La Unión aduanera en Alemania

S. M. el Rey de Prusia, S. A. el Príncipe electoral y coregente de Hesse-Cassel y S.A.R. el Gran Duque de Hesse-Darmstadt, de una parte, y S. M. el Rey de Baviera y S. M. el Rey de Wurtemberg, de otra, de acuerdo en su deseo de favorecer la libertad de comercio y las relaciones comerciales entre sus Estados, y toda Alemania en general …han abierto negociaciones para las cuales han dado plenos poderes.

Por estos plenipotenciarios, la Convención ha llegado a las conclusiones siguientes, bajo reserva de ratificación:

  • 1. Las uniones de aduanas, existentes actualmente entre los Estados nombrados más arriba, formarán en el futuro una unión general, ligada por un sistema común de aduanas y que abarcará a todos los Estados aquí comprendidos.
  • 2. En los territorios de los Estados contratantes serán establecidas leyes uniformes sobre los derechos de entrada, de salida y de tránsito, salvo las modificaciones que, sin perjudicar al fin común resulten necesariamente ya de la legislación particular que rige cada Estado contratante, ya de intereses locales.
  • 4. En los territorios de los Estados contratantes serán establecidas leyes uniformes sobre los derechos de entrada, de salida y de tránsito, salvo las modificaciones que, sin perjudicar al fin común, resulten ya necesariamente de la legislación particular que rige cada Estado contratante, ya de intereses locales.
  • 14. Los gobiernos contratantes convienen en unir sus esfuerzos para introducir en sus Estados un sistema uniforme de monedas, pesas y medidas .Desde el presente, las monedas de oro y de plata de todos los Estados contratantes, con excepción de la pequeña moneda, serán recibidas en todas las oficinas de percepción de la asociación y serán publicadas a este efecto tablas de evaluación.
  • 18. Desde la fecha de la puesta en vigor del presente contrato, los individuos de uno de los Estados contratantes que hagan el comercio o busquen trabajo en el territorio de otro de estos Estados, no estarán sujetos a ningún impuesto que no pese igualmente sobre el originario del propio Estado que se encuentre en el mismo caso.
  • 19. Los puertos de mar prusianos estarán abiertos al comercio de los individuos de todos los Estados de la unión mediante el pago de derechos total-mente iguales a los que pagan los propios prusianos.
  • 33. Habrá todos los años, en los primeros días de Junio, una asamblea de plenipotenciarios de los gobiernos de la unión encargados de deliberar en común, y cada Estado podrá enviar un apoderado.
  • 35. Si en el curso del año, fuera del tiempo de la reunión de los plenipotenciarios, sobrevinieran sucesos extraordinarios que hiciesen necesarias medidas y disposiciones rápidas por parte de los Estados de la unión, las partes con-tratantes se concertarán a este respecto por la vía diplomática o provocarán una asamblea extraordinaria de sus plenipotenciarios.
  • 38. En el caso de que otros Estados alemanes manifestaran el deseo de ser recibidos en la unión formada por el presente tratado, las altas partes contratantes se declaran prestas a acceder a este deseo por tratados especiales, en tanto, sin embargo, que este acceso se conciliara con los intereses particulares de los miembros de la unión.
  • 41. El término de este tratado, que será puesto en ejecución en 1 de enero de 1834, se fija provisionalmente en 1 de enero de 1842.

Si no es denunciado durante este lapso de tiempo, y lo más tarde dos años antes de su expiración, será considerado como prolongado por la duración de doce años, y así en lo sucesivo, de doce en doce años.

FUENTE: El Zollverein, 22 de marzo de 1833, en Archives Diplomatiques, París, 1862, T. IV.

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El Derecho, como expresión del carácter nacional

Friedrich Karl von Savigny fue un jurista alemán, nacido en Fráncfort del Meno el 21 de febrero de 1779 y fallecido en Berlín el 25 de octubre de 1861, fundador de la escuela histórica del derecho alemana.

“Preguntaremos ante todo a la historia cómo se ha desenvuelto realmente el derecho entre los pueblos primitivos, con el fin de procurar ver y juzgar qué es lo que hay en ese desenvolvimiento de necesario, de útil y de censurable.

En todas las naciones, cuya historia no ofrece duda, vemos al derecho civil revestir un carácter determinado, peculiar de aquel pueblo, del propio modo que su lengua y sus costumbres. Todas estas manifestaciones no tienen, en verdad, una existencia aparte, sino que son otras tantas fuerzas y actividades del pueblo, indisolublemente ligadas, y que sólo aparentemente se revelan a nuestra observación como elementos separados”.

