La nueva organización empresarial

La quinta característica es que se produjo una extraordinaria transformación del mercado de los bienes de consumo: un cambio tanto cuantitativo como cualitativo. Con el incremento de la población, de la urbanización y de los ingresos reales, el mercado de masas, limitado hasta entonces a los productos alimenticios y al vestido, es decir, a los productos básicos de subsistencia, comenzó a dominar las industrias productoras de bienes de consumo. A largo plazo, este fenómeno fue más importante que el notable incremento del consumo en las clases ricas y acomodadas, cuyos esquemas de demanda no variaron sensiblemente. Fue el modelo T de Ford y no el Rolls-Royce el que revolucionó la industria del automóvil. Al mismo tiempo, una tecnología revolucionaria y el imperialismo contribuyeron a la aparición de una serie de productos y servicios nuevos para el mercado de masas, desde las cocinas de gas que se multiplicaron en las cocinas de las familias de clase obrera durante este período, hasta la bicicleta, el cine y el modesto plátano, cuyo consumo era prácticamente inexistente antes de 1880. Una de las consecuencias más evidentes fue la creación de medios de comunicación de masas que, por primera vez, merecieron ese calificativo. Un periódico británico alcanzó una venta de un millón de ejemplares por primera vez en 1890, mientras que en Francia eso ocurría hacia 1900.

Sir Thomas Johnstone Lipton

Sir Thomas Johnstone Lipton

Todo ello implicó la transformación no sólo de la producción, mediante lo que comenzó a llamarse “producción masiva”, sino también de la distribución, incluyendo la compra a crédito, fundamentalmente por medio de los plazos. Así, comenzó en el Reino Unido en 1884 la venta de té en paquetes de 100 gramos. Esta actividad permitiría hacer una gran fortuna a más de un magnate de los ultramarinos de los barrios obreros, en las grandes ciudades, como sir Thomas Lipton, cuyo yate y cuyo dinero le permitieron conseguir la amistad del monarca Eduardo VII, que se sentía muy atraído por la prodigalidad de los millonarios. Lipton, que no tenía establecimiento alguno en 1870, poseía 500 en 1899.

Hobsbawm: La era del Imperio. (1875-1914). 2. La economía cambia de ritmo, 1987.

Anuncios

Formación de un “holding”: un año de actividad del grupo belga Solvay

Ernest Solvay, fundador de la empresa

«El informe de la Mutuelle Solvay de 19 de marzo de 1929, relativo al ejercicio 1928, se expresa en estos términos:

“Gracias a los acuerdos concluidos con la Société Générale de Belgique, la participación que teníamos desde hace tiempo en dicha sociedad ha quedado reforzada. Entre ese pujante grupo y el nuestro existen, por otra parte, numerosos intereses comunes”.

El informe añade:

“Hemos aceptado gustosamente la oportunidad que se nos ofreció de convertirnos en accionistas de la Banca de Bruselas y de establecer vínculos con este importante establecimiento”.

La Mutuelle Solvay participa el 28 de diciembre de 1928 en la construcción de la Compañía Belga para la Industria, la cual se convertirá después de ciertas transformaciones, en la Brufina; la Banca de Bruselas y el grupo Copée serán sus accionistas principales. La Mutuelle Solvay se introduce también en el Crédito Inmobiliario de Austria, en el Banco Maloposki de Polonia y en Banco de la Unión Yugoslava.

En 1928 el Solvay American Investment Corp adquiere el control de la Owens Sheet Glass Co. La Mutuelle Solvay toma igualmente el control, junto con la Société Générale de la Fábrica de Seda de Obourg. Se convierte además en socio mayoritario de la International and Investment Co Ltd., cuya cartera comprende otros valores del sector de la seda artificial. Y se interesa en el sector de la química orgánica.

La Mutuelle Solvay participa, todavía en 1928, en la creación de la Mutuelle Liègeoise (20 por ciento del capital) con las familias Lamarche y Launoit. Constituye la Unión Química Belga, junto con la Société Générale y otros grupos. El 8 de noviembre de 1928 crea en París, con un capital de 60 millones, la Mutuelle Industrielle, con el banquero Vernes y los Gillet (grupo textil de Lyon).

El 31 de mayo de 1928 la Mutuelle Solvay constituye la Compañía Financiera e Industrial de Bélgica (Finabel); el capital, de 400 millones de francos, es suscrito por la Mutuelle Solvay (145 millones), la Banca General de Bélgica -controlada por la anterior- (145 millones), el Anglo-South American Back y la S.A. Bunge (30 millones cada una) -que pertenecen igualmente al área de influencia de la Mutuelle Solvay-, la Mutuelle Industrialle (su holding parisino: 15 millones de francos), la Banca H. Lambert, la Banca F. M. Philippson y Compañía y la sucursal en Bruselas de la Banca de París y de los Países Bajos.

