Conferencia de Stresa, desde el punto de vista alemán

Papen_Hitler_Goebbels

Von Papen, segundo por la izquierda, junto a Hitler y Goebbels, inmediatmente a la derecha del Führer

“La tensión aumentó cuando, el 11 de abril de 1935, las potencias occidentales se reunieron para conferenciar en Stresa. Los presidentes de los consejos de ministros de Inglaterra y Francia, Mr. Ramsay MacDonald y M. Laval, acompañados por sus ministros de asuntos exteriores, se reunieron con el líder del fascismo, por quien sentían poca simpatía, en un intento de cerrar el cerco de Alemania. Extraña mezcolanza en verdad (…) Las tres potencias declararon su intención ‘de oponerse por todos los medios a su alcance a la abolición unilateral de los tratados‘.

 

Palabras fuertes, pero ¿indicaban un frente unido? Hitler tuvo la suficiente intuición política para comprender que los intereses divergentes de las tres potencias abogaban contra una política unida. El 2 de mayo, el gobierno francés firmaba un pacto de asistencia mutua con la Unión Soviética. La causa de la solidaridad europea hubiera sido mejor servida si la misión histórica de Alemania como barrera a las aspiraciones eslavas hubiese sido reconocida, y satisfechas sus razonables demandas.”

Franz Von Papen: Memorias, 1952

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El problema del desarme, 1932

La fotografía muestra a Albert Einstein (Alemania, 1879-1955) y al Gobernador de California, James Rolph, Jr.; fue tomada en la casa de Einstein en Pasadena. 1932

Académico y físico de origen judío. Uno de los más influyentes científicos del siglo XX. Su propuesta conocida como “Teoría de la relatividad” marcó un hito en la ciencia moderna. Recibió el Premio Nobel de Física en 1921. Obras: La relatividad: la teoría especial y restringida (1916), Sobre el sionismo (1931), Los constructores del Universo (1932), ¿Por qué la guerra? (1933), con el famoso psicoanalista Sigmund Freud, El mundo como yo lo veo (1934), La evolución de la Física (1938), con el físico polaco Leopold Infeld, En mis últimos años (1950).

La realización de los planes para el desarme se ve obstaculizada especialmente por el hecho de que nadie, en general, se dio cuenta de la enorme dificultad del problema. La mayor parte de los objetivos son logrados con solo dar algunos pequeños pasos: así, se piensa en la supresión de la monarquía absoluta, mediante la democracia. Pero aquí se está frente a un problema que no se resuelve gradualmente, dando pequeños pasos.

Mientras no se haya anulado la posibilidad de las guerras, las naciones no permitirán que se les prive de la probabilidad de salir victoriosas de la próxima contienda y se prepararán de la mejor manera posible en el aspecto militar. Tampoco se podrá evitar que la juventud sea educada en medio de tradiciones militaristas y bélicas, ni se dejará de fomentar la vanidad nacional, de corazón mezquino combinándola con la adoración del modo de pensar y virtudes militaristas. Y ello sucederá mientras no se tome en consideración el hecho de tener en cuenta el modo de pensar y de sentir de los ciudadanos. Pues armarse no significa preparar la paz, sino afirmar y preparar la guerra. Resulta así, que no se podrá llegar al desarme mediante pasos pequeños, sino de una sola vez o no se conseguirá nada.

La realización de una modificación tan profunda en la vida del pueblo requiere, como condición previa, un enorme esfuerzo moral, la renuncia y el repudio de tradiciones fuertemente arraigadas. El que no se halla preparado para hacer que, en el caso de dificultades y controversias, la suerte de su país dependa incondicionalmente de las decisiones de un Tribunal de Arbitraje Internacional, fundamentándolo sin reservas en pactos y convenios interestatales, en realidad no está verdaderamente resuelto a la anulación de las guerras. Aquí es donde cabe la fórmula: todo o nada.

No se puede dejar de reconocer que todos los esfuerzos realizados hasta ahora para asegurar la paz se han malogrado debido a la insuficiencia de los compromisos que se perseguían.

