Los principios de la política exterior de Bismarck

Otto von Bismarck

«La ventaja que supone para la política alemana su libertad de acción cara a las cuestiones relacionadas directamente con el Oriente, tiene una perjudicial contrapartida en la situación central de imperio, sumamente expuesta, y cuyos frentes defensivos se extienden y ramifican por todos lados. Por ello, aclarémoslo bien, tal vez Alemania es la única gran potencia europea que no deba intentar conseguir un objetivo exclusivamente por medio de una campaña victoriosa. Nuestro interés nos obliga a mantener la paz, mientras nuestros vecinos del continente, sin excepción alguna, alimentan deseos secretos y confesados que sólo una guerra puede satisfacer. Determinemos, pues, nuestra actuación política según ello; en otras palabras, esforcémonos todo lo que podamos para impedir o, al menos, para limitar la guerra, y seamos los últimos en centrar en liza en el torneo europeo. No nos dejemos arrastrar tampoco, por el efecto de nuestra impaciencia, de nuestra complacencia o de nuestra vanidad, o para ceder a los ruegos de nuestros amigos, a adelantar el momento deseado pasando de la espera a la acción.

Actuando así, no puede ser nuestra intención -es lógico- caer sobre uno de nuestros vecinos, o adversarios circunstanciales, economizando nuestras fuerzas, dado que nuestro enemigo esté debilitado. Por el contrario, debemos intentar atenuar el descontento provocado por el hecho de que nos hemos convertido en una gran potencia, haciendo sentir al mundo el peso de estas fuerzas, lealmente y con el espíritu pacífico bien entendido. Debemos convencerle de esta forma de que una hegemonía alemana en Europa es más útil, más desinteresada y menos perjudicial para la libertad ajena que una hegemonía francesa, rusa o inglesa. El respeto a los derechos inherentes a otros países, que Francia -en especial- no admitió durante el tiempo de su preponderancia y que Inglaterra sólo reconoce según sus intereses, será más fácilmente observado por Alemania y su política por dos razones: por un lado, a causa del carácter alemán, esencialmente objetivo; por otro, y ello sin mérito alguno de nuestra parte, porque no tenemos ninguna necesidad perentoria de ampliar nuestro territorio; tenemos que abstenernos de ello bajo pena de aumentar la fuerza de los elementos centrífugos. Mi aspiración, una vez realizada la unificación en el interior de las fronteras que hemos alcanzado, ha sido siempre ganar la confianza, no sólo de las minoría europeas, sino también de las grandes potencias, y convencerlas de que la política alemana después de haber reparado las injuria temporum, y reunido los fragmentos de la nación, sólo tiene un deseo: mostrarse justa y pacífica. Estos resultados están subordinados a las pruebas de lealtad, franqueza y conciliación que pensamos dar en caso de conflictos o de untoward events (sucesos desfavorables)».

Le testament politique de Bismarck. En: Paul GUILLEN:

El Imperio alemán 1871-1918, Vicens-Vives, Barcelona, 1973, pp. 93-94

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#alemania, #bismarck

Los presupuestos básicos de los sistemas bismarckianos

Otto von Bismarck

«Los dos grandes objetivos de la política de Bismarck son:

1. La supremacía de Alemania en Europa y de la raza germánica en el mundo.

2. La neutralización del poder e influencia de la raza latina en Francia y en cualquier otro lugar.

Para conseguir estos objetivos no se detendrá ante nada mientras viva, por lo que debemos estar preparados para cualquier sorpresa en el futuro […]

Tengo la sensación de que el restablecimiento del futuro equilibrio de poder en Europa sobre la base de una paz general es el objetivo diplomático por el que debemos trabajar y que nada puede hacerse mientras los alemanes no hayan conseguido su oro francés y los franceses se deshagan de los soldados alemanes. Los alemanes ven la guerra de venganza como algo inevitable y están haciendo inmensos preparativos para ello. Alemania es en realidad un gran campo preparado para lanzarse a la guerra en el plazo de una semana con un millón de hombres […].

Thiers está otra vez enemistado con Berlín, porque el gobierno ruso ha advertido al gobierno alemán de que Thiers está trabajando para atraer a Rusia a la alianza anglo-francesa contraria a sus deseos. Yo mismo creo que la alianza o acuerdo entre Rusia y Alemania […] es real, íntima y sincera, y que han acordado proteger a Austria con tal de que esta les obedezca y sirva, pero ¡ay de Austria si intentase algún día ser independiente! Entonces, los elementos alemanes y eslavos de que se compone serán empujados a gravitar en torno a sus centros naturales, dejando a Hungría y sus dependencias como un vasallo semioriental de Alemania y Rusia […]».

