Resultados de la Conferencia de Stressa, 1935

Pierre Laval, Benito Mussolin, MacDonald en la Conferencia de Stressa, 1935

El Frente de Stresa fue un acuerdo tomado en abril de 1935 por el ministro de asuntos exteriores francés Pierre Laval, el primer ministro británico Ramsay MacDonald y el líder italiano Benito Mussolini. Su objetivo era reafirmar los Tratados de Locarno y declarar que la independencia de Austria “seguiría inspirando su política común”. También se acordó la oposición a cualquier intento de Alemania para tratar de cambiar las condiciones del Tratado de Versalles. El tratado fue negociado en una conferencia celebrada en Stresa, en Italia, de donde toma su nombre. Véamos un artículo de la prensa de este momento:

Stresa, 15, 10 mañana.— A las doce y veinte de la tarde de ayer, terminó la conferencia de las Tres Potencias, representadas aquí por sus presidentes del Consejo y sus ministros de Negocios Extranjeros. Sobre los resultados de la Conferencia se ha facilitado la siguiente referencia:

“Los representantes de los Gobiernos de Italia, Francia y el Reino Unido, han examinado la situación general de Europa después de los cambios de puntos de vista sostenidos durante las últimas semanas acerca de la decisión tomada el día 16 de marzopor el Gobierno alemán. Se llegó a un completo acuerdo sobre varios asuntos examinados, que son:

Decisión sobre cuatro puntos

Primero: Las potencias acuerdan seguir la línea común de conducta acerca del memorándum francés a la Sociedad de Naciones.

Segundo: La información que ellas recibieron confirma sus puntos de vista en sentido de que las negociaciones deben desarrollarse en forma que constituyan la seguridad de la Europa del Este.

Tercero: Reafirmar la necesidad de mantener la independencia e integridad de Austria, que debe continuar siendo una aspiración de política común. Los representantes de los Gobiernos en el Pacto de Roma, también deben reunirse en fecha próxima para llegar a un acuerdo central europeo.

Cuarto: Acuerdan continuar el estudio de un pacto aéreo para la Europa del Oeste y “de acuerdos bilaterales que puedan acompañarlo”.

Contra el gesto unilateral del Reich

Quinto. Lamentan tener que reconocer que la repudiación unilateral por Alemania de las cláusulas militares del Tratado de Versalles, ha socavado la confianza pública en ia seguridad del mantenimiento de la paz. También la magnitud del rearme alemán ha invalido los supuestos sobre los que se basaban los esfuerzos para el desarme. “No obstante, las tres potencias reafirman, su decisión de sostener la paz por el medio de establecer un sentido de seguridad.”

Sexto. Las tres potencias declaran que otros Estados interesados deben informarse del deseo de Austria, Hungría y Bulgaria de rearmarse.

Una declaración posterior de las delegaciones italiana y británica, reafirma las obligaciones dimanantes del Pacto de Locarno con el deseo de “cumplirlas fielmente, si la necesidad lo exige”.

El comunicado agrega que la declaración final de las tres potencias, cuyo objetivo es el mantenimiento colectivo de la paz dentro de la Sociedad de Naciones, es un completo acuerdo, en oponerse por los medios prácticos a cualquier réplica unilateral de los Tratados, que pueda poner en peligro la paz de Europa y reitera que actuarán en colaboración estrecha y cordial con este propósito. — United Press.

Fuente: ABC, 16 de abril de 1935, p. 25

El frente no tuvo demasiado éxito en la práctica. Dos meses después, en junio de 1935, Inglaterra y la Alemania Nazi firmaban el acuerdo naval anglo-alemán, que violaba implícitamente el Tratado de Versalles, permitiendo a Alemania el incremento de su fuerza naval hasta el 35% de la Marina Real, y la posibilidad de construir submarinos. El frente llegó a su fin con la invasión italiana de Abisinia y la consiguiente condena del hecho por parte de Francia e Inglaterra en la Sociedad de Naciones.

