¿Qué es el Tercer Estado?

El abate Emmanuel-Joseph Sieyès (1748-1836), , por Jacques-Louis David

“El plan de este escrito es bastante simple. Tenemos que plantearnos tres cuestiones:

1.a ¿Qué es el Tercer estado? Todo.

2.a ¿Qué ha sido hasta ahora en el orden político? Nada.

3.a ¿Qué pide? Llegar a ser algo.

Se verá que las respuestas son justas, Examinaremos después los medios que se han intentado y los que deben emprenderse, a fin de que el Tercer estado llegue a ser, en efecto, algo. Así diremos:

1.° Lo que los ministros han intentado y lo que los privilegiados proponen en su favor.

2.° Lo que hubiera debido hacerse.

3.° En fin, lo que resta por hacer al Tercer estado para ocupar el puesto que le es debido.

¿Qué es necesario para que una nación subsista y prospere? Trabajos particulares y funciones públicas.

Todos los trabajos particulares pueden reducirse a cuatro clases: 1. como la tierra y el agua suministran la materia prima de las necesidades del hombre, la primera clase en el orden de las ideas será la de todas las familias aplicadas a los trabajos del campo. 2. Desde la primera venta de las materias hasta llegar a su consumo o uso, una nueva mano de obra, más o menos multiplicada, añade a estas materias un segundo valor más o menos compuesto. La industria humana alcanza así a perfeccionar los beneficios de la naturaleza, y el producto bruto a doblar, decuplicar, centuplicar su valor. Tales son los trabajos de la segunda clase. 3. Entre la producción y el consumo, así como entre los diferentes grados de la producción, se establece una multitud de agentes intermediarios, útiles tanto a los productores como a los consumidores; son los comerciantes y los negociantes. Los negociantes, que comparan sin cesar las necesidades de los lugares y de los tiempos, especulan sobre el provecho de la guarda y del transporte; los comerciantes se encargan en último término del despacho, sea al por mayor, sea al por menor. Este género de utilidad designa a la tercera clase. 4. Además de esas tres clases de ciudadanos laboriosos y útiles que se ocupan del objeto propio del consumo y del uso, se necesitan todavía en una sociedad multitud de trabajos particulares y de cuidados directamente útiles o agradables a la persona. Esta cuarta clase abarca desde las profesiones científicas y liberales más distinguidas hasta los servicios domésticos menos estimados. Tales son las obras que sostienen a la sociedad. ¿Sobre quién recaen? Sobre el Tercer estado. […]

Basta aquí con haber hecho sentir que la pretendida utilidad de un orden privilegiado para el servicio público no es más que una quimera; que sin él, todo lo que hay de penoso en ese servicio es desempeñado por el Tercero; que sin él, las plazas superiores serían infinitamente mejor desempeñadas; que deberían ser naturalmente el lote y la recompensa de los talentos y de los servicios reconocidos; y que si los privilegiados han llegado a usurpar todos los puestos lucrativos y honoríficos, es al mismo tiempo una iniquidad odiosa para la generalidad de los ciudadanos y una traición para la cosa pública. ¿Quién osaría, pues, decir que el Tercer estado no tiene en sí todo lo necesario para formar una nación completa? Es el hombre fuerte y robusto, uno de cuyos brazos está todavía encadenado. Si se suprimiera el orden privilegiado, la nación no sería menos en nada, sino algo más. Así, ¿qué es el Tercero? Todo, pero un todo trabado y oprimido. ¿Qué sería sin el orden privilegiado? Todo, pero un todo libre y floreciente. Nada puede marchar sin él, y todo iría infinitamente mejor sin los otros. No basta haber mostrado que los privilegiados, lejos de ser útiles a la nación, no pueden sino debilitarla y dañarla; hay que probar ahora que el orden noble no entra en la organización social; que podrá ser una carga para la nación, pero que no forma parte de ella. […]

Los estados privilegiados marcan su poder sobre el pueblo.

¿Qué es una nación? Un cuerpo de asociados que viven bajo una ley común y representados por la misma legislatura. ¿No es muy cierto que el orden noble tiene privilegios, dispensas, aun derechos separados de los derechos del gran cuerpo de los ciudadanos? Sale por eso del orden común, de la ley común. Así, sus derechos civiles hacen de él ya un pueblo aparte en la gran nación. Es realmente imperium in imperio.

Respecto de sus derechos políticos, también los ejerce aparte. Tiene sus representantes propios, que para nada se han encargado de la procuración de los pueblos. El cuerpo de sus diputados se reúne aparte; y aun cuando se reuniera en una misma sala con los diputados de los simples ciudadanos, no sería menos cierto que su representación es esencialmente distinta y separada: es extraño a la nación por su principio, puesto que su misión no viene del pueblo, y por su objeto, puesto que consiste en defender no el interés general, sino el interés particular.

El Tercero abraza, pues, todo lo que pertenece a la nación; y todo lo que no es el Tercero no puede ser mirado como de la nación. ¿Qué es el Tercero? Todo.