El desarme y la seguridad solo se pueden alcanzar en mutua combinación. Solamente la obligación contraída por todas las naciones, de llevar a la realización y ejecución las decisiones del tribunal Internacional, puede proporcionar la seguridad apetecida.

Resulta así que nos encontramos frente a una disyuntiva. Está en nuestras manos hallar la senda hacia la paz, o seguir el mismo camino de la violencia brutal, indigno de nuestra civilización, por el que hemos marchado hasta ahora. Por un lado nos sonríe la libertad del individuo y la seguridad de las comunidades y, por el otro nos amenaza la esclavitud de la personalidad y la destrucción de la civilización. Nuestro destino será, precisamente, aquel que merezcamos.

Albert Einstein: Cómo veo el mundo. Buenos Aires: Siglo veinte, 1988. Discurso emitido en 1932, en la Conferencia sobre el desarme, Ginebra.

#einstein

Resultados de la Conferencia de Stressa, 1935

Pierre Laval, Benito Mussolin, MacDonald en la Conferencia de Stressa, 1935

El Frente de Stresa fue un acuerdo tomado en abril de 1935 por el ministro de asuntos exteriores francés Pierre Laval, el primer ministro británico Ramsay MacDonald y el líder italiano Benito Mussolini. Su objetivo era reafirmar los Tratados de Locarno y declarar que la independencia de Austria “seguiría inspirando su política común”. También se acordó la oposición a cualquier intento de Alemania para tratar de cambiar las condiciones del Tratado de Versalles. El tratado fue negociado en una conferencia celebrada en Stresa, en Italia, de donde toma su nombre. Véamos un artículo de la prensa de este momento:

Stresa, 15, 10 mañana.— A las doce y veinte de la tarde de ayer, terminó la conferencia de las Tres Potencias, representadas aquí por sus presidentes del Consejo y sus ministros de Negocios Extranjeros. Sobre los resultados de la Conferencia se ha facilitado la siguiente referencia:

“Los representantes de los Gobiernos de Italia, Francia y el Reino Unido, han examinado la situación general de Europa después de los cambios de puntos de vista sostenidos durante las últimas semanas acerca de la decisión tomada el día 16 de marzopor el Gobierno alemán. Se llegó a un completo acuerdo sobre varios asuntos examinados, que son:

Decisión sobre cuatro puntos

Primero: Las potencias acuerdan seguir la línea común de conducta acerca del memorándum francés a la Sociedad de Naciones.

Segundo: La información que ellas recibieron confirma sus puntos de vista en sentido de que las negociaciones deben desarrollarse en forma que constituyan la seguridad de la Europa del Este.

Tercero: Reafirmar la necesidad de mantener la independencia e integridad de Austria, que debe continuar siendo una aspiración de política común. Los representantes de los Gobiernos en el Pacto de Roma, también deben reunirse en fecha próxima para llegar a un acuerdo central europeo.

Cuarto: Acuerdan continuar el estudio de un pacto aéreo para la Europa del Oeste y “de acuerdos bilaterales que puedan acompañarlo”.

Contra el gesto unilateral del Reich

Quinto. Lamentan tener que reconocer que la repudiación unilateral por Alemania de las cláusulas militares del Tratado de Versalles, ha socavado la confianza pública en ia seguridad del mantenimiento de la paz. También la magnitud del rearme alemán ha invalido los supuestos sobre los que se basaban los esfuerzos para el desarme. “No obstante, las tres potencias reafirman, su decisión de sostener la paz por el medio de establecer un sentido de seguridad.”

Sexto. Las tres potencias declaran que otros Estados interesados deben informarse del deseo de Austria, Hungría y Bulgaria de rearmarse.

Una declaración posterior de las delegaciones italiana y británica, reafirma las obligaciones dimanantes del Pacto de Locarno con el deseo de “cumplirlas fielmente, si la necesidad lo exige”.