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“En muchos países de Alemania se ha sentido en estos últimos tiempos el deseo de una mejor organización de la justicia civil; y este deseo, después de haber pasado inadvertido durante largo período para nuestros gobiernos, ha llegado al fin a ser secundado por el común consejo de los hombres de Estado y de las gentes doctas. Un motivo, sin embargo, más noble que la mera necesidad,  ha provocado esta adhesión; tal es el sentimiento de que, en virtud de la pasada opresión de la nacionalidad alemana, se ha producido en todos los ánimos no perezosos el deseo de mostrarse dignos de la época actual. Por eso no es una vana presunción, sino cosa justa y laudable, que quien sienta en su alma la vocación del siglo, lo proclame altamente, y que en esto los legistas se esfuercen, por no ser los últimos. Precisamente en el Derecho civil es donde la diferencia entre la edad pasada y la actual se ofrece más palmaria.

De las dos opiniones de que tengo noticia acerca de la ordenación  del Derecho civil, la una tiende a restablecer las antiguas condiciones, y la otra quiere la formación de un Código común para toda la Confederación Germánica. Para esclarecer la segunda, es menester hacer aquí algunas reflexiones, toda vez que suele ser considerada históricamente desde un doble punto de vista. Ante todo, se la encuentra estrechamente relacionada con muchas opiniones e investigaciones semejantes, de la última mitad del siglo XVIII. En aquel  tiempo surgiera en Europa un ciego ardor por la organización: se había perdido todo sentimiento y todo amor por cuanto había de característico y de grande en los demás siglos, al par que por el natural desenvolvimiento de los pueblos y de las instituciones, es decir, por todo aquello que la historia produce de más saludable y provechoso, fijando exageradamente la atención en la época actual, que se creía destinada nada menos que a la efectiva realización de una perfección absoluta. Este movimiento se manifestó en todas direcciones: es notorio cuánto por el se ha perdido en religión y en política, no pudiendo por lo demás desconocerse cómo por una natural reacción, hubo de provocarse en todas partes una nueva y más vigorosa tendencia. Semejante movimiento no dejó de obrar también en el Derecho civil. En su virtud se pedían nuevos Códigos, los cuales, con sus perfecciones, debían garantir una mecánica exactitud en la administración de la justicia; de modo que el magistrado, dispensado de todo juicio  propio,  debía  limitarse  a  una  simple  aplicación  literal  de la ley. Debían, además, estos Códigos estar completamente libres de toda histórica influencia, y por obra de una solemne y extraña, abstracción, debían adaptarse a todos los pueblos y a todos los tiempos. Sería, en verdad, injusto atribuir a meros e infatuados sofistas semejantes tendencias y aspiraciones sólo:  había entre sus mantenedoras no pocas excepciones honrosas,  que traducían fielmente el pensamiento del pueblo; no estando, por lo demás, en manos de los gobiernos impedir todas las aplicaciones, siendo bastante si se conseguía templar y restringir tan fogosa tendencia”.

F. C. Savigny: De la vocación de nuestro siglo para la legislación y la jurisprundencia, 1814

El Parlamento de Frankfurt, 1848

Una de las sesiones del parlamento de Frankfurt, 1848

El 18 de mayo de 1848 la ciudad de Frankfurt estaba animada y radiante. Esta vez no era solamente una reunión de notables, un asamblea arbitrariamente elegida la que iba a asentarse en los bancos de la iglesia de San Pablo; era Alemania entera la que enviaba sus diputados al verdadero parlamento nacional.

Todos los países vecinos, todas las ciudades, todos los pueblos tenían represenantes, todos bajo una misma bandera, todos bajo la bandera roja, negra y oro.

¿Qué emperador va a ser consagrado hoy? … Verdaderamente estos recuerdos medievales no estaban fuera de lugar; las imaginaciones alemanas, tan prontas a alimentarse de sueños, evocaban involuntariamente héroes de otra época; ya se creía ver reaparecer, realzado por el progreso del mundo moderno, este imperio del siglo XIII que pretendía continuar a los césares- No hay creencia más popular que esta en toda Alemania. Durante cerca de medio siglo, una nación entera se ha embriagado con estas esperanzas; hoy cree realizar su sueño … Son las cuatro de la tarde cuando los diputados se reúnen en San Pablo …

Saint-René Taillandier: Histoire du Parlament de Francfort, Revue des Deux Mondes, 1849

Paulskirche, en Frankfurt; sede del parlamento alemán

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Fundamentos del nacionalismo italiano: la “Joven Italia”

Giuseppe Mazzini (22 de junio de 1805 – 10 de marzo de 1872)

«1. La Joven Italia es la hermandad de los italianos que creen en una ley de Progreso y de Deber; éstos, convencidos de que Italia está llamada a ser una Nación, de que puede hacerse con sus propias fuerzas; de que el fracaso de las tentativas pasadas proviene, no de la debilidad, sino de la insignificante capacidad de mando de los elementos revolucionarios; de que el secreto de la fuerza está en la constancia y en la unidad de los esfuerzos, íntimamente asociados en la gran tarea de hacer de nuevo de Italia una Nación Unida, Independiente y Soberana de ciudadanos libres e iguales […].

