¿Tiene un futuro la socialdemocracia?

¿Tiene un futuro la socialdemocracia? En las últimas décadas del siglo XX se convirtió en un lugar común sugerir que la razón por la que el consenso socialdemócrata de la generación anterior había empezado a desmoronarse fue su incapacidad para desarrollar una visión, y mucho menos instituciones prácticas, que trascendieran al Estado nacional. Si el mundo se estaba haciendo más pequeño y los estados más marginales para el funcionamiento diario de las economías internacionales ¿Qué podría ofrecer la socialdemocracia?

Esta preocupación se agudizó en 1981, cuando el último presidente socialista de Francia fue elegido con la promesa de que ignoraría los acuerdos y regulaciones de ámbito europeo e inauguraría un futuro autónomo (socialista) para su país. Al cabo de dos años F. Mitterrand había dado un giro a su política, de forma muy parecida a como lo haría después el Partido Laborista británico, y aceptó lo que parecía inevitable: no puede haber unas políticas (ni tributación, redistribución o propiedad pública) nacionales de carácter socialdemócrata si chocan con los acuerdos internacionales. Incluso en Escandinavia, donde las instituciones socialdemócratas estaban mucho más consolidadas culturalmente, la pertenencia a la Unión Europea, -o incluso la participación en la Organización Internacional del Comercio y otras instituciones internacionales, parecía imponer limitaciones sobre la legislación promovida localmente. En suma, daba la impresión de que la socialdemocracia estaba condenada por esa misma internacionalización que sus primeros teóricos habían anunciado con tanto entusiasmo como el futuro del capitalismo.

Desde esa perspectiva, la socialdemocracia, como el liberalismo, fue un subproducto del auge del Estado-Nación europeo: una idea política vinculada a los desafíos sociales de la industrialización en las sociedades desarrollada […]. Además de confinarse a un continente privilegiado, la socialdemocracia parecía ser un producto de unas circunstancias históricas únicas. Pero cuando las circunstancias cambian, también deberían cambiar las opiniones. Pasará algún tiempo antes de que volvamos a saber algo de los ideólogos del dogma del mercado libra […]. Si vamos a tener Estados y estos van a influir significativamente en los asuntos humanos, la herencia socialdemócrata conserva toda su vigencia […]. Los socialdemócratas tienen que volver a aprender a pensar más allá de sus fronteras; hay algo profundamente incoherente en una política radical que descansa en aspiraciones de igualdad o justicia social y que es sorda a desafíos éticos más amplios y a los ideales humanitarios. George Orwell observó una vez que lo que atrae a las personas corrientes hacia el socialismo y hace que estén dispuestas a arriesgar la vida por el es la mística de la igualdad. Esto sigue siendo válido así y hoy. Es la creciente desigualdad en y entre las sociedades lo que genera tantas patologías sociales. Las sociedades con desigualdades grotescas también son inestables: generan divisiones internas y, más pronto o más tarde, luchas intestinas cuyo desenlace no suele ser democrático […]. Como ciudadanos de una sociedad libre tenemos el deber de mirar críticamente a nuestro mundo. Si pensamos que algo está mal, debemos actuar en congruencia con ese conocimiento. Como sentencia la famosa frase, hasta ahora los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversas formas; de lo que se trata es de transformarlo”

Tony Judt, “Algo va mal”, Madrid, Taurus, 2010, pp. 214-220 (reelab.)

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#socialdemocracia

Hobsbawm y el tiempo histórico

Hobsbawm y la voluntad popular
Artículo de Eric Hobsbawm publicado en el suplemento CASH del diario argentino Página 12, sobre los gobiernos, la opinión pública y la actual crisis internacional. Un par de citas para que les pique y lo lean entero:
En resumen, la “voluntad del pueblo”, o como quiera llamársela, no puede determinar las tareas específicas de gobierno. Como apropiadamente observaron Sidney y Beatrice Webb respecto de los sindicatos, la “voluntad del pueblo” no puede juzgar proyectos, sólo resultados. Es inconmensurablemente mejor votando en contra que a favor. Cuando consigue uno de sus principales triunfos negativos, como derrocar los regímenes corruptos de 50 años de posguerra en Italia y Japón, es incapaz por sí mismo de ofrecer una alternativa.

