo absoluto en un tercio del electorado, pero puede convencer al resto de la necesidad de mantenerle cuatro años más como comandante en jefe.

La guerra contra el terrorismo sigue siendo la prioridad nacional“, recalcó ayer el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, subrayando así la estrategia de la Administación de Bush.

Enric González, Washington: Bush proclama que, tras la victoria en Irak, la guerra contra el terrorismo continúa, EL PAÍS, 3 de mayo de 2003

#ee-uu, #islamismo, #terrorismo

Bin Laden, el gran enimigo de Estados Unidos

Portada del libro "Contra todos los enemigos, 2004

A los cuatro detenidos en un principio por el atentado del World Trade Center en 1993 se les vinculó de inmediato con […] Bin Laden […]. Hacia tres años que Bin Laden había formado Al Qaeda […]. Antes de ir a Sudán, este país sirvió de base no solo para el armamento y los combatientes que irían a Bosnia, sino también para los terroristas de Egipto, Etiopía, Uganda, e incluso de la Libia de Gadafi […]. Los talibanes acogieron con entusiasmo a Bin Laden en Afganistán […]. A princioos de 1998. Al Qaeda creció gracias a su unión con la yihad islámica egipcia […]. Nuestras embajadas de Tanzania y Kenia fueron atacadas casi simultáneamente el 7 de agosto de 1998 […]. Cuando Clinton dejó el poder, muchas personas, incluidos los líderes de la recién llegada Administración Bush, pensaban que él y su Administración estaban demasiado obsesionados con Al Qaeda.

Clarke, R. A.: Contra todos los enemigos. Las confesiones del responsable del antiterrorismo de la Casa Blanca, Taurus, Madrid, 2004.

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Estados Unidos mata a Osama Bin Laden

Fuerzas especiales de Estados Unidos han matado al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, ha anunciado en torno a las once y media de la noche (cinco y media de la mañana en España) el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Los agentes abatieron a tiros al líder de Al Qaeda en la localidad de Abottabad, en el norte de Pakistán (y no en una mansión a las afueras de Islamabad, como informó previamente la CNN), en una operación en la que no hubo bajas civiles ni de soldados estadounidenses.

magen de Bin Laden, distribuida por la emisora Al Yazira, en que el terrorista envía uno de sus amenazadores mensajes, desde su refugio en territorio Afgano.

El presidente ha asegurado que EE UU tiene el cuerpo del terrorista, un asunto de vital importancia para evitar el escepticismo que la noticia por sí sola podría causar en los circuitos islamistas radicales. Oficiales de EE UU han declarado posteriormente que un hijo adulto de Bin Laden junto a otros dos hombres podría haber muerto en el ataque.

En su alocución desde la Casa Blanca, Obama afirmó que, tras haber estado recibiendo desde agosto informaciones de inteligencia fiables sobre el lugar donde se encontraba Bin Laden, en Pakistán, la semana pasada dio la orden de atacar, y hoy “un pequeño grupo” estadounidense condujo la operación, en la que, tras un intercambio de fuego, se hizo con el cuerpo del terrorista.

En una comparecencia llena de dramatismo, Obama ha homenajeado a todas las víctimas del atentado del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, que causó 3.000 muertos. “Esta noche se ha hecho justicia”, ha asegurado. El presidente ha agradecido a todos los agentes que participaron en la operación y a los que han ayudado durante estos años a perseguir al terrorista. “EE UU ha lanzado un mensaje inequívoco: no importa cuánto tiempo haga falta, se hará justicia”, concluyó el presidente estadounidense.

10 años después del 11 S

La muerte del padre del terrorismo islamista internacional llega 10 años después de los atentados de Nueva York. Eliminar a Osama Bin Laden se había convertido en una obsesión para los Estados Unidos y había sido objeto de numerosas operaciones internacionales. Se especuló en diversas ocasiones con su muerte y se ofrecieron mareantes recompensas por cualquier pista sobre su paradero, pero Bin Laden seguía ahí.

Para el orgullo de EE UU resultaba una herida demasiado profunda desconocer el paradero de un tipo alto y desgarbado de 54 años, normalmente retratado sosteniendo un Kaláshnikov con su brazo izquierdo. Casi un anciano que se apoyaba en un bastón, dormía en el suelo y se alimentaba de verduras, yogur, sopa y pan afgano.

Aunque hiciera tres años que no aparecía en público, Bin Laden seguía siendo un símbolo. El hombre que había logrado un sueño que hace una década parecía una quimera: internacionalizar la yihad y extender el terror mediante alianzas con grupos asociados en todo el mundo. Decenas de células locales, inspiradas en el discurso de Bin Laden, quitan desde entonces el sueño a los jefes de inteligencia de varios continentes.