Página inicial, en francés, de este panfleto revolucionario. Enero de 1789

[…] Hay que entender por el Tercer estado el conjunto de los ciudadanos que pertenecen al orden común. Todo lo que es privilegiado por la ley, de cualquier manera que sea, sale del orden común, constituye una excepción a la ley común y, por consiguiente, no pertenece al Tercer estado. Ya lo hemos dicho: una ley común y una representación común es lo que hace una nación. No es sino demasiado cierto que no se es nada en Francia cuando no se tiene para sí más que la protección de la ley común; si no se puede invocar ningún privilegio hay que resolverse a soportar el desprecio, la injuria y vejaciones de toda especie. Para evitar ser aplastado por completo no le queda al desdichado no privilegiado otro recurso que agregarse mediante toda clase de bajezas a un grande; a este solo precio compra la facultad de poder, llegado el momento, invocar a alguien.

Pero vamos a considerar aquí el orden del Tercer estado menos en su estado civil que en sus relaciones con la Constitución. Veamos lo que él es en los Estados generales.

¿Quiénes han sido sus pretendidos representantes? Ennoblecidos o privilegiados a plazo. Y ni siquiera esos falsos diputados han sido obra de la libre elección de los pueblos. Algunas veces en los Estados generales, y casi generalmente en los Estados provinciales, la representación del pueblo es considerada como un derecho de ciertos cargos u oficios.

La antigua nobleza no puede soportar a los nuevos nobles; no les permite reunirse con ella en sesión sino cuando pueden probar, según se dice, cuatro generaciones y cien años. Así, los rechaza al orden del Tercer estado, al que con toda evidencia han dejado de pertenecer. Sin embargo, a los ojos de la ley todos los nobles son iguales, tanto el de ayer como el que consigue bien o mal ocultar su origen o su usurpación. Todos tienen los mismos privilegios. Solo la opinión los distingue. Pero si el Tercer estado está obligado a soportar un prejuicio consagrado por la ley, no hay razón para que se someta a un prejuicio contra el texto de la ley.

Que hagan todos los nuevos nobles que quieran; es seguro que desde el instante en que un ciudadano adquiere privilegios contrarios al derecho común, ya no es del orden común. Su nuevo interés es opuesto al interés general; es inhábil para votar por el pueblo.

Este principio incontestable descarta de manera semejante de la representación del orden del Tercero a los simples privilegiados a plazo. Su interés es también más o menos enemigo del interés común, y aun cuando la opinión los coloque en el Tercer estado y la ley permanezca muda a su respecto, la naturaleza de las cosas, más fuerte que la opinión y la ley, los coloca indiscutiblemente fuera del orden común. […]

No se pueden apreciar las verdaderas peticiones del Tercer Estado más que por las reclamaciones auténticas
que las grandes municipalidades del reino han dirigido al gobierno. ¿Qué se ve en ellas? Que el pueblo quiere llegar a ser algo, aunque sólo sea el mínimo. Quiere tener verdaderos representantes en los Estados
Generales, es decir, diputados sacados de su clase, que sean aptos para ser los intérpretes de sus deseos y los
defensores de sus intereses. Pero, ¿de qué le serviría asistir a los Estados Generales, si allí predomina un
interés contrario al suyo? No haría más que consagrar con su presencia la opresión de que es eterna víctima.
Así, el Tercer Estado está bien seguro de que no puede venir a votar en los Estados Generales si no tiene en
ellos una influencia al menos igual a la de los privilegiados, y pide un número de representantes al menos igual a la de las otras dos clases juntas. En fin, esta igualdad de representación llegaría a ser perfectamente
ilusoria si cada cámara tuviese su voto separado. El Tercer Estado pide, pues, que los votos sean por cabeza
yno por clase. He aquí a lo que se reducen sus reclamaciones, que han llenado de alarma a los prívilegiados, porque han creído que por eso sólo se haría indispensable la reforma de los abusos. La verdadera intención del Tercer Estado es tener en los Estados Generales una influencia igual a la de los privilegiados. ¿Puede pedirse, repito, menos? ¿No está claro que, si su influencia está muy por bajo de la igualdad, no puede esperarse que
salga de su nulidad política y llegue a ser algo? […]

SIEYES, Emmanuel. J.: ¿Qué es el Estado llano?, Enero de 1789.

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#francia

Ruptura de Albania con la URSS, 1964

Cartel de la Revolución Cultural que promueve la cooperación chino-albanesa. La leyenda, situada en la parte inferior, dice: “¡Larga vida a la gran unión entre Albania y China!” A pesar de lo que la pintura puede sugerir, los líderes sólo se reunieron una vez en el año 1956, antes de la alianza chino-albanesa

