Declaración de la ONU sobre la descolonización, 1960

«La Asamblea General,

Reunión de la Asamblea General de la O.N.U., Nueva Yor,k

Teniendo presente que los pueblos del Mundo han proclamado en la Carta de las Naciones Unidas que están resueltos a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas y a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto mas amplio de la libertad,

Consciente de la necesidad de crear condiciones de estabilidad y bienestar y relaciones pacificas y amistosas basadas en el respeto de los principios de la igualdad de derechos y de la libre determinación de todos los pueblos, y de asegurar el respeto universal de los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y la efectividad de tales derechos y libertades,

Reconociendo el apasionado deseo de libertad que abrigan todos los pueblos dependientes y el papel decisivo de dichos pueblos en el logro de su independencia,

Consciente de los crecientes conflictos que origina el hecho de negar la libertad a esos pueblos o de impedirla, lo cual constituye una grave amenaza a la paz mundial,

Considerando el importante papel que corresponde alas Naciones Unidas como medio de favorecer el movimiento en pro de la independencia en los territorios en fideicomiso y en los territorios no autónomos,

Reconociendo que los pueblos del mundo desean ardientemente el fin del colonialismo en todas sus manifestaciones,

Convencida de que la continuación del colonialismo impide el desarrollo de la cooperación económica internacional, entorpece el desarrollo social, cultural y económico de los pueblos dependientes y milita en contra del ideal de paz universal de las Naciones Unidas,

Afirmando que los pueblos pueden, para sus propios fines, disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales sin perjuicio de las obligaciones resultantes de la cooperación económica internacional, basada en el principio del provecho mutuo, y del derecho internacional,

Creyendo que el proceso de liberación es irresistible e irreversible y que, a fin de evitar crisis graves, es preciso poner fin al colonialismo y a todas las prácticas de segregación y discriminación que lo acompañan,

Celebrando que en los últimos años muchos territorios dependientes hayan alcanzado la libertad y la independencia, y reconociendo las tendencias cada vez más poderosas hacia la libertad que se manifiestan en los territorios que no han obtenido aun la independencia,

Convencida de que todos los pueblos tienen un derecho inalienable a la libertad absoluta, al ejercicio de su soberanía y a la integridad de su territorio nacional,

Proclama solemnemente la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones;

Y a dicho efecto

Declara que:

1. La sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extranjeras constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y de la cooperación mundiales.

2. Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación; en virtud de este derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.

3. La falta de preparación en el orden político, económico, social o educativo no deberá servir nunca de pretexto para retrasar la independencia.

4. A fin de que los pueblos dependientes puedan ejercer pacífica y libremente su derecho a la independencia completa, deberá cesar toda acción armada o toda medida represiva de cualquier índole dirigida contra ellos, y deberá respetarse la integridad de su territorio nacional.

5. En los territorios en fideicomiso y no autónomos y en todos los demás territorios que no han logrado aún su independencia deberán tomarse inmediatamente medidas para traspasar todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, en conformidad con su voluntad y sus deseos libremente expresados, y sin distinción de raza, credo, ni color, para permitirles gozar de una libertad y una independencia absolutas.

6. Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

7. Todos los Estados deberán observar fiel y estrictamente las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas, de la Declaración Universal de Derechos Humanos y de la presente Declaración sobre la base de la igualdad, de la no intervención en los asuntos internos de los demás Estados y del respeto de los derechos soberanos de todos los pueblos y de su integridad territorial.»

Resolución 1514 de las Naciones Unidas sobre la concesión de la indendencia a los países y pueblos coloniales, 14 de diciembre de 1960.

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#onu

La Liga de Estados Árabes, 1945

Mapa del mundo arabe y miembros principales de la Liga

«Su Excelencia el Presidente de la República Siria, S. A. el Emir de Transjordania, S. M. el Rey de Iraq, S. M. el Rey de Arabia Saudita, S E. el Presidente de la República libanesa, S. M. el Rey de Egipto y S. M. el Rey de Yemen:

Deseosos de fortalecer las estrechas relaciones y numerosos lazos que ligan a los Estados Árabes;

Ansiosos de defender y estabilizar esos lazos sobre la base del respeto a la independencia y a la soberanía de esos Estados y de dirigir sus esfuerzos hacia el bien común de todos los países árabes la mejora de su situación, la seguridad de su futuro, la realización de sus aspiraciones y esperanzas;

Respondiendo a los deseos de la opinión pública árabe en todos los países árabes.

