El anarquismo agrario español, segun Hobsbawn

Distribución de los movimientos anarquistas y socialistas, en el último cuarto del siglo XIX

Distribución de los movimientos anarquistas y socialistas, en el último cuarto del siglo XIX

“El anarquismo agrario español es, quizás, el caso más impresionante de un movimiento de masas moderno milenario o casi. Por esta razón sus ventajas y desventajas políticas se analizan con mucha facilidad. Las ventajas estribaban en que expresaba el modo de sentir del campesinado de manera, seguramente, más fiel y sensible que cualquier otro movimiento social moderno; y a la vez podía llegar a una unanimidad en la acción casi espontánea, lograda sin esfuerzo, que deja profundamente impresionado al espectador. Pero las desventajas eran fatales. Precisamente por llegar la agitación social moderna al campesinado andaluz bajo una forma que dejó totalmente de enseñarle la necesidad de una organización, de una estrategia, de una táctica y de paciencia, derrochó sus energías revolucionarias casi por completo. Un descontento como el suyo mantenido unos setenta años, con brotes espontáneos cada diez años aproximadamente que afectaban dilatadas áreas, tenía que haber bastado para derrocar regímenes varias veces más fuertes que los carcomidos gobiernos españoles de la época. Sin embargo, el anarquismo español, como apunta Brenan, no presentó a las autoridades en ningún momento problemas más serios que los de la mera rutina policiaca […]. La substitución del anarquismo quintaesenciado por el anarcosindicalismo, que hacía posible una dirección y una política sindicales, por muy rudimentarias que fueran, implico ya una reconsideración de las premisas anteriores y el consiguiente paso hacia la organización, la estrategia y la táctica, lo que sin embargo, no era bastante para infundir disciplina, ni para convencer a sus seguidores de la necesidad de obrar bajo una dirección en un movimiento como aquel, edificado sobre el supuesto básico de que ninguna de ambas eran aconsejables ni necesarias […].

El anarquismo clásico es una forma de movimiento campesino casi incapaz de una adaptación práctica a condiciones modernas, a pesar de ser fruto de ellas. Si una ideología distinta hubiera penetrado en el campo andaluz en los años setenta del siglo XIX, podía haber transformado la rebeldía espontánea e inestable de los campesinos en algo muchos más temible […].”

E.J. Hobsbawm, “Rebeldes Primitivos”, Ariel, Barcelona, 1967, pp. 112-124