Convenio franco-alemán sobre Marruecos, 1911

En esta ilustración de "Le Petit Journal", revista francesa ilustrada, se muestra a Francia como una voluptuosa mujer, generosa de piel clara, que traerá la riqueza, la civilización y la paz a la gente de Marruecos con piel oscura. 19 de noviembre de 1911.

En esta ilustración de "Le Petit Journal", revista francesa ilustrada, se muestra a Francia como una voluptuosa mujer, generosa de piel clara, que traerá la riqueza, la civilización y la paz a la gente de Marruecos con piel oscura. 19 de noviembre de 1911.

El Gobierno de S. M. el Emperador de Alemania y el Gobierno de la República francesa, en vista de los desórdenes que se han producido en Marruecos y, que han demostrado la necesidad de proseguir allí, en interés general, la obra de pacificación y de Progreso Prevista Por el Acta de Algeciras, han juzgado necesario precisar y completar el Acuerdo franco-alemán de 9 de febrero de 1909, celebrando un Convenio para este En su consecuencia, los señores Kiderlen Waechter, Ministro de Negocios Extranjeros del Imperio de Alemania, y M. Jules Cambon, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República francesa cerca de S. M. el Emperador de Alemania, después de haberse comunicado sus plenos poderes, que se encontraron en buena y debida forma, han con- venido las disposiciones siguientes:

Artículo I. El Gobierno Imperial alemán declara que, como no persigue en Marruecos más que intereses económicos, no perturbará la acción de Francia al prestar ésta su ayuda al Gobierno marroquí para la introducción de todas las reformas administrativas, judiciales, económicas, financieras y militares que este último necesita para la buena administración del imperio, así  como para la promulgación de cualesquiera disposiciones nuevas y para las modificaciones en las existentes que impliquen dichas reformas. Por consiguiente, da su adhesión a las medidas de reorganización, de intervención y de garantía financiera que el Gobierno Francés, previo acuerdo con el Gobierno marroquí, crea que debe tomar para este efecto, bajo la reserva de que la acción de Francia mantendrá en Marruecos la igualdad económica entre las naciones. En caso de que Francia se viese obligada a precisar y a extender su intervención y su protección, el Gobierno Imperial alemán no opondrá ningún obstáculo, reconociendo plena libertad de acción a Francia, y bajo la reserva de que se mantendrá la libertad comercial prevista por los Tratados anteriores.

Queda entendido que no se pondrá traba alguna a los derechos y acciones del Banco del Estado de Marruecos, tales como quedaron definidos por el Acta de Algeciras.

Artículo II. En este sentido queda también entendido que el Gobierno Imperial no se opondrá a que Francia, previo acuerdo con el Gobierno marroquí, proceda a las ocupaciones militares del territorio marroquí que estime necesarias para el mantenimiento del orden y de la seguridad de las transacciones comerciales y ejerza cualesquiera acciones de policía en el territorio y en las aguas marroquíes.

Artículo III. En el caso de que S. M. el Sultán de Marruecos confiase a los Agentes diplomáticos y consulares de Francia la representación y la protección de los súbditos y de los intereses marroquíes en el extranjero, el Gobierno Imperial declara que no formulará objeciones.

Si, Por Otra Parte, S. M. el Sultán de Marruecos confiase al Representante de Francia cerca del Gobierno marroquí la misión de ser su intermediario para con los Representantes extranjeros tampoco formulará objeción alguna el Gobierno alemán.

Artículo IV. El Gobierno francés declara que, resuelta a mantener el principio de libertad en Marruecos, no se prestará a ninguna desigualdad de trato, tanto por lo que respecta al establecimiento de los derechos de Aduanas, impuestos y contribuciones, como en lo relativo a las tarifas de transportes por ferrocarriles, navegación fluvial o por otras vías, y especialmente en todas las cuestiones de tránsito.

El Gobierno francés empleará su influjo sobre el Gobierno marroquí para impedir que haya diferencias en el trato de los súbditos de las diferentes Potencias; especialmente se opondrá a cualquier medida que pudiera poner en condiciones de inferioridad las mercancías de una Potencia; por ejemplo, la promulgación de disposiciones administrativas sobre los pesos y medidas, el arqueo, el punzonamiento, etc.

El Gobierno francés se compromete a influir en el Banco de Estado para que éste confiera sucesivamente a los individuos de su dirección en Tánger los cargos de que disponga en la Junta de Valoraciones aduaneras y en la Junta permanente de Aduanas.

Artículo V. El Gobierno francés cuidará de que no se perciba con Marruecos ningún derecho de exportación sobre el mineral de hierro exportado por los puertos marroquíes. Las explotaciones de mineral de hierro no sufrirán en su producción ni en sus medios de trabajo impuesto alguno especial. Sobre ellas no recaerá, aparte de los impuestos generales, más que un canon fijo, calculado por hectárea y por año, y un censo proporcional al producto bruto de la extracción. Estos cánones, que se establecerán con arreglo a los artículos 35 y 49 del proyecto de Reglamento de minas, anejo al Protocolo de la Conferencia de París de 7 de junio de 1910, alcanzarán por igual a todas las Empresas de minas.

El Gobierno francés cuidará de que se perciban con regularidad los impuestos de minas, sin que se consientan rebajas individuales del total o de una parte de estos impuestos bajo ningún pretexto.