Han acordado concluir un Pacto a este fin y han nombrado a sus plenipotenciarios, cuyos nombres figuran más adelante, y han convenido en las disposiciones siguientes:

Artículo 1

La Liga de los Estados Árabes se compondrá de los Estados árabes independientes que han firmado este Pacto. Cada Estado árabe independiente tiene derecho a llegar a ser miembro de la Liga. Si lo desea, presentará su candidatura que se depositará en el Secretariado General Permanente, sometiéndose al Consejo en su primera sesión desde la solicitud.

Artículo 2

La liga propone fortalecer las relaciones entre los Estados miembros, coordinar sus políticas para realizar la cooperación entre ellos y salvaguardar su independencia y soberanía, y, en general, cuanto afecta a los asuntos e intereses de los países árabes. También se propone estrechar la cooperación de los Estados miembros con la debida consideración a la organización y circunstancias de cada uno, en las siguientes materias: (A) Asuntos Económicos y Financieros, incluidas las relaciones comerciales, aduanas, moneda, agricultura e industria. (B) Comunicaciones, incluso ferrocarriles, caminos, aviación, navegación, correos y telégrafos, (C) Asuntos culturales; (D) Nacionalidad, pasa porte visados, ejecución de juicios y extradición de criminales; (E) Asuntos Sociales; (E) Problemas de Salud.

Artículo 3

La Liga tendrá un Consejo (Majlis) compuesto de los representantes de los Estados miembros. Cada uno tendrá un solo voto con independencia del numero de representantes.

El Consejo estará encargado de la tarea de realizar los objetivos de la Liga y vigilar la ejecución de los acuerdos concluidos por los Estados miembros en las cuestiones antes enumeradas o en cualesquiera otras.

El Consejo también tendrá la función de determinar los medios de cooperación de la Liga con los organismos internacionales que se creen en el futuro para garantizar la paz y seguridad y regular las relaciones económicas y sociales.

Artículo 4

Para cada cuestión de las mencionadas en el artículo 2, se establecerá una comisión especial, en la que estarán representados los Estaos miembros de la Liga. Estas comisiones estarán encargadas de la tarea de sentar los principios y el alcance de la cooperación. Tales principios serán formulados en proyectos de acuerdo, para ser sometidos al Consejo, a fin de que éste los examnine antes de someterlos a dichos Estados.

Los representantes de los otros países árabes pueden participar en las labores de dichas comisiones, determinando el Consejo las condiciones bajo las cuales participarán tales representantes, así como las reglas que regirán la representación.

Artículo 5

Se prohíbe el uso de la fuerza para resolver las controversias entre dos o más miembros de la Liga. Si surgiere una diferencia que no afecte a la independencia, soberían o integridad territorial de un Estado y las partes en disputa recurrieran al Consejo para el arreglo, la decisión del Consejo será ejecutable y obligatoria.

En tal caso, los Estados entre los que se suscitó la diferencia no participarán en las deliberaciones y decisiones del Consejo.

El Consejo mediará en toda diferencia que amenace conducir a la guerra entre dos Estados miembros o entre un Estado miembro y un tercer Estdo con miras a procurar su reconciliación.

Las decisiones en materia de arbitraje y mediación se tomarán por voto mayoritario.

Artículo 6

En caso de agresión o amenaza de agresiñon por un Estado contra un Estado miembro, el Estado que ha sido atacado o amenazado puede solicitar la convocación inmediata del Consejo.

El Consejo, por desición unánime determinará las medidas necesarias para repeler la agresiñon. Si el agresor es un Estado miembro, su voto no se tendrá en cuenta para determinar la unanimidad.

Cuando, como resultado de un ataque, el gobierno del Estado atacado se encontrase en la imposibilidad de comunicar con el Consejo, su representane en éste tendrá el derecho de solicitr su convocación a los efectos indicados en el párrafo anterior. En caso de que este representante tampoco puede comunicarse con el Consejo, cualquier Estado miembro de la Liga tendrña el derecho de solicitar su convocación. […]

Artículo 10

La sede permanente de la Liga estará en El Cairo. El Consejo, sin embargo, puede reunirse en cualquier otro lugar que decida.

Artículo 11

El Consejo se reunirá ordinariamente dos veces al año en marzo y septiembre, y en sesión extraordinaria cuando sea necesario a petición de dos Estados miembros de la Liga. […]».

