Proclamas revolucionarias de 1895

¿Quiénes se levantaron en armas el 24 de febrero de 1895?

En la zona occidental de Cuba hubo levantamientos armados en Ibarra, provincia de Matanzas, liderado por Juan Gualberto Gómez; en Jagüey Grande, Matanzas, liderado por Martín Marrero y en Los Charcones; Aguada de Pasajeros, comandado por los habaneros Joaquín Pedroso, Alfredo Arango y Charles y Jorge Aguirre, pero en ninguno de estos lugares hubo acciones militares ese día ni otras significativas en los siguientes. Todos estos alzamientos fracasaron y los sublevados se entregaron al gobierno español para acogerse al indulto ofrecido por éste.

En Oriente hubo levantamientos en Santiago Foto cortesía del autorde Cuba, con el general Guillermo Moncada al frente; en Bayate, distrito de Manzanillo, bajo el mando del general Bartolomé Masó; en Bayamo, dirigido por los coroneles Joaquín Estrada Castillo, Esteban Tamayo y José Manuel Capote; en Baire, con Saturnino Lora al frente, en Jiguaní, comandado por el coronel Fernando Cutiño Zamora y en Guantánamo, bajo el mando del general Pedro “Periquito” Agustín Pérez.

 

Solamente en Guantánamo hubo acciones militares significativas ese día cuando el coronel Enrique Tudela, cumpliendo órdenes de “Periquito” Pérez atacó y tomó el fuerte español en Jatibonico, causándole dos bajas al ejército colonial e hiriendo a tres soldados. Además obtuvo armas y municiones. Ese mismo día Tudela atacó el fuerte El Toro pero no pudo tomarlo. Esas fueron las primeras y únicas acciones militares realizadas el 24 de febrero de 1895.

Fue en Guantánamo, además, donde se realizaron más de doce acciones combativas entre el inicio de la gesta independista y el 31 de marzo de ese año, algo que no ocurrió en ningún otro lugar del país.

El mal llamado Grito de Baire

«Proclama. A los cubanos.

Terminado el largo receso que las circunstancias nos impusieron en el año 78, estamos de nuevo en campaña, esperando por los elementos con que contamos, conquistar en muy breve plazo, nuestra independencia: única solución a que debemos aspirar todos los cubanos.

Como comprenderéis, el movimiento revolucionario se extiende a toda la Isla y coincidirá con el arribo de varias expediciones que conducen los generales Gómez, Maceo y otros reputados jefes con toda la emigración que se hallaban en el extranjero. Así, pues, de esperar es que no haya un solo cubano que deje de tomar en él la participación que de derecho le corresponde aún aquellos que en la década pasada nos fueron contrarios por ignorancia, por error o por cualquier otra causa, hoy pueden reivindicarse.

¡A todos los esperamos con los brazos abiertos!

Patria y Libertad.

Cuartel general del distrito de Manzanillo a 24 de febrero de 1895.

«Proclama. A los españoles.

Tanto como nosotros tendréis que convenir en la justicia de nuestra causa, más, no debemos llamaros a que nos ayudéis a defenderla, eso queda a vuestro juicio y a vuestra voluntad, sí debéis saber que mientras no nos seáis hostiles os consideraremos y trataremos como a cubanos, respetando igualmente vuestros intereses y sabed por último que al hablaros así obedezco tanto como a mis naturales sentimientos al programa de la revolución. Queremos la independencia para todos.

Cuartel general en Bayate, a 24 de febrero de 1895.

Colonización y grandeza nacional

Paul Leroy-Beaulieu (Saumur, 9-diciembre-1843 / París, 9-diciembre-1916)

