Consejo de Ayuda Económica Mutua (COMECON), 1959

Miembros y países asociados del CAME, 1986

«Art. 1º. Propósitos y principios.

1. El Consejo de Ayuda Económica Mutua tiene por finalidad ayudar, por medio de la unión y de la coordinación de esfuerzos de sus países miembros, a desarrollar en los mismos metódicamente la economía nacional, a acelerar el proceso económico y técnico, a elevar el nivel de industrialización de los países menos industrializados, a acrecentar constantemente el rendimiento del trabajo y a aumentar sin interrupción el bienestar de los pueblos de los países miembros.

2. El Consejo de Ayuda Económica Mutua se funda en el principio de igualdad soberana de todos sus países miembros.

La cooperación económica, científica y técnica de los países miembros del Consejo descansa en los principios de plena igualdad de derechos, de respeto a la soberanía e intereses nacionales, de beneficio mutuo y de ayuda amistosa […].

Bandera del COMECON

Art. 3º. Funciones y competencias.

1º. De acuerdo con los fines y principios enunciados en el art. 1º de los presentes Estatutos, el Consejo de Ayuda Económica Mutua:

a) Organiza la cooperación económica y científico-técnica multilateral de los miembros del Consejo, en el sentido de aprovechar del modo más racional sus recursos naturales y acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas;

b) Contribuye al perfeccionamiento de la división socialista internacional del trabajo, mediante la coordinación de los planes de desarrollo de la economía nacional, especialización y cooperación en la producción de los países miembros del Consejo;

c) Adopta medidas para el estudio de los problemas económicos y científico-técnicos que son de interés para los países miembros del Consejo;

d) Ayuda a los países del Consejo en la elaboración y aplicación de las medidas conjuntas de las esferas: del incremento de la industria y la agricultura de los países miembros del Consejo; del aprovechamiento con mayor eficacia de las inversiones básicas hechas por los países miembros del Consejo para el desarrollo de las ramas de la industria de extracción y de elaboración, así como para la construcción de grandes obras que representen intereses para dos o más países; del desarrollo del comercio y del intercambio de servicios entre los países miembros del Consejo y con otros países; del intercambio de realizaciones científico-técnicas y de experiencias avanzadas en la producción;

e) Adoptar otras medidas necesarias para alcanzar los fines del Consejo.

2º. El Consejo de Ayuda Económica Mutua, por conducto de sus órganos que actúan dentro de los planes de su competencia puede adoptar recomendaciones y tomar decisiones conforme a los presentes Estatutos […]».

Estatutos del COMECON, 14 de diciembre de 1959.

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#comecon, #economia

Formación de un “holding”: un año de actividad del grupo belga Solvay

Ernest Solvay, fundador de la empresa

«El informe de la Mutuelle Solvay de 19 de marzo de 1929, relativo al ejercicio 1928, se expresa en estos términos:

“Gracias a los acuerdos concluidos con la Société Générale de Belgique, la participación que teníamos desde hace tiempo en dicha sociedad ha quedado reforzada. Entre ese pujante grupo y el nuestro existen, por otra parte, numerosos intereses comunes”.

El informe añade:

“Hemos aceptado gustosamente la oportunidad que se nos ofreció de convertirnos en accionistas de la Banca de Bruselas y de establecer vínculos con este importante establecimiento”.

La Mutuelle Solvay participa el 28 de diciembre de 1928 en la construcción de la Compañía Belga para la Industria, la cual se convertirá después de ciertas transformaciones, en la Brufina; la Banca de Bruselas y el grupo Copée serán sus accionistas principales. La Mutuelle Solvay se introduce también en el Crédito Inmobiliario de Austria, en el Banco Maloposki de Polonia y en Banco de la Unión Yugoslava.

En 1928 el Solvay American Investment Corp adquiere el control de la Owens Sheet Glass Co. La Mutuelle Solvay toma igualmente el control, junto con la Société Générale de la Fábrica de Seda de Obourg. Se convierte además en socio mayoritario de la International and Investment Co Ltd., cuya cartera comprende otros valores del sector de la seda artificial. Y se interesa en el sector de la química orgánica.

La Mutuelle Solvay participa, todavía en 1928, en la creación de la Mutuelle Liègeoise (20 por ciento del capital) con las familias Lamarche y Launoit. Constituye la Unión Química Belga, junto con la Société Générale y otros grupos. El 8 de noviembre de 1928 crea en París, con un capital de 60 millones, la Mutuelle Industrielle, con el banquero Vernes y los Gillet (grupo textil de Lyon).

El 31 de mayo de 1928 la Mutuelle Solvay constituye la Compañía Financiera e Industrial de Bélgica (Finabel); el capital, de 400 millones de francos, es suscrito por la Mutuelle Solvay (145 millones), la Banca General de Bélgica -controlada por la anterior- (145 millones), el Anglo-South American Back y la S.A. Bunge (30 millones cada una) -que pertenecen igualmente al área de influencia de la Mutuelle Solvay-, la Mutuelle Industrialle (su holding parisino: 15 millones de francos), la Banca H. Lambert, la Banca F. M. Philippson y Compañía y la sucursal en Bruselas de la Banca de París y de los Países Bajos.