Carta de Odo Rusell, embajador británico en Berlín al embajador británico en París, 14 de marzo de 1873

#alemania, #reino-unido

La Dúplice Alianza, 1879

Países integrantes de la Dúplice Alianza

Artículo 1. Si, contrariamente a su esperanza, y contra el deseo leal de las dos partes Contratantes, uno de los dos Imperios fuera atacado por Rusia ambas partes contratantes estarán obligadas a venir en ayuda una de la otra con toda la fuerza bélica de sus Imperios, y en consecuencia sólo concluirán la paz juntos y sobre el acuerdo mutuo.

Artículo 2. Si una de las Partes Contratantes fuera atacada por otra potencia, Otra parte contratante, la otra parte contratante se compromete, no sólo a no apoyar al agresor contra su Aliado, si no a observar una actitud benévola y neutra hacia su aliado.

Artículo 3. La duración de este Tratado será fijada en cinco años a partir del día de ratificación. Un año antes de la expiración de este período las dos Partes Contratantes consultarán juntos acerca de si las condiciones que sirven como la base del Tratado todavía prevalecen, y alcanzarán un acuerdo con respecto a la posible continuación o la modificación de ciertos detalles. Si en el curso del primer mes del año siguiente al Tratado ninguna invitación ha sido recibida del uno o el otro lado para abrir estas negociaciones, el Tratado será considerado como renovado durante un período de tres años.

Artículo 4. Este Tratado, conforme a su carácter pacífico, evitará cualquier malinterpretación, siendo guardado en secreto por las dos Partes Contratantes, y sólo será comunicado a un tercer Poder en caso de alianza que se entenderá entre las dos Partes, y según los términos de un Acuerdo especial.

Las dos Partes Contratantes esperan, después del sentir expresado por el Emperador Alexander en la reunión en Alexandrovo, que las armas de Rusia en realidad no demuestran ser amenazadoras a ambos, y no tendrán entonces que comunicar ninguna razón actualmente; sin embargo, si esta esperanza, contrariamente a sus expectativas, demuestra ser errónea, las dos Partes Contratantes lo considerarían su obligación leal avisar al Emperador Alexander, al menos confidencialmente, que ellos deben considerar un ataque sobre cualquiera de ellos como dirigido contra ambos.

Artículo 5. Este Tratado tendrá validez cuando se de la aprobación de los dos Soberanos y será ratificado dentro de catorce días después de que Sus Majestades han concedido esta aprobación. En fe de lo cual los Plenipotenciarios han firmado este Tratado con sus propias manos y han dado sus manos.

Hecho en Viena, el 7 de octubre de 1879

(L.S). ANDRASSY
(L.S). H. VII v. REUSS

#alemania, #austria-hungria

Tratado de los Tres Emperadores

En 1873, Bismarck había negociado la Liga de los Tres Emperadores, que incluía a Francisco José I de Austria II, Alejandro de Rusia, y Guillermo I de Alemania. Estos monarcas garantiza la neutralidad de sus países en caso de conflicto con otra nación. Los acontecimientos de 1878 y el resentimiento de Rusia del papel de Bismarck como un “intermediario honesto” en el Congreso de Viena amenazó este acuerdo, pero la vieja relación entre los tres imperios conservadores fue reconstruido por el Tratado de los Tres Emperadores de junio de 1881, que quedó corto de una alianza formal. El tratado de descartar la posibilidad de que Rusia sería el apoyo de Francia en el caso de otro conflicto franco-alemán. Pero también lo hizo muy poco probable que Gran Bretaña se uniría a la Alianza Dual entre Alemania y Austria-Hungría, en razón de larga data de Gran Bretaña desacuerdos con Rusia.

Países firmantes del Tratado de los Tres Emperadores

«Las Cortes de Austria-Hungría, Alemania y Rusia, animadas por un igual deseo de consolidar la paz general mediante un entendimiento dirigido a asegurar la posición defensiva de sus respectivos Estados, han llegado a un acuerdo sobre ciertas cuestiones que afectan más especialmente a sus intereses recíprocos […]

Con este propósito las tres Cortes […] han acordado los siguientes artículos:

Art. 1. En caso de que una de las altas partes contratantes se encontrara en guerra con una cuarta gran potencia, las otras dos mantendrán hacia ella una neutralidad benevolente y dedicarán sus esfuerzos a la localización del conflicto.

Esta estipulación se aplicará igualmente en caso de guerra entre una de las tres potencias y Turquía, aunque solamente si se hubiera establecido acuerdo previo entre las tres Cortes acerca de los resultados de tal guerra.

En el caso especial de que una de ellas obtuviera de una de sus dos aliadas una ayuda más positiva, el valor obligatorio del presente artículo conservará todo su rigor para la tercera.

Art. 2. Rusia, de acuerdo con Alemania, declara su firme intención de respetar los intereses que nazcan de la nueva posición asegurada a Austria-Hungría por el Tratado de Berlín.