Artículo VI. El Gobierno de la República francesa se compromete  a cuidar de que las obras y suministros necesarios para las construcciones eventuales de carreteras ferrocarriles, puertos, telégrafos, etc., se concedan por el Gobierno marroquí según las reglas de adjudicación. Se compromete igualmente a cuidar de que las condiciones de adjudicaciones, especialmente en lo que toca a los suministros de material y a los plazos para la presentación de proyectos, no pongan en situación de inferioridad a los súbditos de ninguna Potencia.

La explotación de las grandes Empresas que quedan mencionadas estará reservada al Estado marroquí o éste la concederá libremente a terceras personas que se encargarán de suministrar los fondos necesarios. El Gobierno francés cuidará de que en la explotación de los ferrocarriles y otros medios de transporte, así como en la aplicación de los Reglamentos destinados a asegurarla, no se haga ninguna diferencia en el trato de los súbditos de las diversas Potencias que usaren de dichos medios de transporte.

El Gobierno de la República influirá en el Banco de Estado para que éste confiera sucesivamente a individuos de su dirección en Tánger el puesto de que dispone de Delegado en la Junta general de Adjudicaciones y Contratas. De igual modo el Gobierno francés intercederá cerca del Gobierno marroquí para que durante el período en que quede en vigor el artículo LXVI del Acta de Algeciras confíe a un súbdito de una de las Potencias representadas en Marruecos una de las tres plazas del Delegado jerifiano en la Junta especial de Obras públicas.

Artículo VII. El Gobierno francés interpondrá su influencia cerca del Gobierno marroquí para que los propietarios de minas y de otras explotaciones industriales o agrícolas, sin distinción de nacionalidad y de conformidad con los Reglamentos que se dicten, inspirándose en la legislación francesa sobre esta materia, puedan quedar autorizados para establecer ferrocarriles de explotación destinados a enlazar sus centros de producción con las líneas de interés general o con los puertos.

Artículo VIII. Todos los años se presentará una Memoria sobre la explotación de los ferrocarriles de Marruecos, que se hará en la misma forma y condiciones que las Memorias presentadas a las Juntas de accionistas de las Compañías de ferrocarriles franceses.

El Gobierno de la República encargará a uno de los Administradores del Banco de Estado la preparación de esta Memoria, que con elementos que la sirvan de base será comunicada a los Censores y después se hará pública con las observaciones, si ha lugar a ellas, que estos últimos crean que deben agregar en vista de sus datos propios.

Artículo IX. Para evitar en lo posible las reclamaciones diplomáticas, el Gobierno francés influirá sobre el Gobierno marroquí para que éste refiera a un árbitro, que designará de común acuerdo para cada asunto el Cónsul de Francia y el de la Potencia interesada, las reclamaciones de los súbditos extranjeros contra las Autoridades marroquíes y que no hubieren podido ser resueltas por mediación del Cónsul Francés y del Cónsul del Gobierno interesado.

Este procedimiento quedará en vigor hasta el día en que se instituya un régimen judicial inspirado en los preceptos judiciales de la legislación de las Potencias interesadas, y que estará destinado a sustituir, previo acuerdo de éstas, a los Tribunales consulares.

Artículo X. El Gobierno francés cuidará de que los súbditos Extranjeros continúen gozando del derecho de pesca en las aguas y puertos marroquíes.

Artículo XI. El Gobierno francés influirá sobre el Gobierno marroquí para que éste abra nuevos puertos al comercio extranjero, según lo exijan las necesidades de dicho comercio.

Artículo XII. Respondiendo a una petición del Gobierno marroquí, los dos Gobiernos se comprometen a promover, de acuerdo con las demás Potencias y sobre la base del Convenio de Madrid, la revisión de las listas y de la situación de los protegidos extranjeros y de los asociados agrícolas en Marruecos, de que hablan los artículos VIII y XVI de este Convenio.

Conviene igualmente en procurar cerca de las Potencias signatarias todas las modificaciones al Convenio de Madrid que implicase, llegado el caso, el cambio de régimen de los protegidos y de los asociados agrícolas.

Artículo XIII. Quedan y quedarán derogadas todas las cláusulas de Acuerdos, Convenios, Tratados o Reglamentos que se opongan a las precedentes estipulaciones.

Artículo XIV. El presente Acuerdo será comunicado a las demás Potencias signatarias del Acta de Algeciras, y los dos Gobiernos se comprometen a apoyarse mutuamente para obtener la adhesión de aquéllas.

Artículo XV. El presente Convenio será ratificado y se canjearán las ratificaciones en París tan pronto como sea posible.

Hecho en Berlín, por duplicado, a 4 de noviembre de 1911.
(Siguen las firmas.)

#alemania, #francia

Anexión de Bosnia-Herzegovina, 1908, por Austria-Hungría

Grupos étnicos en Austria-Hungría, 1910

«Mi querido Amigo:

Los recientes acontecimientos en Turquía, dirigidos al establecimiento de un Estado constitucional, no han dejado de tener efecto en las provincias de Bosnia y Herzegovina, administradas por mi Gobierno.