El comunicado agrega que la declaración final de las tres potencias, cuyo objetivo es el mantenimiento colectivo de la paz dentro de la Sociedad de Naciones, es un completo acuerdo, en oponerse por los medios prácticos a cualquier réplica unilateral de los Tratados, que pueda poner en peligro la paz de Europa y reitera que actuarán en colaboración estrecha y cordial con este propósito. — United Press.

Fuente: ABC, 16 de abril de 1935, p. 25

El frente no tuvo demasiado éxito en la práctica. Dos meses después, en junio de 1935, Inglaterra y la Alemania Nazi firmaban el acuerdo naval anglo-alemán, que violaba implícitamente el Tratado de Versalles, permitiendo a Alemania el incremento de su fuerza naval hasta el 35% de la Marina Real, y la posibilidad de construir submarinos. El frente llegó a su fin con la invasión italiana de Abisinia y la consiguiente condena del hecho por parte de Francia e Inglaterra en la Sociedad de Naciones.

#francia, #italia, #reino-unido

Pacto Anti Komintern, 1936

Representantes de Japón y Alemania firman el Pacto Antikomintern

El Gobierno Imperial de Japón y el Gobierno de Alemania, en conocimiento del hecho que el objetivo del Comunismo Internacional (también llamado Komintern) es la desintegración de, y la ejercicio de violencia contra, los estados existentes con el uso de todas los medios a su alcance. Creyendo que tolerar la interferencia por el Comunismo Internacional, en los asuntos internos de las naciones no solo afecta su paz interna y estado de bienestar, sino además la paz del mundo en general.

Habiendo decidido cooperar para la defensa contra la desintegración comunista, han acordado lo siguiente:

Artículo 1

Los Altos Estados Contratantes acuerdan que se mantendrán mutuamente informados respecto a las actividades del Comunismo Internacional, confiriendo las necesarias medidas de defensa y llevando dichas medidas a una muy estrecha cooperación.

Artículo 2

Los Altos Estados Contratantes invitarán conjuntamente a terceros Estados cuya paz interior sea amenazada por el trabajo de desintegración del Comunismo Internacional, para adoptar medidas defensivas en el espíritu del presente acuerdo o para participar en él.

Artículo 3

Los textos japonés y alemán son igualmente válidos como originales de este Acuerdo. El Acuerdo entra en vigencia el día de su firma y tendrá vigencia por el término de cinco años. Los Altos Estados Contratantes podrán, en un tiempo razonable antes de su expiración, renovar de la manera más conveniente esta cooperación. Los abajo firmantes han sido autorizados por sus respectivos gobiernos para esta firma.

Hecho en duplicado en Berlín, 25 de noviembre, 11vo año de Show, correspondiente al 25 de noviembre de 1936.

Visconde Kintomo Mushakoji, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Gobierno Imperial Japonés

Joachim von Ribbentrop, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario Alemán

#alemania, #japon

La política exterior francesa durante el período de Entreguerras

Francia fue una pieza clave en las relaciones internacionales del período de entreguerras; sus contradicciones se reflejaron continuamente en la agitada historia diplomática.

Aristide_Briand (Nantes, 28 de marzo de 1862 - París, 7 de marzo de 1932). Ministro francés, Premio Nobel de la Paz (1926)

