Tratado sobre el Canal de Panamá, 1977

Zona del Canal de Panamá

Los tratados Torrijos-Carter y otros documentos relacionados fueron firmados en Washington DC el 7 de septiembre de 1977 entre Omar Torrijos (jefe de gobierno de Panamá) y Jimmy Carter (presidente de los Estados Unidos de América). Con ellos se transfiere progresivamente la soberanía del Canal de Panamá de EEUU a Panamá, estando en poder de EEUU desde 1903. La ceremonia de firma se realizó en las oficinas de la OEA, con la asistencia de presidentes de Latinoamérica como invitados.Posteriormente fueron ratificados por plebiscito en Panamá el 23 de octubre, y aprobados por el Senado de los EE.UU. el 10 de abril siguiente.

Los tratados, que comprometían a que ambos países acordaran en forma amistosa y cooperativa el proveer de una buena administración, operación y mantenimiento adecuado a tal obra de ingeniería, están compuestos por:

a)  El Tratado Torrijos-Carter que consta de un preámbulo, 14 artículos, un anexo y un acta;

b) El Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá que garantiza el libre tránsito y neutralidad a perpetuidad de éste.

La transferencia definitiva de soberanía a Panamá se llevó a cabo el 31 de diciembre de 1999 al mediodía, hora panameña, durante el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso.

Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá

La república de Panamá y Estados Unidos de América, han acordado lo siguiente:

Firma de los tratados en Washington, 7 de septiembre de 1977

ARTICULO I

La República de Panamá declara que el Canal en cuanto vía acuática de tránsito internacional será permanentemente neutral conforme al régimen estipulado en este tratado. El mismo régimen de neutralidad se aplicará a cualquier otra vía acuática internacional que se construya total o parcialmente en territorio panameño.

ARTICULO II

Panamá declara la neutralidad del Canal para que, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, éste permanezca seguro y abierto para el tránsito pacífico de las naves de todas las naciones en términos de entera igualdad, de modo que no haya contra ninguna nación ni sus ciudadanos o súbditos discriminación concerniente a las condiciones o costes del tránsito ni por cualquier otro motivo y para que el Canal y consecuentemente el Istmo de Panamá, no sea objetivo de represalias en ningún conflicto bélico entre otras naciones del muundo. Lo anterior quedará sujeto a los siguientes requisitos:

(a) Al pago de peajes u otros derechos por el tránsito y servicios conexos, siempre que fueren fijados según lo estipulado en el artículo lll, literal (c);

(b) Al cumplimiento de los reglamentos pertinentes, siempre que los mismos fueren aplicados según las estipulaciones del artículo lll;

(c) A que las naves en tránsito no cometan actos de hostilidad mientras estuvieren en el Canal.

(d) Al cumplimiento de otras condiciones y restricciones establecidas en este tratado.

1. Para los fines de la seguridad, eficiencia y mantenimiento apropiado del Canal, se aplicarán las siguientes reglas:

(a) El Canal será manejado eficientemente de acuerdo con las condiciones del tránsito a través del Canal y de los reglamentos que serán justos, equitativos y razonables y limitados a los necesarios para la navegación segura y el funcionamiento eficiente y sanitario del Canal;

(b) Se proveerán los servicios conexos necesarios para el tránsito por el Canal;

(c) Los peajes y otros derechos por servicio de tránsito y conexos serán justos, razonables, equitativos y consistentes con los principios de Derecho Internacional;

(d) Podrá requerirse de las naves como condición previa para el tránsito que establezcan claramente la responsabilidad financiera y las garantías para el pago de indemnización razonable y adecuada, consistente con las normas y prácticas internacionales, por los danos resultantes de actos u omisiones de esas naves al pasar por el Canal.

En el caso de naves pertenecientes a un Estado u operadas por éste o por las cuales dicho Estado hubiere aceptado responsabilidad, bastará para asegurar dicha responsabilidad financiera una certificación del respectivo Estado en el sentido de que cumplirá sus obligaciones de pagar conforme al Derecho Internacional, los danos resultantes de la acción u omisión de dichas naves durante su paso por el Canal;

(e) Las noves de guerra y naves auxiliares de todas las naciones tendrán en todo tiempo el derecho de transitar por el Canal, independientemente de su funcionamiento interno, medios de propulsión, origen, destino o armamento, sin ser sometidas como condición del tránsito, a inspección, registro o vigilancia. No obstante podrá exigirse a dichas naves que certifiquen haber cumplido con todos los reglamentos aplicables sobre salud, sanidad y cuarentena. Además, dichas naves tendrán derecho a negarse a revelar su funcionamiento interno, origen, armamento, carga o destino.

(f) Las naves de guerra y naves auxiliares de todas las naciones tendrán en todo tiempo el derecho de transitar por el Canal, independientemente de su funcionamiento interno, medios de propulsión, origen, destino o armamento, sin ser sometidas como condición del tránsito a inspección, registro o vigilancia. No obstante podrá exigirse a dichas naves que certifiquen haber cumplido con todos los reglamentos aplicables sobre salud, sanidad y cuarentena. Además, dichas naves tendrán derecho de negarse a revelar su funcionamiento interno, origen, armamento, carga o destino. No obstante, se podrá exigir a las naves auxiliares la presentación de garantía escrita, certificada por un funcionario de alta jerarquía del Gobierno del Estado que solicitare la exención, de que tales naves pertenecen a dicho Estado o son operadas por él y que en ese caso son utilizadas solo para un servicio oficial no comercial.