#francia, #italia, #reino-unido

La oposición obrera a la ocupación del Ruhr, 1923

Cartel contra la ocupación francesa del Ruhr, 1923

“Pueblos obreros de Europa: la ocupación del Ruhr significa una guerra nueva, por más que ahora por parte alemana no exista una fuerza armada capaz de resistencia, este acto de violencia acentuará los antagonismos entre los diferentes Estados y exasperará e inflamará las pasiones nacionalistas. A ambos lados de la frontera, desencadenará la reacción más extremista y desbrozará el camino a todas las formas de fascismo.

(…) ¡Trabajadores de Francia¡ Levantad todos juntos y con fuerza vuestra voz contra la ocupación del Ruhr, contra la explotación de los obreros franceses y alemanes reunidos. Oponeos a la marea nacionalista, luchad por la retirada inmediata de las tropas de las regiones ocupadas. Luchad para obtener la más alta tasación de las fortunas capitalistas con vistas al pago de las deudas de guerra y de la restauración de las regiones devastadas.

Decid a vuestros hermanos y a vuestros hijos que sirven bajo el uniforme que, combatiendo para reducir a servidumbre a los obreros alemanes, están combatiendo en realidad en favor de su propia esclavitud.”

Oposición de sindicatos y partidos de izquierda europeos contra la ocupación franco-belga de la cuenca del Ruhr.

P. Limouzin. Textos y documentos de historia., p. 63

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Fin de la resistencia pasiva en el Ruhr, 1923

En agosto de 1923 dimitió el canciller alemán Cuno. El nuevo gabinete germano, presidido por Gustav Stresemann, llamó el 26 de septiembre al cese de la resistencia pasiva. Los franceses, poco tiempo después, aceptaron la retirada del Ruhr que se implementó en varios plazos.  En cualquier caso la humillación sufrida por los alemanes con esta ocupación hizó que en toda la zona surgiera un fuerte sentimiento nacionalista. En este documento se plasma el llamamiento alemán al cede de la resistencia pasiva:

Gustav Stresemann

“El 11 de enero las tropas francesas y belgas, en contra del derecho y los tratados, ocuparon el territorio del Ruhr. Desde este momento el Ruhr y la Renania están en la mayor miseria. Más de ciento ochenta mil alemanes, hombres, mujeres, viejos y niños han sido expulsados de sus hogares. Para millones de alemanes no existe más que un concepto de libertad personal. Innumerables actos de violencia han acompañado la ocupación; más de cien compatriotas han perecido allí. Centenares languidecen todavía en prisión. Frente a la ilegalidad de la invasión se levantó el sentimiento del derecho y el de la patria. La población se ha negado a trabajar bajo las bayonetas extranjeras. El pueblo alemán en su totalidad, en estos momentos de gran angustia, le expresa su gratitud por su fidelidad y esa constancia testimoniada hacia el Reich. El Gobierno del Reich se ha hecho cargo, tanto como le ha sido posible, de asistir a nuestros compatriotas en la aflicción; se ha recurrido a los medios posibles de acción del Reich en proporciones siempre crecientes. Durante la semana pasada las ayudas para el Ruhr y la Renania se han elevado a la suma de 3.500 billones de marcos y es de esperar que en la semana en curso esta suma sea como mínimo doblada. El anterior nivel de producción del Ruhr y de la Renania se ha hundido. La vida económica en los territorios ocupados y no ocupados se ha trastornado. Esto es de tal gravedad que, si se continúa con los procedimientos empleados hasta ahora, el peligro amenaza con hacer imposible una moneda estable, el mantenimiento de la vida económica y, por consiguiente, la posibilidad de asegurar la simple existencia de nuestro pueblo. Es preciso, pues, en interés del porvenir de Alemania, así como del Ruhr y de Renania, detener este peligro. Para mantener la vida del pueblo y del Estado, nos encontramos hoy ante la amarga necesidad de cesar el combate (…). No olvidaremos jamás lo que han sufrido aquellos que, en los territorios ocupados, fueron objeto de severos castigos. No olvidaremos jamás lo que han abandonado aquellos que prefirieron marcharse de su país natal antes que romper su fidelidad a la patria (…). El presidente y el Gobierno del Reich afirman aquí solemnemente ante el pueblo alemán y ante el mundo que no aceptarán ningún acuerdo que arrebate el más pequeño trozo de tierra alemana al Reich alemán (…). “