«La colonización es la fuerza expansiva de un pueblo, es su potencia de reproducción, es su dilatación y su multiplicación a través del espacio; es la sumisión del universo o de una gran parte de él a su lengua, a sus costumbres, a sus ideas y a sus leyes. Un pueblo que coloniza es un pueblo que pone las bases de su grandeza futura. Todas las fuerzas vivas de la nación colonizadora se ven acrecentadas por este desbordamiento hacia fuera de esta desbordante actividad. Desde el punto de vista material, el número de los individuos que forman la raza aumenta en una proporción sin límites; la cantidad de recursos nuevos, de nuevos productos, de equivalentes de cambio hasta ahora desconocidos que demandan la intervención de la industria metropolitana, es inconmensurable; el campo que se abre a los capitales de las metrópolis y el dominio explotable que se ofrece a la actividad de sus ciudadanos son infinitos. Desde el punto de vista moral e intelectuales, este acrecimiento del número de las fuerzas y de las inteligencias humanas, estas condiciones diversas en las que todas estas inteligencias se encuentran situadas, modifican y diversifican la producción intelectual. ¿Quién podrá negar que la literatura, las artes y las ciencias de una raza determinada, al ser amplificadas de este modo, adquieren una pujanza que no se encuentra en otros pueblos, de naturaleza más pasiva y sedentaria?

Desde cualquier punto de vista que se adopte, sea que nos contentemos con la consideración de la prosperidad, de la autoridad y de la influencia política, sea que nos elevemos a la contemplación de la grandeza Intelectual, he aquí el enunciado de una verdad Indiscutible: el pueblo que coloniza más es el mejor pueblo; si no lo es hoy, lo será mañana».

P. Leroy-Beaulieu: De la colonisation chez les peuples modernes. París, 1870.

Convenio franco-alemán sobre Marruecos, 1911

En esta ilustración de "Le Petit Journal", revista francesa ilustrada, se muestra a Francia como una voluptuosa mujer, generosa de piel clara, que traerá la riqueza, la civilización y la paz a la gente de Marruecos con piel oscura. 19 de noviembre de 1911.

En esta ilustración de "Le Petit Journal", revista francesa ilustrada, se muestra a Francia como una voluptuosa mujer, generosa de piel clara, que traerá la riqueza, la civilización y la paz a la gente de Marruecos con piel oscura. 19 de noviembre de 1911.

El Gobierno de S. M. el Emperador de Alemania y el Gobierno de la República francesa, en vista de los desórdenes que se han producido en Marruecos y, que han demostrado la necesidad de proseguir allí, en interés general, la obra de pacificación y de Progreso Prevista Por el Acta de Algeciras, han juzgado necesario precisar y completar el Acuerdo franco-alemán de 9 de febrero de 1909, celebrando un Convenio para este En su consecuencia, los señores Kiderlen Waechter, Ministro de Negocios Extranjeros del Imperio de Alemania, y M. Jules Cambon, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República francesa cerca de S. M. el Emperador de Alemania, después de haberse comunicado sus plenos poderes, que se encontraron en buena y debida forma, han con- venido las disposiciones siguientes:

Artículo I. El Gobierno Imperial alemán declara que, como no persigue en Marruecos más que intereses económicos, no perturbará la acción de Francia al prestar ésta su ayuda al Gobierno marroquí para la introducción de todas las reformas administrativas, judiciales, económicas, financieras y militares que este último necesita para la buena administración del imperio, así  como para la promulgación de cualesquiera disposiciones nuevas y para las modificaciones en las existentes que impliquen dichas reformas. Por consiguiente, da su adhesión a las medidas de reorganización, de intervención y de garantía financiera que el Gobierno Francés, previo acuerdo con el Gobierno marroquí, crea que debe tomar para este efecto, bajo la reserva de que la acción de Francia mantendrá en Marruecos la igualdad económica entre las naciones. En caso de que Francia se viese obligada a precisar y a extender su intervención y su protección, el Gobierno Imperial alemán no opondrá ningún obstáculo, reconociendo plena libertad de acción a Francia, y bajo la reserva de que se mantendrá la libertad comercial prevista por los Tratados anteriores.

Queda entendido que no se pondrá traba alguna a los derechos y acciones del Banco del Estado de Marruecos, tales como quedaron definidos por el Acta de Algeciras.

Artículo II. En este sentido queda también entendido que el Gobierno Imperial no se opondrá a que Francia, previo acuerdo con el Gobierno marroquí, proceda a las ocupaciones militares del territorio marroquí que estime necesarias para el mantenimiento del orden y de la seguridad de las transacciones comerciales y ejerza cualesquiera acciones de policía en el territorio y en las aguas marroquíes.

