Las innovaciones en la industria textil inglesa

Spinning Jenny fue la primera máquina inventada para producir hilo. Creada en el s. XVIII, supuso una de las innovaciones técnicas más importantes en la industria textil y por ello puede considerarse una de las impulsoras de la Revolución Industrial.

Innovaciones técnicas

“Es un hecho curioso que, en los comienzos de la industria algodonera, todas las operaciones, desde el tratamiento inicial de la materia prima hasta su salida en forma de tejido, se efectúan bajo el techo de la casa del tejedor. En un segundo período, con la mejora de las técnicas, la práctica era la de fabricar los hilados en la fábrica y tejerlos a domicilio. En la actualidad, ahora que esta industria ha llegado a su madurez, todas las operaciones, que ponen en juego medios mucho más amplios y complejos, se efectúan en un solo edificio…

En las fábricas movidas por el vapor, el algodón es cardado, bobinado en mechas, hilado y transformado en tejido, y una sola fábrica es suficiente para producir la misma cantidad de metros para la que antes era precisa la mano de obra de toda una región.”

R. Gueston. Historia abreviada de la manufactura de algodón.

La lanzadera volante

Evolución de las materias primas usadas

“Lanzadera inventada para tejer mejor y con más precisión la tela de gran anchura […] Es más ligera que la lanzadera empleada hasta ahora […]. Pasa a través de los hilos de la trama siguiendo una tabla de unos nueve pies de largo, colocada debajo y fijada al castillo del telar. Dicha lanzadera se mueve por medio de dos raquetas de madera, colgadas del castillo del telar y una cuerda mantenida por el tejedor. Este, sentándose en el centro, tira la lanzadera de un lado a otro con una facilidad y rapidez enormes, con una ligera sacudida dada a la cuerda”.

Patente de J. Kay. 1733

La máquina de hilar

“Mediante el rodillo, toda clase de lana o algodón se convierte (en la máquina) en una especie de soga o hilo de lana cruda, llamada comúnmente jersey […]. Se toma una cabo de esta masa y se coloca entre un par de rodillos, de modo que al ser retorcido por su movimiento, arrastre la masa cruda de lana o algodón hilándola en proporción a la velocidad imprimida por los cilindros. Después de que la masa preparada ha pasado regularmente entre estos, una nueva serie de cilindros moviéndose, proporcionalmente y con mayor rapidez que la primera, alargará el cabo hasta el grado de finura que se requiera […]”

Patente para hilado por rodillos, 1738

Recuerdos de un hilador

Los lugares pioneros de la revolución en el algodón fueron los que aparecen en el mapa, teniendo como centros a Manchester (lugar fabril) y a Liverpool (puerto por dónde entra la materia prima y salen los productos acabados).

El algodón entonces era siempre entregado a domicilio, crudo como estaba en bala, a las mujeres de los hiladores, que lo escaldaban, lo repulían y dejaban a punto para la hilatura, y podían ganar ocho, diez o doce chelines a la semana, aun cocinando y atendiendo a la familia. Pero en la actualidad nadie está empleado así, porque el algodón es abierto por una máquina accionada a vapor, llamada el “diablo”; por lo que las mujeres de los hiladores están desocupadas, a menos que vayan a la fábrica durante todo el día por pocos chelines, cuatro o cinco a la semana, a la par que los muchachos. En otro tiempo, si un hombre no conseguía ponerse de acuerdo con el patrono, le plantaba; y podía hacerse aceptar en otra parte. Pero pocos años han cambiado el aspecto de las cosas. Han entrado en uso las máquinas de vapor y para adquirirlas y para construir edificios para contenerlas junto con seiscientos o setecientos brazos, se requieren grandes sumas de capitales. La fuerza-vapor produce un artículo más comerciable (aunque no mejor) que el que el pequeño maestro artesano era capaz de producir al mismo precio: la consecuencia fue la ruina de éste último, y el capitalista venido de la nada se gozó con su caída, porque era el único obstáculo existente entre él y el control absoluto de la mano de obra (…).

Recuerdos de un hilador. Citado por Valerio Castronovo: La revolución industrial.

Evolución de la industria textil inglesa


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La manufactura algodonera de Barcelona

Además de las artes circunscriptas en cuerpos gremiales, que ocupan a más de 30.000 hombres, comprende esta capital otros varios ramos de industria activa, que acaban de hacerla rica y populosa. Se cuentan 25 fábricas de indianas, pañuelos y lienzos pintados, y otras pequeñas de varias manufacturas de algodón; en cuyas maniobras, preparativos y demás manipulaciones se ocupan más de 18.000 personas. La manufactura de encajes, blondas, redecillas, cintería de hilo y otras labores fáciles entretienen unas 12.000 mujeres. Los tejidos de seda, con todos los demás ramos de su preparación y tintura, ocupan cerca de 12.000 personas de ambos sexos, contando la fábrica de medias. Los telares que se mantienen en este ramo de la seda son los siguientes: 524 de estofas de todas suertes, cerca de 900 de medias; 2.700 de galones, listonería y cintería. Los tejidos de lana, en que se cuentan nueve fábricas de paños de todas calidades y colores, sargas, estameñas, bayetas y franelas, con todos los ramos auxiliares de su manipulación y tinte, mantienen más de 3.000 personas de ambos sexos y de todas las edades.

Hay además otras manufacturas sueltas, como las de pequines, tirados de oro y plata falsa, ollas de hierro colado (…) con lo que y con todo lo arriba especificado hacen los barceloneses un comercio activo en los países extranjeros, en América, y en lo interior de la península de España de un giro muy considerable.

CAPMANY, A. DE: Memorias históricas sobre la marina, comercio y artes de la antigua ciudad de Barcelona. (1.779-1.792)

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