Aunque estas provincias, que han progresado cultural y materialmente de una forma tan satisfactoria, han expresado un deseo de establecer durante algún tiempo una constitución, estas intenciones ahora, a causa de la inestable situación de los asuntos en el Imperio otomano, han hecho valer sus derechos tan vigorosamente que mi Gobierno presiente que no puede oponerse por más tiempo a ellos, especialmente si el desarrollo pacífico de los asuntos de las fronteras del sur de la monarquía está libre de disturbios.

Ya que una constitución sólo puede ser otorgada por un poder soberano, me he visto forzado a anunciar la anexión de Bosnia y Herzegovina.

Informaremos al Imperio otomano de esto, al mismo tiempo lo notificaremos como una prueba de nuestra política de paz y nuestro rechazo de cualquier pretensión de adquirir territorios en los Balcanes; retiraremos nuestras tropas estacionadas en el Sanjak y en el futuro renunciaremos a los privilegios que se nos concedieran en el Sanjak por el Tratado de Berlín.

Estoy informándole inmediatamente sobre este asunto, ya que debe (hacerlo) por las estrechas relaciones que nos unen como amigos. Estoy seguro de que Vd. juzgará esto con amistosa voluntad y que no dejará de comprender que estamos actuando bajo la presión de la urgente necesidad.

Su leal amigo, Francisco José».

Carta del emperador Francisco José a Guillermo II, 29 de septiembre de 1908, en L.L. Snyder, Historic Documents of World War I, Princenton-New Jersey, l958, pp. 37-38

#austria-hungria

Convención militar franco-rusa, 1892

Ilustración alusiva a la Alianza franco-rusa de 1892

«Francia y Rusia, encontrándose animadas de un mismo deseo de conservar la paz, y no teniendo otro fin que atender las necesidades de una guerra defensiva, provocada por un ataque de las fuerzas de la Triple Alianza contra una y otra de ellas, han convenido las disposiciones siguientes:

1. Si Francia fuera atacada por Alemania, o por Italia apoyada por Alemania, Rusia emplearía la totalidad, de sus fuerzas disponibles para atacar a Alemania. Si Rusia fuera atacada por Alemania, o por Austria apoyada por Alemania, Francia emplearía la totalidad de sus fuerzas disponibles para combatir a Alemania.

2. En caso de que las fuerzas de la Triple Alianza, o de una de las Potencias que de ella forman parte, llegaran a ser movilizadas, Francia y Rusia, a la primera noticia del hecho y sin necesidad de un acuerdo previo, mobilizarán inmediata y simultáneamente la totalidad de sus fuerzas, conduciéndolas lo más cerca posible de sus fronteras;

3. Estas fuerzas se emplearán a fondo, con toda diligencia de manera que Alemania tenga que luchar a la vez, en el Este y en el Oeste.

4. (…) Los Estados Mayores mencionados se comunicarán, ya en tiempo de paz, cuanta información relativa a los ejércitos de la Triple Alianza obre o llegara a obrar en su conocimiento respectivo.

5. Francia y Rusia no concluirán la paz por separado.

6. La presente convención tendrá la misma duración que la Triple Alianza.

7. Todas las cláusula enumeradas más arriba serán tenidas rigurosamente en secreto.

San Petersburgo, 18 de agosto de 1892».

Tratado preliminar de paz entre Francia y Alemania, 1871

Entrada de las tropas alemanas en París, 1871

Artículo 1. Francia renuncia a favor del Imperio Alemán a todos sus derechos y títulos sobre los territorios situados al Este de la frontera a continuación descrita. La línea de demarcación comienza en la frontera Noroeste del Cantón de Cattenom, hacia el Gran Ducado de Luxemburgo, Continúa por las fronteras Sudoestes de los Cantones de Cattenom y Thionville, pasa por el Cantón de Briey, a lo largo de las fronteras occidentales de los Ayuntamientos de Montjoisla-Montagne y Roucourt, hasta las fronteras orientales de los Ayuntamientos de Marie-aux-Chenes, St-Aid, Habouville, alcanza la frontera del Cantón de Gooze, que cruza a lo largo de las fronteras comunales de Viouville Bouxiéres y Ouville, sigue la frontera sudoeste, sur del Distrito de Chateau-Salins, hasta el Ayuntamiento de Pettoncourt, en las fronteras occidental y meridional desde donde sigue la cumbre de las montañas entre Seille y Moucel, hasta la frontera del Distrito de Garrebuey, al sur de Gande. Después la demarcación coincide con la frontera de aquel Distrito hasta el Ayuntamiento de Taucouville, encontrando la frontera al Norte de éste, desde donde continúa las cumbres de las montañas entre los puentes del Sarro Blanco y Vezouze, hasta la frontera del Cantón de Schirmek costea la frontera occidental de este Cantón, incluye los Ayuntamientos de Saales, Boury-Bruche, Colroy-la-Roche, Plaine, Raurupt, Saulxures y St. Blaise-la-Roche del Cantón de Saales y coincide con la frontera occidental de los Departamentos del Bajo Rin y del Alto Rin hasta el Cantón de Belfort la frontera meridional de la cual se separa no lejos de Vomvenaus cruza el Cantón de Dalle en el límite sur de los Ayuntamientos de Bouroyne y Froide Fontaine, y encuentra la frontera suiza costeando la frontera oriental de los Ayuntamientos de Jouchery y Delle.