2. Para los fines de este trabajo, los términos Canal, Naves de Guerra, Naves Auxiliares, Funcionamiento Interno, Armamento e Inspección, tendrán los significados que se le asignen en el Anexo A de este tratado.

ARTICULO IV

La República de Panamá y los Estados Unidos de América convienen en mantener el régimen de neutralidad establecido en el presente tratado, el cual será mantenido a efecto de que el Canal permanezca permanentemente neutral, no obstante la terminación de cualesquiera otros tratados celebrados por las dos partes Contratantes.

ARTICULO V

Después de la terminación del Tratado del Canal de Panamá, sólo la República de Panamá manejará el Canal y mantendrá fuerzas militares, sitios de defensa e instalaciones militares dentro su territorio nacional.

ARTICULO VI

1. En reconocimiento de las importantes contribuciones de la República de Panamá y de los Estados Unidos de América a la construcción, funcionamiento, mantenimiento, protección y defensa del Canal, las naves de guerra y las naves auxiliares de estas naciones, no obstante otras estipulaciones de esta tratado, tendrán el derecho de transitar el Canal independientemente de su funcionamiento interno, medio de propulsión, origen, destino, armamento o carga. Dichas naves de guerra y naves auxiliares tendrán derecho de transitar el Canal de modo expedito.

2. Mientras los Estados Unidos de América tengan la responsabilidad por el funcionamiento del Canal, podrán continuar otorgando a la República de Colombia, libre de peajes, el tránsito por el Canal de sus tropas, naves y materiales de guerra. Posteriormente la República de Panamá prodrá otorgar a las Repúblicas de Colombia y Costa Rica el derecho de tránsito libre de peajes.

ARTICULO VII

1. La República de Panamá y los Estados Unidos de América copatrocinarán en la Organización de los Estados Americanos una resolución que abra a la adhesión de todos los Estados del mundo el Protocolo de este tratado, mediante el cual los firmantes adherirán a los objetivos del presente tratado, conviniendo en respetar el régimen de neutralidad establecido en el mismo.

2. La Organización de los Estados Americanos servirá como depositaria de este Tratado y de los instrumentos pertinentes al mismo.

ARTICULO VIII

Este tratado está sujeto a ratificación de conformidad con los procedimientos constitucionales de ambas Partes. Los instrumentos de ratificación serán canjeados en Panamá al mismo tiempo que los instrumentos de ratificación del Tratado del Canal de Panamá, suscrito en esta fecha. Este tratado entrará en vigor simultáneamente con el Tratado del Canal de Panamá, seis meses calendarios contados a partir de la. fecha del canje de los instrumentos de ratificación.

FIRMADO en Washington, a los 7 días de septiembre de 1977, en idiomas español e inglés, siendo ambos textos igualmente auténticos.

DONE at Washington, this 7th day of September, 1977, in duplicate, in the English and Spanish languages, both texts being equally authentic.

ANEXO A

1. Canal: el término Canal, usado en todo el texto, incluye el Canal de Panamá existente, sus entradas y los mares territoriales de la República de Panamá adyacentes a él, según aparece en el mapa adjunto (Anexo B) y cualquier otra vía interoceánica que pueda ser manejada total o parcialmente dentro del territorio de la República de Panamá, sus entradas y los mares territoriales adyacentes a la misma en cuya construcción o financiamiento participen o hubieren participado los Estados Unidos de América.

2. Naves de Guerra: el término nave de guerra, usado en todo el texto, define a una nave perteneciente a las fuerzas navales de un Estado que porte las insignias exteriores distintivas de los buques de guerra de esa nacionalidad, bajo el comando de un oficial debidamente comisionado por el gobierno e inscrito en la Lista Naval, y operada por una tripulación bajo disciplina naval regular.

3. Nave Auxiliar: el término nave auxiliar, usado en todo el texto, define a cualquier nave que no fuere nave de guerra, de propiedad de un Estado u operada por él y utilizada, en ese momento solamente, en servicio no comercial del gobierno.

4. Operación interna: el término operación interna, usado en todo el texto, define a toda la maquinaria y los sistemas de propulsión, al igual que el manejo y control de la nave incluso su tripulación. Sin embargo, no incluye las medidas necesarias para el tránsito de las naves bajo el control de pilotos cuando dichas naves se encontrasen en el Canal.

5. Armamento: el término armamento, usado en todo el texto, define a las armas, municiones, instrumentos de guerra y cualquier otro equipo de una nave que posea las características apropiadas para su uso con fines bélicos.