Y aun así, el gobierno es para la gente. Sus efectos son juzgados por lo que afecta a la gente. Por más desinformada, ignorante o aun estúpida que sea la “voluntad del pueblo”, y por muy inadecuados que sean los métodos para descubrirla, es indispensable. ¿De qué otra forma podríamos definir la manera en que las soluciones técnico-políticas, por más expertas y técnicamente satisfactorias que sean en otros aspectos, afectan a las vidas de los seres humanos concretos? Los sistemas soviéticos fallaron porque no existió una retroalimentación de información entre aquellos que tomaban las decisiones “en nombre del interés del pueblo” y aquellos a quienes se imponían esas decisiones. La globalización del laissez faire de los últimos 20 años ha incurrido en el mismo error.”

Jorge Luis Valdez Morgan: La demografica y el pueblo (Eric Hobsbawm), La bitacora de Hobsbawm, 10 de enero de 2009

En el Prefacio y agradecimientos de su libro Historia del siglo XX:

Nadie puede escribir acerca de la historia del siglo XX como escribiría sobre la de cualquier otro período, aunque sólo sea porque nadie puede escribir sobre su propio período vital como puede (y debe) hacerlo sobre cualquier otro que conoce desde fuera, de segunda o tercera mano, ya sea a partir de fuentes del período o de los trabajos de historiadores posteriores. Mi vida coincide con la mayor parte de la época que se estudia en este libro y durante la mayor parte de ella, desde mis primeros años de adolescencia hasta el presente, he tenido conciencia de los asuntos públicos, es decir, he acumulado puntos de vista y prejuicios en mi condición de contemporáneo más que de estudioso. Esta es una de las razones por las que durante la mayor parte de mi carrera me he negado a trabajar como historiador profesional sobre la época que se inicia en 1914, aunque he escrito sobre ella por otros conceptos. Como se dice en la jerga del oficio, «el período al que me dedico» es el siglo XIX. Creo que en este momento es posible considerar con una cierta perspectiva histórica el siglo XX corto, desde 1914 hasta el fin de la era soviética, pero me apresto a analizarlo sin estar familiarizado con la bibliografía especializada y conociendo tan sólo una ínfima parte de las fuentes de archivo que ha acumulado el ingente número de historiadores que se dedican a estudiar el siglo XX.

Es de todo punto imposible que una persona conozca la historiografía del presente siglo, ni siquiera la escrita en un solo idioma, como el historiador de la antigüedad clásica o del imperio bizantino conoce lo que se escribió durante esos largos períodos o lo que se ha escrito después sobre los mismos. Por otra parte, he de decir que en el campo de la historia contemporánea mis conocimientos son superficiales y fragmentarios, incluso según los criterios de la erudición histórica. Todo lo que he sido capaz de hacer es profundizar lo suficiente en la bibliografía de algunos temas espinosos y controvertidos —por ejemplo, la historia de la guerra fría o la de los años treinta— como para tener la convicción de que los juicios expresados en este libro no son incompatibles con los resultados de la investigación especializada. Naturalmente, es imposible que mis esfuerzos hayan tenido pleno éxito y debe haber una serie de temas en los que mi desconocimiento es patente y sobre los cuales he expresado puntos de vista discutibles…”

 

Eric Hobswanm: Historia del siglo XX, Crítica, Buenos Aries,1999, pp. 7-8

#hobsbawm

Defender y reforzar las fronteras anteriores a 1967 es salvar a Israel

Territorios ocupados, tras la Guerra de los seis días, 1967

En las tinieblas que rodean el proceso de paz en Oriente Próximo, ahora vemos un atisbo de luz. Desde 2009, el Reino Unido, siguiendo la normativa europea en materia de protección del consumidor, viene tomando medidas para garantizar que los productos procedentes de los asentamientos israelíes no lleven la etiqueta de “Fabricado en Israel”. Después de la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE), celebrada el 14 de mayo, parece que varios Estados miembros están dispuestos a seguir el ejemplo británico. Dinamarca ya ha anunciado que lo hará. Otros Estados miembros se han comprometido a evitar que los productos procedentes de asentamientos israelíes no gocen del trato preferencial que garantiza el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel.

En contra de lo que se podría pensar, los miembros de la UE que adoptan estas medidas lo hacen para proteger los intereses israelíes. Lo hacen para defender y reforzar la Línea Verde, es decir, la frontera anterior a 1967 entre Israel y los territorios palestinos ocupados. La Línea Verde es esencial para alcanzar la paz en Oriente Próximo. Es la que se trazó con lápiz verde en los mapas que estaban sobre la mesa en la época en la que se firmó el alto el fuego entre Israel y los Estados árabes, es decir, en 1949. Por desgracia, esa línea sólo se mantuvo hasta la guerra de 1967.

