Las leyes de cercamiento en Inglaterra

“El movimiento de los cercados se reemprende con vigor en el siglo XVIII, especialmente a partir de 1760. […] Los squatters que vivían en sus tierras comunales son expulsados; campesinos pobres que poseían ínfimas parcelas no puede soportar los gastos del cercado y no pueden vivir en las malas tierras recibidas; se van, como muchos otros a quienes la extensión de la ganadería ha hecho inútiles; como otros, también obligados a vender su granja al propietario vecino. […].

Gracias a estas transformaciones en la propiedad y explotación agrícola, queda disponible una numerosa mano de obra, privada a menudo de lo esencial. Con ella podrá acrecentarse la producción manufacturera y minera.”

M. Beaud. Historia del capitalismo: De 1500 a nuestros días.

Explotación comunal

“Se pretende privar a los campesinos sin tierras del derecho a disponer de los terrenos comunales para alimentar su ganado. Este derecho permite engordar a las bestias y poderlas vedner a buen precio en el mercado, con cuyo beneficio el campesino puede mantener a su familia durante los meses de invierno.

El cercamiento de las tierras comunales provocaría el despoblamiento del campo, pues la falta de trabajo obligaría a la gente a emigrar en masa a las ciudades industriales. Allí la naturaleza del trabajo en el telar o en la forja reduciría su fortaleza, lo que llevaría a reducir su descendencia y hasta les puede hacer olvidar el principio fundamental de obedicencia a las leyes de Dios.”

Petición de los pequeños propietarios y gentes con derecho de uso a las tierras comunales de Middlesex, 1779

Explotación privada

“Cercamiento. Son tales y tantos los beneficios y ventajas que se podrían derivar de un total cercamiento de las common lands (tierras comunales) que me es imposible describirlos o enumerarlos. Daría la oportunidad de separar las tierras áridas de las húmedas, la de desecar estas últimas, la de abonar las zonas agotadas, y todo ello podría producir inestimables resultados; el nuevo ordenamiento permitiría, con la ayuda de hábiles ganaderos, la cría de ovinos y bovinos de raza mucho mejor que las que se ven habitualmente en estas zonas, en donde hay animales miserables y medio muertos de hambre. Teniendo al ganado en zonas cercadas se conseguiría mantener a un número mayor con la misma cantidad de alimento. Su costumbre de vagar y de moverse no sólo destruye la hierba con sus pisadas, sino que también los reduce a huesos y piel. Y ello en la actualidad hace necesaria la presencia de un pastor que los meta y los saque del establo. De otro lado, y mediante este sistema, el ganado podría rendir a la comunidad y a los individuos cien veces más de lo que los hacía hasta ahora, antes de los cercamientos. Por último y fundamental aspecto, se podría proteger al ganado de la peste, esa mortal enfermedad que hace terribles estragos en nuestros rebaños. Hay que añadir que ese abastecería mejor de carne de buey y de cordero a los mercados y que el precio de estos géneros se reduciría considerablemente.

Hay que señalar también que el sistema de las common lands nunca ha aportado nada a la solución del problema del empleo. Y que apenas se hiciera un cercamiento, la situación se transformaría positivamente, y una desolada tierra inculta se convertiría en la más risueña de las zonas. Actividades y trabajos de toda índole se desarrollarían en esos lugares. El que quisiera contribuir a esa empresa encontraría una gran cantidad de ocasiones de trabajo: excavar fosas y canales de desagüe, construir terraplenes y vallas, plantar setos y árboles; los herreros y demás artesanos del campo no tendrían que quedarse con los brazos cruzados pues habría mucho trabajo para ellos en la construcción de factorías y de sus respectivos anexos, y en la proyección y construcción de caminos, puentes, cercados, empalizadas, aperos agrícolas, etc. Pocos años después de haber llevado a buen término estos primeros y temporales esfuerzos, y cuando todo el conjunto estuviese organizado en un sistema agrícola regular, se podría alimentar y dar trabajo a una población notablemente aumentada.”

John Middleton. View of the agriculture of Middlesex. 1798.

Paso del openfield a sistema de enclosure

Contra los cercamientos

“Los demandantes piden poder exponer a la Corte de justicia en base a los siguientes hechos:

Que con el pretexto de hacer mejorías en las tierras de propiedad de la citada parroquia se privará a los campesinos sin tierra y a todas las personas que tienen derechos sobre las common lands que se pretenden cercar, del indispensable privilegio del que actualmente gozan, es decir, de que sus bueyes, terneros y ovejas puedan pacer a lo largo y a o ancho de dichas tierras. Este privilegio no sólo les permite mantenerse a ellos y a sus familias en medio del invierno -cuando no lograrían, ni siquiera pagando en dinero contante, que los propietarios de otras tierras les dieran la mínima cantidad de leche o de suero para tales necesidades-, sino que también les permite entregar a los ganaderos partidas de animales jóvenes y delgados a un precio razonable, para luego engordarlos y venderlos en el mercado a un precio más moderado; y este sistema se considera como el más racional y eficaz para asegurar el abastecimiento público de géneros de primera necesidad a precios más bajos. Los demandantes consideran además que el resultado más desastroso de este cercamiento será la casi total despoblación de su ciudad, ahora llena de trabajadores orgullosos y fuertes que, al igual que los habitantes de otras parroquias «abiertas», son el vigor y la gloria de la nación, el sostén de su flota y de su ejército. Bajo el empuje de la necesidad y de la falta de trabajo, se verán obligados a emigrar en masa hacia las ciudades industriales, en donde la naturaleza misma del trabajo en el telar o en la fragua reduciría pronto su vigor, debilitaría a su descendencia y podría hacerles olvidar poco a poco ese principio fundamental de obediencia a las leyes de Dios y de su país que constituye el carácter peculiar de esos sencillos y fieros campesinos que es fácil encontrar en las zonas de los open fields y de los que en gran medida dependen el orden y la tranquilidad del Estado. Según los demandantes, éstos son algunos de los daños que se podrán derivar de las previstas medidas que les afectarán como individuos, pero que tendrán consecuencias en toda la comunidad. Ya se han comprobado estos daños en muchos otros casos de cercamientos, y ellos opinan que presentando el problema al Parlamento (que constitucionalmente es protector y patrono de los pobres) sus derechos no podrán dejar de ser tutelados frente a la ley en discusión.