Las tropas alemanas, derrotadas, se retiran del Ruhr. | Bundesarchiv

Llamamiento del Gobierno para el cese de la resistencia pasiva. 20 de septiembre de 1923. Recogido en M. Chaulanges y otros. Textes historiques. 1973.

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La resistencia pasiva alemana en el Ruhr, 1923

La reacción del gabinete alemán, presidido por Cuno, ante la toma del Ruhr, fue decretar la resistencia pasiva. Las fábricas cerraron y el gobierno de Berlín sufragó a los huelguistas. La situación llevó a la economía alemana al colapso.  Al mismo tiempo, se inició la producción de más papel moneda para sufragar los gastos originados por la ayuda a los obreros en paro y por las compensaciones a sus patronos. Esto sin duda alguna hizo que se disparara la inflacció. Alemania militarmente no podía hacer frente a las tropas belgas y francesas por ello esta resistencia pasiva fue la mejor respuesta que pudieron dar al enemigo. Sin embargo aquellos que se negaron a coperar fueron hostigados por los soldados francofonos. Esta conducta alemana durante la ocupación trajó como consecuencia la muerte de 132 y más de 150.000 personas en el Ruhr alemán fueron expulsadas de sus hogares.  El propio cuno pronunciaba este discurso ante la ocupación:

Wilhelm Cuno, canciller alemán, enero de 1923

“El 11 de enero las tropas francesas y belgas, en contra del derecho y los tratados, ocuparon el territorio del Ruhr. Desde ese momento el Ruhr y la Renania están en la mayor miseria. Mas de ciento ochenta mil alemanes, hombres, mujeres, viejos y niños han sido expulsados de sus hogares. Para millones de alemanes no existe más que un concepto de libertad personal… Frente a la ilegalidad de la invasión se levantó el sentimiento del derecho y el de la patria… El Gobierno del Reich se ha hecho cargo, tanto como le ha sido posible, de asistir a nuestros compatriotas en la aflicción… Durante la semana pasada las ayudas para el Ruhr y la Renania se han elevado a la suma de 3.500 billones de marcos y es de esperar que en la semana encurso esta suma sea como mínimo doblada. El anterior nivel del Ruhr y la Renania se ha hundido. La vida económica de los territorios ocupados y no ocupados se ha trastornado. Esto es de tal gravedad que, si se continua con los procedimientos empleados hata ahora, el peligro amenaza con hacer imposible una moneda estable, el mantenimiento de la vida económica y, por consiguiente, la posibilidad de asegurar la simple existencia de nuestro pueblo. Es preciso, pues, en interés delprovenir de Alemania, así como del Ruhr y la Renania, deterner este peligro. Para mantener la vida del pueblo y del Estado, nos encontramos hoy ante la amarga necesidad de cesar el combate…

No olvidaremos jamás los que han sufrido aquellos, que, en los territorios ocupados, fueron objeto de severos castigos. No olvidaremos jamás los lo que han abandonado aquellos que prefirieron marcharse de su país natal antes que romper su fiedelidad con la patria… “

Fuente: http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?p=53251

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La política exterior francesa durante el período de Entreguerras

Francia fue una pieza clave en las relaciones internacionales del período de entreguerras; sus contradicciones se reflejaron continuamente en la agitada historia diplomática.