6. Inspección: el término inspección, usado en todo el texto, incluye el examen a bordo de la estructura de la nave, la carga, el armamento y el funcionamiento interno. No incluye las medidas estrictamente necesarias para el arqueo, ni medidas estrictamente necesarias para asegurar el tránsito y la navegación segura y sanitaria, incluso el examen del equipo de cubierta y de navegación visual. Tampoco incluye, en el caso de cargas vivas, como el ganado y otros animales que puedan ser portadores de enfermedades contagiosas, las medidas necesarias para asegurar que se han cumplido los requisitos de salud y de sanidad.

ANEXO B

PROTOCOLO AL TRATADO RELATIVO A LA NEUTRALIDAD PERMANENTE Y AL FUNCIONAMIENTO DEL CANAL DE PANAMA

Por cuanto el mantenimiento de la neutralidad del Canal de Panamá es importante no sólo para el comercio y la seguridad de la República de Panamá y de los Estados Unidos de América, sino también para la paz y seguridad del Hemisferio Occidental, e igualmente para los intereses del comercio mundial.

Por cuanto el régimen de neutralidad que han acordado mantener la República de Panamá y Estados Unidos de América asegurará permanentemente el acceso al Canal de las naves de todas las naciones sobre una base de entera igualdad;

Por cuanto el referido régimen de efectiva neutralidad constituirá la mejor protección para el Canal y garantizará la ausencia de todo acto hostil al mismo.

Las Partes Contratantes de este Protocolo han acordado lo siguiente:

ARTICULO I

Las Partes Contratantes, por este medio, reconocen el régimen de neutralidad permanente del Canal establecido por el Tratado Relativo a la Neutralidad Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá y adhieren a sus objetivos.

ARTICULO II

Las Partes Contratantes acuerdan observar y respetar el régimen de neutralidad permanente del Canal tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, y asegurar que las naves de su registro cumplan estrictamente las reglas aplicables.

ARTICULO III

Este protocolo estará abierto a la adhesión de todos los Estados del mundo y entrará en vigor para cada Estado desde el momento del depósito de su instrumento de adhesión en la Secretarla General de la Organización de Estados Americanos.

FIRMADO en Washington, a los 7 días de septiembre de 1977, en los idiomas español e inglés, siendo ambos textos igualmente auténticos.

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#ee-uu

La Guerra de las galaxías, 1983

Portada de la revista "Time"

Mis queridos americanos, gracias por dedicar vuestro tiempo esta noche conmigo. Los temas sobre los cuales quiero discutir con vosotros, la paz y la seguridad nacional, son al mismo tiempo oportunos e importantes —oportunos porque he tomado una decisión que ofrece una nueva esperanza para nuestros hijos en el siglo XXI (…) e importantes porque hay una importante decisión que vosotros debéis tomar por vosotros mismos. (…)

A principios de este año he presentado al Congreso un presupuesto de defensa que refleja mis acertados criterios, y los mejores planteamientos de los expertos y especialistas que me asesoran, sobre lo que nosotros y nuestros aliados deben hacer para proteger a nuestros pueblos en los próximos años. (…) La política defensiva de Estados Unidos está basada en una simple premisa: los Estados Unidos no comenzará la lucha. Nunca seremos un agresor. Mantendremos nuestras fuerzas con el objeto de disuadir y defendernos contra cualquier agresión para preservar la libertad y la paz (…).

La estrategia de la disuasión no ha cambiado (…) Pero lo que hay que hacer para mantener la disuasión sí ha cambiado (…). Durante veinte años, la Unión Soviética ha ido acumulando una enorme fuerza militar. No han parado cuando sus fuerzas excedían todos los límites de una capacidad defensiva legítima. Y ellos no han parado ahora (…)

¿No sería mejor salvar vidas que vengarlas? ¿No somos capaces de demostrar nuestras pacíficas intenciones aplicando nuestras habilidades y nuestra ingenuidad a fin de alcanzar una estabilidad duradera de verdad? Creo que nosotros lo somos más aún que nosotros debemos. Después de cuidadosas consultas con mis asesores, incluido los miembros de la Junta de Jefes, creo que hay un camino. Permitidme participar con vosotros en la visión de futuro cuya esperanza ofrecemos. Consiste en que emprenderemos un programa para oponerse imponentemente a la amenaza de los misiles soviéticos con medidas que son defensivas. Volvamos a las verdaderas fuerzas de la tecnología que configuró nuestra gran base industrial que nos ha dado la calidad de vida de la que disfrutamos hoy. ¿Podría la gente libre vivir segura sin el conocimiento de que su seguridad no se apoya sobre la amenaza de inmediatas represalias norteamericanas para detener un ataque soviético, que nosotros pudiéramos interceptar y destruir sus misiles balísticos estratégicos antes de que alcanzasen nuestra propia tierra o la de nuestros aliados? Se que es una tarea técnica formidable, que seguramente no podrá realizarse antes del fin de este siglo, aunque la tecnología actual ha obtenido tal nivel de sofisticación que permite pensar que es razonable comenzar con este esfuerzo (…)

debemos mantenernos constantes en preservar la disuasión nuclear y mantener una sólida capacidad de respuesta flexible. ¿Pero no es un mérito cada inversión necesaria para liberar al mundo de la amenaza de una guerra nuclear? ¡Nosotros pensamos que así es! Mientras tanto, debemos continuar dedicándonos a conseguir una reducción de las armas nucleares, negociando desde una posición de fuerza que sólo puede estar asegurada a través de una modernización de nuestras fuerzas estratégicas. Al mismo tiempo, debemos dar pasos para reducir el riesgo de una escalada en el conflicto de una guerra convencional a una guerra nuclear por no mejorar nuestra capacidad nuclear. América posee ahora la tecnología para obtener muy significativos progresos en la efectividad de nuestras fuerzas convencionales y fuerzas nucleares. Actuando sobre ambas con estas nuevas tecnologías, podremos significativamente reducir cualquier estímulo para que la Unión Soviética pueda tener la intención de amenazarnos con un ataque contra EE.UU. o sus aliados.