Durante dicha guerra, Israel ocupó Cisjordania y la franja de Gaza. Desde entonces, los sucesivos Gobiernos israelíes no han dejado de tomar iniciativas para difuminar esa línea y acabar borrándola. La Línea Verde ha desaparecido de los mapas oficiales del Estado de Israel. A los colegios se les ha llegado incluso a prohibir que la muestren en los materiales docentes.

La gran magnitud de los asentamientos y su carácter expansionista erosionan día a día la Línea Verde. Dentro del territorio palestino ocupado se instalaron zonas residenciales, en las que ya viven más de 500.000 colonos, para que nos olvidáramos de la existencia de la Línea Verde y para evitar la constitución de un Estado palestino independiente. Hace tiempo que todos los israelíes deberían tener claro que cualquier cosa que esté dentro del perímetro de la Línea Verde pertenece a un Israel democrático, legal y normativo, y que todo lo que está más allá es otra cosa: algo antidemocrático, ilegal y no normativo. Algo que no es nuestro.

Pero los ojos del pueblo israelí están ciegos, sus oídos sordos y sus dirigentes son blandos y débiles. Precisamente esta es la situación en la que las sociedades civilizadas necesitan urgentemente opiniones e intervenciones exteriores que reflejen el absurdo de la situación que se ha creado y centren la atención en el daño que causa la ceguera humana y política. Hay que decirle a Israel que es imposible tratarlo como “la única democracia de Oriente Próximo” cuando es también el último ocupante colonial del mundo occidental.

– ¡Pero le dio tierras por la paz!
– Queremos más que ese pedazo

Borrar las fronteras anteriores a 1967 supone borrar los valores en los que se asentó Israel: democracia, igualdad, Estado de derecho, secularismo y modernidad.

No es antisemita ni antiisraelí trasmitir esos mensajes. Por el contrario, los auténticos enemigos del futuro de Israel son los colonos, los conquistadores y sus aliados políticos, entre ellos Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí.

En realidad, cualquiera que pretenda borrar las fronteras anteriores a 1967, lo que está pidiendo es borrar los valores básicos en los que se asentó el Estado de Israel: democracia, igualdad, Estado de derecho, secularismo y modernidad. La colonización de la tierra palestina situada al otro lado de la Línea Verde va en la dirección opuesta, ya que desata energías fanáticas, nacionalistas, fundamentalistas y antidemocráticas que ponen en peligro todos los cimientos del Israel civilizado.

Yo he decidido no comprar ningún producto procedente de los asentamientos. No cruzo la Línea Verde, ni para defender causas ni para acontecimientos familiares, porque todo lo que ocurre al otro lado de esa Línea Verde encarna el alter ego oscuro de Israel. Su personalidad oculta queda allí de manifiesto: maligna, virulenta e impenetrable. Esa personalidad amenaza con conquistar las partes buenas y humanas del Israel legítimo. Con ayuda internacional, debemos devolver esos genios a sus botellas, o más bien regresar a los entornos positivos que, en su fundación, eran el destino de este Estado.

Podría parecer que impedir que los productos procedentes de los asentamientos lleven la etiqueta de “fabricado en Israel” y bloquear su entrada preferencial en la UE es una medida simbólica y menor. Sin embargo, en las circunstancias actuales, es un paso de gigante para la paz en Oriente Próximo, que ahora parece más remota que nunca.

En contra de lo que quizá les digan, esto no supone un boicot absoluto contra Israel, sino una sutil distinción moral, que establece una diferencia entre su gran potencial y sus capacidades destructivas. Si, Dios no lo quiera, la Línea Verde quedara permanente borrada de las conciencias y del territorio, Israel también quedaría borrado. Luchar por la conservación de la Línea Verde es luchar por Israel. Cualquiera que la defienda y la refuerce será un amigo de Israel y mantendrá viva la esperanza.

Avraham Burg fue presidente de la Knesset (1999-2003) y presidente de la Agencia Judía y la Organización Sionista Mundial.