Las tres Cortes, deseosas de evitar cualquier conflicto entre ellas, se comprometen a tener en cuenta sus respectivos intereses en la Península de los Balcanes. Además, se hacen la promesa mutua de que cualesquiera nuevas modificaciones al status quo territorial de Turquía, en Europa, puede efectuarse únicamente de común acuerdo entre ellas.

Con objeto de facilitar el acuerdo previsto por el presente artículo, acuerdo cuyas modalidades es imposible prever anticipadamente en su integridad, las tres Cortes dejan constancia desde ahora, en el protocolo anejo a este tratado, de aquellos puntos sobre los que ha sido establecido ya un acuerdo de principio.

Art. 3. Las tres Cortes reconocen el carácter europeo y obligatorio entre sí sobre el principio de cierre de los Estrechos del Bósforo y los Dardanelos, fundado en el derecho de gentes, confirmando por los tratados y resumido por la declaración del segundo plenipotenciario de Rusia en la sesión del 12 de julio del Congreso de Berlín (protocolo 19).

Vigilarán en común para que Turquía no haga excepción a esta regla en favor de los intereses de un gobierno cualquiera, prestando para operaciones militares de una potencia beligerante la parte de su Imperio que forman los estrechos.

En caso de infracción, o para prevenirla si es que llegara a ser previsible, las tres Cortes advertirán a Turquía que, en tal caso, sería considerada como puesto en estado de guerra frente a la parte perjudicada y privada desde entonces de los beneficios de seguridad garantizados por el tratado de Berlín a su statu quo territorial.

Art. 4. El presente tratado estará en vigor durante tres años a contar del día del cambio de las ratificaciones.

Art. 5. Las altas partes contratantes se prometen mutuamente el secreto sobre el contenido y sobre la existencia del presente tratado así como sobre el protocolo anejo al mismo.

Art. 6. Las convenciones secretas concluidas entre Austria-Hungría y Rusia y entre Alemania y Rusia en 1873 quedan sustituidas por el presente tratado.

Art. 7. Las ratificaciones del presente tratado y del protocolo anejo al mismo se intercambiarán en Berlín dentro de quince días, o antes si fuera posible.*

En fe de lo cual los respectivos plenipotenciarios han firmando el presente tratado y han puesto en él el sello de sus armas.

Hecho en Berlín, el decimoctavo día del mes de junio de mil ochocientos ochenta y uno

Széchényi, Von Bismarck, Saburoff».

  • La ratificación tuvo lugar el 27 de junio de 1881.

#alemania, #austria-hungria, #rusia

Tratado de la Triple Alianza

Países miembros de la Triple Alianza, 1882

«Sus Majestades, el Emperador de Austria y Rey de Hungría, el Emperador de Alemania, Rey de Prusia, y el Rey de Italia, animados del deseo de aumentar las garantías de la paz general, de fortificar el principio monárquico y de asegurar con ello mismo el mantenimiento intacto del orden social y político en sus Estados respectivos, han acordado la conclusión de un tratado que. en virtud de su naturaleza esencialmente conservadora y defensiva, no persigue otro fin que el de precaverles contra los peligros que pudieran amenazar la seguridad de sus Estados y la tranquilidad de Europa.

A tal efecto, SS.MM. ha nombrado, a saber:

– S. M. el Emperador de Austria, Rey de Bohemia, etc. y Rey Apostólico de Hungría, al conde Gustav Kálnoky, general, su ministro de la Casa Imperial y de los Asuntos Exteriores.

– S. M. el Emperador de Alemania, Rey de Prusia, al príncipe Heinrich VII Von Reuss, ayudante general de campo, su embajador extraordinario y plenipotenciario cerca de S.M. Imperial y Real Apostólica.

– S. M. el Rey de Italia, al conde Carlo-Félix-Niccolò de Robilant, teniente general, su embajador extraordinario y ministro plenipotenciario cerca de de S.M. Imperial y Real Apostólica.

Las cuales, previstos de plenos poderes que han sido hallados en buena y bebida forma, han convenido los siguientes artículos:

Articulo 1. Las Altas Partes contratantes se prometen recíprocamente paz y amistad, y no entrarán en alianza o compromiso alguno dirigido contra cualquiera de sus Estados. Las Altas Partes contratantes se comprometen a proceder a un intercambio de ideas acerca de las cuestiones políticas y económicas de carácter general que pudieran sobrevenir, prometiéndose además mutuo apoyo dentro del límite de sus propios intereses.

Artículo 2. En caso de que Italia, sin mediar provocación directa por su parte, fuese atacada por Francia por cualquier motivo, las otras dos Partes contratantes estarán dispuestas a prestar a la Parte atacada socorro y ayuda con todas sus fuerzas. La misma obligación incumbirá a Italia en caso de una agresión no directamente provocada de Francia contra Alemania.