Claramente reconozco que los sistemas defensivos tienen limitaciones y provocan ciertos problemas y ambigüedades. Si se complementan con sistemas ofensivos, pueden ser vistos como favorecedores de una política agresiva y no queremos eso. Pero con estas consideraciones firmes en mi mente, hago un llamamiento a la comunidad científica de nuestro país, que nos dio las armas nucleares, para que vuelquen sus talentos a la causa de la humanidad y de la paz mundial, para que nos den los me dios de rendir las armas nucleares impotentes y obsoletas. Esta noche, de acuerdo con nuestras obligaciones bajo el Tratado ABM y reconociendo la necesidad de una consulta estrecha con nuestros aliados, estoy dando un primer paso importante.

Estoy realizando un comprensivo e intensivo esfuerzo para definir un programa de desarrollo e investigación a largo plazo, para empezar a con seguir nuestra definitiva meta de eliminar la amenaza planteada por los misiles nucleares estratégicos. Esto puede preparar el terreno para establecer medidas de control de los armamentos y para eliminar las propias armas. Nosotros no pretendemos la superioridad militar o las ventajas políticas. Nuestro único propósito —uno en el que todo el mundo participa— es buscar los caminos para reducir el peligro de una guerra nuclear. (…) Esta noche estamos lanzando un esfuerzo que encierra la promesa de cambiar el curso de la historia humana. Habrá riesgos, y los resultados se llevarán su tiempo. Pero con el apoyo de todos ustedes creo que podremos hacerlo (…).

Ronald Reagan anuncia la Iniciativa de Defensa Estratégica, 23 de marzo de 1983

#ee-uu, #reagan

Manifiesto de “Estudiantes por una Sociedad Democrática”, 1965

Cartel revolucionario juvenil firmado por la SDS

En nombre de la libertad, EE.UU. mutila a Vietnam. En nombre de la paz, EE.UU. transforma ese país fértil en un país desolado. En nombre de la democracia, EE.UU. entierra sus propios sueños y ahoga su propio potencial.

Los norteamericanos que pueden comprender porque los negros de Watts (barrio de Los Ángeles) pueden rebelarse deberían comprender también porque los vietnamitas pueden rebelarse. Y los que conocen el sur de EE.UU. y la pobreza opresiva de nuestras ciudades del norte deberían comprender que nuestros verdaderos problemas no se encuentran en Vietnam sino en nuestro país, que la lucha que nosotros buscamos no es contra el comunismo sino contra la desesperanza social que hace que los hombres buenos se hagan violentos, aquí y en el extranjero (…)

Manifiesto de “Estudiantes por una Sociedad Democrática” (Students for a Democratic Society), 27 de noviembre de 1965

#ee-uu, #movimientos-estudiantiles, #sociedad

Las ideas económicas neoliberales de Ronald Reagan

El Presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan

El Presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan

Os pido que os unáis a mí para reducir en 41.400 millones de dólares los gastos directos del gobierno federal en el curso del próximo año presupuestario (…)

Estrechamente asociado al conjunto del plan de recortes presupuestarios, existe un programa no menos importante que prevé una reducción de impuestos (…) Durante las últimas décadas, América ha conocido una verdadera proliferación de reglamentaciones (…) La complicación y la superabundancia de las reglas inducen a las pequeñas empresas a abandonar sus planes de expansión y, como estas son las principales creadoras de empleo, el resultado es que no se crean puestos de trabajo.

Mensaje del Presidente al Congreso, 18 febrero 1981

#ee-uu, #neoliberalismo

La lucha por los derechos de la minoría negra en Estados Unidos

Martin Luther King, 28 de agosto de 1963

Martin Luther King, 28 de agosto de 1963

Martin Luther King pronuncia  el 28 de agosto de 1963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington, DC, y durante una histórica manifestación de más de 200,000 en pro de los derechos civiles para los negros en los EE.UU., el discurso titulado “Tengo un sueño” (“I have a dream”), que reproducimos a continuación:

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de “fondos insuficientes”. Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de

Martin Luther King, 28 de agosto de 1963

Martin Luther King, 28 de agosto de 1963

gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, “¿Cuándo quedarán satisfechos?”

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios

Martin Luther King, 28 de agosto de 1963

Martin Luther King, 28 de agosto de 1963

bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño “americano”.

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, “Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad”. Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! “De cada costado de la montaña, que repique la libertad”.