[…] Después de la liberación, la Unión Soviética y su partido Bolchevique, teniendo a Stalin al frente de ellos (salvas de aplausos), sin tomar en consideración las dificultades causadas por la guerra en su propio país, prometieron a nuestro pueblo y a nuestro partido una fraternal ayuda internacionalista multilateral para la consolidación del poder popular, para el restablecimiento y el desarrollo de nuestra economía sobre bases socialistas, para el desarrollo de los diferentes sectores de nuestra vida. Prometieron a nuestro pueblo y a nuestro Partido un fuerte apoyo en la lucha contra el imperialismo y el revisionismo yugoslavo, apoyos que han sido provechosos. […] La traición de Kruschev y de sus planteamientos revisionistas, que se esforzaron en destruir nuestro Partido y nuestra Patria socialista así como la amistad soviético-albanesa, no ha disminuido ni disminuirá los sentimientos de agradecimiento, de afecto y de eterna amistad de nuestro pueblo y de nuestro partido hacia el Partido y la Patria de Lenin y de Stalin (Aplausos) […]. Mientras que los revisionistas seguidores de Kruschev, al lado de los imperialistas, se lanzaban al ataque contra nuestro Partido y nuestro pueblo, en estos días, en estos difíciles años de lucha, La gran China y el glorioso Partido Comunista de China, teniendo ante ellos al camarada Mao Zedong, se encontraron al lado de nuestro pueblo y de nuestro Partido (Salva de aplausos. Ovación). Nos ayudaron generosamente, nos concedieron créditos y otras formas de ayuda para permitirnos continuar las obras del tercer quinquenio, la edificación socialista del país […]

La destitución de Kruschev es una gran victoria, pero esto no significa el fin del revisionismo […]. Los actuales dirigentes del Partido y del gobierno soviéticos, después de la caída de Kruschev, han declarado más de una vez que siguieron fielmente la línea del XX, XXI y XXII Congreso del P.C.U.S. […]

En primer lugar, el arreglo de la cuestión de Stalin, de la rehabilitación de Stalin, en tanto que gran marxista leninista, independientemente de algún error insignificante que haya podido cometer, es una gran cuestión de principio, de alcance internacional (Salva de aplausos. Ovación) […]. Los marxistas y los hombres honestos no creen las sandeces revisionistas que pretenden que “Stalin era un feroz dictador” […]. Se sabe que Stalin nunca se comportó como un dictador, ni siquiera hacia los adversarios del leninismo.

Enver Hoxha,  29 de noviembre de 1964

#albania, #urss

Defender y reforzar las fronteras anteriores a 1967 es salvar a Israel

Territorios ocupados, tras la Guerra de los seis días, 1967

En las tinieblas que rodean el proceso de paz en Oriente Próximo, ahora vemos un atisbo de luz. Desde 2009, el Reino Unido, siguiendo la normativa europea en materia de protección del consumidor, viene tomando medidas para garantizar que los productos procedentes de los asentamientos israelíes no lleven la etiqueta de “Fabricado en Israel”. Después de la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE), celebrada el 14 de mayo, parece que varios Estados miembros están dispuestos a seguir el ejemplo británico. Dinamarca ya ha anunciado que lo hará. Otros Estados miembros se han comprometido a evitar que los productos procedentes de asentamientos israelíes no gocen del trato preferencial que garantiza el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel.

En contra de lo que se podría pensar, los miembros de la UE que adoptan estas medidas lo hacen para proteger los intereses israelíes. Lo hacen para defender y reforzar la Línea Verde, es decir, la frontera anterior a 1967 entre Israel y los territorios palestinos ocupados. La Línea Verde es esencial para alcanzar la paz en Oriente Próximo. Es la que se trazó con lápiz verde en los mapas que estaban sobre la mesa en la época en la que se firmó el alto el fuego entre Israel y los Estados árabes, es decir, en 1949. Por desgracia, esa línea sólo se mantuvo hasta la guerra de 1967.

Durante dicha guerra, Israel ocupó Cisjordania y la franja de Gaza. Desde entonces, los sucesivos Gobiernos israelíes no han dejado de tomar iniciativas para difuminar esa línea y acabar borrándola. La Línea Verde ha desaparecido de los mapas oficiales del Estado de Israel. A los colegios se les ha llegado incluso a prohibir que la muestren en los materiales docentes.

La gran magnitud de los asentamientos y su carácter expansionista erosionan día a día la Línea Verde. Dentro del territorio palestino ocupado se instalaron zonas residenciales, en las que ya viven más de 500.000 colonos, para que nos olvidáramos de la existencia de la Línea Verde y para evitar la constitución de un Estado palestino independiente. Hace tiempo que todos los israelíes deberían tener claro que cualquier cosa que esté dentro del perímetro de la Línea Verde pertenece a un Israel democrático, legal y normativo, y que todo lo que está más allá es otra cosa: algo antidemocrático, ilegal y no normativo. Algo que no es nuestro.

Pero los ojos del pueblo israelí están ciegos, sus oídos sordos y sus dirigentes son blandos y débiles. Precisamente esta es la situación en la que las sociedades civilizadas necesitan urgentemente opiniones e intervenciones exteriores que reflejen el absurdo de la situación que se ha creado y centren la atención en el daño que causa la ceguera humana y política. Hay que decirle a Israel que es imposible tratarlo como “la única democracia de Oriente Próximo” cuando es también el último ocupante colonial del mundo occidental.