Avraham Burg: Defender y reforzar las fronteras anteriores a 1967 es salvar a Israel, EL PAÍS, 12 de junio de 2012 (Traducción de Jesús Cuéllar Menezo)

#israel, #palestina

Declaración de Laeken sobre el futuro de la Unión Europea

[…] El nuevo papel de Europa en un entorno

Asistentes a la Cumbre de Laeken, diciembre de 2001

Fuera de sus fronteras, la Unión Europea se enfrenta asimismo a un entorno mundializado en rápida mutación. Tras la caída del Muro de Berlín, por un momento pareció que podríamos vivir por largo tiempo en un orden mundial estable, sin conflictos, basada en los derechos humanos. Pero apenas unos años más tarde desapareció esa seguridad. El 11 de septiembre nos ha abierto brutalmente los ojos. Las fuerzas contrarias no han desaparecido. El fanatismo religioso, el nacionalismo étnico, el racismo y el terrorismo se intensifican y siguen siendo alimentados por los conflictos regionales, la pobreza y el subdesarrollo.

¿Cuál es el papel de Europa en este mundo transformado? ¿No debería Europa, ahora por fin unificada, desempeñar un papel de liderazgo en un nuevo orden planetario, el de una potencia a la vez capaz de desempeñar una función estabilizadora a nivel mundial y de ser punto de referencia para numerosos países y pueblos? Europa como el continente de los valores humanistas, la Carta Magna, el Bill of Rights, la Revolución francesa, la caída del Muro de Berlín. El continente de la libertad, de la solidaridad y, sobre todo, de la diversidad, lo que implica el respeto de las lenguas, culturas y tradiciones de los demás. La única frontera que establece la Unión Europea es la de la democracia y los derechos humanos. La Unión sólo está abierta a países que respetan valores fundamentales tales como las elecciones libres, el respeto de las minorías y el Estado de Derecho.

Ahora que ha terminado la guerra fría y que vivimos en un mundo a la vez mundializado y atomizado, Europa debe asumir su responsabilidad en la gobernanza de la globalización. El papel que debe desempeñar es el de una potencia que lucha decididamente contra cualquier violencia, terror y fanatismo, pero que tampoco cierra los ojos ante las injusticias flagrantes que existen en el mundo. En resumen, una potencia que quiere hacer evolucionar las relaciones en el mundo de manera que no sólo beneficien a los países ricos sino también a los más pobres. Una potencia que quiere enmarcar éticamente la mundialización, es decir, ligarla a la solidaridad y al desarrollo sostenible.

Las expectativas del ciudadano europeo

La imagen de una Europa democrática y comprometida en el mundo concuerda perfectamente con lo que desea el ciudadano, que muchas veces ha dado a entender que desea un papel más importante de la Unión en asuntos de justicia y seguridad, de lucha contra la delincuencia transfronteriza, control de los flujos migratorios, de acogida a los solicitantes de asilo y a los refugiados provenientes de zonas de conflicto periféricas. También pide resultados en el ámbito del empleo y la lucha contra la pobreza y la exclusión social, así como en el ámbito de la cohesión económica y social. Exige un enfoque común con respecto a la contaminación, el cambio climático y la seguridad alimentaria. En resumen, todos los asuntos transfronterizos que, de modo instintivo, el ciudadano siente que sólo pueden abordarse mediante la cooperación. Del mismo modo, también desea más Europa en los asuntos exteriores, de seguridad y de defensa; con otras palabras, pide más acción y mejor coordinada para luchar contra los focos de conflicto en Europa, a su alrededor y en el resto del mundo.

Simultáneamente, ese mismo ciudadano considera que la Unión va demasiado lejos y actúa de modo demasiado burocrático en otros muchos ámbitos. A la hora de coordinar el entorno económico, financiero o fiscal, la piedra angular habrá de ser siempre el correcto funcionamiento del mercado interior y de la moneda única, sin poner en peligro las especificidades de los Estados miembros. Las diferencias nacionales y regionales a menudo son fruto de la historia o de la tradición, y pueden resultar enriquecedoras. Con otras palabras, lo que el ciudadano entiende por la “buena gestión de los asuntos públicos” es la creación de nuevas oportunidades, no de nuevas rigideces. Lo que espera es más resultados, mejores respuestas a preguntas concretas y no un superestado europeo o unas instituciones europeas que se inmiscuyan en todo.

