El europeísmo ingenuo

El proyecto de la Europa unida no ha empezado a fracasar con la crisis del euro y de la deuda soberana. Tampoco con la última ampliación, cuyo resultado principal fue devolver a la Europa del Este la condición de Europa Central negada durante la Guerra fría y su caprichosa reordenación geográfica del mundo. Ni siquiera con el rechazo de la Constitución Europea por parte de franceses y holandeses, del que poco después surgiría el vigente Tratado de Lisboa. En realidad, la incapacidad del proyecto de la Europa unida para resolver problemas como los que hoy amenazan su continuidad estaba latente en el núcleo de ideas políticas que ha propiciado algunos de sus más recientes logros. Ese núcleo de ideas políticas, ese fundamento último que inspiró el establecimiento de una moneda única, la incorporación de los países que quedaron bajo la órbita soviética o el intento de dotar a la Unión de una Carta Magna, presentaba invariablemente dos caras, por más que un cierto europeísmo, un europeísmo a la vez ingenuo y declarativo, se obstinase en ignorar una de ellas.

Via Scoop.itHistoria del Mundo Contemporáneo, sociedad.elpais.com

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Incremento de la desigualdad económica en la Union Europea

El Banco de España vincula el retroceso con el cambio tecnológico y la flexibilidad laboral

La creciente pérdida de peso de los salarios frente a las rentas empresariales es uno de los asuntos que más polémica han generado en los últimos meses. Un debate en el que entró ayer el Banco de España con un estudio que concluye que el retroceso ha sido generalizado en la zona euro, con una caída del 13% en el último cuarto de siglo. El informe refleja que la caída de la participación de las rentas del trabajo en la riqueza nacional se ha intensificado en España en los últimos seis años. Y relaciona esta situación global con el cambio tecnológico y la desregulación del mercado laboral.

Las desigualdades sociales por la crisis económica

La participación de las rentas del trabajo en la riqueza de los países desarrollados ha tomado una cuesta abajo, prolongada y pronunciada, que tiene pocos precedentes históricos. Éste es el punto de partida del estudio incluido en el último boletín económico del Banco de España, que constata la dimensión del fenómeno en la zona euro.

En España, los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística reflejan que la parte de la riqueza nacional correspondiente a la remuneración de asalariados alcanzó en 2006 su mínimo histórico, con un 46,4% del PIB. El estudio del Banco de España se centra en la zona euro, hace la comparación con el valor añadido de estos países y utiliza otra estadística (una base de datos financiada por la UE). Pero la conclusión es la misma: la renta de los asalariados de las ocho principales economías de la eurozona, que acumulan más del 90% de la producción del área, se come la menor porción de la tarta de la riqueza desde que se comenzó a recoger datos, en 1970.

La pérdida de cuota de los salarios en estas últimas tres décadas y media no ha sido lineal. De hecho, las rentas del trabajo en estos ocho países ganaron terreno en la década de los setenta (ver gráfico). Pero desde 1980, la caída ha sido generalizada y significativa. El artículo del Banco de España, elaborado por Esther Moral (del servicio de estudios de este organismo) y Véronique Genre (del Banco Central Europeo), muestra que desde 1980 la pérdida de peso de los salarios en la renta de estos países rozó el 13%. Con respecto a ese año, las mayores pérdidas se registraron en Austria y Alemania, que por la dimensión de su economía es determinante en la evolución de la zona euro.

Según este análisis, España sería el país en el que la participación de los salarios sufrió un retroceso menor respecto al año de referencia (1980), apenas un 3%. Sin embargo, estaría entre las economías con un deterioro más rápido de la posición de las rentas salariales entre 2000 y 2006. Un deterioro que también refleja Eurostat, el servicio estadístico de la UE, cuyos datos fueron uno de los combustibles de la polémica política que se encendió a principios de verano.

Al analizar esta pérdida de peso por sectores, el estudio del Banco de España se encuentra con los primeros indicios de la influencia de la globalización: “La caída de la participación salarial ha sido más pronunciada en los sectores más abiertos a la competencia, y especialmente en aquellos en los que las nuevas economías en el comercio internacional muestran mayor ventaja comparativa”. Como ejemplos, las analistas citan la fabricación de material de oficina, de equipos informáticos o de material eléctrico. El artículo señala el cambio de la estructura económica de los países de la zona euro como otro factor explicativo: la industria, con remuneraciones más altas, ha perdido protagonismo en favor de los servicios, donde el peso salarial es inferior a la media de estas economías.

El artículo del Banco de España da especial relevancia al cambio generado por las nuevas tecnologías de la información. Los ordenadores y los nuevos sistemas de comunicación “tenderán a incrementar la productividad relativa del capital” en las principales economías europeas, y el traslado de estas ganancias a los excedentes empresariales “reducirá la participación del trabajo en la riqueza”. Una hipótesis que las analistas confirman mediante un modelo estadístico.

Estrategia sindical

El informe constata la importancia de otro factor: el efecto de la globalización en la flexibilización de los mercados laborales. Los gobiernos europeos desarrollaron en este tiempo reformas para rebajar la protección del empleo y facilitar así la incorporación de personas paradas. Eso, y la competencia de países con salarios mucho más bajos, contribuyeron a “un cambio en la estrategia de los sindicatos”, que se centraron menos en reivindicar subidas de salarios, y más “en la creación de empleo y en la defensa de puestos de trabajo”. El estudio también comprueba de forma estadística esta relación.

El aumento de la inmigración por ser “trabajadores que suelen ocupar puestos de baja cualificación” (un fenómeno especialmente significativo en España), o los amplios procesos de privatización de empresas públicas -“las empresas privadas tienden a mostrar una mayor eficiencia productiva que las públicas”-, son otras cuestiones apuntadas en el estudio para explicar la pérdida generalizada de peso de las rentas del trabajo frente a los excedentes empresariales.

Alejandro Bolaños, Madrid: “El peso de los salarios en la riqueza de la zona euro cae un 13% desde 1980“, El País, 7 de agosto de 2007, pág. 62.

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