“La política exterior francesa se basó, desde el período 1870-1890, en evitar el aislamiento y en ir formando alianzas contra Alemania. Estas alianzas demostraron ser poco estables después de la guerra. Los aliados occidentales de Francia no deseaban implicarse más en los asuntos europeos, ahora que Alemania había sido ya derrotada; y por este motivo los Estados Unidos se retiraron de la Sociedad de Naciones, aislándose voluntariamente, y Gran Bretaña se negó a ratificar el Protocolo de Ginebra y denunció oficialmente la ocupación francesa del Ruhr (1923). Durante la década de 1930, el gobierno británico puso en marcha las bases de un progresivo apaciguamiento, política que Francia no tuvo más remedio que seguir. Cuando Hitler llegó al poder, fue desvirtuando una tras otra todas las cláusulas del Tratado de Versalles que se referían a la seguridad de Francia y de Bélgica y pronto se hizo evidente que ni Baldwin ni Chamberlain estaban dispuestos a correr el riesgo de otra guerra para ayudar a Francia a mantenerlas. En consecuencia, Alemania procedió a rearmarse en 1935, ocupó de nuevo la Renania en 1936 e inició su expansionismo territorial a partir de 1938. Las alianzas francesas en la Europa oriental, tampoco sirvieron de gran cosa. la Revolución bolchevique y la denuncia de toda la deuda con Francia por parte de Lenin, forzaron al gobierno francés a prescindir de la otrora inestimable alianza rusa. En su lugar, se buscaron alianzas con pequeños estados de la Europa oriental: Polonia (1921 y 1925), Checoslovaquia (1925) y Yugoslavia (1927). Pero esto era claramente insuficiente para suplir la alianza de una gran potencia, de modo que, durante los años 30, los gobiernos franceses tuvieron que hacer frente a un problema insoluble. Al mismo tiempo que eran puestos a la defensiva por una Alemania renovada, tenían que apoyar a sus nuevos aliados contra Hitler. Había una solución: reconciliarse con los rusos. Pero, paradójicamente, la alianza con Rusia debilitó aún más a los franceses, porque Stalin sospechaba que Francia quería aprovecharse de la Unión Soviética para contener a los alemanes en el Este sin proceder a compensación alguna en el Oeste. En este sentido, vio con alarma cómo Daladier (que era consciente de la vulnerabilidad de Francia ante un ataque alemán) se ponía de acuerdo con Chamberlain para abandonar Checoslovaquia en 1938. Plenamente convencido ya de que la alianza francesa no ofrecía nada a Rusia, respondió a la inseguridad francesa buscando un acuerdo con Alemania. Así que, en 1939, Francia había fracasado en su intento de robustecer su posición en la Europa oriental y despendía una vez más del apoyo que le pudiera prestar la Gran Bretaña.

Entonces, en el momento de mayor debilidad de Francia, ocurrió una revolución diplomática. Tanto Chamberlain como Daladier procedieron a revisar su política de apaciguamiento con la Alemania nazi y, en 1939, dieron a Polonia una garantía de protección. Esta política era honorable pero suicida, porque Alemania se hacía cada vez más fuerte en el Oeste y nada tenía que temer de la red francesa de alianzas en el Este, red que se había hundido mucho antes. Y, sobre todo, Francia carecía del elemento clave de la guerra anterior: su alianza con Rusia. Porque el apoyo ruso permitió a los franceses resistir en el Marne en 1914 y en cambio, su falta de apoyo iba a hacer imposible repetir esta hazaña en 1940.

Hay otra contradicción en la diplomacia francesa de los años 30. Aunque Alemania era considerada como el potencial enemigo principal y la mayor amenaza principal, el gobierno francés prestó mayor atención a Italia y a la situación en el Mediterráneo, porque se suponía que la zona del Rhin iba a ser una zona de frente estable y de situación estratégicamente defensiva. Y, sin embargo, el Rhin era el único punto en el que los franceses podían ejercer presión militar en defensa de Polonia. Parecía como si Francia hubiese recuperado un papel activo en la política internacional al mismo tiempo que había perdido los medios prácticos para lIevarlo a buen término. “

S. J. Lee. Aspects of European history. 1982.

#francia

Juicio de Churchill sobre el Pacto de Munich, 1938

Winston Leonard Spencer-Churchill (Palacio de Blenheim, 30 de noviembre de 1874 – Londres, 24 de enero de 1965)

«Verdaderamente no tenemos tiempo que perder después de este largo debate sobre los diferentes resultados obtenidos en Berchtesgaden, en Godesberg y en Munich. Pueden ser resumidos de forma muy simple si la Cámara quiere permitirse modificar la metáfora. El dictador ha reclamado primero una libra esterlina “con la pistola en la mano”. Cuando se le había dado, reclamó dos libras esterlinas “con la pistola en la mano”. Finalmente, ha querido contentarse con tomar una libra, 17 chelines y 6 peniques y el sueldo, con promesas de buena voluntad para el porvenir.