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”

Las Panteras Negras.

“El Poder Negro debe ser definido con toda claridad para aquellos que no están condicionados por los temores de los norteamericanos blancos frente a las interrogantes que plantea. Comencemos por el hecho básico de que los negros tienen dos problemas: son pobres y son negros. Todos los demás problemas, la carencia de educación, la llamada apatía del hombre negro, arrancan de esa bifacética realidad. Cualquier programa para acabar con el racismo debe partir a su vez de esa doble realidad”.

Las Panteras Negras

Las Panteras Negras

“El 3 de mayo (de 1965 en el Estado de Alabama*,) cinco nuevas “freedom oganizations” de distrito se unieron y postularon candidatos para los cargos de Sheriff, tasador de impuestos, miembros de las juntas escolares. Esos hombres y mujeres, están prontos para las elecciones de noviembre, si viven hasta entonces. Su símbolo es la pantera negra: animal hermoso y temerario que representa la fuerza y dignidad de los actuales reclamos negros.

Un hombre necesita una pantera negra a su lado cuando él y su familia tienen que soportar (…) la pérdida del trabajo, el despojo, el hambre y a veces también la muerte por actividades políticas. También necesita un arma, y el Comité Coordinador reafirma el derecho del hombre negro a defenderse cuando es amenazado o atacado. Respecto al uso de la violencia como medio de lucha, esperamos que nuestros programas lo hagan innecesario; pero no somos quienes para decir a las comunidades negras si pueden o no utilizar tal o cual medio de lucha para resolver sus problemas. La responsabilidad por el uso que de la violencia haga la gente negra, sea en legítima defensa o no, corresponde a la comunidad blanca”.

Fragmento de “Que queremos”, documento elaborado por Stokely Carmichael (1965), Cit. por Cuadernos de Marcha, Nº 12, (abril, 1968)

http://413damaso.blogspot.com/2010/08/las-panteras-negras.html

La mirada de Malcolm X sobre el problema negro.

Malcolm X

“El objetivo del doctor Martin Luther King es darle a los negros la posibilidad de sentarse en restaurantes segregados junto al mismo hombre blanco que los ha martirizado durante cuatrocientos años. El objetivo de Martin Luther King es hacer que los negros perdonen a la gente, a la gente que los ha maltratado durante cuatrocientos años, los arruina para que se duerman y olviden lo que esos blancos les hicieron (…), (…) sólo los dirigentes negros, los burgueses, un puñado escogido de negros, piensan que van a conseguir algún respeto, reconocimiento o protección del gobierno. El gobierno es responsable de lo que le pasa a los negros en este país”.

“Mejores empleos y casas son sólo soluciones temporarias. Soluciones parciales que no llegan al corazón del problema por eso la integración no marchará. Parte de la base de que las dos razas, negra y blanca, son iguales y pueden vivir juntas. No es verdad”.

Fragmento de: Lomax L. When the Word Is Given. Cit. por Cuadernos de Marcha. Nº 12, (abril, 1968).

http://413damaso.blogspot.com/2010/08/la-mirada-de-malcolm-xsobre-el-problema.html

#ee-uu

Estados Unidos, una larga lucha por delante

Norman Birnbaum

El compromiso alcanzado entre demócratas y republicanos en el reciente debate presupuestario se consiguió al precio de reducir todo tipo de programas que hacen de Estados Unidos una nación más civilizada. El drama se va a intensificar. ¿En qué tipo de país se convertirá Estados Unidos: uno en el que haya un mínimo decente de igualdad económica, o uno en el que los ciudadanos tengan que sobrevivir sin instituciones de solidaridad? Los dos partidos tendrán pronto que ponerse de acuerdo en un presupuesto para 2012 y en elevar el límite de la deuda gubernamental. Varios legisladores republicanos están dispuestos a permitir que la nación vaya a la quiebra si no se satisfacen sus demandas. Forman un frente con propuestas para eliminar el Estado de bienestar norteamericano, reducir el peso del Gobierno y garantizar al capital estadounidense un amplio margen de libertad respecto de regulaciones e impuestos.

Tal vez estén forzando al presidente a redescubrir su anterior identidad bienestarista. Tal vez este haya pensado que los déficits sociales del país (en educación, atención sanitaria, infraestructuras, ciencia y tecnología, y protección medioambiental) requieren más atención que su deuda monetaria. De ser así, se ha abstenido de decirlo en voz alta. Ha preferido evocar el potencial dinamismo de la economía de mercado norteamericana, a pesar de la evidencia de que haya perdido su capacidad de proporcionar empleo y prosperidad. Se ha quedado mudo, de forma bien audible, acerca de las tradiciones de su partido sobre planificación, cooperación entre el sector público y el privado, y ciudadanía económica y social. La mayoría de sus funcionarios, tecnócratas carentes de pasión, se sienten incómodos ante las grandes ideas de renovación social.