En resumen, el ciudadano pide un enfoque comunitario claro, transparente, eficaz y conducido democráticamente un enfoque que haga de Europa un faro para el futuro del mundo, un enfoque que consiga resultados concretos en términos de más empleo, mayor calidad de vida, menos delincuencia, una educación de calidad y mejores servicios sanitarios. Para ello, Europa debe indudablemente buscar renovadas fuentes de inspiración y reformarse. […]

Declaración común de los Jefes de Estado o Gobierno de la Unión Europea, Cumbre de Laeken, 15 de diciembre de 2001

#union-europea

Declaración de los Derechos Humanos, 1948

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyo texto completo figura en las páginas siguientes. Tras este acto histórico, la Asamblea pidió a todos los Países Miembros que publicaran el texto de la Declaración y dispusieran que fuera «distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza, sin distinción fundada en la condición política de los países o de los territorios».

Derechos humanos

PREÁMBULO

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;

LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción

Artículo 1.

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Derechos humanos

Artículo 2.

Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3.

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4.

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5.

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6.

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7.

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8.

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9.

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Derechos humanos

Artículo 10.

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11.

1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12.

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13.

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14.

1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15.

1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16.

1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17.

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18.

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19.

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20.

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21.

1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
2. Toda persona tiene el derecho de accceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22.

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23.

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24.

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25.

1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26.

1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27.

1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28.

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29.

1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30.

Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

#derechos-humanos, #onu

El nuevo orden mundial, 2011

Obama, tras anunciar la muerte de Bin Laden. | Efe

Diez años después, Estados Unidos ha iniciado la retirada de Irak y de Afganistán, está revisando su presencia en Pakistán tras la muerte de Bin Laden y se ve obligado a adaptar su estrategia de seguridad y defensa a unos presupuestos limitados por una deuda de más de 14 billones de dólares y por un déficit de casi tres billonesAunque intentarán mantener bases estratégicas y unidades especiales por tiempo indefinido en los países ocupados en el último decenio, el grueso de las fuerzas estadounidenses estará fuera de Irak a finales de 2011 y de Afganistán a partir de 2015. La Administración Obama corrige así algunos de los excesos y errores de su antecesor, George Bush, tras los atentados, que deterioraron gravemente la imagen e influencia de EEUU en el mundo y reconduce su acción exterior para hacer frente a desafíos mucho más importantes que Al Qaeda, como la competencia global de China y de otras potencias emergentes, la difusión incontrolable del poder a causa de la revolución informativa, la multiplicación de actores (legales e ilegales) no estatales, la proliferación de estados frágiles y la crisis económica y financiera más grave desde 1929.

Hillary Clinton, secretaria de Estado de EEUU, en Hong Kong en julio de 2011 durante su gira por Asia. | Efe

La gira de 11 días de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en julio por cinco países de Europa y Asia demostró la pérdida de influencia de EEUU en conflictos como la intervención de la OTAN en Libia, la crisis griega, la nuclearización de Irán y Corea del Norte, las revueltas de Siria, la crisis de Cachemira, la situación en Birmania, la tensión creciente en el Mar del Sur de China y el conflicto palestino-israelí. Más que a un declive de poder relativo o a la falta de una estrategia clara de seguridad, como señalan muchos críticos conservadores, esa pérdida de influencia se debe a la globalización y a una revisión de prioridades.

Prometiendo el cierre de Guantánamo y el fin de las torturas, ofreciendo diálogo a amigos y enemigos, retirando las fuerzas militares de Irak antes de enero de 2012 y empezando la retirada de Afganistán en julio de 2011, concentrando las operaciones en Afganistán en la persecución de Al Qaeda y eliminando a su líder principal, y sustituyendo el terrorismo por la crisis económica o la ciberseguridad como amenazas prioritarias para la seguridad nacional, Obama ha empezado a corregir el desastre heredado de Bush, pero está aún lejos de alcanzar sus objetivos.

Leon Panetta, secretario de Defensa de EEUU, visita a los soldados en Bagdad, el 11 de junio de 2011. | Efe

Frente a la avalancha de voces que niegan o critican la ausencia de una doctrina de seguridad en la Administración Obama, el profesor Daniel Drezner reconoce en Foreign Affairs no una sino dos estrategias paralelas: la primera, de retraimiento, para impulsar el multilateralismo, reducir los compromisos en el exterior, restablecer el prestigio perdido y transferir responsabilidades a los socios globales. Esta estrategia está perfectamente articulada en los principales discursos del presidente y de sus asesores desde 2009, aunque su aplicación en las relaciones con Rusia, China o Europa haya producido hasta hoy pobres resultados. De la segunda, que Drezner denomina ‘counterpunching’ (contragolpe), sólo estamos viendo la punta del iceberg en operaciones muy llamativas como la que acabó con Bin Laden el 2 de mayo, sin el menor escrúpulo por violar la legalidad internacional y la soberanía nacional de un país como Pakistán.