Pacto de la Liga Árabe, El Cairo, 22 de marzo de 1945 (Entrada en vigor, 10 de mayo de 1952)

Fuente: http://www.bibliojuridica.org/libros/1/352/14.pdf

#liga-arabe

Segundo Congreso Panafricano, 1919

William Edward Burghardt Du Bois (Great Barrington, 23 de febrero de 1868 — Accra, 27 de agosto de 1963) . Escritor y activista afroestadounidense que había hecho arreglos para que el Congreso Panafricano se reuniera en París durante las sesiones de la Conferencia de Paz de París, que puso término a los tratados de paz de la Primera Guerra Mundial.

De 1900 a 1945 el movimiento panafricanista será dominado por los africanos de la Diáspora, es decir del continente americano. El movimiento panafricanista celebró su primer congreso del 23 al 25 de julio de 1900. El primer congreso organizado en Westminster Hall por el abogado de la Isla de Trinidad, H. Silvestre Williams, fue presidido por el obispo Alexander Walters de la iglesia AMEC. El orden del día del congreso era a la vez religioso y político. Entre los treinta y dos delegados en el congreso figuraban cuatro representantes africanos, entre los cuales el ayudante de campo del Rey Menelik II de Etiopia, un ex ministro de justicia de Liberia, un consejero territorial de la Sierra Leona y un abogado de la Costa de Oro, la actual Ghana.

El segundo congreso panafricanista tuvo lugar en el Grand Hotel en Paris, del 19 al 21 de julio de 1919, con la participación de doce delegados de nueve países africanos. La mayoría de estos delegados se encontraban en Paris a causa de la guerra y por otros motivos. Este segundo congreso no reclama todavía el derecho de las colonias a la independencia. Sin embargo se exige un código de leyes y una oficina internacional para la protección de los negros, la participación de los colonizados en los asuntos de sus países, y el derecho a la formación.

«Las resoluciones del Congreso pedían en parte:

A. Que los Aliados y tas Potencias asociadas estableciesen para la protección internacional de los nativos de África una legislación laboral similar a la propuesta.

B. Que la Liga de Naciones estableciese una Oficina permanente encargada especialmente de controlar la aplicación de tales leyes para el bienestar político, social y económico de los nativos.

C. Que los negros de todo el mundo exigiesen que, de allí en adelante, los nativos de África y los pueblos de descendencia africana sean gobernados según los siguientes principios:

1. La tierra: la tierra y sus recursos materiales serán mantenidos en reserva para los nativos y, en todo momento, éstos tendrán una propiedad efectiva de cualquier cantidad de tierra que razonablemente puedan utilizar.

2. Capital: la inversión de capital y otorgamiento de concesiones estarán regulados de manera tal de prevenir la explotación de los nativos y el agotamiento de la riqueza natural del país. Las concesiones serán siempre limitadas en el tiempo y estarán sujetas a control estatal. Deberán tenerse en cuenta las crecientes necesidades de los nativos y los beneficios serán gravados con impuesto con el fin de que redunden en provechos sociales y materiales para los nativos.

3. Trabajo: la esclavitud y los castigos corporales serán abolidos, así como los trabajos forzados, excepto castigos de crímenes; y las condiciones generales de trabajo serán prescritas y reguladas por el Estado.

4. Educación: todos los niños nativos tendrán derecho a aprender a leer y escribir en su propia lengua y en la de la nación fideicomisaria, a expensas públicas, y a recibir instrucción técnica en alguna rama de la industria. El estado educará igualmente la mayor cantidad posible de nativos en disciplinas técnicas y culturales y mantendrá un cuerpo de profesores nativos.

5. El Estado: los nativos de África deben tener derecho a participar en el gobierno tan pronto como lo permita su desarrollo, de acuerdo con el principio de que el gobierno existe para los nativos y no los nativos para el gobierno. Se les permitirá participar inmediatamente en el gobierno local y tribal, según los antiguos usos, y esta participación se extenderá gradualmente, a medida que aumenten la experiencia y la educación, a las altas autoridades del estado, para que, finalmente Africa sea gobernada con el consenso de los africanos…»

Segundo Congreso Panafricano, 1919. W.E. Burghardt du Bois, The World and Africa Nueva York, The Viking Press, 1947, en H. Khon y W. Sokolsky, El nacionalismo africano en el siglo XX. Paidós, Buenos Aires, 1968, pp. 155-156

Fuente para la introducción: http://www.lagacetadeguinea.com/132/01.html

#panafricanismo

¿Qué es la no-violencia?