– ¡Pero le dio tierras por la paz!
– Queremos más que ese pedazo

Borrar las fronteras anteriores a 1967 supone borrar los valores en los que se asentó Israel: democracia, igualdad, Estado de derecho, secularismo y modernidad.

No es antisemita ni antiisraelí trasmitir esos mensajes. Por el contrario, los auténticos enemigos del futuro de Israel son los colonos, los conquistadores y sus aliados políticos, entre ellos Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí.

En realidad, cualquiera que pretenda borrar las fronteras anteriores a 1967, lo que está pidiendo es borrar los valores básicos en los que se asentó el Estado de Israel: democracia, igualdad, Estado de derecho, secularismo y modernidad. La colonización de la tierra palestina situada al otro lado de la Línea Verde va en la dirección opuesta, ya que desata energías fanáticas, nacionalistas, fundamentalistas y antidemocráticas que ponen en peligro todos los cimientos del Israel civilizado.

Yo he decidido no comprar ningún producto procedente de los asentamientos. No cruzo la Línea Verde, ni para defender causas ni para acontecimientos familiares, porque todo lo que ocurre al otro lado de esa Línea Verde encarna el alter ego oscuro de Israel. Su personalidad oculta queda allí de manifiesto: maligna, virulenta e impenetrable. Esa personalidad amenaza con conquistar las partes buenas y humanas del Israel legítimo. Con ayuda internacional, debemos devolver esos genios a sus botellas, o más bien regresar a los entornos positivos que, en su fundación, eran el destino de este Estado.

Podría parecer que impedir que los productos procedentes de los asentamientos lleven la etiqueta de “fabricado en Israel” y bloquear su entrada preferencial en la UE es una medida simbólica y menor. Sin embargo, en las circunstancias actuales, es un paso de gigante para la paz en Oriente Próximo, que ahora parece más remota que nunca.

En contra de lo que quizá les digan, esto no supone un boicot absoluto contra Israel, sino una sutil distinción moral, que establece una diferencia entre su gran potencial y sus capacidades destructivas. Si, Dios no lo quiera, la Línea Verde quedara permanente borrada de las conciencias y del territorio, Israel también quedaría borrado. Luchar por la conservación de la Línea Verde es luchar por Israel. Cualquiera que la defienda y la refuerce será un amigo de Israel y mantendrá viva la esperanza.

Avraham Burg fue presidente de la Knesset (1999-2003) y presidente de la Agencia Judía y la Organización Sionista Mundial.

Avraham Burg: Defender y reforzar las fronteras anteriores a 1967 es salvar a Israel, EL PAÍS, 12 de junio de 2012 (Traducción de Jesús Cuéllar Menezo)

#israel, #palestina

El fin no justifica los medios

Federico II, rey-de-Prusia (1740-1786)

El Príncipe de Maquiavelo es a la ética lo que la obra de Spinoza es a la fe. Spinoza vació la fe de sus aspectos fundamentales y resecó el espíritu de la religión; Maquiavelo corrompió a la política y se dedicó a destruir los preceptos de la sana moral. Los errores del primero fueron sólo errores especulativos; los del segundo tuvieron fuerza práctica. Pero mientras los teólogos hicieron sonar campanas de alarma y lucharon contra Spinoza, refutando formalmente su obra y defendiendo a la Divinidad de sus ataques, Maquiavelo sólo ha sido molestado por moralistas. A pesar de ellos, y a pesar de su perniciosa moral, El Príncipe se encuentra con frecuencia sobre el púlpito de la política aún en nuestros días.

Me haré cargo de la defensa del humanismo contra este autor inhumano que pretende destruirlo. Me animo a oponer la Razón y la Justicia al engaño y al crimen; he colocado mis reflexiones sobre el Príncipe de Maquiavelo, capítulo por capítulo, de modo tal que el antídoto se encuentre inmediatamente próximo al veneno.

Portada del Anti-Maquiavelo

Siempre he considerado a El Príncipe como una de las obras más peligrosas que se hayan difundido por el mundo. Es un libro que cae naturalmente en las manos de los príncipes y de quienes aman la política. Con máximas que halagan a las pasiones es bien fácil corromper a un joven ambicioso cuyo corazón y juicio no están lo suficientemente formados como para distinguir con precisión el bien del mal.

Si es malo pervertir la inocencia de un individuo privado que tiene sólo escasa influencia sobre las cuestiones de este mundo, mucho peor es pervertir a un príncipe que debe gobernar a su pueblo, administrar justicia y ser un ejemplo para sus súbditos; a una persona que por su bondad, magnanimidad y compasión debe comportarse como alguien digno de ser considerado un hombre creado a la imagen y semejanza de Dios.

Las inundaciones que devastan regiones enteras, el rayo que incendia ciudades reduciéndolas a cenizas, la plaga que se lleva la población de toda una provincia; todo ello no es tan perjudicial para el mundo como la peligrosa moral y las pasiones desenfrenadas de los reyes. Las plagas celestiales duran sólo un tiempo, devastan tan sólo algunas regiones y las pérdidas, por más dolorosas que sean, pueden ser reparadas. Pero los crímenes de los reyes los sufre todo un pueblo y por un tiempo mucho mayor.