No obstante, tanto las ideas de renovación como las de reacción animan el debate nacional, si bien de modos convencionalmente retóricos e implícitos. Los republicanos están divididos entre quienes creen que el Estado es incapaz de administrar el mercado y quienes temen que sea más que competente para hacerlo. La sistemática negación de las funciones positivas de un sector público amplio en la economía (y en la regulación) es el resultado de una muy persistente campaña ideológica. La transformación, desde el keynesianismo al neoclasicismo, de la economía académica sin duda que no es un ejemplo del progreso de la investigación desinteresada. Las universidades siguen siendo el lugar de la indagación crítica, aunque engendran demandas de inmovilismo político. La doctrina de la soberanía de los mercados es considerada por muchos ciudadanos como un necesario axioma de fe nacional. La ignorancia ayuda: en los Estados que votan regularmente a los republicanos un flujo neto de fondos federales sostiene su economía, pero pocos son conscientes de ello.

El odio racial y xenófobo del que es objeto el presidente (expresado en la creencia de que no nació en Hawai o de que es extranjero) se extiende a la política económica. Muchos ciudadanos creen que pagan impuestos para subsidiar a los inmigrantes o a grupos étnicos y raciales que les disgustan. Franklin D. Roosevelt ganó la aprobación de los legisladores sureños a la Seguridad Social (las pensiones de jubilación que ahora están al alcance de todos los ciudadanos) excluyendo de ella a los trabajadores agrícolas y domésticos. Por entonces, la mayoría de los afroamericanos sureños ocupaban esos empleos. El prejuicio contra los inmigrantes asiáticos y latinos en extensas áreas de Estados Unidos sigue esa innoble línea de sucesión. La resistencia a proyectos de seguros sociales es, igualmente, el producto de un encallecido espíritu individualista. Refleja un creciente sentido de vulnerabilidad en un periodo de incertidumbre económica. La ira, incluso el fanatismo, del Tea Party es una evidencia de lo profundo de esa perturbación.

Sin embargo, los sondeos de opinión demuestran que la gente está más preocupada por el empleo (y por los servicios públicos como la educación y la asistencia sanitaria) que por el déficit. Las mayorías siguen teniéndole apego a Medicare (seguro de atención sanitaria para los jubilados) y a la Seguridad Social. Ello es especialmente cierto para aquellos grupos (jóvenes, mujeres, latinos y afroamericanos, los de mayor nivel de educación y trabajadores sindicados) cuya abstención en las elecciones de 2010 permitió a los republicanos obtener tan buenos resultados. A pesar de que aún no hay un candidato republicano sólido, la contienda presidencial de 2012 ya ha comenzado. El presidente cree que puede ganar con solo hacer incursiones entre los “independientes”, que, supuestamente, son ideológicamente neutros. La cuestión es si eso puede lograrse apartándose de las ideas sobre la economía y la sociedad que les impulsarían a votar a un convincente candidato republicano. El éxito del presidente en 2008 al movilizar al electorado no fue seguido por la concesión de una mayor voz en la configuración de su política a sus partidarios más comprometidos. En vez de a ellos escuchó a sus donantes del mundo de las finanzas y de la industria.

Quizá las protestas que han tenido lugar en Wisconsin ante los intentos de destruir los sindicatos de funcionarios, elementos indispensables en la política del Partido Demócrata, sean el comienzo de una movilización nacional de los defensores del progresismo norteamericano. Ello podría inducir al presidente a establecer menos compromisos con los defensores de un poder sin freno para el mercado.

Los herederos del New Deal, de la Nueva Frontera y de la Gran Sociedad, están de acuerdo sobre un programa a la defensiva (para preservar la Seguridad y Medicare), pero aún no sobre un nuevo proyecto social. Es llamativa la similitud con la situación de los partidos socialistas y socialdemócratas europeos. Algunos (léase Krugman, Reich, Stiglitz) han elaborado proyectos de renovación que no han llegado todavía al público en general. En Estados Unidos la oposición intelectual no está en la cárcel pero tampoco está en la televisión nacional muy a menudo. El presidente claramente ha decidido que no puede confiar en una coalición reformista todavía sin vigor o no formada del todo. Si prefiere desempeñar el papel de un monarca constitucional, tendrá que conformarse con un consuelo de monarca: puede que tenga influencia pero no poder.

Cualquiera que sea el resultado de la pugna presidencial, los muy agudos conflictos actuales proseguirán. Los demócratas pasarán muchos apuros para retener su reducida mayoría en el Senado, y sus actuales posibilidades de reconquistar el Congreso son un tanto inciertas. Estados Unidos ya no disfruta del privilegio de manejar sus asuntos independientemente del resto del mundo. El tipo de interrogantes que constituyen la agenda del G-8 y del G-20 no puede ser respondido en inglés americano. La gobernadora Palin no es una pensadora política que destaque por su perspicacia, pero cuando acusó al presidente de pensar en un mundo “posamericano” le pagó un involuntario tributo. Es inquietante que un presidente que contempla tantas nuevas posibilidades internacionales tenga una visión restringida de la capacidad de cambio de su propio país.

Norman Birnbaum, catedrático emérito en la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgetown: Una larga lucha por delante, EL PAÍS, 25 de abril de 2011 (traducción de Juan Ramón Azaola).