La Société Générale y la Banca de Bruselas suscribirán a final de año la cesión de participaciones de la Mutuelle Solvay».

Morphologie des groupes financiers, Bruselas, Centro de Recherche et d’ Information Socio-Politiques, 1962, pp. 220-221

#economia

La organización científica del trabajo, según Taylor

Frederick Winslow Taylor

«En ese taller de máquinas-herramienta, la casi totalidad del trabajo se pagaba por piezas. El taller funcionaba noche y día, cinco noches y seis días por semana. Había dos equipos de obreros, uno nocturno y uno diurno. Nosotros, los obreros, habíamos convenido cuidadosamente entre nosotros la producción diaria que debía hacerse en todos los trabajos del taller. Limitábamos nuestra producción a una tercera parte, aproximadamente, de lo que hubiéramos podido hacer fácilmente. Creíamos estar justificados para actuar así a causa del sistema de pago por pieza.

Cuando me convertí en jefe de equipo, los obreros que estaban a mis órdenes y que, naturalmente, sabían que yo estaba al corriente del juego de la limitación deliberada de la producción y de la holgazanería sistemática, vinieron a verme inmediatamente para decirme: “Ahora, Fred, no va a convertirse usted en uno de esos condenados perros guardianes, ¿verdad?” Les respondí:

“Sí queréis decirme que teméis que intente que los turnos produzcan más que antes, pues bueno, tenéis razón. Me propongo que produzcan más. Recordad que, cuando trabajaba con vosotros, me comporté como un buen compañero. Nunca superé una sola cadencia de las convenidas. Pero, ahora, estoy al otro lado de la barricada. He aceptado un puesto en el equipo directivo de la compañía y debo deciros con toda franqueza que intentaré obtener una mayor producción”.Me respondieron: “Pues va a convertirse usted en uno más de esos condenados cochinos”.

Taylor lo convirtió, por otra parte, en un elemento clave de su diagnóstico:

“Holgazanear, es decir trabajar lentamente de modo deliberado para evitar cumplir una jornada normal de trabajo, ‘actuar como un soldado’, como decirnos nosotros , ‘vivir bien’, como dicen en Inglaterra o en Escocia, es un modo universal de actuación en los establecimientos industriales, y es también un comportamiento muy frecuente entre los obreros de la construcción. El autor afirma, sin temor a que le desmientan, que esta holgazanería constituye el más agudo de los males que afectan a los obreros de Inglaterra y de América”.

El mismo Taylor explicaba las etapas para poner en funcionamiento su nueva organización científica del trabajo:

  • “1) Hallar de diez a quince obreros (si es posible en distintas empresas y de distintas regiones) que sean particularmente hábiles en la ejecución del trabajo a analizar.
  • 2) Definir la serie exacta de movimientos elementales que cada uno de estos obreros lleva a cabo para ejecutar el trabajo analizado, así como los útiles y materiales que emplean.
  • 3) Determinar con un cronómetro el tiempo necesario para realizar cada uno de estos movimientos elementales y elegir el modo más simple de ejecución.
  • 4) Eliminar todos los movimientos mal concebidos, los lentos o inútiles.
  • 5) Tras haber suprimido así todos los movimientos inútiles, reunir en una secuencia los movimientos más rápidos y los que mejor permiten emplear los mejores materiales y útiles”».

Taylor, Frederick Winslow: Principles of Scientific Management, 1911. Citado por Beaud M.: Historia del capitalismo de 1500 a nuestros días, Ed. Ariel, Barcelona, 1984, pp. 177-185.

«Debido a que en todos los oficios los trabajadores han aprendido los detalles de su trabajo mediante la observación de lo que les rodea, existen muchas formas diferentes de hacer la misma cosa -quizá cuarenta, cincuenta o cine- y por la misma razón se usa una gran variedad de herramientas para cada tipo de trabajo. Ahora bien, entre los diversos métodos y herramientas utilizados para cada operación de un determinado trabajo hay siempre un método y una herramienta que son más rápidos y mejores que cualquier otro. Pero ese medio y esta herramienta sólo pueden ser descubiertos o elaborados a través de un estudio y análisis científico de todos los métodos y herramientas en uso, junto con un estudio preciso y minucioso de movimientos y tiempos. Todo ello implica la gradual sustitución del empirismo por la ciencia en toda la industria.