Así como los reyes tienen el poder de hacer el bien cuando ponen su voluntad en ello, también pueden hacer el mal cuando se deciden a cometerlo. La vida de las personas se vuelve deplorable cuando deben temer los abusos de la máxima autoridad; cuando los bienes materiales se hallan a merced de la codicia del príncipe; la libertad queda librada a su capricho, la tranquilidad depende de su ambición, la seguridad puede alterarse por su deslealtad, y la vida se halla amenazada por su crueldad. Pero este sería, precisamente, el triste cuadro de un Estado en el cual gobernase un príncipe siguiendo el modelo de Maquiavelo.

No debería terminar este prólogo sin dirigir algunas palabras a quienes creen que Maquiavelo escribió sobre lo que los príncipes son y no sobre lo que deberían ser. Este pensamiento agrada a muchos por la ironía que insinúa.

Quienes tienen una opinión tan desfavorable de los príncipes han estado sin duda bajo la influencia de los ejemplos brindados por algunos malos de ellos, contemporáneos de Maquiavelo y citados por él. O bien se han dejado engañar por la vida de algunos tiranos que constituyen una vergüenza para toda la humanidad. Yo les pido a estos críticos que comprendan que las tentaciones del trono son muy fuertes, que se necesita más de una virtud para resistirlas y que, por lo tanto, no es ningún milagro que, habiendo una gran cantidad de príncipes, se puedan señalar algunos malos entre los buenos. En el Imperio Romano – que contó con un Nerón, un Calígula o un Tiberio – el mundo recuerda con placer las virtudes y los consagrados nombres de Tito, Trajano, y Antonino.

Es, pues, una gran injusticia recriminarle a toda una Orden los vicios de tan sólo algunos de sus miembros.

La Historia debería preservar sólo los nombres de los buenos príncipes dejando a los otros morir para siempre, junto con su indolencia, sus injusticias y sus crímenes. Los libros de Historia serían menos voluminosos pero la humanidad se beneficiaría con ello; y el honor de vivir en la Historia, el grabar un nombre en los tiempos futuros y quizás hasta en la eternidad, sería un premio otorgado tan sólo a la virtud. El libro de Maquiavelo ya no infectaría los ámbitos de política. Las personas repudiarían las constantes contradicciones en las que Maquiavelo cae y el mundo se convencería de que la verdadera política de los reyes es la fundada exclusivamente sobre la justicia, la sensatez y la bondad, siendo esta política preferible, bajo cualquier supuesto, al sistema falaz y despreciable que Maquiavelo ha tenido la osadía de publicar.

Federico II de Prusia, El anti-Maquiavelo, 1740

#federico-ii

Plan de la Independencia de México

Duque Bersain: Retrato de Agustín de Iturbide

Duque Bersain: Retrato de Agustín de Iturbide

«Americanos bajo cuyo nombre comprendo no sólo a los nacidos en América, sino a los europeos, africanos y asiáticos que en ella residen: tened la bondad de oírme. Las naciones que se llaman grandes en la extensión del globo, fueron dominadas por otras; y hasta que sus luces no les permitieron fijar su propia opinión, no se emanciparon. Las europeas, que llegaron a la mayor ilustración y policía, fueron esclavas de la Romana, y este Imperio, el mayor que reconoce la historia, asemejó al padre de familias que en su ancianidad mira separarse de su casa a los hijos y los nietos por estar ya en edad de formar otras, y fijarse por sí, conservándole todo el respeto, veneración y amor, como a su primitivo origen.

Trescientos años hace la América septentrional de estar bajo la tutela de la nación más católica y piadosa, heroica y magnánima. La España la educó y engrandeció, formando esas ciudades opulentas, esos pueblos hermosos, esas provincias y reinos dilatados, que en la historia del universo van a ocupar lugar muy distinguido. Aumentadas la población y las luces conocidos todos los ramos de la natural opulencia del suelo; su riqueza metálica, las ventajas de su situación topográfica; los daños que origina la distancia del centro de su unidad, y que ya la rama es casi igual al tronco; la opinión pública, y la general de todos los pueblos es la de la Independencia absoluta de la España, y de toda otra nación. Así piensa el europeo, y así los americanos de todo origen.

Esta misma voz que resonó en el pueblo de los Dolores el año de 1810, y que tantas desgracias originó al bello país de las delicias, por el desorden, el abandono y otra multitud de vicios, fijó también la opinión pública de que la unión general entre europeos y americanos, indios e indígenas es la única base sólida en que puede descansar nuestra común felicidad. ¿Y quien pondrá duda en que después de la experiencia horrorosa de tantos desastres no haya uno siquiera que deje de presentarse a la unión para conseguir tanto bien? Españoles europeos: vuestra patria es la América, porque en ella vivís; en ella tenéis a vuestras amadas mujeres, a vuestros tiernos hijos, vuestras haciendas, comercio y bienes. Americanos: ¿quién de vosotros puede decir que no desciende de español? Ved la cadena dulcísima que nos une: añadid los otros lazos de la amistad, la dependencia de intereses, la educación e idioma, y la conformidad de sentimientos, y veréis son tan estrechos y tan poderosos que la felicidad común del reino es necesario la hagan todos, reunidos en una sola opinión, y en una sola voz.