Aunque muy pocos se atreven a reconocerlo abiertamente, la opinión general en la Administración Obama es que el precio pagado por la seguridad de EEUU tras los atentados ha sido excesivo y no se corresponde, en absoluto, con los resultados.

Según el estudio del Grupo Eisenhower, del Instituto Watson, uno de los más completos realizados hasta la fecha,  hasta mediados de junio de 2011 las tres guerras han costado al menos 225.000 vidas (en su mayoría civiles iraquíes, afganos y pakistaníes), más de 6.000 militares estadounidenses, 1.200 militares de países aliados, 172 cooperantes y unos 200 periodistas. A ellos hay que añadir cerca de 400.000 heridos, 5 millones y medio de refugiados y más de 2 millones de desplazados. Cotejando los cálculos del  CRS (Congressional  Research Service), el Informe Stiglitz y los presupuestos oficiales, el costo total de las guerras de Bush, incluida la del terrorismo, se sitúa ya entre los 3’6 y los 4’4 billones de dólares.

Aunque ha habido elecciones tanto en Irak como en Afganistán, ambos países están en el Índice de Democracia de Freedom House en posiciones parecidas a las que ocupaban antes de la intervención estadounidense: Irak en el puesto 111 y Afganistán en el 150. En cuanto a corrupción, Transparencia Internacional da a Irak un 1,5 (la nota máxima es 10), el peor de Oriente Medio, y a Afganistán un 1,4.

Protestas contra EEUU en Pakistán en julio de 2011. | Efe

Tras dos años de investigación para el Washington Post, Dana Priest y William Arkin ofrecen otros datos relevantes en este décimo aniversario del 11-S (1):

  • En una década el Gobierno estadounidense ha establecido o reconstituido 263 organizaciones para hacer frente a algún aspecto de la mal llamada guerra contra el terror.
  • Los gastos en los servicios secretos en ese tiempo han aumentado un 250%, superando con creces los 75.000 millones de dólares anuales: más de lo que gasta el resto del mundo.
  • EEUU ha construido 33 edificios  o complejos de edificios sólo para burocracias viejas y nuevas de inteligencia, que ocupan más de 1 millón y medio de metros cuadrados: el equivalente de 22 Capitolios y 3 Pentágonos.
  • Para albergar a sus 230.000 funcionarios, a unos 8 kilómetros al sureste de la Casablanca se está construyendo, con un presupuesto de 3.400 millones de dólares, el nuevo departamento de Seguridad Interior.
  • El nuevo sistema de seguridad implantado produce unos 50.000 informes cada año, unos 136 cada día, lo que significa que la mayor parte, como ha sucedido siempre, no se leerán nunca. Muchos son banales y «podrían haberse escrito en una hora, consultando sólo Google», señala Fareed Zakaria en su resumen de la investigación del Post (2).
  • Cincuenta y un centros distintos, en 16 estados, vigilan el flujo de dinero que reciben las organizaciones terroristas y sale de ellas, pero la coordinación de la información entre ellos sigue dejando mucho que desear.
  • Unas 30.000 personas trabajan ya sólo en EEUU en los servicios de escucha telefónica y de seguimiento del terrorismo en otros medios de comunicación y, a pesar de ello, nadie anticipó lo que preparaba el comandante Nidal Malik Hasan en el Centro Médico Walter Reed del Ejército. Nadie escuchó ni transmitió a los superiores adecuados los avisos del padre del yihadista nigeriano sobre el atentado que preparaba su hijo en EEUU.

¿El hecho de que Al Qaeda no haya logrado golpear de nuevo a EEUU como en el 11-S justifica semejante esfuerzo? A diferencia de movilizaciones anteriores para la guerra, siempre acompañadas de leyes de emergencia y, en ocasiones, abusos de poder, el problema en esta campaña es, como sucedió con la Guerra Fría, que nadie conoce su final. Peor aún, el fin de la Guerra Fría estaba claro que desaparecía con la desaparición de la URSS. Nadie sabe, sin embargo, en qué momento se podrá cantar victoria contra el terrorismo y abolir los poderes excepcionales aprobados en los últimos diez años.