#democracia, #ee-uu

El puño negro que noqueó a la América blanca

Un libro inédito de crónicas de Jack London revive el combate por el título de los pesos pesados de 1910 que sacudió los cimientos de la discriminación racial en EEUU
Jim Jeffries besa la lona durante el combate contra Jack Johnson, celebrado el 4 de julio de 1910 en Reno, Nevada, ante 20.000 espectadores. AP

Un izquierdazo con la fuerza de un terremoto. El puño negro de Jack Johnson no sólo tumbó en el decimoquinto asalto a “la gran esperanza blanca”, Jim Jeffries, sino que dejó sonado a todo un país. Jack Johnson retuvo su título de campeón de los pesos pesados el 4 de julio de 1910. Y lo hizo sin perder la sonrisa.

“El combate más grandioso del siglo ha sido un monólogo que un negro sonriente, que no ha dudado ni un segundo, y que no ha tenido que ponerse serio más de una vez, ha ofrecido a 20.000 espectadores”, escribió Jack London (San Francisco, 1876-1916) en una de sus crónicas para el New York Herald, que la editorial Gallo Nero publicará los primeros días de mayo, por primera vez en España, bajo el título El combate del siglo.

London comenzó a enviar sus crónicas diarias desde Reno 11 días antes del combate. Nevada era entonces el único estado donde se podían organizar combates, pero la expectación era máxima en todo EEUU. “En ninguna guerra, en ningún lugar, se ha congregado nunca tal número de escritores e ilustradores”, escribió London el 23 de junio.

Según se acercaba el día decisivo, el autor de Colmillo blanco y La llamada de la selva, iba poniéndose más nervioso. En su crónica del 28 de junio aseguró sentir “un deseo tan abrasador de presenciar este combate, que hay momentos en los que me asalta el súbito miedo de que no tenga lugar, de que algún enorme terremoto lo impida. Porque tengo tantas ganas de ver el combate que resulta doloroso”.

Duelo de titanes

Para entender el ansia del escritor (y de toda una nación), hay que remontarse unos años atrás. Jim Jeffries se había retirado invicto y en la cima de su popularidad en 1905. Lo había avisado dos años antes: “Cuando no haya más hombres blancos contra los que luchar, dejaré el boxeo”. Es decir, no tenía intención alguna de pelear contra un negro. Racismo deportivo.

Desde entonces, la guerra dialéctica entre el campeón Jeffries y el aspirante Johnson se recrudeció. A cada provocación del boxeador negro, el blanco respondía con argumentos como “he dicho que no pelearé con un hombre de color, y no cambiaré de opinión” y “no creo que el público quiera que defienda el título si no es con un blanco. No crea que tengo miedo de un negro. Puedo machacarlo igual que a cualquiera”. Johnson contraatacó en noviembre de 2007: “Jeffries tiene miedo”.

Pero la presión social sobre el boxeador blanco se disparó cuando, en diciembre de 1908, Johnson se convirtió en el primer campeón negro de los pesos pesados tras noquear a Tommy Burns en Sydney. El 1 de mayo de 1909, Jim Jeffries sucumbió al clamor popular. “Me siento obligado ante el público deportivo a hacer al menos un esfuerzo por recuperar los pesos pesados para la raza blanca. Lo correcto es que entre de nuevo en el cuadrilátero y demuestre que el hombre blanco es el rey”.

La América tradicional estalló de júbilo. Por fin alguien iba a darle una lección a ese negro que no sabía comportarse. Johnson, hijo de esclavos emancipados, no contento con haberse convertido en el dominador del ring, salía con mujeres blancas. Era lo que entonces se llamaba un mal negro por rebelarse contra las normas discriminatorias vigentes entonces. El Mohamed Alí de la época. “Cumplía a la perfección los requisitos del mal negro y, lo peor de todo, menospreciaba el peligro y los tabúes interraciales. Para colmo, era inteligente, atractivo, expresivo, no había sido derrotado y derribaba a sus rivales blancos. En los racistas EEUU de principios de siglo, Johnson era el mal negro por excelencia”, razona Barack Y. Orbach, profesor de Derecho en la Universidad de Arizona, en un artículo incluido en El combate del siglo.

Segundos fuera

Todo estaba listo, por tanto, para devolver el cetro mundial al lugar de donde nunca debió de haber salido. Jeffries ganaba en las apuestas de un modo abrumador. El propio Jack London apostó su dinero a la victoria del luchador blanco. Pero, ¡ay!, Johnson metió una tunda histórica a Jeffries, destruyendo las “poco realistas ilusiones xenófobas de que un exluchador con sobrepeso y en malas condiciones físicas podía superar a un campeón invicto en el culmen de su juego”, cuenta Orbach.

“Una vez más Johnson ha conseguido derrotar al representante de la raza blanca, y en esta ocasión al mejor de todos ellos. El juego ha pertenecido a Johnson. Desde el inicio hasta el final mantuvo la agudeza, el intercambio de agudas réplicas con los asistentes de su contrincante y con los espectadores. Exhibió su dorada sonrisa [tenía dientes de oro] con la frecuencia acostumbrada, y no se le congeló en el rostro ni desapareció”, escribió London en el arranque de su crónica del combate.