Es llegado el momento en que manifestéis la uniformidad de sentimientos, y que nuestra unión sea la mano poderosa que emancipe a la América sin necesidad de auxilios extraños. A la frente de un ejército valiente y resuelto, he proclamado la Independencia de la América septentrional. Es ya libre; es ya señora de sí misma, ya no reconoce, ni depende de la España, ni de otra nación alguna. Saludadla todos como Independiente, y sean nuestros corazones bizarros los que sostengan esta dulce voz, unidos con las tropas que han resuelto morir antes que separarse de tan heroica empresa.

Reproducción del texto del Plan de Iguala, tal como aparecen en el Archivo General de la Nación. México

No le anima otro deseo al ejército que el conservar pura la santa religión que profesamos, y hacer la felicidad general. Oíd, escuchad las bases sólidas en que funda su resolución.

1º La religión de la Nueva España es y será la católica, apostólica romana, sin tolerancia de otra alguna.

2º La Nueva España es Independiente de la antigua y de toda otra potencia, aun de nuestro Continente.

3º Su gobierno será Monarquía moderada, con arreglo a la Constitución peculiar y adaptable del reino.

4º Será su Emperador el Sr. D. Fernando Séptimo, y no presentándose personalmente en México dentro del término que las Cortes señalaren a prestar el juramento, serán llamados en su caso, el serenísimo Sr. Infante D. Carlos, el Sr. D. Francisco de Paula, el Archiduque Carlos u otro individuo de Casa reinante, que estime más conveniente el Congreso.

5º Ínterin las Cortes se reúnen, habrá una Junta que tendrá por objeto tal reunión, y hacer que se cumpla con el plan en toda su extensión.

6º Dicha Junta, que se denominará gubernativa, debe componerse de los vocales de que habla la carta oficial del Excmo. Sr. Virrey.

7º Ínterin el Sr. D. Fernando Séptimo se presenta en México y hace el juramento, gobernará la Junta, o la Regencia, a nombre de S. M. en virtud del juramento de fidelidad que le tiene prestado la Nación; sin embargo de que se suspenderán todas las órdenes que diere ínterin no haya prestado dicho juramento.

8º Si el Sr. D. Fernando Séptimo no se dignare venir a México, ínterin se resuelve el Emperador que deba coronarse, la Junta o la Regencia mandará en nombre de la Nación.

9º Este gobierno será sostenido por el ejército de las tres garantías, de que se hablará después.

10º Las Cortes resolverán la continuación de la Junta, o si debe substituirla una Regencia, ínterin llega la persona que deba coronarse.

11º Las cortes establecerán en seguida la Constitución del Imperio Mexicano.

12º Todos los habitantes de la Nueva España, sin distinción alguna de europeos, africanos, ni indios son ciudadanos de esta Monarquía con opción a todo empleo, según su mérito y virtudes.

13º Las personas de todo ciudadano, y sus propiedades, serán respetadas y protegidas por el gobierno.

14º El clero secular y regular será conservado en todos sus fueros y preeminencias.

15º La Junta cuidará de que todos los ramos del estado queden sin alteración alguna, y todos los empleados políticos, eclesiásticos, civiles y militares en el estado mismo en que existen en el día. Sólo serán removidos los que manifiesten no entrar en el plan, substituyendo en su lugar los que más se distingan en adhesión, virtud y mérito.

16º Se formará un ejército protector que se denominará de las tres garantías, porque bajo su protección tomará lo primero, la conservación de la Religión católica, apostólica, romana, cooperando de todos los modos que estén a su alcance para que no haya mezcla alguna de otra secta, y se ataquen oportunamente los enemigos que puedan dañarla: lo segundo, la independencia bajo el sistema manifestado: lo tercero, la unión íntima de americanos y europeos, pues garantiendo bases tan fundamentales de la felicidad de Nueva España, antes que consentir la infracción de ellas se sacrificará dando la vida del primero al último de sus individuos.

17º Las tropas del ejército observarán la más exacta disciplina a la letra de las ordenanzas, y los jefes y oficialidad continuarán bajo el pié en que están hoy: es decir, en sus respectivas clases, con opción a los empleos vacantes, y que vacaren por los que no quisieren seguir sus banderas, o cualquiera otra causa, y con opción a los que se consideren de necesidad o conveniencia.

18º Las tropas de dicho ejército se considerarán como de línea.

19º Lo mismo sucederá con las que sigan luego este plan. Las que lo difieran; las del anterior sistema de la independencia, que se unan inmediatamente a dicho ejército; y los paisanos que intenten alistarse, se considerarán como tropas de milicia nacional, y la forma de todas para la seguridad interior y exterior del reino, la dictarán las Cortes.

20º Los empleos se concederán al verdadero mérito, a virtud de informe de los respectivos jefes, y en nombre de la nación provisionalmente.