El Imperio Alemán poseerá estos territorios perpetuamente y en completa soberanía y propiedad. Una Comisión internacional compuesta de igual número de representantes de las dos Altas Partes contratantes, será nombrada inmediatamente después del cambio de ratificaciones del presente Tratado, para trazar sobre el terreno la nueva frontera de acuerdo con las anteriores estipulaciones. Esta Comisión procederá a la división de las tierras y fondos pertenecientes a los Distritos o Ayuntamientos divididos por las nuevas fronteras, en caso de desacuerdo en el trazado y en las medidas de ejecución, los miembros de la Comisión se lo comunicarán a sus respectivos Gobiernos. La frontera, tal como ha sido descrita, está señalada de verde en las dos copias idénticas del mapa de los territorios que forman, el Gobierno de Alsacia, publicado en Berlín en septiembre de 1870, por la División Geográfica y Estadística del Estado Mayor, y una copia del cual va aneja a los dos ejemplares del presente Tratado. Sin embargo, las dos Altas Partes contratantes han convenido la alteración del trazado arriba mencionado, En el antiguo Departamento del Moselle, los pueblos de Marieaux-Chénes, cerca de St. Privat-la-Montagne y Viouville al oeste de Rezouville serán cedidos a Alemania. En cambio de lo cual, Francia conservará la ciudad y fortificaciones de Belfort, con un radio que después se determinará.

Proclamación de Guillermo I Hohenzollern, rey de prusia, como Káiser del Reich Alemán (18 de enero de 1871). Cuadro de Anton von Werner

Artículo 2. Francia pagará a Su Majestad el Emperador de Alemania la suma de cinco mil millones de francos. El pago hasta la cantidad de mil millones se efectuará dentro del año 1871, y el resto total de la deuda en el período de tres años (1) a contar desde la ratificación del presente Tratado.

Artículo 3. La evacuación el territorio francés, ocupado por las tropas alemanas comenzará después de efectuarse la ratificación del presente Tratado por la Asamblea Nacional reunida en Burdeos. Inmediatamente después de esta ratificación, las tropas alemanas abandonarán el interior de París, así como los fuertes de la orilla izquierda del Sena, y dentro del más corto espacio de tiempo convenido por las autoridades militares de los dos países, serán completamente evacuados los Departamentos de Calvados, Orne, Sarthe, Eure et Loire, Loiret, Loire-ta-Cher, Iudre et Loire, Joune, así como los Departamentos del Seine Inférieure, Eure, Seine-et-Oise, Seine-et-Marne, Aube, y Cote d’Or, hasta la orilla izquierda del Sena. Al mismo tiempo las tropas francesas se retirarán detrás del Loire, que no les será permitido pasar antes de la firma del Tratado definitivo de paz. La guarnición de París se halla exceptuada de esta disposición, el número de la cual no podrá exceder de cuarenta mil hombres, y las guarniciones indispensablemente necesarias para la seguridad de las fortificaciones.

La evacuación por Alemania de los Departamentos situados entre la orilla derecha del Sena y la frontera oriental tendrá lugar gradualmente después de la ratificación del Tratado definitivo de paz y del pago de los primeros quinientos mil millones de la contribución estipulada en el artículo II, comenzando por los Departamentos cercanos a París y continuará gradualmente en proporción de los pagos hechos a cuenta de la contribución. Después, del primer pago de los quinientos mil millones la evacuación tendrá lugar en los Departamentos siguientes: Somme, Oise, y las partes de los Departamentos del Seino lnferieure, -Seine-et-Oise, Seine–et-Marne, situadas en la orilla derecha del Sena ylos Fuertes situados en la misma orilla derecha.

Después del pago de dos mil millones, la ocupación alemana sólo comprenderá los Departamentos del Marne, Ardennes, Haute Marne, Meuse, yosges, Memthe así como la Fortaleza de Belfort, con su territorio que servirán de garantía de los tres mil millones restantes, y el número de tropas alemanas no podrá exceder de cincuenta mil hombres. Su Majestad el Emperador estará dispuesto a substituir la garantía territorial, consistente en la ocupación parcial del territorio francés, por una garantía financiera, que le sea ofrecida por el Gobierno francés bajo condiciones que Su Majestad el Emperador y Rey considere suficientes para los intereses de Alemania. Los tres mil millones cuyo pago ha sido diferido, producirán un interés del 5 por 100 a contar de la ratificación del presente Convenio.

Artículo 4. Las tropas alemanas se abstendrán de levantar contribuciones ni en dinero ni en especie en los Departamentos ocupados. Por otra parte, el mantenimiento de las tropas alemanas que quedan en Francia será a cargo del Gobierno francés en la forma decidida por medio de un acuerdo con la Administración Militar Alemana.

Artículo 5. Los intereses de los habitantes de los territorios cedidos por Francia, en todo lo relativo a su comercio y derechos civiles serán regulados de la manera más favorable posible cuando las condiciones de la paz definitiva se ajusten. Se señalará cierto tiempo, durante el cual ellos disfrutarán de especiales ventajas para disponer de lo suyo. El Gobierno alemán no pondrá ningún obstáculo para la libre emigración de los habitantes de los territorios cedidos, y no tomará ninguna medida contra sus personas ni sus bienes.