Alegría en Estados Unidos

El segundo avión contra las Torres Gemelas. Tras el secuestro del vuelo 175 de United Airlines poco antes de estrellarse contra la torre sur. La torre norte se quema después de un ataque con un avión secuestrado en la ciudad de Nueva York 11 de septiembre 2001. (REUTERS)El anuncio ha sido acogido con tremenda alegría en Estados Unidos. Manifestaciones de júbilo, gritos de “USA, USA”, banderas estadounidenses y bocinas de automóviles pitando en son de celebración se escuchan desde la medianoche (siete de la mañana en España) en todo el país.

“Estoy aquí para convertirme en un testigo de la Historia. Mi novio será enviado al extranjero con los marines la semana que viene. Por eso estoy tan orgullosa por lo que ha hecho nuestro Ejército”, contaba eufórica a las puertas de la Casa Blanca Laura Vogler, una alumna de la American University en Washington.

Poco antes de las once de la noche locales la emisión en televisión se interrumpió para adelantar que el presidente iba a comparecer con un anuncio de vital importancia relativo a la seguridad nacional. Las especulaciones se desataron y a los pocos minutos algunos medios anunciaban de forma no oficial la muerte del terrorista. Ya en ese momento los estadounidenses comenzaron a salir a la calle. Pronto Washington, Nueva York y las principales ciudades se han llenado de espontáneas muestras de alegría.

Los mensajes de móvil corrieron como la pólvora con la noticia que los neoyorquinos esperaban desde hace casi 10 años, informa Sandro Pozzi. “El bastardo ha muerto”, decía con júbilo The New York Post antes del anuncio de Obama. “Ha tenido lo que se merecía”, añadió Peter King, representante de los neoyorquinos en el Congreso de EE UU.

La Zona Cero de Manhattan, en la que se erigían las dos torres que derribó Al Qaeda, se ha convertido en uno de los puntos en los que más ciudadanos se han concentrado. Turistas, miembros del cuerpo de bomberos (más de 300 murieron en las labores de rescate tras los atentados) y neoyorquinos de todo pelaje se aglomeraron ante las cercanas pantallas de Times Square desde que aparecieron los primeros rumores de la noticia. La concentración se hizo multitudinaria después del anuncio.

Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, declaró: “Los neoyorquinos hemos esperado casi 10 años por esta noticia”.”La muerte de Osama Bin Laden es una importante victoria y un tributo para los que luchan por nuestro país”, añadió. El senador neoyorquino Charles Schumer declaró: “El corazón de los neoyorquinos sigue roto por la tragedia del 11-S, pero [la muerte de Osama Bin Laden] aporta algo de consuelo a las víctimas”.

Declaraciones de Bush

El presidente norteamericano insistió ayer en que Bin Laden no era un líder musulmán y en que Estados Unidos no está en guerra contra esa confesión religiosa. Es imprevisible, no obstante, las reacciones que la muerte de este personaje, un auténtico mito entre una corriente radical del pensamiento islámico, pueden provocar en el mundo. El Gobierno norteamericano puso en estado de alerta a todas sus embajadas ante el riesgo de que sean blanco de posibles represalias.

El expresidente de Estados Unidos George W. Bush declaró que la muerte de Osama Bin Laden es una “victoria para Estados Unidos” y que el país ha enviado claro el mensaje de que “no importa cuanto tiempo lleve, se hará justicia”.

Bush, bajo cuya presidencia se produjeron los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y que en sus memorias declaró que uno de sus mayores pesares fue el no haber sido capaz de capturar a Bin Laden, “vivo o muerto”, emitió a través de su página en Facebook nada más conocerse la noticia, un comunicado en el que dijo que el presidente Barack Obama le informó de la operación.

“Esta noche, el presidente Obama me llamó para informarme de que las fuerzas estadounidenses mataron a Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda que atacó Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001”, dijo Bush.

Bill Clinton también ha reaccionado a la noticia. El expresidente de Estados Unidos ha asegurado que la muerte de Bin Laden es un momento “profunamente importante” para las personas de todo el mundo que buscan un “futuro común de paz y libertad”.

David Cameron, el primer ministro británico, también ha celebrado la noticia y asegurado que se trata de “un gran alivio para el mundo”. “Bin Laden es responsable de las peores atrocidades terroristas que ha visto el mundo, muchos de los cuales han costado la vida a miles de personas, muchas de ellas británicas”, ha opinado Cameron.

En la misma línea, el primer ministro israelí, Benjamin Netahyahu, ha asegurado que la muerte de Bin Laden es “un triunfo atronador para las naciones democráticas que combaten el terrorismo”.