Aristide_Briand (Nantes, 28 de marzo de 1862 - París, 7 de marzo de 1932). Ministro francés, Premio Nobel de la Paz (1926)

“La política exterior francesa se basó, desde el período 1870-1890, en evitar el aislamiento y en ir formando alianzas contra Alemania. Estas alianzas demostraron ser poco estables después de la guerra. Los aliados occidentales de Francia no deseaban implicarse más en los asuntos europeos, ahora que Alemania había sido ya derrotada; y por este motivo los Estados Unidos se retiraron de la Sociedad de Naciones, aislándose voluntariamente, y Gran Bretaña se negó a ratificar el Protocolo de Ginebra y denunció oficialmente la ocupación francesa del Ruhr (1923). Durante la década de 1930, el gobierno británico puso en marcha las bases de un progresivo apaciguamiento, política que Francia no tuvo más remedio que seguir. Cuando Hitler llegó al poder, fue desvirtuando una tras otra todas las cláusulas del Tratado de Versalles que se referían a la seguridad de Francia y de Bélgica y pronto se hizo evidente que ni Baldwin ni Chamberlain estaban dispuestos a correr el riesgo de otra guerra para ayudar a Francia a mantenerlas. En consecuencia, Alemania procedió a rearmarse en 1935, ocupó de nuevo la Renania en 1936 e inició su expansionismo territorial a partir de 1938. Las alianzas francesas en la Europa oriental, tampoco sirvieron de gran cosa. la Revolución bolchevique y la denuncia de toda la deuda con Francia por parte de Lenin, forzaron al gobierno francés a prescindir de la otrora inestimable alianza rusa. En su lugar, se buscaron alianzas con pequeños estados de la Europa oriental: Polonia (1921 y 1925), Checoslovaquia (1925) y Yugoslavia (1927). Pero esto era claramente insuficiente para suplir la alianza de una gran potencia, de modo que, durante los años 30, los gobiernos franceses tuvieron que hacer frente a un problema insoluble. Al mismo tiempo que eran puestos a la defensiva por una Alemania renovada, tenían que apoyar a sus nuevos aliados contra Hitler. Había una solución: reconciliarse con los rusos. Pero, paradójicamente, la alianza con Rusia debilitó aún más a los franceses, porque Stalin sospechaba que Francia quería aprovecharse de la Unión Soviética para contener a los alemanes en el Este sin proceder a compensación alguna en el Oeste. En este sentido, vio con alarma cómo Daladier (que era consciente de la vulnerabilidad de Francia ante un ataque alemán) se ponía de acuerdo con Chamberlain para abandonar Checoslovaquia en 1938. Plenamente convencido ya de que la alianza francesa no ofrecía nada a Rusia, respondió a la inseguridad francesa buscando un acuerdo con Alemania. Así que, en 1939, Francia había fracasado en su intento de robustecer su posición en la Europa oriental y despendía una vez más del apoyo que le pudiera prestar la Gran Bretaña.

Entonces, en el momento de mayor debilidad de Francia, ocurrió una revolución diplomática. Tanto Chamberlain como Daladier procedieron a revisar su política de apaciguamiento con la Alemania nazi y, en 1939, dieron a Polonia una garantía de protección. Esta política era honorable pero suicida, porque Alemania se hacía cada vez más fuerte en el Oeste y nada tenía que temer de la red francesa de alianzas en el Este, red que se había hundido mucho antes. Y, sobre todo, Francia carecía del elemento clave de la guerra anterior: su alianza con Rusia. Porque el apoyo ruso permitió a los franceses resistir en el Marne en 1914 y en cambio, su falta de apoyo iba a hacer imposible repetir esta hazaña en 1940.

Hay otra contradicción en la diplomacia francesa de los años 30. Aunque Alemania era considerada como el potencial enemigo principal y la mayor amenaza principal, el gobierno francés prestó mayor atención a Italia y a la situación en el Mediterráneo, porque se suponía que la zona del Rhin iba a ser una zona de frente estable y de situación estratégicamente defensiva. Y, sin embargo, el Rhin era el único punto en el que los franceses podían ejercer presión militar en defensa de Polonia. Parecía como si Francia hubiese recuperado un papel activo en la política internacional al mismo tiempo que había perdido los medios prácticos para lIevarlo a buen término. “

S. J. Lee. Aspects of European history. 1982.

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