Artículo 6. Los prisioneros de guerra que no han sido ya libertados por cambio lo serán inmediatamente después de la ratificación de los presentes Preliminares. Con el fin de acelerar el transporte de los prisioneros franceses, el Gobierno francés pondrá a disposición de las autoridades alemanas en el interior del territorio alemán una parte del material móvil de sus ferrocarriles en la cantidad que se determinará por convenio especial y al precio pagado en Francia por el Gobierno francés para el transporte militar.

Artículo 7. La apertura de negociaciones para el Tratado definitivo de paz que se concluirá sobre las bases del presente Preliminar, tendrá lugar en Bruselas, inmediatamente después de la ratificación del último por la Asamblea Nacional y por Su Majestad el Emperador de Alemania.

Artículo 8. Después de la conclusión y ratificación del Tratado definitivo de Paz, la Administración de los Departamentos que todavía queden ocupados por las tropas alemanas será realizada por las autoridades francesas. Pero estas últimas habrán de conformarse a las órdenes que los Comandantes de las tropas alemanas estimen necesarias dar en interés de la seguridad, protección y distribución de las tropas. Después de la ratificación del presente Tratado, los impuestos en los Departamentos ocupados serán cobrados por cuenta del Gobierno francés y por sus, empleados.

Artículo 9. Queda bien entendido que estas estipulaciones no dan a las autoridades militares alemanas ningún derecho sobre las partes del territorio que no está en la actualidad ocupado.

Artículo 10. El presente Tratado Preliminar será inmediatamente sometido a la ratificación de Su Majestad el Emperador de Alemania y de la Asamblea Nacional
Francesa, reunida en Burdeos.

En testimonio de lo cual los abajo firmantes han firmado el presente Tratado Preliminar y lo han sellado con el Sello de sus Armas.

Hecho en Versalles el 26 de febrero de 1871.

BISMARCK. A. THIERS, JULES FAVRES.

ACCESIÓN DE BADEN, BAVIERA Y WURTEMBERG

Los Reinos de Baviera y Wurtemberg y el Gran Ducado de Baden habiendo tomado parte en la guerra actual, como aliados de Prusia y formando ahora parte del Imperio Alemán, los abajo firmantes se adhieren al presente Convenio, en nombre de sus respectivos Soberanos.

Versalles, 26 de febrero de 1871. (siguen las firmas)

#alemania, #francia

Los principios de la política exterior de Bismarck

Otto von Bismarck

«La ventaja que supone para la política alemana su libertad de acción cara a las cuestiones relacionadas directamente con el Oriente, tiene una perjudicial contrapartida en la situación central de imperio, sumamente expuesta, y cuyos frentes defensivos se extienden y ramifican por todos lados. Por ello, aclarémoslo bien, tal vez Alemania es la única gran potencia europea que no deba intentar conseguir un objetivo exclusivamente por medio de una campaña victoriosa. Nuestro interés nos obliga a mantener la paz, mientras nuestros vecinos del continente, sin excepción alguna, alimentan deseos secretos y confesados que sólo una guerra puede satisfacer. Determinemos, pues, nuestra actuación política según ello; en otras palabras, esforcémonos todo lo que podamos para impedir o, al menos, para limitar la guerra, y seamos los últimos en centrar en liza en el torneo europeo. No nos dejemos arrastrar tampoco, por el efecto de nuestra impaciencia, de nuestra complacencia o de nuestra vanidad, o para ceder a los ruegos de nuestros amigos, a adelantar el momento deseado pasando de la espera a la acción.

Actuando así, no puede ser nuestra intención -es lógico- caer sobre uno de nuestros vecinos, o adversarios circunstanciales, economizando nuestras fuerzas, dado que nuestro enemigo esté debilitado. Por el contrario, debemos intentar atenuar el descontento provocado por el hecho de que nos hemos convertido en una gran potencia, haciendo sentir al mundo el peso de estas fuerzas, lealmente y con el espíritu pacífico bien entendido. Debemos convencerle de esta forma de que una hegemonía alemana en Europa es más útil, más desinteresada y menos perjudicial para la libertad ajena que una hegemonía francesa, rusa o inglesa. El respeto a los derechos inherentes a otros países, que Francia -en especial- no admitió durante el tiempo de su preponderancia y que Inglaterra sólo reconoce según sus intereses, será más fácilmente observado por Alemania y su política por dos razones: por un lado, a causa del carácter alemán, esencialmente objetivo; por otro, y ello sin mérito alguno de nuestra parte, porque no tenemos ninguna necesidad perentoria de ampliar nuestro territorio; tenemos que abstenernos de ello bajo pena de aumentar la fuerza de los elementos centrífugos. Mi aspiración, una vez realizada la unificación en el interior de las fronteras que hemos alcanzado, ha sido siempre ganar la confianza, no sólo de las minoría europeas, sino también de las grandes potencias, y convencerlas de que la política alemana después de haber reparado las injuria temporum, y reunido los fragmentos de la nación, sólo tiene un deseo: mostrarse justa y pacífica. Estos resultados están subordinados a las pruebas de lealtad, franqueza y conciliación que pensamos dar en caso de conflictos o de untoward events (sucesos desfavorables)».