La detención o eliminación de la cúpula máxima de Al Qaeda, y la destrucción de su base operativa en Afganistán y Pakistán sin duda ayudarán, pero la amenaza terrorista no desaparecerá con la muerte de Osama Bin Laden.

Frente a los viejos y nuevos desafíos, el 11-S, Al Qaeda y las respuestas a los atentados seguramente serán un breve pie de página en la gran Historia del siglo XXI. En los próximos años, Estados Unidos seguirá siendo el actor dominante, pero cada día tendrá más dificultades  para controlar e imponer su agenda sin el apoyo de otros muchos Estados y actores no estatales.

(1) Los textos originales pueden consultarse en washingtonpost.com.
(2) ‘What America has Lost. Newsweek. September 13, 2010, p. 8.

Felipe Sahagún: Nuevo orden mundial, EL MUNDO / Especiales. 11-S, septiembre de 2011

#ee-uu

El conflicto de Kosovo y la antigua Yugoslavia, 1999

7. Magnitud de la crisis. Si bien el conflicto de Kosovo se halla en el centro de la crisis más reciente de Europa sudoriental, y el sufrimiento y el desplazamiento masivo de refugiados y personas internamente desplazadas de Kosovo y dentro de la provincia han sido sus consecuencias más visibles hasta la fecha, numerosos otros factores, incluidas las secuelas del desmembramiento de la ex Yugoslavia, los efectos de las violaciones sistemáticas de derechos humanos de larga data, los efectos de años de graves sanciones y el bombardeo aéreo de la OTAN, han dejado a todo el país gravemente debilitado, y de hecho a toda la región. Además de las necesidades humanitarias inmediatas de los refugiados, la población internamente desplazada y otro tipo de población civil, las consecuencias económicas y sociales, ambientales y físicas del conflicto en toda la República Federativa de Yugoslavia y más allá de ella son inmensas y han creado un nuevo tipo de emergencia humanitaria compleja. Los problemas que plantea esta emergencia en un medio relativamente desarrollado superan el ámbito humanitario, o incluso la experiencia y la capacidad de cualquier organismo por sí solo, y obligan a las Naciones Unidas a utilizar todos sus conocimientos y experiencia, así como a colaborar en forma estratégica con otros factores. Requerirá, antes y especialmente después de que se arregle el conflicto de Kosovo, medidas amplias de las Naciones Unidas, las instituciones financieras internacionales, las organizaciones regionales, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) y organizaciones no gubernamentales a fin de hacer frente a todos los aspectos de la crisis.

Localización geográfica de Kosovo

8. Kosovo. La crisis de Kosovo ha dado como resultado el desplazamiento y la deportación forzados en masa de cientos de miles de civiles, la destrucción de gran número de bienes y medios de vida, ilicitud y violencia desenfrenadas, miles de asesinatos demostrados, un número incontable de muertes aún no demostradas, y sufrimiento humano inconmensurable. A lo largo de la Misión se dijo claramente a los interlocutores yugoslavos, de todos los niveles, que esto se hallaba en el centro mismo del conflicto actual y, por tanto, de su solución. Actualmente más de 850.000 albaneses de Kosovo han huido de la provincia hacia países vecinos y la República de Montenegro, y varias decenas de miles han ido todavía más lejos. Se dice que un número desconocido de residentes serbios y de refugiados serbios reasentados provisionalmente en Kosovo han huido a otras zonas de la República de Serbia. Los refugiados que han llegado a los países vecinos han hecho relatos concordantes acerca de civiles sometidos a violaciones sistemáticas y extremas de los derechos humanos por fuerzas de seguridad, ejecuciones, evicción forzada de sus hogares, deportaciones, detenciones arbitrarias, actos de violencia sexual e incendio de hogares. Muchos han informado además que se les ha despojado de sus documentos de identidad y de otro orden al salir de Kosovo. Se estima que en Kosovo puede haber cientos de miles de personas internamente desplazadas. Se estima además que toda la población que sigue en la provincia tiene necesidad urgente de sistencia humanitaria. Las personas internamente desplazadas que encontró la Misión vivían en condiciones miserables, con frecuencia cerca de sus hogares, pero temerosas del regreso. Declararon que su necesidad más urgente era la seguridad física, seguida de artículos y servicios básicos para la supervivencia, en ese orden. Todos los argumentos esgrimidos por los funcionarios del Gobierno de la República Federativa de Yugoslavia, por plausibles y legítimos que fueran, no pueden explicar que no hayan cumplido su obligación de proteger a sus propios ciudadanos de actos generalizados de violencia prohibidos por el derecho internacional y punibles con arreglo a él, que se considera que han sido en gran medida cometidos por sus propios agentes. Un cambio súbito de la situación sobre el terreno —por ejemplo, el despliegue de una fuerza internacional y el regreso de los refugiados y desplazados internos albaneses de Kosovo— podría provocar la partida de las minorías serbias residentes en Kosovo. Se debe hacer todo lo posible por garantizar su seguridad.