Nadie ha luchado jamás para salvaguardar la paz, con más resolución y empeño que el primer ministro. Cada cual lo sabe. Jamás he sido testigo de esfuerzos tan obstinados y tan intrépidos, con vistas a mantener y preservar la paz. Sin embargo, no veo muy bien que Gran Bretaña y Francia hayan corrido en esta ocasión, tan gran peligro de ser arrastadas a la guerra, puesto que, de hecho, siempre habían estado decididas a sacrificar a Checoslovaquia

Todo está consumado. Silenciosa, lúgubre, abandonada, rota Checoslovaquia se hunde en la sombra. Ha soportado desde todos los puntos de vista sus lazos de asociación con esta Francia que le servía de guía y de la que ella ha seguido tan largo tiempo su política.

No puedo admitir que nuestro país pueda caer bajo el poder de la Alemania nazi y bajo su influencia, que pueda ser arrastada a su órbita y que nuestra existencia dependa un día de su voluntad y de su capricho… Y no vayáis a creer que esto sea un final. No, esto no es más que el comienzo del ajuste de cuentas. No es más que el primer sorbo, el sabor anticipado de una copa amarga que se nos tenderá año tras año, a menos que, recobrando por un supremo esfuerzo nuestra salud moral y nuestra fuerza militar, nos pongamos en pie para defender la libertad como en otros tiempos».

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“Lo máximo que ha sido capaz de lograr… [le interrumpe gran parte de la cámara, gritando “es la paz”] (…) Lo máximo que ha sido capaz de conseguir para Checoslovaquia y en las cuestiones sobre las cuales todavía no se había llegado a ningún acuerdo ha sido que el dictador alemán, en lugar de agarrar la comida de la mesa, se conformase con hacer que se los sirvieran plato por plato (…) No puede existir nunca la certeza de que habrá una lucha, si una de las partes está decidida a ceder por completo (…) Después de la toma de Austria, en marzo, nos enfrentamos a ese problema en nuestros debates. Me aventuré a pedir al gobierno que fuera un poco más allá de lo que había ido el primer ministro y prometiera que, junto con Francia y otras potencias, garantizaría la seguridad de Checoslovaquia (…) No creo que sea justo acusar a los que deseaban que se siguiera ese camino (…) de haber deseado una guerra inmediata. Entre la sumisión y la guerra inmediata, había una tercera alternativa, que daba una esperanza no sólo de paz, sino también de justicia (…)

Se acabó todo. En silencio, triste, abandonada, destrozada, Checoslovaquia se hunde en la oscuridad (…) Los mineros de los Sudetes, que son todos checos y cuyas familias han vivido en esa región durante siglos, ahora deben huir a una zona en la que casi no quedan minas donde puedan trabajar. Es una tragedia (…) Verán que, en un período que tal vez se calcule por años, pero que tal vez se calcule sólo por meses, Checoslovaquia quedará envuelta por el régimen nazi.

En lo que respecta a este país [Reino Unido], la responsabilidad debe recaer en los que ejercen un control indiscutible sobre nuestros asuntos políticos, que ni evitaron que Alemania se rearmara, ni se rearmaron a su vez a tiempo. (…)

Y no supongan que aquí acaba todo. La hora de la verdad no ha hecho más que comenzar. Esto no es más que el primer sorbo, el primer anticipo de una copa amarga que nos ofrecerán año tras año, a menos que, mediante una recuperación suprema de la salud moral y el vigor marcial, volvamos a levantarnos y a adoptar nuestra posición a favor de la libertad, como en los viejos tiempos”.

Discurso de W. S. Churchill en la Cámara de los Comunes, con motivo del debate sobre los acuerdos de Munich, 1938

#reino-unido