Le testament politique de Bismarck. En: Paul GUILLEN:

El Imperio alemán 1871-1918, Vicens-Vives, Barcelona, 1973, pp. 93-94

#alemania, #bismarck

Los presupuestos básicos de los sistemas bismarckianos

Otto von Bismarck

«Los dos grandes objetivos de la política de Bismarck son:

1. La supremacía de Alemania en Europa y de la raza germánica en el mundo.

2. La neutralización del poder e influencia de la raza latina en Francia y en cualquier otro lugar.

Para conseguir estos objetivos no se detendrá ante nada mientras viva, por lo que debemos estar preparados para cualquier sorpresa en el futuro […]

Tengo la sensación de que el restablecimiento del futuro equilibrio de poder en Europa sobre la base de una paz general es el objetivo diplomático por el que debemos trabajar y que nada puede hacerse mientras los alemanes no hayan conseguido su oro francés y los franceses se deshagan de los soldados alemanes. Los alemanes ven la guerra de venganza como algo inevitable y están haciendo inmensos preparativos para ello. Alemania es en realidad un gran campo preparado para lanzarse a la guerra en el plazo de una semana con un millón de hombres […].

Thiers está otra vez enemistado con Berlín, porque el gobierno ruso ha advertido al gobierno alemán de que Thiers está trabajando para atraer a Rusia a la alianza anglo-francesa contraria a sus deseos. Yo mismo creo que la alianza o acuerdo entre Rusia y Alemania […] es real, íntima y sincera, y que han acordado proteger a Austria con tal de que esta les obedezca y sirva, pero ¡ay de Austria si intentase algún día ser independiente! Entonces, los elementos alemanes y eslavos de que se compone serán empujados a gravitar en torno a sus centros naturales, dejando a Hungría y sus dependencias como un vasallo semioriental de Alemania y Rusia […]».

Carta de Odo Rusell, embajador británico en Berlín al embajador británico en París, 14 de marzo de 1873

#alemania, #reino-unido

La Dúplice Alianza, 1879

Países integrantes de la Dúplice Alianza

Artículo 1. Si, contrariamente a su esperanza, y contra el deseo leal de las dos partes Contratantes, uno de los dos Imperios fuera atacado por Rusia ambas partes contratantes estarán obligadas a venir en ayuda una de la otra con toda la fuerza bélica de sus Imperios, y en consecuencia sólo concluirán la paz juntos y sobre el acuerdo mutuo.

Artículo 2. Si una de las Partes Contratantes fuera atacada por otra potencia, Otra parte contratante, la otra parte contratante se compromete, no sólo a no apoyar al agresor contra su Aliado, si no a observar una actitud benévola y neutra hacia su aliado.

Artículo 3. La duración de este Tratado será fijada en cinco años a partir del día de ratificación. Un año antes de la expiración de este período las dos Partes Contratantes consultarán juntos acerca de si las condiciones que sirven como la base del Tratado todavía prevalecen, y alcanzarán un acuerdo con respecto a la posible continuación o la modificación de ciertos detalles. Si en el curso del primer mes del año siguiente al Tratado ninguna invitación ha sido recibida del uno o el otro lado para abrir estas negociaciones, el Tratado será considerado como renovado durante un período de tres años.

Artículo 4. Este Tratado, conforme a su carácter pacífico, evitará cualquier malinterpretación, siendo guardado en secreto por las dos Partes Contratantes, y sólo será comunicado a un tercer Poder en caso de alianza que se entenderá entre las dos Partes, y según los términos de un Acuerdo especial.

Las dos Partes Contratantes esperan, después del sentir expresado por el Emperador Alexander en la reunión en Alexandrovo, que las armas de Rusia en realidad no demuestran ser amenazadoras a ambos, y no tendrán entonces que comunicar ninguna razón actualmente; sin embargo, si esta esperanza, contrariamente a sus expectativas, demuestra ser errónea, las dos Partes Contratantes lo considerarían su obligación leal avisar al Emperador Alexander, al menos confidencialmente, que ellos deben considerar un ataque sobre cualquiera de ellos como dirigido contra ambos.

Artículo 5. Este Tratado tendrá validez cuando se de la aprobación de los dos Soberanos y será ratificado dentro de catorce días después de que Sus Majestades han concedido esta aprobación. En fe de lo cual los Plenipotenciarios han firmado este Tratado con sus propias manos y han dado sus manos.

Hecho en Viena, el 7 de octubre de 1879

(L.S). ANDRASSY
(L.S). H. VII v. REUSS

#alemania, #austria-hungria

Tratado de los Tres Emperadores

En 1873, Bismarck había negociado la Liga de los Tres Emperadores, que incluía a Francisco José I de Austria II, Alejandro de Rusia, y Guillermo I de Alemania. Estos monarcas garantiza la neutralidad de sus países en caso de conflicto con otra nación. Los acontecimientos de 1878 y el resentimiento de Rusia del papel de Bismarck como un “intermediario honesto” en el Congreso de Viena amenazó este acuerdo, pero la vieja relación entre los tres imperios conservadores fue reconstruido por el Tratado de los Tres Emperadores de junio de 1881, que quedó corto de una alianza formal. El tratado de descartar la posibilidad de que Rusia sería el apoyo de Francia en el caso de otro conflicto franco-alemán. Pero también lo hizo muy poco probable que Gran Bretaña se uniría a la Alianza Dual entre Alemania y Austria-Hungría, en razón de larga data de Gran Bretaña desacuerdos con Rusia.