9. Problemas de todo el país. En toda la República Federativa de Yugoslavia, como resultado de los ataques aéreos de la OTAN, numerosos civiles han sufrido lesiones y han perdido la vida, en tanto que la destrucción en gran escala de la infraestructura y los medios de producción y los daños sufridos por éstos han surtido un efecto devastador sobre la industria, el empleo, el medio ambiente, servicios esenciales y la agricultura. Entre los más vulnerables y dejados de lado se hallan medio millón de refugiados croatas y serbios de Bosnia de conflictos anteriores. Antes del conflicto de Kosovo constituían la mayor población de refugiados en un solo país europeo. Sus penurias no deben ser olvidadas como consecuencia de la crisis reciente. Esos refugiados merecen asistencia de las autoridades locales y la comunidad internacional, así como la solución urgente de su situación. En la República de Montenegro el efecto acumulado del desmembramiento de la ex Yugoslavia, las consecuencias económicas y sociales de las sanciones y la posición económica, financiera y política de Belgrado, han hecho que la economía se halle al borde del colapso. Esto ha reducido además la capacidad de absorción de la república en lo que respecta a las personas internamente desplazadas de Kosovo, quienes, junto con los refugiados del conflicto de Bosnia, comprenden el 15% de su población total.

10. Respuesta internacional. Las Naciones Unidas, las organizaciones intergubernamentales y las organizaciones no gubernamentales deben establecer prontamente una presencia sustancial en toda la República Federativa de Yugoslavia, principalmente en Kosovo. Esto es esencial a fin de organizar una operación de socorro que abarque la protección, la asistencia alimentaria, la atención de salud, la nutrición, la rehabilitación de emergencia y la realización de evaluaciones sectoriales más detalladas. En ese contexto, la comunidad internacional requerirá garantías con respecto al libre acceso a todas las zonas de la República Federativa de Yugoslavia, la autorización para la internación de bienes, mecanismos para distribución y seguridad para el personal del organismo, en particular las comunicaciones radiales. En Kosovo ese tipo de presencia debe ser suficientemente fuerte, creíble y disuasiva para dar a los refugiados y personas internamente desplazadas la confianza y la seguridad necesarias que constituyen un requisito previo de su regreso. El próximo invierno provocará enormes penurias a millones de civiles en todo el territorio de la República Federativa de Yugoslavia, en particular en Kosovo, dados los daños en gran escala sufridos por las viviendas, la infraestructura y los servicios esenciales. Es imperativo garantizar un criterio coordinado para satisfacer las necesidades de socorro y rehabilitación de corto plazo de los refugiados, las personas internamente desplazadas y las poblaciones vulnerables afectadas. La planificación relativa a las necesidades de mediano y largo plazo debe comenzar también ahora, y será esencial una transición tranquila y equitativa de las actividades de socorro a las de reconstrucción y desarrollo. La negligencia respecto del panorama general y la necesidad de una estrategia regional cuidadosamente equilibrada puede poner una vez más en peligro el logro del objetivo final, a saber, un nuevo régimen conducente a la superación de la cultura de intolerancia y al logro de la reconciliación, la cooperación, la paz, la seguridad y la prosperidad en Europa sudoriental. Las consideraciones más amplias de la seguridad europea y mundial requieren un criterio de ese tipo.

11. La atmósfera política rápidamente cambiante y las indicaciones actuales de una posible solución política de la crisis más reciente reforzaron las conclusiones de la Misión y han agregado urgencia a la aplicación de sus recomendaciones. Lo que es más importante, si se lleva adelante el proceso político positivo eliminará el obstáculo más importante a las actividades de socorro de emergencia y rehabilitación en gran escala al mejorar la situación general de seguridad para las actividades internacionales de protección y asistencia humanitarias.

Informe de la Misión Interinstitucional de Evaluación de Necesidades enviada por el Secretario General de las Naciones Unidas a la República Federativa de Yugoslavia, 14 de junio de 1999, pp. 5-7

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