Quizá el elemento más importante del management científico sea la idea de tarea. El trabajo de cada obrero está completamente planeado por el management con un día de antelación, por lo menos, y cada obrero recibe, en la mayoría de los casos, instrucciones completas por escrito que describen en detalle la tarea que debe realizar, así como los medios a utilizar para llevarla a cabo. El trabajo preparado de este modo con antelación, constituye una “tarea” que debe efectuarse […], no por el trabajador solo, sino por el esfuerzo conjugado del trabajador y del management. La descripción de la tarea específica, incluye no sólo lo que debe hacerse, sino cómo debe hacerse y el tiempo en que debe hacerse. Y siempre que el trabajador logra hacer su tarea correctamente y dentro del límite especificado, recibe un incremento de su salario ordinario que oscila entre el 30 y el 100 por 100. Estas tareas se planean cuidadosamente, de forma que se requiere un trabajo rápido y esmerado para cumplirlas, pero debe quedar perfectamente claro que en ningún caso se exige al trabajador un ritmo de trabajo que pudiera ser perjudicial para su salud».

Frederick Winslow Taylor: Management científico, 1911.

#economia

El transporte del pasado en España, según Larra

Diligencia española en el pasaje del Col de Balaguer. Emile Bégin: Voyage pittoresque en Espagne et en Portugal, 1852.

Hace pocos años, si le ocurría a usted hacer un viaje, empresa que se acometía entonces sólo por motivos muy poderosos, era forzoso recorrer todo Madrid, preguntando de posada en posada por medios de transporte. Éstos se dividían entonces en coches de colleras, en galeras, en carromatos, tal cual tartana y acémilas. En la celeridad no había diferencia ninguna; no se concebía cómo podía un hombre apartarse de un punto en un solo día más de seis o siete leguas; aun así era preciso contar con el tiempo y con la colocación de las ventas; esto, más que viajar, era irse asomando al país, como quien teme que se le acabe el mundo al dar un paso más de lo absolutamente indispensable. En los coches viajaban sólo los poderosos; las galeras eran el carruaje de la clase acomodada; viajaban en ellas los empleados que iban a tomar posesión de su destino, los corregidores que mudaban de vara; los carromatos y las acémilas estaban reservadas a las mujeres de militares, a los estudiantes, a los predicadores cuyo convento no les proporcionaba mula propia. Las demás gentes no viajaban; y semejantes los hombres a los troncos, allí donde nacían, allí morían. Cada cual sabía que había otros pueblos que el suyo en el mundo, a fuerza de fe; pero viajar por instrucción y por curiosidad, ir a París sobre todo, eso ya suponía un hombre superior, extraordinario, osado, capaz de todo; la marcha era una hazaña, la vuelta una solemnidad; y el viajero, al divisar la venta del Espíritu Santo, exclamaba estupefacto: «¡Qué grande es el mundo!». Al llegar a París, después de dos meses de medir la tierra con los pies, hubiera podido exclamar con más razón: «¡Qué corto es el año!».

A su vuelta, ¡qué de gentes le esperaban, y se apiñaban a su alrededor para cerciorarse de si había efectivamente París, de si se iba y se venía, de si era, en fin, aquel mismo el que había ido, y no su ánima que volvía sola! Se miraba con admiración el sombrero, los anteojos, el baúl, los guantes, la cosa más diminuta que venía de París. Se tocaba, se manoseaba, y todavía parecía imposible. ¡Ha ido a París! ¡Ha vuelto de París! ¡Jesús!

Maríano José de Larra, La diligencia (1835),  wikisource

#economia, #espana, #transporte

La manufactura algodonera de Barcelona

Además de las artes circunscriptas en cuerpos gremiales, que ocupan a más de 30.000 hombres, comprende esta capital otros varios ramos de industria activa, que acaban de hacerla rica y populosa. Se cuentan 25 fábricas de indianas, pañuelos y lienzos pintados, y otras pequeñas de varias manufacturas de algodón; en cuyas maniobras, preparativos y demás manipulaciones se ocupan más de 18.000 personas. La manufactura de encajes, blondas, redecillas, cintería de hilo y otras labores fáciles entretienen unas 12.000 mujeres. Los tejidos de seda, con todos los demás ramos de su preparación y tintura, ocupan cerca de 12.000 personas de ambos sexos, contando la fábrica de medias. Los telares que se mantienen en este ramo de la seda son los siguientes: 524 de estofas de todas suertes, cerca de 900 de medias; 2.700 de galones, listonería y cintería. Los tejidos de lana, en que se cuentan nueve fábricas de paños de todas calidades y colores, sargas, estameñas, bayetas y franelas, con todos los ramos auxiliares de su manipulación y tinte, mantienen más de 3.000 personas de ambos sexos y de todas las edades.

Hay además otras manufacturas sueltas, como las de pequines, tirados de oro y plata falsa, ollas de hierro colado (…) con lo que y con todo lo arriba especificado hacen los barceloneses un comercio activo en los países extranjeros, en América, y en lo interior de la península de España de un giro muy considerable.

CAPMANY, A. DE: Memorias históricas sobre la marina, comercio y artes de la antigua ciudad de Barcelona. (1.779-1.792)

#economia, #espana, #industria-textil