21º Ínterin las Cortes se establecen, se procederá en los delitos con total arreglo a la Constitución española.

22º En el de conspiración contra la independencia se procederá a prisión sin pasar a otra cosa hasta que las Cortes decidan la pena al mayor de los delitos, después del de lesa Majestad divina.

23º Se vigilará sobre los que intenten fomentar la desunión y se reputan como conspiradores contra la independencia.

24º Como las Cortes que van a instalarse han de ser constituyentes, se hace necesario que reciban los diputados los poderes bastantes para el efecto; y como a mayor abundamiento, es de mucha importancia que los electores sepan que sus representantes han de ser para el Congreso de México, y no de Madrid, la Junta prescribirá las reglas justas para las elecciones, y señalará el tiempo necesario para ellas y para la apertura del Congreso. Ya que no puedan verificarse en marzo, se estrechará cuanto sea posible el término.= Iguala 24 de febrero de 1821.

Americanos: he aquí el establecimiento y la creación de un nuevo imperio. He aquí lo que ha jurado el ejército de las tres garantías, cuya voz lleva el que tiene el honor de dirigírosla. He aquí el objeto para cuya cooperación os invita. No se os pide otra cosa que la que vosotros mismos debéis pedir y apetecer. Unión, fraternidad, orden, quietud interior, vigilancia y horror a cualquiera movimiento turbulento. Estos guerreros no quieren otra cosa que la felicidad común. Uníos con su valor para llevar adelante una empresa que por todos aspectos (si no es por la pequeña parte que en ella he tenido) debo llamar heroica. No teniendo enemigos que batir, confiemos en el Dios de los ejércitos, que lo es también de la paz, que cuantos componemos este cuerpo de fuerzas combinadas de europeos y americanos, de disidentes y realistas seremos unos meros protectores, unos simples espectadores de la obra grande, que hoy ha trazado y que retocarán y perfeccionarán los Padres de la patria. Asombrad a las naciones de la culta Europa: vean que la América septentrional se emancipó sin derramar una sola gota de sangre. En el transporte de vuestro júbilo decid: viva la Religión santa que profesamos: viva la América septentrional independiente de todas las naciones del globo: viva la Unión que hizo nuestra felicidad.= Iguala 24 de febrero de 1821.= Agustín de Itúrbide.

Lista de los señores que deben componer la Junta Gubernativa, propuesta en el preinserto plan.

Presidente.

Conde del Venadito

Vice-Presidente.

D. Miguel de Bataller, Regente de la Audiencia de México.
Dr. D. Miguel Guridi y Alcocér, Cura de la Parroquia del Sagrario.
Conde de la Cortina, Prior del Tribunal del Consulado.
D. Juan Bautista Lobo, Diputado provincial por Veracruz.
P. Dr. D. Matías Monteagudo, Prepósito del Oratorio de S. Felipe Neri, y Canónigo de la santa Iglesia Metropolitana.
D. Isidro Yañez, Oidor de dicha Audiencia.
D. José María Fagoaga, Oidor honorario.
D. Juan Espinosa de los Monteros, Agente Fiscal de lo civil.
Lic. D. Juan Francisco Azcárate, Síndico segundo del Ayuntamiento constitucional de México.
Dr. D. Rafael Suárez Pereda. Juez de letras.

Suplentes.

D. Francisco Sánchez de Tagle, Regidor constitucional.
D. Ramón Osés, Oidor.
D. Juan José Pastor Morales, Diputado provincial por Valladolid.

Nota. Si por enfermedad u otra causa faltase alguno de los sres. vocales nombrados en primer lugar, sea americano o europeo, se substituirá por los suplentes por el mismo orden en que se hallan.= Otra. La Junta misma nombrará dos secretarios, ya sea de los mismos individuos que la compongan, ya de los suplentes u otros de fuera, si lo estimasen conveniente, y en ningún caso tendrán voto. Tal vez los dos sres. suplentes nombrados en primer lugar convendrá que desempeñen tal cargo importantísimo.= Iguala 24 de febrero de 1821.= Agustín de Itúrbide

México: 1822. En la Imprenta imperial de Don Alejandro Valdés.

#mexico

Declaración de Laeken sobre el futuro de la Unión Europea

[…] El nuevo papel de Europa en un entorno

Asistentes a la Cumbre de Laeken, diciembre de 2001

Fuera de sus fronteras, la Unión Europea se enfrenta asimismo a un entorno mundializado en rápida mutación. Tras la caída del Muro de Berlín, por un momento pareció que podríamos vivir por largo tiempo en un orden mundial estable, sin conflictos, basada en los derechos humanos. Pero apenas unos años más tarde desapareció esa seguridad. El 11 de septiembre nos ha abierto brutalmente los ojos. Las fuerzas contrarias no han desaparecido. El fanatismo religioso, el nacionalismo étnico, el racismo y el terrorismo se intensifican y siguen siendo alimentados por los conflictos regionales, la pobreza y el subdesarrollo.