3. La Joven Italia es republicana y unitaria.

Republicana: porque, teóricamente, todos los hombres de una nación están llamados, por la ley de Dios y de la humanidad a ser libres, iguales y hermanos; y porque la forma republicana es la única que asegura ese destino; porque la soberanía reside esencialmente en la nación […], porque la serie progresiva de cambios europeos conduce inevitablemente al establecimiento del principio republicano.

Republicana: porque prácticamente Italia no posee elementos de una monarquía, ni de una aristocracia venerada, potente, que pueda interponerse entre el trono y la nación; ni una dinastía de príncipes italianos que inspiren, por sus largos servicios gloriosos e importantes con vistas al desarrollo de la nación, el afecto y la simpatía de todos los Estados que la componen y porque la tradición italiana es completamente republicana […]; porque estamos forzados […] a llamar la atención de los pueblos […] invocando el principio que hoy en día domina en todas las manifestaciones revolucionarias de Europa […].

La Joven Italia es unitaria: porque sin unidad no hay realmente nación, porque sin unidad no hay fuerza y porque Italia, rodeada de naciones unitarias, potentes y celosas, tiene necesidad ante todo de ser fuerte; porque el federalismo, dando rienda suelta a las rivalidades locales hasta ahora apagadas, retrotraería a Italia a la Edad Media […]

La Joven Italia no es una secta ni un partido, sino una fe y un apostolado. Como precursores de la regeneración italiana, debemos poner la primera piedra de su religión.

4. Los medios de que la Joven Italia pretende servirse para alcanzar su objetivo son la Educación y la Insurrección […]

La Joven Italia está decidida a servirse de los acontecimientos exteriores, pero no hacer depender de ellos la hora y el carácter de la insurrección […]».

MAZZINI, G., Manifiesto fundacional de la Joven Italia, Marsella, noviembre de 1831

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Declaración de independencia de Grecia

Nosotros, descendientes de los sabios y nobles pueblos de la Hélade, nosotros que somos los contemporáneos de las esclarecidas y civilizadas naciones de Europa […] no encontramos ya posible sufrir sin cobardía y autodesprecio el yugo cruel del poder otomano que nos ha sometido por más de cuatro siglos […].

La nación griega toma por testigos al cielo y la tierra de que, a pesar del yugo espantoso de los otomanos que amenazaban con aniquilarla, existe todavía. Después de esta prologada esclavitud hemos decidido recurrir a las armas para vengarnos y vengar a nuestra patria contra una terrible tiranía. […] Después de haber rechazado la violencia únicamente gracias a la valentía de sus hijos, declara hoy ante Dios y ante los hombres, mediante el órgano de sus representantes legítimos reunidos en congreso nacional, su independencia política.

Esta guerra contra los turcos en la que nos hallamos empeñados no es la de una fracción o el resultado de una sedición. No está destinada a la obtención de ventajas para una parte aislada del pueblo griego; es una guerra nacional, una guerra sagrada, una guerra cuyo objetivo es reconquistar los derechos de la libertad individual, de la propiedad y del honor, derechos que los pueblos civilizados de Europa, nuestros vecinos, gozan hoy.

¿Deberían se los griegos los únicos europeos apartados, como si fueran indignos, de esos derechos que Dios ha establecido para todos los hombres? ¿O bien estaban condenados por su naturaleza a una esclavización eterna que perpetuaba en su país la expoliación y las masacres? La fuerza brutal de unas cuantas hordas de bárbaros que, sin que se les hubiera provocado, vinieron, precedidas por la matanza y seguidas por el espíritu de destrucción, a establecerse entre nosotros ¿podría ser legalizada en algún momento por el derecho de los habitantes de Europa?

Partiendo de estos principios y convencidos de nuestros derechos, solo queremos, solo reclamamos nuestra reintegración a la asociación europea, ya que nuestra religión, nuestras costumbres y nuestra posición nos invitan a unirnos a la gran familia de los cristianos. Caminemos de común acuerdo hacia nuestra liberación, con la firme resolución de obtenerla o sepultar para siempre nuestras desgracias bajo una ruina digna de nuestro origen.

Asamblea Nacional Griega, 27 de enero de 1822. Proclamación de la independencia de Grecia.

La Batalla de Navarino, en octubre de 1827, marcó el fin efectivo de la ocupación Otomana en Grecia.

La Batalla de Navarino, en octubre de 1827, marcó el fin efectivo de la ocupación Otomana en Grecia.


#grecia, #nacionalismo