Imagen tomada por el departamento de policía de Nueva York y obtenida cedida a la cadena ABC que muestra una vista aérea del atentado terrorista contra las torres del World Trade Center.

Precaución a todos los estadounidenses

La diplomacia estadounidense pide prudencia respecto a las consecuencias en la lucha sobre Al Qaeda que podría tener el descabezamiento de la organización. Fuentes del Pentágono han asegurado que se trata de un golpe importante pero que no es prudente bajar la guardia. Muy al contrario, Estados Unidos es consciente de que la muerte de Bin Laden podría desatar una ola de violencia contra sus ciudadanos. El Departamento de Estado americano ha pedido prudencia a todos sus ciudadanos en el mundo después de dar a conocer la noticia. Hay un “elevado potencial de violencia antiamericana”, especificó un comunicado de prensa. “Dada la incertidumbre y la volatilidad de la actual situación”, asegura el Departamento de Estado, “urgimos a los ciudadanos estadounidenses en áreas donde estos acontecimientos pueden causar violencia antiestadounidense a limitar sus viajes fuera de sus casas y hoteles y a evitar concentraciones y demostraciones masivas”. En varias ciudades estadounidenses se ha aumentado la vigilancia sobre puntos sensibles. Por ejemplo, el diario Los Angeles Times informa que la policía de la ciudad extrema las precauciones en los alrededores de centros religiosos

Bin Laden: un terrorista de origen acaudalado

Osama Bin Laden nació en Arabia Saudí en el año 1957, en el seno de una acaudalada familia saudí. Su padre fue un importante magnate de la construcción en su país. Estudió Religión y Ciencias Económicas, graduándose en la Universidad Abdul Aziz. Desde 1979 apoyó a los rebeldes afganos en su guerra contra la URSS, organizando el reclutamiento de miles de voluntarios de todo el mundo árabe, entre otras acciones. Desde 1986 participó personalmente en los combates. Acabada la guerra, regresó a su país. Como consecuencia del apoyo saudí a las tropas de EE UU durante la Guerra del Golfo de 1991, rompió su relación con el régimen saudí y con su propia familia. Se exilió en 1991 en Sudán, donde dirigió una empresa que EE UU consideraba una tapadera terrorista.

Tras su experiencia en la guerra de Afganistán, Bin Laden aprendió a vivir como un ermitaño, una habilidad que le sirvió para mimetizarse en el terreno de la misma forma que lo hacen las serpientes.

Desde que Bin Laden logró huir en el invierno de 2001 de la montañas de Tora Bora después de que EE UU depusiera por las armas a los talibanes, el régimen que le daba amparo al este de Afganistán, solo había una certeza sobre el líder de Al Qaeda: estaba escondido en Pakistán. La comunidad de inteligencia barajaba muchas hipótesis: que estaba en una región remota o confundido con la masa en Karachi, que solo podría ser abatido por la traición en su círculo más próximo o con un ataque por misiles, pero estaba claro que se había desplazado al país vecino de Afganistán.

Ceremonia en el lugar donde estaban las Torres Gemelas al dar por concluidas las tareas de desescombro y de recuperación de restos humanos de la zona el 30 de mayo de 2002, donde fallecieron 2.823 personas. PETER MORGAN (REUTERS)

Durante años, los drones estadounidenses, aviones no tripulados dotados de misiles, han sobrevolado las distintas zonas tribales de Pakistán, el lugar más peligroso y volátil de la tierra. Han matado a decenas de militantes de Al Qaeda, también a civiles, y se han acercado mucho a sus líderes, sobre todo al egipcio Ayman Al Zawari, pero al final ha sido un grupo de comandos el que ha cerrado una parte de la historia.

Padre del yihadismo internacional

La base del pensamiento de Bin Laden era similar a los talibán: interpretaciones ultraortodoxas del islam suní, al que desea purificar de influencias occidentales. Su ideología, sus hombres, fogueados en acciones de combate, y el muy abundante dinero le permitieron financiar una oscura trama de grupos radicales que actúan contra intereses occidentales, preferentemente estadounidenses, allí donde tienen oportunidad.

#ee-uu, #islamismo

Palestina: Al Fatah y Hamás sellan su reconciliación

Las dos grandes facciones palestinas llegan a un acuerdo para formar un Gobierno de coalición en la Autoridad Palestina y celebrar elecciones antes de un año
Azzam al-Ahmad, cabeza de la delegación de Al Fatah, habla durante la rueda de prensa, entre los representantes de Hamas Mousa Abu Marzook y Mahmoud Al-Zahar (derecha) t ras el acuerdo sellado en El Cairo.- ASMAA WAGUIH (REUTERS)

El mapa político de Oriente Próximo sigue cambiando de forma casi cotidiana. Hoy se ha producido un nuevo vuelco: Al Fatah y Hamás, las dos grandes facciones palestinas, han sellado su reconciliación. El acuerdo, aún genérico, pone fin a la feroz enemistad que en 2007 provocó una breve guerra civil y debería permitir la formación de un Gobierno de coalición en la Autoridad Palestina y la celebración de elecciones antes de un año. Israel, que considera terrorista a Hamás, ha afirmado que ese pacto impediría cualquier negociación de paz.