¿Cuál es el papel de Europa en este mundo transformado? ¿No debería Europa, ahora por fin unificada, desempeñar un papel de liderazgo en un nuevo orden planetario, el de una potencia a la vez capaz de desempeñar una función estabilizadora a nivel mundial y de ser punto de referencia para numerosos países y pueblos? Europa como el continente de los valores humanistas, la Carta Magna, el Bill of Rights, la Revolución francesa, la caída del Muro de Berlín. El continente de la libertad, de la solidaridad y, sobre todo, de la diversidad, lo que implica el respeto de las lenguas, culturas y tradiciones de los demás. La única frontera que establece la Unión Europea es la de la democracia y los derechos humanos. La Unión sólo está abierta a países que respetan valores fundamentales tales como las elecciones libres, el respeto de las minorías y el Estado de Derecho.

Ahora que ha terminado la guerra fría y que vivimos en un mundo a la vez mundializado y atomizado, Europa debe asumir su responsabilidad en la gobernanza de la globalización. El papel que debe desempeñar es el de una potencia que lucha decididamente contra cualquier violencia, terror y fanatismo, pero que tampoco cierra los ojos ante las injusticias flagrantes que existen en el mundo. En resumen, una potencia que quiere hacer evolucionar las relaciones en el mundo de manera que no sólo beneficien a los países ricos sino también a los más pobres. Una potencia que quiere enmarcar éticamente la mundialización, es decir, ligarla a la solidaridad y al desarrollo sostenible.

Las expectativas del ciudadano europeo

La imagen de una Europa democrática y comprometida en el mundo concuerda perfectamente con lo que desea el ciudadano, que muchas veces ha dado a entender que desea un papel más importante de la Unión en asuntos de justicia y seguridad, de lucha contra la delincuencia transfronteriza, control de los flujos migratorios, de acogida a los solicitantes de asilo y a los refugiados provenientes de zonas de conflicto periféricas. También pide resultados en el ámbito del empleo y la lucha contra la pobreza y la exclusión social, así como en el ámbito de la cohesión económica y social. Exige un enfoque común con respecto a la contaminación, el cambio climático y la seguridad alimentaria. En resumen, todos los asuntos transfronterizos que, de modo instintivo, el ciudadano siente que sólo pueden abordarse mediante la cooperación. Del mismo modo, también desea más Europa en los asuntos exteriores, de seguridad y de defensa; con otras palabras, pide más acción y mejor coordinada para luchar contra los focos de conflicto en Europa, a su alrededor y en el resto del mundo.

Simultáneamente, ese mismo ciudadano considera que la Unión va demasiado lejos y actúa de modo demasiado burocrático en otros muchos ámbitos. A la hora de coordinar el entorno económico, financiero o fiscal, la piedra angular habrá de ser siempre el correcto funcionamiento del mercado interior y de la moneda única, sin poner en peligro las especificidades de los Estados miembros. Las diferencias nacionales y regionales a menudo son fruto de la historia o de la tradición, y pueden resultar enriquecedoras. Con otras palabras, lo que el ciudadano entiende por la “buena gestión de los asuntos públicos” es la creación de nuevas oportunidades, no de nuevas rigideces. Lo que espera es más resultados, mejores respuestas a preguntas concretas y no un superestado europeo o unas instituciones europeas que se inmiscuyan en todo.

En resumen, el ciudadano pide un enfoque comunitario claro, transparente, eficaz y conducido democráticamente un enfoque que haga de Europa un faro para el futuro del mundo, un enfoque que consiga resultados concretos en términos de más empleo, mayor calidad de vida, menos delincuencia, una educación de calidad y mejores servicios sanitarios. Para ello, Europa debe indudablemente buscar renovadas fuentes de inspiración y reformarse. […]

Declaración común de los Jefes de Estado o Gobierno de la Unión Europea, Cumbre de Laeken, 15 de diciembre de 2001

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Conflicto árabe-israelí. La Resolución 237 de la O.N.U.

Próximo Oriente, 1967

El Consejo de Seguridad,

Considerando la urgente necesidad de evitar nuevos sufrimientos a la poblaciones civiles y a los prisioneros de guerra en la zona del conflicto en el Oriente Medio,

Considerando que los derechos humanos esenciales e inalienables deben respetarse incluso durante las vicisitudes de la guerra,

Considerando que las partes en el conflicto deben cumplir todas las obligaciones impuestas por e! Convenio de Ginebra relativo al trato de prisioneros de guerra, del 12 de agosto de 1949;

1. Insta al Gobierno de Israel a que garantice la protección, el bienestar y la seguridad de los habitantes de las zonas donde se han llevado a cabo operaciones militares y a que dé facilidades para el regresa de los habitantes, que han huido de esas zonas desde que comenzaron las hostilidades;

2. Recomienda a los gobiernos interesados que respete, escrupulosamente los principios humanitarios que rigen el trato de los prisioneros de guerra y la protección de personas civiles en tiempo de guerra, que figuran en los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949;

3. Insta al Secretario General a que aplique de una manera efectiva la presente resolución y a que informe al Consejo de Seguridad.

Aprobado por unanimidad en la 1361a. sesión. Resolución 237 de 14 de junio de 1967

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