Mohandas Gandhi, marzo de 1922

Debo tal vez explicar a la opinión pública de la India y también a la de Inglaterra, a la cual este proceso tiene por fin dar satisfacción, por qué de súbdito leal y ferviente cooperador me he convertido en descontento e intransigente no-cooperador. Debería explicar igualmente al Tribunal por qué me reconozco culpable de haber estimulado la sedición de un Gobierno establecido en la India por la Ley.

Mi actividad pública empezó en África del Sur, en 1893, en un momento crítico. Las primeras relaciones que tuve con las autoridades británicas de este país no tuvieron nada de agradables. Descubrí que no tenía ningún derecho como hombre y como indio; o, más exactamente, descubrí que no tenía ningún derecho porque era indio.

Esto me desanimó. Me dije que esta manera de tratar a los indios era una excrecencia de un sistema de gobierno intrínsecamente bueno. Le brindé, pues, mi cooperación leal y voluntaria, criticándolo sin irritación cuando consideraba que se equivocaba, pero sin desear jamás su destrucción.

Por eso, cuando en 1899 la existencia del Imperio fue amenazada por la guerra de los boers, ofrecí mis servicios, formé un cuerpo de camilleros voluntarios y cooperé en varios reclutamientos que tuvieron lugar para salvar Ladysmith. En 1906, en la época de la sublevación de los zulús, formé un cuerpo de enfermeros y serví hasta el fin de la revuelta. Me condecoraron en ambas ocasiones y fui citado en el orden del día. Por mis servicios en África del Sur, Lord Harding me remitió la medalla de oro Kaiser-Hind. Cuando en 1914 estalló la guerra entre Inglaterra y Alemania, formé un cuerpo de camilleros de ambulancia voluntarios, compuesto por indios que se encontraban en Londres, estudiantes la mayor parte. Su utilidad fue reconocida por las autoridades. En fin, cuando en 1918, en la Conferencia de la guerra que tuvo lugar en Delhi, Lord Chelmsford hizo un apremiante llamamiento a la juventud para lograr su alistamiento, me apresuré con tanto entusiasmo a organizar un cuerpo sanitario en Khedda que comprometí seriamente mi salud.

En todos estos esfuerzos me movía la convicción de que dichos servicios me permitirían obtener para mis compatriotas una plena igualdad legal en el Imperio.

El primer desengaño llegó bajo la forma del Acta Rowlatt, encaminada a robar al pueblo su verdadera libertad. Comprendí que necesitaba luchar vigorosamente contra esta ley. Después vinieron los horrores del Punjab, que empezaron por la matanza de Jallianwala Bahg y llegaron a su punto culminante cuando se dio la orden de hacer arrastrar a las gentes por el suelo, azotarlos públicamente y otras humillaciones indescriptibles; sospeché que la promesa hecha por el primer ministro a los musulmanes de la India, respecto a la integridad de Turquía y de los santos lugares del Islam, no sería cumplida. Y a pesar de esos presagios, a pesar de los consejos de mis amigos que me habían puesto en guardia en el Congreso de Amritsar de 1919, sostuve la cooperación y la aplicación de las reformas Montague-Chelmsford, porque todavía esperaba que el primer ministro mantendría sus promesas a los musulmanes, que se curarían las heridas del Punjab, y que las reformas, por poco adecuadas y satisfactorias que fuesen, serían el comienzo de una era de esperanza para la India.

Pero toda la esperanza que había alimentado se desplomó; la promesa hecha al Califato no fue mantenida, el crimen cometido en el Punjab fue disculpado y la mayor parte de los culpables no solamente no fueron castigados, sino que continuaron cobrando de las arcas de la India; algunos incluso fueron ascendiendo. Me di cuenta igualmente de que las reformas no indicaban el principio de una transformación de los sentimientos del Gobierno hacia nosotros, sino un método para debilitar a la India, tomarle todas sus riquezas y prolongar su servidumbre.