Artículo III. En el caso de que S. M. el Sultán de Marruecos confiase a los Agentes diplomáticos y consulares de Francia la representación y la protección de los súbditos y de los intereses marroquíes en el extranjero, el Gobierno Imperial declara que no formulará objeciones.

Si, Por Otra Parte, S. M. el Sultán de Marruecos confiase al Representante de Francia cerca del Gobierno marroquí la misión de ser su intermediario para con los Representantes extranjeros tampoco formulará objeción alguna el Gobierno alemán.

Artículo IV. El Gobierno francés declara que, resuelta a mantener el principio de libertad en Marruecos, no se prestará a ninguna desigualdad de trato, tanto por lo que respecta al establecimiento de los derechos de Aduanas, impuestos y contribuciones, como en lo relativo a las tarifas de transportes por ferrocarriles, navegación fluvial o por otras vías, y especialmente en todas las cuestiones de tránsito.

El Gobierno francés empleará su influjo sobre el Gobierno marroquí para impedir que haya diferencias en el trato de los súbditos de las diferentes Potencias; especialmente se opondrá a cualquier medida que pudiera poner en condiciones de inferioridad las mercancías de una Potencia; por ejemplo, la promulgación de disposiciones administrativas sobre los pesos y medidas, el arqueo, el punzonamiento, etc.

El Gobierno francés se compromete a influir en el Banco de Estado para que éste confiera sucesivamente a los individuos de su dirección en Tánger los cargos de que disponga en la Junta de Valoraciones aduaneras y en la Junta permanente de Aduanas.

Artículo V. El Gobierno francés cuidará de que no se perciba con Marruecos ningún derecho de exportación sobre el mineral de hierro exportado por los puertos marroquíes. Las explotaciones de mineral de hierro no sufrirán en su producción ni en sus medios de trabajo impuesto alguno especial. Sobre ellas no recaerá, aparte de los impuestos generales, más que un canon fijo, calculado por hectárea y por año, y un censo proporcional al producto bruto de la extracción. Estos cánones, que se establecerán con arreglo a los artículos 35 y 49 del proyecto de Reglamento de minas, anejo al Protocolo de la Conferencia de París de 7 de junio de 1910, alcanzarán por igual a todas las Empresas de minas.

El Gobierno francés cuidará de que se perciban con regularidad los impuestos de minas, sin que se consientan rebajas individuales del total o de una parte de estos impuestos bajo ningún pretexto.

Artículo VI. El Gobierno de la República francesa se compromete  a cuidar de que las obras y suministros necesarios para las construcciones eventuales de carreteras ferrocarriles, puertos, telégrafos, etc., se concedan por el Gobierno marroquí según las reglas de adjudicación. Se compromete igualmente a cuidar de que las condiciones de adjudicaciones, especialmente en lo que toca a los suministros de material y a los plazos para la presentación de proyectos, no pongan en situación de inferioridad a los súbditos de ninguna Potencia.

La explotación de las grandes Empresas que quedan mencionadas estará reservada al Estado marroquí o éste la concederá libremente a terceras personas que se encargarán de suministrar los fondos necesarios. El Gobierno francés cuidará de que en la explotación de los ferrocarriles y otros medios de transporte, así como en la aplicación de los Reglamentos destinados a asegurarla, no se haga ninguna diferencia en el trato de los súbditos de las diversas Potencias que usaren de dichos medios de transporte.

El Gobierno de la República influirá en el Banco de Estado para que éste confiera sucesivamente a individuos de su dirección en Tánger el puesto de que dispone de Delegado en la Junta general de Adjudicaciones y Contratas. De igual modo el Gobierno francés intercederá cerca del Gobierno marroquí para que durante el período en que quede en vigor el artículo LXVI del Acta de Algeciras confíe a un súbdito de una de las Potencias representadas en Marruecos una de las tres plazas del Delegado jerifiano en la Junta especial de Obras públicas.