La Société Générale y la Banca de Bruselas suscribirán a final de año la cesión de participaciones de la Mutuelle Solvay».

Morphologie des groupes financiers, Bruselas, Centro de Recherche et d’ Information Socio-Politiques, 1962, pp. 220-221

#economia

La organización científica del trabajo, según Taylor

Frederick Winslow Taylor

«En ese taller de máquinas-herramienta, la casi totalidad del trabajo se pagaba por piezas. El taller funcionaba noche y día, cinco noches y seis días por semana. Había dos equipos de obreros, uno nocturno y uno diurno. Nosotros, los obreros, habíamos convenido cuidadosamente entre nosotros la producción diaria que debía hacerse en todos los trabajos del taller. Limitábamos nuestra producción a una tercera parte, aproximadamente, de lo que hubiéramos podido hacer fácilmente. Creíamos estar justificados para actuar así a causa del sistema de pago por pieza.

Cuando me convertí en jefe de equipo, los obreros que estaban a mis órdenes y que, naturalmente, sabían que yo estaba al corriente del juego de la limitación deliberada de la producción y de la holgazanería sistemática, vinieron a verme inmediatamente para decirme: “Ahora, Fred, no va a convertirse usted en uno de esos condenados perros guardianes, ¿verdad?” Les respondí:

“Sí queréis decirme que teméis que intente que los turnos produzcan más que antes, pues bueno, tenéis razón. Me propongo que produzcan más. Recordad que, cuando trabajaba con vosotros, me comporté como un buen compañero. Nunca superé una sola cadencia de las convenidas. Pero, ahora, estoy al otro lado de la barricada. He aceptado un puesto en el equipo directivo de la compañía y debo deciros con toda franqueza que intentaré obtener una mayor producción”.Me respondieron: “Pues va a convertirse usted en uno más de esos condenados cochinos”.

Taylor lo convirtió, por otra parte, en un elemento clave de su diagnóstico:

“Holgazanear, es decir trabajar lentamente de modo deliberado para evitar cumplir una jornada normal de trabajo, ‘actuar como un soldado’, como decirnos nosotros , ‘vivir bien’, como dicen en Inglaterra o en Escocia, es un modo universal de actuación en los establecimientos industriales, y es también un comportamiento muy frecuente entre los obreros de la construcción. El autor afirma, sin temor a que le desmientan, que esta holgazanería constituye el más agudo de los males que afectan a los obreros de Inglaterra y de América”.

El mismo Taylor explicaba las etapas para poner en funcionamiento su nueva organización científica del trabajo:

  • “1) Hallar de diez a quince obreros (si es posible en distintas empresas y de distintas regiones) que sean particularmente hábiles en la ejecución del trabajo a analizar.
  • 2) Definir la serie exacta de movimientos elementales que cada uno de estos obreros lleva a cabo para ejecutar el trabajo analizado, así como los útiles y materiales que emplean.
  • 3) Determinar con un cronómetro el tiempo necesario para realizar cada uno de estos movimientos elementales y elegir el modo más simple de ejecución.
  • 4) Eliminar todos los movimientos mal concebidos, los lentos o inútiles.
  • 5) Tras haber suprimido así todos los movimientos inútiles, reunir en una secuencia los movimientos más rápidos y los que mejor permiten emplear los mejores materiales y útiles”».

Taylor, Frederick Winslow: Principles of Scientific Management, 1911. Citado por Beaud M.: Historia del capitalismo de 1500 a nuestros días, Ed. Ariel, Barcelona, 1984, pp. 177-185.

«Debido a que en todos los oficios los trabajadores han aprendido los detalles de su trabajo mediante la observación de lo que les rodea, existen muchas formas diferentes de hacer la misma cosa -quizá cuarenta, cincuenta o cine- y por la misma razón se usa una gran variedad de herramientas para cada tipo de trabajo. Ahora bien, entre los diversos métodos y herramientas utilizados para cada operación de un determinado trabajo hay siempre un método y una herramienta que son más rápidos y mejores que cualquier otro. Pero ese medio y esta herramienta sólo pueden ser descubiertos o elaborados a través de un estudio y análisis científico de todos los métodos y herramientas en uso, junto con un estudio preciso y minucioso de movimientos y tiempos. Todo ello implica la gradual sustitución del empirismo por la ciencia en toda la industria.