A pesar mío, llegué a la conclusión de que nuestra asociación con Gran Bretaña había convertido a la India en más importante que nunca política y económicamente. Una India desarmada no puede defenderse contra un agresor aunque quisiera batirse con él. Nos encontramos en una situación tal que algunos de nuestros hombres más capaces consideran que harán falta varias generaciones hasta que la India pueda vertirse en un Dominio. El país ha llegado a tal extremo que apenas puede resistir el hambre. Antes de la venida de los ingleses, la India tejía e hilaba lo suficiente para que sus millones de parados pudieran añadir a los débiles recursos de la agricultura un mínimo vital. Esta industria casera, tan importante para la existencia de la India, ha sido arruinada por procedimientos inhumanos y crueles, descritos por ingleses que han sido sus testigos. Los habitantes de las ciudades apenas saben cómo las masas de la India, medio muertas de hambre, van sucumbiendo lentamente de inanición, apenas saben que su despreciable confort proviene de las comisiones que reciben del explotador extranjero y que estas comisiones y estos beneficios han sido arrancados a las masas. No se dan cuenta de que el Gobierno establecido por la Ley en la India sólo existe para explotar a la masa. Ningún sofisma, ningún malabarismo con las cifras puede ocultar el evidente testimonio de los esqueletos que se ven en gran número de aldeas. No dudo de que tanto Inglaterra como los habitantes de las ciudades de la India, si existe un Dios por encima de nosotros, tendrán que responder ante Él por este crimen contra la humanidad que no tiene igual en la historia. También la Ley de ese país es puesta al servicio del explotador extranjero. Mi estudio imparcial de los procesos juzgados por la ley marcial del Punjab me ha convencido de que el noventa y cinco por ciento de las condenas fueron injustas; la experiencia que tengo de los procesos políticos me ha conducido a esta conclusión: nueve sobre diez de los hombres condenados eran absolutamente inocentes Su crimen consistía en amar a su país. De cada cien casos que se presentan a los Tribunales de la India, en noventa y nueve de ellos no se hace justicia a los indios sino a los ingleses. No exagero. Es la experiencia de cada indio que haya tenido alguna relación con este tipo de causas. A mi juicio, la administración de la Ley, consciente o inconscientemente, se ha prostituido al servicio del explotador. […]

En mi opinión, la no-cooperación con el mal es un deber tan evidente como la cooperación con el bien […]. Yo he querido mostrar a mis compatriotas que la cooperación violenta no hacía más que aumentar el mal, y dado que el mal solo se mantiene por violencia, era necesario, si no queríamos fomentar el mal, abstenernos de toda violencia. La no-violencia pide el sometimiento voluntario a la pena en que se incurra por no haber cooperado con el mal

Declaración de M. Gandhi en “El gran proceso” celebrado en 1922 por los artículos escritos en 1921 en la revista Joven India […]

#gandhi, #india

“Vientos de cambio”, en el proceso descolonizador, 1960

Los procesos de independencia de África alcanzan un impulso notable a partir de dos acontecimientos: El primero es el presente discurso del Primer Ministro británico (Conservador) pronunciado en Ciudad del Cabo, donde señaló que su país no se opondría a procesos semejantes que estaban creciendo en la mayoría de países africanos; de allí su trascendencia histórica y la causa del porque lo publicamos. El otro es la Declaración de la independencia del Congo de Patrice Lumumba, donde rechazando la apología del colonialismo y la defensa del Rey Leopoldo II que hiciera Balduino, denuncia las humillaciones y sufrimientos inflingidos al pueblo congoleño durante el colonialismo.

Harold MacMillan (Londres, 10 de febrero de 1894 – 29 de diciembre de 1986)

Es un privilegio especial, como he dicho, estar aquí en 1960, cuando ustedes están celebrando lo que podríamos llamar las bodas de oro de la Unión. En este momento es natural y correcto que deban hacer una pausa para examinar su posición, mirando hacia atrás en lo que han logrado, y mirar hacia lo que está por delante. En los cincuenta años de su nación el pueblo de Sudáfrica ha construido una economía fuerte, fundada en una agricultura saludable e industrias prósperas y resistentes.