Artículo VII. El Gobierno francés interpondrá su influencia cerca del Gobierno marroquí para que los propietarios de minas y de otras explotaciones industriales o agrícolas, sin distinción de nacionalidad y de conformidad con los Reglamentos que se dicten, inspirándose en la legislación francesa sobre esta materia, puedan quedar autorizados para establecer ferrocarriles de explotación destinados a enlazar sus centros de producción con las líneas de interés general o con los puertos.

Artículo VIII. Todos los años se presentará una Memoria sobre la explotación de los ferrocarriles de Marruecos, que se hará en la misma forma y condiciones que las Memorias presentadas a las Juntas de accionistas de las Compañías de ferrocarriles franceses.

El Gobierno de la República encargará a uno de los Administradores del Banco de Estado la preparación de esta Memoria, que con elementos que la sirvan de base será comunicada a los Censores y después se hará pública con las observaciones, si ha lugar a ellas, que estos últimos crean que deben agregar en vista de sus datos propios.

Artículo IX. Para evitar en lo posible las reclamaciones diplomáticas, el Gobierno francés influirá sobre el Gobierno marroquí para que éste refiera a un árbitro, que designará de común acuerdo para cada asunto el Cónsul de Francia y el de la Potencia interesada, las reclamaciones de los súbditos extranjeros contra las Autoridades marroquíes y que no hubieren podido ser resueltas por mediación del Cónsul Francés y del Cónsul del Gobierno interesado.

Este procedimiento quedará en vigor hasta el día en que se instituya un régimen judicial inspirado en los preceptos judiciales de la legislación de las Potencias interesadas, y que estará destinado a sustituir, previo acuerdo de éstas, a los Tribunales consulares.

Artículo X. El Gobierno francés cuidará de que los súbditos Extranjeros continúen gozando del derecho de pesca en las aguas y puertos marroquíes.

Artículo XI. El Gobierno francés influirá sobre el Gobierno marroquí para que éste abra nuevos puertos al comercio extranjero, según lo exijan las necesidades de dicho comercio.

Artículo XII. Respondiendo a una petición del Gobierno marroquí, los dos Gobiernos se comprometen a promover, de acuerdo con las demás Potencias y sobre la base del Convenio de Madrid, la revisión de las listas y de la situación de los protegidos extranjeros y de los asociados agrícolas en Marruecos, de que hablan los artículos VIII y XVI de este Convenio.

Conviene igualmente en procurar cerca de las Potencias signatarias todas las modificaciones al Convenio de Madrid que implicase, llegado el caso, el cambio de régimen de los protegidos y de los asociados agrícolas.

Artículo XIII. Quedan y quedarán derogadas todas las cláusulas de Acuerdos, Convenios, Tratados o Reglamentos que se opongan a las precedentes estipulaciones.

Artículo XIV. El presente Acuerdo será comunicado a las demás Potencias signatarias del Acta de Algeciras, y los dos Gobiernos se comprometen a apoyarse mutuamente para obtener la adhesión de aquéllas.

Artículo XV. El presente Convenio será ratificado y se canjearán las ratificaciones en París tan pronto como sea posible.

Hecho en Berlín, por duplicado, a 4 de noviembre de 1911.
(Siguen las firmas.)

#alemania, #francia

Fundamentos científicos para la colonización europea

Guerreros masai. Las grandes diferencias de cultura con los pueblos africanos fueron erróenamente interpretados como signo de una supuesta superioridad cultura de Europa

Las siguientes deducciones generales fueron hechas:

1º. Que hay tan buenas razones para clasificar al negro como una especie distinta al europeo como as hay para hacer del asno una especie distinta de la cebra; y si tomamos en consideración en la clasificación la inteligencia, hay más grande diferencia entre el negro y el anglosajón que entre el gorila y el chimpancé.
2º. Que las analogías son más numerosas entre el negro y los monos que entre el europeo y los monos.
3º. Que el negro es inferior, intelectualmente, al europeo.
4º. Que el negro es más humano en su natural subordinación al europeo que bajo cualquier otra circunstancia.
5º. Que el negro puede sólo ser humanizado y civilizado por los europeos.
6º. Que la civilización europea no es adecuada a las necesidades y al carácter del negro.