La victoria de Hamás en las elecciones palestinas de 2006 y la casi inmediata crisis con Al Fatah, el partido fundado por Yasir Arafat que domina la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), crearon un bloqueo que parecía insuperable. Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina y líder de Al Fatah y la OLP, mantuvo el poder en Cisjordania, mientras Hamás se hizo con el control absoluto sobre Gaza. La división física y política de los palestinos fue un regalo para Israel, que se esforzó en fomentar las desavenencias: mientras hubiera división no podía existir un auténtico Estado palestino. El ataque israelí contra Gaza en diciembre de 2008 gozó de la tácita aprobación de Al Fatah, como demostraron recientemente las filtraciones de Wikileaks, lo que ahondó la enemistad entre las dos facciones.

El acercamiento entre Al Fatah y Hamás fue lento y difícil. El Gobierno egipcio, antes con el presidente Hosni Mubarak y últimamente con la Junta Militar, ejerció como mediador. Llegó a redactarse un borrador de acuerdo a finales del año pasado, pero las conversaciones encallaron en la cuestión electoral (Al Fatah las quería ya en septiembre próximo, Hamás exigía más tiempo) y ni siquiera alcanzaron el gran problema de fondo, que sigue sin resolverse: Hamás, una organización islamista que Israel y Estados Unidos consideran terrorista, no reconoce la legitimidad israelí y preconiza la resistencia armada, abandonada por Al Fatah.

“La Autoridad Palestina debe escoger entre la paz con Israel o la paz con Hamás. No hay posibilidad de paz con ambos”, ha señalado Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí. La Autoridad Palestina ya ha respondido a estas declaraciones: su portavoz Nabil Abu Rudeine ha calificado el acuerdo de “asunto interno” del que Israel “no es parte”. El pacto “refuerza la unidad palestina” y “su justa lucha para establecer un estado independiente con Jerusalén como capital”, según Rudeine, que también ha subrayado que la OLP es el “único representante legítimo” del pueblo palestino y que sigue “comprometida” con el proceso de paz.

El primer ministro israelí ya amenazó el lunes en los mismos términos. Fue la primera señal de que la reconciliación palestina podía estar próxima, y también una advertencia sobre las dificultades que podía generar el acuerdo. En el aspecto financiero, la Autoridad Palestina podría ver interrumpidas las donaciones estadounidenses y quizá, al menos parcialmente, las europeas, lo que complicaría la viabilidad económica de un futuro Estado palestino. En el aspecto diplomático, Abbas o su sucesor tras unas elecciones dejarían de gozar del acceso a Washington de que disponían en los últimos años. Y a ello habría que añadir el problema práctico de gestionar con un mismo Gobierno dos territorios separados, Gaza y Cisjordania: el intento de 2006 produjo disfunciones primero y luego un enfrentamiento armado.

Esas dificultades dependían en último extremo de otra incógnita: si Hamás iba a mantener el resistencialismo a ultranza o estaría dispuesto a hacer concesiones sobre el reconocimiento de Israel y la lucha armada. La reconciliación ha sido posible porque ambas facciones se sienten débiles: Al Fatah, por el fracaso de la última ronda de negociaciones con Israel y por el crecimiento de las colonias israelíes en Cisjordania; Hamás, por la ola de cambios en Oriente Próximo.

Las grandes manifestaciones juveniles en Gaza a favor de un acuerdo con Al Fatah y contra la ausencia de libertades, que Hamás reprimió con dureza, se han unido a la revolución egipcia y a la crisis en Siria. Las dificultades del presidente sirio Bachar el Asad, patrón regional de Hamás (el buró político del partido tiene su sede en Damasco) podrían empujar a la organización islamista palestina a ampliar su red de apoyos y, tal vez, a moderar sus posiciones.

Taher al-Nono, portavoz del Gobierno de Hamás en Gaza, ha declarado que el documento con el texto definitivo del acuerdo con Al Fatah se firmará en El Cairo en cuestión de una semana -el 5 de mayo, según ha contado a Efe una fuente próxima a las negociaciones- durante una ceremonia pública, y que las elecciones palestinas, presidenciales y generales, deberían celebrarse dentro del plazo de un año.

Enric González, Beirut: Al Fatah y Hamás sellan su reconciliación, EL PAÍS, 27 de abril de 2011

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