Nadie podría dejar de sentirse impresionado con el progreso material inmenso que se ha logrado. Todo esto se ha logrado en tan poco tiempo, que es un testimonio impresionante de la habilidad, la energía y la iniciativa de su pueblo. Nosotros en Gran Bretaña nos sentimos orgullosos de la contribución que hemos han hecho a este notable logro. Gran parte de ello ha sido financiado por el capital británico…

Como he viajado por toda la Unión he encontrado en todas partes, como esperaba, una profunda preocupación con lo que está sucediendo en el resto del continente africano. Entiendo y simpatizo con su participación en estos sucesos y su ansiedad acerca de ellos.
Desde la ruptura de la Imperio Romano uno los hechos constantes de la vida política en Europa ha sido el surgimiento de naciones independientes. Han venido a la existencia durante siglos en formas diferentes, con distintas clases de gobierno, pero todas inspiradas por un sentimiento profundo, entusiasta de nacionalismo, que ha crecido como las naciones han crecido.

En el siglo XX, y sobre todo desde el final de la guerra, los procesos que dieron origen a los Estados nacionales de Europa se han repetido en todo el mundo. Hemos visto el despertar de la conciencia nacional en los pueblos que han vivido durante siglos en la dependencia de otro poder. Hace quince años atrás, este movimiento se extendió por Asia. Muchos países allí, de diferentes razas y civilizaciones, presionaron reclamando una vida nacional independiente.

Hoy está sucediendo lo mismo en África, y lo más llamativo de todas las impresiones que he formado desde que salí de Londres hace un mes, es la fuerza de esta conciencia nacional africana. En lugares diferentes toma formas diferentes, pero está sucediendo en todas partes.

Vientos de cambio soplan en este continente, y tanto si nos gusta como si no, el crecimiento de la conciencia nacional es un hecho. Debemos aceptarlo, y nuestras políticas nacionales deben tenerlo en cuenta.

Bueno ustedes entienden esto mejor que nadie, que provienen de Europa, la casa del nacionalismo, y aquí en África han creado una nación libre. Una nueva nación. De hecho, en la historia de nuestros tiempos los suyos serán registrados como el primero de los nacionalistas africanos. Esta marea de conciencia nacional, que está aumentando en África, es un hecho, del cual tanto ustedes como nosotros, y las otras naciones del mundo occidental somos en última instancia los responsables.

Pero sus causas se encuentran en:los logros de la civilización occidental, el empuje hacia delante de las fronteras del conocimiento, la aplicación de la ciencia al servicio de las necesidades humanas, la ampliación de la producción de alimentos, en la aceleración y multiplicación de los medios de comunicación, y quizás por encima de todo y más que cualquier otra cosa en la difusión de la educación.

Como ya he dicho, el crecimiento de la conciencia nacional en África es un hecho político, y debemos aceptarlo como tal. Esto quiere decir, que yo juzgaría, que tenemos que llegar a un acuerdo con ello. Sinceramente creo que si no podemos hacer lo que, podemos poner en peligro el precario equilibrio entre el Este y el Oeste en el que la paz del mundo depende.

El mundo actual está dividido en tres grupos principales. En primer lugar están lo que llamamos las potencias occidentales. Ustedes en Sudáfrica y nosotros en Gran Bretaña pertenecemos a este grupo, junto con nuestros amigos y aliados en otras partes del Commonwealth. En los Estados Unidos de América y en Europa lo llamamos el Mundo Libre.

En segundo lugar están los comunistas – Rusia y sus satélites en Europa y China, cuya población se elevará hacia el final de los próximos diez años al total asombroso de 800 millones.

En tercer lugar, están otras partes del mundo cuyo pueblo no esta la actualidad comprometido al comunismo o a nuestras ideas occidentales. En este contexto, pensamos primero en Asia y luego en África.

A mi modo de ver el gran tema de esta segunda mitad del siglo XX es si los pueblos no comprometidos de Asia y África se volverán hacia el Este o al Oeste. ¿Serán cooptados en el campo comunista? ¿O los grandes experimentos en el autonomía que se están realizando en Asia y África, especialmente en la Commonwealth, demuestran tanto éxito, y por su ejemplo tan convincente, mantendrán el equilibrio en favor de la libertad, el orden y la justicia? La lucha une, y esta es una lucha por las mentes de los hombres. Lo que ahora está en juicio es mucho más que nuestra fuerza militar o de nuestra habilidad diplomática y administrativa. Es nuestra forma de vida. Las naciones no comprometidas querrán ver antes de escoger.

(MAURICE) HAROLD MACMILLAN, Discurso del Primier inglés ante el Parlamento sudafricano, 3 de febero de 1960.

Fuente: http://constitucionweb.blogspot.com/2011/01/vientos-de-cambio-discurso-del-primer.html

#sudafrica