Artículo 3. Si una o dos de las Altas Partes contratantes, sin provocación directa por su parte, llegasen a ser atacadas y a encontrarse empeñadas en una guerra con dos o más grandes potencias no firmantes del presente tratado, el “casus foederis” se presentará simultáneamente para todas las Altas Partes contratantes.

Artículo 4. En caso de que una gran potencia no firmante del presente tratado amenazase la seguridad de los Estados de una de las Altas Partes contratantes y. en razón de ello, la Parte amenazada se viese forzada a hacerle la guerra, las Otras dos se obligan a observar con respecto a su aliada una neutralidad benévola. Cada una de las altas partes contratantes se reserva, en tal caso, la facultad de tomar parte en la guerra si lo estimase oportuno, para hacer causa común con su aliada.

Artículo 5. Si la paz de una de las Altas Partes contratantes viniese a ser amenazada en las circunstancias previstas por los artículos anteriores, las Altas Partes contratantes se pondrán de acuerdo en tiempo útil acerca de las medidas militares a adoptar con miras a una eventual cooperación. Para todo caso de participación común en una guerra, las Altas Partes contratantes se comprometen, desde ya mismo, a no concluir ni armisticio, ni paz, ni tratado sino de común acuerdo entre los tres.

Artículo 6. Las Altas Partes contratantes se prometen recíprocamente el secreto, tanto sobre el contenido como sobre la existencia del presente tratado.

Artículo 7. El presente tratado se mantendrá en vigor durante el espacio de cinco años, a partir del día del intercambio de ratificaciones.

Artículo 8. Las ratificaciones del presente tratado serán intercambiadas en Viena en el plazo de tres semanas, o antes si fuese posible.

En fe de lo cual, los plenipotenciarios respectivos han firmado el presente tratado, poniendo en él el sello con sus armas.

Hecho en Viena el día 20 de mayo de 1882

Kálkoky, Heinrich VII von Reuss, Robilant

Declaración ministerial

El Gobierno Real italiano declara que las estipulaciones que las estipulaciones del tratado secreto concluido el 20 de mayo de 1882 entre Italia, Austria-Hungría y Alemania no podrán en ningún caso, según ha sido previamente convenido, ser consideradas como dirigidas contra Inglaterra. En fe de lo cual ha sido redactada la presente declaración ministerial, que deberá permanecer igualmente secreta, al objeto de ser intercambiada por declaraciones del Gobierno Imperial y Real de Austria-Hungría, y del Gobierno Imperial de Alemania.

Roma, 22, mayo, 1882

El ministro de Asuntos Extranjeros, Mancini».

(Las declaraciones idénticas del Gobierno austro-húngaro y del Gobierno alemán fueron intercambiadas en 28 de mayo de 1882)

#alemania, #austria-hungria, #italia

Los sistemas bismarckianos y la Paz Armada (1870-1914)

Otto von Bismarck

Otto von Bismarck

Si hay en este clima de tensión política un Estado capaz de trabajar por el mantenimiento de la paz, es Alemania. Una Alemania que no tiene interés en las cuestiones que agitan a las restantes potencias, que ha visto oportuno, desde la Constitución del Imperio, no atacar a ninguno de sus vecinos, a menos que se le obligue.

Pero, señores, para cumplir esta difícil y quizás ingrata misión, es preciso que Alemania sea poderosa y esté preparada para la guerra (…). No tenemos el instinto belicoso. No tenemos la necesidad de lucha; somos de esos Estados que el príncipe Metternich llamaba “Estados saturados” (…).

Desde el acuerdo de Francfort, nuestro primer deseo fue mantener una paz tan larga como fuera posible y aprovecharla para consolidar el imperio alemán. No era una empresa fácil. Alcanzamos un completo entendimiento con Austria.

La amistad con Rusia no ha sufrido ningún contratiempo durante los tiempos de guerra y hoy no puede ser puesta en duda. No tememos ningún ataque ni política hostil por parte de Rusia (…).

La cuestión de saber cuales serán nuestras relaciones con Francia en el futuro es más difícil de resolver.

Entre nosotros y Francia, la paz es difícil porque subsiste entre los dos países un largo litigio histórico por el problema de las fronteras (…).

La superioridad de Francia dependerá de las alianzas que tenga. No creo que esas alianzas puedan tener lugar. La labor de la diplomacia es evitar esas alianzas o preparar contra-alianzas si tuvieran lugar (…)».

Discurso de Bismarck en el Reichstag, 11 de enero de 1887.

Las alianzas militares de la Paz Armada

Las alianzas militares de la Paz Armada

La Paz Armada

La Paz Armada

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