A la América blanca, por contra, se le heló la sonrisa y le hirvió la sangre. Al menos 20 negros y unos pocos blancos murieron las noches siguientes en los disturbios raciales provocados, en su mayor parte, por frustrados hermanos de raza del derrotado Jim Jeffries.

Violencia y censura

“El golpe que derribó a la gran esperanza blanca conmocionó a la nación, suscitó funestos disturbios raciales, y provocó una de las olas de censura cinematográfica más inquietantes de la Historia de América”, explica Orbach.

En efecto, los días siguientes al combate, una “avalancha legal” llegada de numerosos estados y municipios “sepultó los derechos de los negros”. La exhibición del combate, que iba a empezar a mostrarse en cines de todo EEUU, fue prohibida alegando que podía provocar alteraciones del orden público. El Washington Post respaldó el veto al filme, impulsado desde los estados del sur, para “evitar que se eche leña al conflicto racial al proyectar imágenes de un negro golpeando al campeón mundial blanco”. Orbach apunta a otros motivos para explicar la prohibición: “Censurar la supremacía negra de uno de los mayores atletas de la historia, Jack Johnson. Las viejas objeciones moralistas al boxeo se combinaron con el pánico racista al deterioro del estatus del hombre blanco”.

Johnson, amenazado por el Ku Klux Klan, pagó con creces su osadía de hacer besar la lona al gigante blanco. Tras el combate, fue detenido e interrogado varias veces acusado de saltarse la Ley Mann de 1910, que impedía a un hombre llevarse una mujer a otro estado con propósitos “inmorales”. Finalmente, en 1912 fue condenado a prisión. Tras exiliarse a Europa, acabó regresando a EEUU en 1921 para cumplir una pena de cárcel de nueve meses.

Tuvieron que pasar dos décadas antes de que se permitiera otra vez a un negro competir por el título de los pesos pesados. El boxeador se llamó Joe Louis. Y tuvo que firmar un contrato en el que se especificaba cómo debía comportarse en caso de convertirse en el rey de los cuadriláteros.

Louis no podía ser fotografiado junto a una mujer blanca. Ni adoptar posturas arrogantes ante un rival blanco, ni hablar despectivamente de él antes o después del combate. Y debía mantener una actitud pasiva ante las cámaras y llevar una vida ordenada. Conclusión: Dios bendiga a América y a los negros buenos…

Johnson, en palabras de London

  • Alegría. “El despreocupado y alegre Jack Johnson es completamente distinto. Nadie fue nunca más gregario, siempre feliz de saludar a viejos amigos y hacer algunos nuevos. Le gustan las multitudes, se crece con ellas, y a cambio hace lo que puede para que disfruten. En sus instalaciones, Johnson siempre es el centro de la atención. Normalmente él es quien entretiene, bien tocando música, bien jugando, presidiendo concursos de chistes o contando historias. Y siempre invita a los demás a que participen y lo pasen bien (…) Bajo todo el aderezo de fuerza combativa, tiene un temperamento despreocupado, tan ligero y desenvuelto como un niño. Se divierte con facilidad. Vive el momento”.
  • Defensa. “Es una maravilla oscura. Nunca ha habido un boxeador defensivo de su tamaño. Ni uno que tuviera tanta sangre fría. Esa es una de sus mayores cualidades. Hasta tal punto, que su juego a veces parece lánguido, y nunca da la impresión de brutalidad. Cuando está en acción, apenas se distingue a la bestia luchadora. Se distingue, sí, en momentos de fiereza, y su rostro y su fuerza son los de un tigre. Pero no es genuino. Lo simula. Es un actor haciendo un papel. No lo domina el instinto del tigre. Lo está fabricando. En el fondo de su frío cerebro, decide que necesita ese despliegue de fiereza, y lo saca”.
  • Juego. “Johnson jugueteó como es su costumbre. Puesto que su oponente no hacía gala de vigor en sus ataques, podía permitirse el lujo de juguetear mientras bloqueaba y se defendía como un maestro. Y jugó y combatió contra un hombre blanco en un país blanco y ante una multitud de blancos que apoyaban a Jeffries”.
  • Relax. “Esta es una de sus grandes ventajas. Johnson dispone de la capacidad de relajarse casi por completo. Sus arremetidas más fieras siempre preceden a intervalos de reposo. En un abrazo, si no está golpeando, descansa. Por eso lo conocen como el boxeador perezoso. Y parece relajarse mentalmente tanto como físicamente. Parece dejar de pensar e incluso de percibir, y durante los abrazos entra en una especie de trance”.
  • Verborrea. “Johnson es un antiguo maestro de la lucha verbal dentro del cuadrilátero. En su combate contra Tommy Burns, Johnson se enzarzó en una lucha verbal contra Tommy, los asistentes de Tommy y todo el público australiano, y se llevó los laureles. Debemos añadir que de sus labios no salió ni una palabrota ni un insulto. Todo lo que dijo era genuina diversión, puro ingenio, agudeza y jocosidad”.

Carlos Prieto, Madrid: El puño negro que noqueó a la América blanca, Público, 21 de abril de 2011

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