Países firmantes del Tratado de los Tres Emperadores

«Las Cortes de Austria-Hungría, Alemania y Rusia, animadas por un igual deseo de consolidar la paz general mediante un entendimiento dirigido a asegurar la posición defensiva de sus respectivos Estados, han llegado a un acuerdo sobre ciertas cuestiones que afectan más especialmente a sus intereses recíprocos […]

Con este propósito las tres Cortes […] han acordado los siguientes artículos:

Art. 1. En caso de que una de las altas partes contratantes se encontrara en guerra con una cuarta gran potencia, las otras dos mantendrán hacia ella una neutralidad benevolente y dedicarán sus esfuerzos a la localización del conflicto.

Esta estipulación se aplicará igualmente en caso de guerra entre una de las tres potencias y Turquía, aunque solamente si se hubiera establecido acuerdo previo entre las tres Cortes acerca de los resultados de tal guerra.

En el caso especial de que una de ellas obtuviera de una de sus dos aliadas una ayuda más positiva, el valor obligatorio del presente artículo conservará todo su rigor para la tercera.

Art. 2. Rusia, de acuerdo con Alemania, declara su firme intención de respetar los intereses que nazcan de la nueva posición asegurada a Austria-Hungría por el Tratado de Berlín.

Las tres Cortes, deseosas de evitar cualquier conflicto entre ellas, se comprometen a tener en cuenta sus respectivos intereses en la Península de los Balcanes. Además, se hacen la promesa mutua de que cualesquiera nuevas modificaciones al status quo territorial de Turquía, en Europa, puede efectuarse únicamente de común acuerdo entre ellas.

Con objeto de facilitar el acuerdo previsto por el presente artículo, acuerdo cuyas modalidades es imposible prever anticipadamente en su integridad, las tres Cortes dejan constancia desde ahora, en el protocolo anejo a este tratado, de aquellos puntos sobre los que ha sido establecido ya un acuerdo de principio.

Art. 3. Las tres Cortes reconocen el carácter europeo y obligatorio entre sí sobre el principio de cierre de los Estrechos del Bósforo y los Dardanelos, fundado en el derecho de gentes, confirmando por los tratados y resumido por la declaración del segundo plenipotenciario de Rusia en la sesión del 12 de julio del Congreso de Berlín (protocolo 19).

Vigilarán en común para que Turquía no haga excepción a esta regla en favor de los intereses de un gobierno cualquiera, prestando para operaciones militares de una potencia beligerante la parte de su Imperio que forman los estrechos.

En caso de infracción, o para prevenirla si es que llegara a ser previsible, las tres Cortes advertirán a Turquía que, en tal caso, sería considerada como puesto en estado de guerra frente a la parte perjudicada y privada desde entonces de los beneficios de seguridad garantizados por el tratado de Berlín a su statu quo territorial.

Art. 4. El presente tratado estará en vigor durante tres años a contar del día del cambio de las ratificaciones.

Art. 5. Las altas partes contratantes se prometen mutuamente el secreto sobre el contenido y sobre la existencia del presente tratado así como sobre el protocolo anejo al mismo.

Art. 6. Las convenciones secretas concluidas entre Austria-Hungría y Rusia y entre Alemania y Rusia en 1873 quedan sustituidas por el presente tratado.

Art. 7. Las ratificaciones del presente tratado y del protocolo anejo al mismo se intercambiarán en Berlín dentro de quince días, o antes si fuera posible.*

En fe de lo cual los respectivos plenipotenciarios han firmando el presente tratado y han puesto en él el sello de sus armas.

Hecho en Berlín, el decimoctavo día del mes de junio de mil ochocientos ochenta y uno

Széchényi, Von Bismarck, Saburoff».

  • La ratificación tuvo lugar el 27 de junio de 1881.

#alemania, #austria-hungria, #rusia

Tratado de la Triple Alianza

Países miembros de la Triple Alianza, 1882

«Sus Majestades, el Emperador de Austria y Rey de Hungría, el Emperador de Alemania, Rey de Prusia, y el Rey de Italia, animados del deseo de aumentar las garantías de la paz general, de fortificar el principio monárquico y de asegurar con ello mismo el mantenimiento intacto del orden social y político en sus Estados respectivos, han acordado la conclusión de un tratado que. en virtud de su naturaleza esencialmente conservadora y defensiva, no persigue otro fin que el de precaverles contra los peligros que pudieran amenazar la seguridad de sus Estados y la tranquilidad de Europa.

A tal efecto, SS.MM. ha nombrado, a saber:

– S. M. el Emperador de Austria, Rey de Bohemia, etc. y Rey Apostólico de Hungría, al conde Gustav Kálnoky, general, su ministro de la Casa Imperial y de los Asuntos Exteriores.

– S. M. el Emperador de Alemania, Rey de Prusia, al príncipe Heinrich VII Von Reuss, ayudante general de campo, su embajador extraordinario y plenipotenciario cerca de S.M. Imperial y Real Apostólica.

– S. M. el Rey de Italia, al conde Carlo-Félix-Niccolò de Robilant, teniente general, su embajador extraordinario y ministro plenipotenciario cerca de de S.M. Imperial y Real Apostólica.