Quizá el elemento más importante del management científico sea la idea de tarea. El trabajo de cada obrero está completamente planeado por el management con un día de antelación, por lo menos, y cada obrero recibe, en la mayoría de los casos, instrucciones completas por escrito que describen en detalle la tarea que debe realizar, así como los medios a utilizar para llevarla a cabo. El trabajo preparado de este modo con antelación, constituye una “tarea” que debe efectuarse […], no por el trabajador solo, sino por el esfuerzo conjugado del trabajador y del management. La descripción de la tarea específica, incluye no sólo lo que debe hacerse, sino cómo debe hacerse y el tiempo en que debe hacerse. Y siempre que el trabajador logra hacer su tarea correctamente y dentro del límite especificado, recibe un incremento de su salario ordinario que oscila entre el 30 y el 100 por 100. Estas tareas se planean cuidadosamente, de forma que se requiere un trabajo rápido y esmerado para cumplirlas, pero debe quedar perfectamente claro que en ningún caso se exige al trabajador un ritmo de trabajo que pudiera ser perjudicial para su salud».

Frederick Winslow Taylor: Management científico, 1911.

#economia

Nuevas formas de trabajo. El fordismo

Trabajo en cadena

Trabajo en cadena

Nuestra primera manera de hacer el ensamblaje consistía en subir nuestro vehículo a un sitio, los obreros trayendo las piezas a medida que las necesitaban, como cuando se construye una casa […].

Nuestro primer progreso consistió en llevar el trabajo al obrero, en lugar de desplazarse el obrero al trabajo. Hoy en dia, todas nuestras operaciones se inspiran en estos dos principios: ningun trabajador debe de tener más que un paso que dar; siempre que sea posible, ningún trabajador debe inclinarse […] El resultado de la aplicacion de estos principios es reducir para el obrero la necesidad de pensar y reducir sus movimientos al minimo. Debe, siempre que sea posible, tener que hacer una sola cosa con un solo movimiento […]. El trabajador no debe ser obligado a la precipitación: no debe tener un segundo menos de los que le haga falta, ni un segundo de más […]. Algunos obreros no hacen más que una o dos pequeñas operaciones. […] El hombre que coloca una pieza no la fija: la pieza puede no estar completamente fijada hasta que no intervengan más obreros. El hombre que coloca un perno no coloca la tuerca. El hombre que coloca la tuerca no la atornilla.

Ningún tema es más importante que el de los salarios. Si nosotros repartimos mucho dinero, éste acaba gastándose y este enriquece a los negociantes, los vendedores, los fabricantes y los trabajadores, y esta prosperidad se traduce en un aumento de la demanda de nuestros automóviles […] Fijamos el salario mínimo a cinco dólares diarios, al mismo tiempo que redujimos la jornada laboral a ocho horas en lugar de nueve, y la semana, a cuarenta y ocho horas.

Henry Ford: Mi vida y mi obra, 1925

Cadena de montaje del Ford T1

“Mi principio es el de abaratar los precios, extender las operaciones y perfeccionar nuestros coches. Es preciso señalar que la reducción del precio está en primera línea. Yo nunca he considerado el precio de producción como una cosa fija. En consecuencia, comienzo por reducir los precios para vender más. Después se pone uno a trabajar, y se trata de obtener un precio de fabricación más bajo […].

Cuando se fija un precio de venta bastante bajo se fuerza a todos los servicios de la fábrica a dar el más alto rendimiento posible; la bajada del precio obliga a cada uno a buscar los más insignificantes beneficios. Este reto me hace encontrar nuevas ideas en materia de fabricación y venta […].

Por suerte, los salarios altos contribuyen a la bajada del coste de fabricación, los obreros se hacen cada vez más laboriosos una vez que se les libera de las preocupaciones ajenas a su trabajo.

La fijación del salario de la jornada de ocho horas a cinco dólares fue una de las mejores economías que he hecho, pero subiéndolo a seis dólares hice una mejor todavía. Hasta dónde llegaremos por este camino, lo ignoro. Probablemente podría encontrar hombres que harían por tres dólares al día el género de trabajo que pago a seis dólares […]. Pero yo estimo que necesitaría dos o quizá tres de esos obreros a bajo precio para reemplazar cada uno de mis obreros bien pagados […].

En cuanto a los precios de venta, nuestro tractor, por ejemplo, se vendía en un primer momento a 756 dólares; después a 650; más tarde a 625; y recientemente hemos disminuido su precio un 37% y lo vendemos a 395 dólares. Si hemos podido bajar su precio hasta tal punto es porque hemos empezado a fabricar tractores en masa”.

Henry Ford, Mi vida y mi obra, 1925