Petición de pequeños propietarios de tierras y personas con derechos de servidumbre activa sobre las common land. En Raunds, Northamptonshire. Commons Journal, del 19 de julio de 1797.

Fuente: http://www.claseshistoria.com/revolucionindustrial/textos.htm

Mark Overton se encarga de recordar que los historiadores de la economía de la primera mitad del siglo XX distinguían 2 períodos más amplios de cercamientos, “Tudor enclosures (covering the late fifteenth and the sixteenth centuries) and parliamentary enclosures of the eighteenth and nineteenth centuries” (Overton, 1996; 148). En la obra citada, invoca también las revisiones cronológicas que refería Feliu, centrándose a su vez en las parlamentarias, que lógicamente resultan ser las mejor documentadas. Además, proporciona una gran cantidad de datos tabulados y cartografiados que considero muy útiles a la hora de acompañar las explicaciones. Buen ejemplo de ello, y de especial pragmatismo en lo relativo a nuestro tema, son los siguientes mapas que muestran la superficie de los open-fields en torno a los años 1600 (a) y 1700 (b) respectivamente.

Con ello podemos formarnos una idea lo bastante precisa de cómo el sistema de enclosures gana progresivamente terreno a los open-fields, particularmente en la parte más oriental de la isla, donde la predominancia de estos era abrumadora. Pero para una interpretación correcta de la fuente, debemos tener en cuenta que muchas partes de Inglaterra no experimentaron el proceso de cercado en la Edad Moderna debido a que en 1500 alrededor del 45% del país ya lo estaba. A esto me gustaría añadir algunas cifras muy reveladoras en relación al cambio operado en el siglo XVII, tomando como paradigma los casos de Durham y Leicestershire:

Overton realiza una advertencia final tras indicar que las diferencias regionales fueron significativas a efectos cronológicos y es que, en muchos casos, las fechas dadas antes del año 1800 no pueden ser consideradas del todo fiables. Hay que decir también que a pesar de que el cambio más violento se dio en el XVII, hay pleno consenso al designar el enclosure parlamentario como el más importante por la convulsión estructural que implicaba.

Pero evidentemente, no todas las interpretaciones muestran el enclosure como un sistema tan benigno, y sus detractores se cuentan desde su mismo surgimiento entre algunos de sus coetáneos. El clérigo John Rous, cronista e historiador, sostuvo su particular cruzada en el siglo XV. Su propósito, arguye Antonia Gransden, “was not only to stimulate opinion against enclosures and shame the enclosures into reptance, but also to persuade the king to remedy the evil by legislation.” (Gransden, 1996; 317). Pero las críticas no son exclusivamente de carácter visceral, existen otras más guiadas por la razón que por la intuición, sobre todo en un ámbito más reciente y en la línea de oposición a la historiografía marxista acerca de la cual dábamos unas pinceladas al comienzo del presente escrito.

Robert C. Allen, es categórico al desdeñar los enclosures como elemento generador de un aumento de la productividad, denunciando que se ha efectuado una asociación gratuita y, por ende, inválida, que da como resultado la ascensión a nivel sintomático del enclosure en un contexto de despegue económico. Si, como él dice, “the yield figures show that open field villages had accomplished almost all of the productivity growth achieved by enclosed villages [and] the studies of yields correlate well with the aggregate estimates of output increase, which show negligible growth during the period of parliamentary enclosures” (Allen, 2005; 27), entonces se colegirá necesariamente que el enclosure por sí solo poco tuvo que ver en dicho incremento. En su lugar, Allen propone las innovaciones técnicas como principal motor de cambio, algo en lo que coincide Daunton, quien sugiere que ambos elementos son agentes causantes que participan del aumento de los rendimientos.

Overton, Mark, Agricultural Revolution in England: the transformation of the agrarian economy 1500-1850, Cambridge University Press, Cambridge, 1996, pp. 149 y 151.
Allen, R. C. “Landlords and Economic Development in England, 1450-1800” en: Janssens, Paul y Yun Casalilla, Bartolomé, (eds.) European Aristocracies and Colonial Elites, Ashgate Publishing, Burlington, 2005, pp. 25-37.

Fuente: http://economiamoderna2000.blogspot.com/2010/01/agricultura-en-inglaterra.html

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