J. HUNT, Sesión científica de la Sociedad Antropológica de Londres, del 17 de noviembre de 1863

La reina Victoria, emperatriz de la India

John Tenniel, jefe de caricaturistas políticos de la revista Puch: "Se cambian coronas nuevas por viejas" (1876) parodia del engaño por el que Aladino fue despojado de su lámpara mágica, y caricatura en la que Tenniel critica a Disraeli por ofrecer a la reina Victoria la corona de emperatriz de la India.

“La proclamación de Su Majestad como emperatriz de la India fue hecha ese mismo día a mediodía en la llanura de Delhi  con la pompa y el esplendor más impresionantes durante el curso de una ceremonia en presencia de cincuenta príncipes soberanos, príncipes indígenas y nobles llegados de todas partes de la India; así como una inmensa asamlblea de súbditos de Su Majestad, europeos e indígenas. La flor del ejército de la India desplegado en la llanura, producía una magnífica impresión.

Al final de la alocución del virrey, se levantó el maharajá Scindia para expresar espontaneamente la gratitud de los príncipes de la India.

En esta ocasión, todos los príncipes y soberanos han hecho conocer su intención de enviar memoriales a la Reina, de felicitaciones y de leal acatamiento. No hay duda del completo éxito de esta gran ceremonia imperial”.

Carta de Lord Lytton a la reina Victoria, 1 de enero de 1877

#reino-unido

La expansión colonial, según Lord Salisbury

Lord Salisbury

“Podemos dividir las naciones del mundo, grosso modo, en vivas y moribundas. Por un lado, tenemos grandes países cuyo enorme poder aumenta de año en año, aumentando su riqueza, aumentando su poder, aumentando la perfección de su organización. Los ferrocarriles les han dado el poder de concentrar en un solo punto la totalidad de la fuerza militar de su población y de reunir ejércitos de un tamaño y poder nunca soñados por las generaciones que han existidos. La ciencia ha colocado en manos de esos ejércitos armamentos que aumentan el poder, terrible poder, de aquellos que tienen la oportunidad de usarlos. Junto a estas espléndidas organizaciones, cuya fuerza nada parece capaz de disminuir y que sostiene ambiciones encontradas que únicamente el futuro podrá dirimir a través de un arbitraje sangriento, junto a estas, existen un número de comunidades que sólo puedo describir como moribundas, aunque el epíteto indudablemente se le aplica en grado diferente y con diferente intensidad. Son principalmente comunidades no cristianas, aunque siento decir que no es éste exclusivamente el caso, y en esos Estados, la desorganización y la decadencia avanzan casi con tanta rapidez como la concentración y aumento de poder en las naciones vivas que se encuentran junto a ellos. Década tras década, cada vez son más débiles, más pobres y poseen menos hombres destacados o instituciones en que pode confiar, aparentemente se aproximan cada vez más a su destino aunque todavía se agarren con extraña tenacidad a la vida que tienen. En ellas no sólo no se pone remedio a la mala administración, sino que ésta aumenta constantemente. La sociedad, y la sociedad oficial, la Administración, es un nido de corrupción, por lo que no existe una base firme en la que pudiera apoyarse una esperanza de reforma y reconstrucción, y ante los ojos de la parte del mundo informada, muestran endiverso grado, un panorama terrible, un panorama que desafortunadamente el incremento de nuestros medios de información y comunicación describen con los más oscuros y conspicuos tintes ante la vista de todas las naciones, a pelando tanto a sus sentimientos como a sus intereses, pidiendo que les ofrezcan un remedio.

Alegoría del Imperialismo Británico. Los dominios de Victoria I (1819-1901), reina de Gran Bretaña e Irlanda y Emperatriz de la India (entre 1876 y 1901), se extendían a lo largo y a lo ancho de 32 millones de kilómetros cuadrados (130 veces la superficie actual del Reino Unido). Las rebeliones de los países sometidos dentro de tan vasto imperio (Afganistán, Australia, Birmania, Egipto, India, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Sudán, Irlanda, etc.), y los conflictos instigados por Londres, como las dos Guerras del Opio y la Guerra de los Boxers en China, provocaron más de cien millones de muertos en un período de apenas sesenta años (1840-1900).