Las cuales, previstos de plenos poderes que han sido hallados en buena y bebida forma, han convenido los siguientes artículos:

Articulo 1. Las Altas Partes contratantes se prometen recíprocamente paz y amistad, y no entrarán en alianza o compromiso alguno dirigido contra cualquiera de sus Estados. Las Altas Partes contratantes se comprometen a proceder a un intercambio de ideas acerca de las cuestiones políticas y económicas de carácter general que pudieran sobrevenir, prometiéndose además mutuo apoyo dentro del límite de sus propios intereses.

Artículo 2. En caso de que Italia, sin mediar provocación directa por su parte, fuese atacada por Francia por cualquier motivo, las otras dos Partes contratantes estarán dispuestas a prestar a la Parte atacada socorro y ayuda con todas sus fuerzas. La misma obligación incumbirá a Italia en caso de una agresión no directamente provocada de Francia contra Alemania.

Artículo 3. Si una o dos de las Altas Partes contratantes, sin provocación directa por su parte, llegasen a ser atacadas y a encontrarse empeñadas en una guerra con dos o más grandes potencias no firmantes del presente tratado, el “casus foederis” se presentará simultáneamente para todas las Altas Partes contratantes.

Artículo 4. En caso de que una gran potencia no firmante del presente tratado amenazase la seguridad de los Estados de una de las Altas Partes contratantes y. en razón de ello, la Parte amenazada se viese forzada a hacerle la guerra, las Otras dos se obligan a observar con respecto a su aliada una neutralidad benévola. Cada una de las altas partes contratantes se reserva, en tal caso, la facultad de tomar parte en la guerra si lo estimase oportuno, para hacer causa común con su aliada.

Artículo 5. Si la paz de una de las Altas Partes contratantes viniese a ser amenazada en las circunstancias previstas por los artículos anteriores, las Altas Partes contratantes se pondrán de acuerdo en tiempo útil acerca de las medidas militares a adoptar con miras a una eventual cooperación. Para todo caso de participación común en una guerra, las Altas Partes contratantes se comprometen, desde ya mismo, a no concluir ni armisticio, ni paz, ni tratado sino de común acuerdo entre los tres.

Artículo 6. Las Altas Partes contratantes se prometen recíprocamente el secreto, tanto sobre el contenido como sobre la existencia del presente tratado.

Artículo 7. El presente tratado se mantendrá en vigor durante el espacio de cinco años, a partir del día del intercambio de ratificaciones.

Artículo 8. Las ratificaciones del presente tratado serán intercambiadas en Viena en el plazo de tres semanas, o antes si fuese posible.

En fe de lo cual, los plenipotenciarios respectivos han firmado el presente tratado, poniendo en él el sello con sus armas.

Hecho en Viena el día 20 de mayo de 1882

Kálkoky, Heinrich VII von Reuss, Robilant

Declaración ministerial

El Gobierno Real italiano declara que las estipulaciones que las estipulaciones del tratado secreto concluido el 20 de mayo de 1882 entre Italia, Austria-Hungría y Alemania no podrán en ningún caso, según ha sido previamente convenido, ser consideradas como dirigidas contra Inglaterra. En fe de lo cual ha sido redactada la presente declaración ministerial, que deberá permanecer igualmente secreta, al objeto de ser intercambiada por declaraciones del Gobierno Imperial y Real de Austria-Hungría, y del Gobierno Imperial de Alemania.

Roma, 22, mayo, 1882

El ministro de Asuntos Extranjeros, Mancini».

(Las declaraciones idénticas del Gobierno austro-húngaro y del Gobierno alemán fueron intercambiadas en 28 de mayo de 1882)

#alemania, #austria-hungria, #italia

Los sistemas bismarckianos y la Paz Armada (1870-1914)

Otto von Bismarck

Otto von Bismarck

Si hay en este clima de tensión política un Estado capaz de trabajar por el mantenimiento de la paz, es Alemania. Una Alemania que no tiene interés en las cuestiones que agitan a las restantes potencias, que ha visto oportuno, desde la Constitución del Imperio, no atacar a ninguno de sus vecinos, a menos que se le obligue.

Pero, señores, para cumplir esta difícil y quizás ingrata misión, es preciso que Alemania sea poderosa y esté preparada para la guerra (…). No tenemos el instinto belicoso. No tenemos la necesidad de lucha; somos de esos Estados que el príncipe Metternich llamaba “Estados saturados” (…).

Desde el acuerdo de Francfort, nuestro primer deseo fue mantener una paz tan larga como fuera posible y aprovecharla para consolidar el imperio alemán. No era una empresa fácil. Alcanzamos un completo entendimiento con Austria.

La amistad con Rusia no ha sufrido ningún contratiempo durante los tiempos de guerra y hoy no puede ser puesta en duda. No tememos ningún ataque ni política hostil por parte de Rusia (…).

La cuestión de saber cuales serán nuestras relaciones con Francia en el futuro es más difícil de resolver.

Entre nosotros y Francia, la paz es difícil porque subsiste entre los dos países un largo litigio histórico por el problema de las fronteras (…).

La superioridad de Francia dependerá de las alianzas que tenga. No creo que esas alianzas puedan tener lugar. La labor de la diplomacia es evitar esas alianzas o preparar contra-alianzas si tuvieran lugar (…)».

Discurso de Bismarck en el Reichstag, 11 de enero de 1887.

Las alianzas militares de la Paz Armada

Las alianzas militares de la Paz Armada

La Paz Armada

La Paz Armada

#alemania, #bismarck