(…) Por una u otra razón, por necesidades políticas o bajo presiones filantrópicas, las naciones vivas se irán apropiando gradualmente de los territorios de las moribundas y surgirán rápidamente las semillas y las causas de conflicto entre las naciones civilizadas (…) naturalmente no debemos suponer que a una sola de las naciones vivas se le permita tener el beneficioso monopolio de curar o desmenuzar a estos desafortunados pacientes (risas) (…) estas cuestiones pueden ocasionar diferencias fatales entre las grandes naciones cuyos poderosos ejércitos se encuentran frente a frente amenazándose (…) indudablemente no vamos a permitir que Inglaterra quede en situación desventajosa en cualquier reajuste que pueda tener lugar (aplausos). Por otro lado, no sentiremos envidia si el engrandecimiento de un rival elimina la desolación y la esterilidad de regiones en las que nuestros brazos no pueden alargarse (…)”

Discurso pronunciado por Robert Gascoyne-Cecil, Lord Salisbury (Primer Ministro, Jefe del Partido Consevador, del Reino Unido) 4 de mayo de 1898 en el Albert Hall. The Times, 5 de mayo de 1898

#reino-unido

La colonización europea en China

China: pastel de reyes y de emperadores. Caricatura publicada en Le Petit Journal, hacía 1885

China: pastel de reyes y de emperadores. Caricatura publicada en Le Petit Journal, hacía 1885

“Pero existe una categoría de extranjeros malhechores que fabrican opio y lo traen a nuestro país para venderlo, incitando a los necios a destruirse a sí mismos, simplemente con el fin de sacar provecho. Anteriormente, el número de fumadores de opio era reducido; pero ahora el vicio se ha extendido por todas partes y el veneno va penetrando cada vez más profundamente (…) Por este motivo, hemos decidido castigar con penas muy severas a los mercaderes y a los fumadores de opio, con el fin de poner término definitivamente a la propagación de este vicio. Parece ser que esta mercancía envenenada es fabricada por algunas personas diabólicas en lugares sometidos a vuestra ley (…) He oído decir que en vuestro país está prohibido fumar opio. Ello significa que no ignoráis hasta qué punto resulta nocivo. Pero en lugar de prohibir el consumo del opio, valdría más que prohibieseis su venta o, mejor aún, su producción (…)

Todo opio que se descubre en China se echa en aceite hirviendo y se destruye. En lo sucesivo, todo barco extranjero que llegue con opio a bordo será incendiado (…) Entonces, no solo no obtendréis ningún beneficio de nosotros, sino que os arruinaréis en el negocio. (…) No digáis luego que no se os avisó a tiempo.”

Lin Ze-xu. Carta a la reina Victoria. 1839.

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“Nosotros hemos comprobado, bárbaros ingleses, que habéis desarrollado una naturaleza y una costumbres de lobo, saqueando y robando bienes por la fuerza (…). Habéis venido a nuestro país con espíritu de lucro. ¿Qué conocimientos tenéis de nosotros? Vuestra ansia de ganancias se parece a la voracidad de los animales. En cambio, ignoráis nuestras leyes y nuestras instituciones; nada sabéis de principios justos (…). Más allá de la fortaleza de vuestros barcos, de la violencia del disparo de vuestros fusiles y de la potencia de vuestros cañones, ¿qué otras cualidades tenéis?”

Panfleto de una sociedad secreta china. Cantón. 1856.

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“- La invasión de nuestro mercado por billetes de banco supone quizá una pérdida de cien millones de dólares

– El aumento de los gastos de transporte asciende a un centenar de millones de dólares.

– Las tarifas, las rentas anuales y el precio de las tierras de las concesiones y los terrenos cedidos se elevan a cuatrocientos millones de dólares.

– Las empresas privilegiadas suponen una pérdida de cien millones de dólares.”

Sun Yat-Sen: Perjuicio económico ocasionado a China, 1912

#china