El conflicto de Kosovo y la antigua Yugoslavia, 1999

7. Magnitud de la crisis. Si bien el conflicto de Kosovo se halla en el centro de la crisis más reciente de Europa sudoriental, y el sufrimiento y el desplazamiento masivo de refugiados y personas internamente desplazadas de Kosovo y dentro de la provincia han sido sus consecuencias más visibles hasta la fecha, numerosos otros factores, incluidas las secuelas del desmembramiento de la ex Yugoslavia, los efectos de las violaciones sistemáticas de derechos humanos de larga data, los efectos de años de graves sanciones y el bombardeo aéreo de la OTAN, han dejado a todo el país gravemente debilitado, y de hecho a toda la región. Además de las necesidades humanitarias inmediatas de los refugiados, la población internamente desplazada y otro tipo de población civil, las consecuencias económicas y sociales, ambientales y físicas del conflicto en toda la República Federativa de Yugoslavia y más allá de ella son inmensas y han creado un nuevo tipo de emergencia humanitaria compleja. Los problemas que plantea esta emergencia en un medio relativamente desarrollado superan el ámbito humanitario, o incluso la experiencia y la capacidad de cualquier organismo por sí solo, y obligan a las Naciones Unidas a utilizar todos sus conocimientos y experiencia, así como a colaborar en forma estratégica con otros factores. Requerirá, antes y especialmente después de que se arregle el conflicto de Kosovo, medidas amplias de las Naciones Unidas, las instituciones financieras internacionales, las organizaciones regionales, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) y organizaciones no gubernamentales a fin de hacer frente a todos los aspectos de la crisis.

Localización geográfica de Kosovo

8. Kosovo. La crisis de Kosovo ha dado como resultado el desplazamiento y la deportación forzados en masa de cientos de miles de civiles, la destrucción de gran número de bienes y medios de vida, ilicitud y violencia desenfrenadas, miles de asesinatos demostrados, un número incontable de muertes aún no demostradas, y sufrimiento humano inconmensurable. A lo largo de la Misión se dijo claramente a los interlocutores yugoslavos, de todos los niveles, que esto se hallaba en el centro mismo del conflicto actual y, por tanto, de su solución. Actualmente más de 850.000 albaneses de Kosovo han huido de la provincia hacia países vecinos y la República de Montenegro, y varias decenas de miles han ido todavía más lejos. Se dice que un número desconocido de residentes serbios y de refugiados serbios reasentados provisionalmente en Kosovo han huido a otras zonas de la República de Serbia. Los refugiados que han llegado a los países vecinos han hecho relatos concordantes acerca de civiles sometidos a violaciones sistemáticas y extremas de los derechos humanos por fuerzas de seguridad, ejecuciones, evicción forzada de sus hogares, deportaciones, detenciones arbitrarias, actos de violencia sexual e incendio de hogares. Muchos han informado además que se les ha despojado de sus documentos de identidad y de otro orden al salir de Kosovo. Se estima que en Kosovo puede haber cientos de miles de personas internamente desplazadas. Se estima además que toda la población que sigue en la provincia tiene necesidad urgente de sistencia humanitaria. Las personas internamente desplazadas que encontró la Misión vivían en condiciones miserables, con frecuencia cerca de sus hogares, pero temerosas del regreso. Declararon que su necesidad más urgente era la seguridad física, seguida de artículos y servicios básicos para la supervivencia, en ese orden. Todos los argumentos esgrimidos por los funcionarios del Gobierno de la República Federativa de Yugoslavia, por plausibles y legítimos que fueran, no pueden explicar que no hayan cumplido su obligación de proteger a sus propios ciudadanos de actos generalizados de violencia prohibidos por el derecho internacional y punibles con arreglo a él, que se considera que han sido en gran medida cometidos por sus propios agentes. Un cambio súbito de la situación sobre el terreno —por ejemplo, el despliegue de una fuerza internacional y el regreso de los refugiados y desplazados internos albaneses de Kosovo— podría provocar la partida de las minorías serbias residentes en Kosovo. Se debe hacer todo lo posible por garantizar su seguridad.

9. Problemas de todo el país. En toda la República Federativa de Yugoslavia, como resultado de los ataques aéreos de la OTAN, numerosos civiles han sufrido lesiones y han perdido la vida, en tanto que la destrucción en gran escala de la infraestructura y los medios de producción y los daños sufridos por éstos han surtido un efecto devastador sobre la industria, el empleo, el medio ambiente, servicios esenciales y la agricultura. Entre los más vulnerables y dejados de lado se hallan medio millón de refugiados croatas y serbios de Bosnia de conflictos anteriores. Antes del conflicto de Kosovo constituían la mayor población de refugiados en un solo país europeo. Sus penurias no deben ser olvidadas como consecuencia de la crisis reciente. Esos refugiados merecen asistencia de las autoridades locales y la comunidad internacional, así como la solución urgente de su situación. En la República de Montenegro el efecto acumulado del desmembramiento de la ex Yugoslavia, las consecuencias económicas y sociales de las sanciones y la posición económica, financiera y política de Belgrado, han hecho que la economía se halle al borde del colapso. Esto ha reducido además la capacidad de absorción de la república en lo que respecta a las personas internamente desplazadas de Kosovo, quienes, junto con los refugiados del conflicto de Bosnia, comprenden el 15% de su población total.

10. Respuesta internacional. Las Naciones Unidas, las organizaciones intergubernamentales y las organizaciones no gubernamentales deben establecer prontamente una presencia sustancial en toda la República Federativa de Yugoslavia, principalmente en Kosovo. Esto es esencial a fin de organizar una operación de socorro que abarque la protección, la asistencia alimentaria, la atención de salud, la nutrición, la rehabilitación de emergencia y la realización de evaluaciones sectoriales más detalladas. En ese contexto, la comunidad internacional requerirá garantías con respecto al libre acceso a todas las zonas de la República Federativa de Yugoslavia, la autorización para la internación de bienes, mecanismos para distribución y seguridad para el personal del organismo, en particular las comunicaciones radiales. En Kosovo ese tipo de presencia debe ser suficientemente fuerte, creíble y disuasiva para dar a los refugiados y personas internamente desplazadas la confianza y la seguridad necesarias que constituyen un requisito previo de su regreso. El próximo invierno provocará enormes penurias a millones de civiles en todo el territorio de la República Federativa de Yugoslavia, en particular en Kosovo, dados los daños en gran escala sufridos por las viviendas, la infraestructura y los servicios esenciales. Es imperativo garantizar un criterio coordinado para satisfacer las necesidades de socorro y rehabilitación de corto plazo de los refugiados, las personas internamente desplazadas y las poblaciones vulnerables afectadas. La planificación relativa a las necesidades de mediano y largo plazo debe comenzar también ahora, y será esencial una transición tranquila y equitativa de las actividades de socorro a las de reconstrucción y desarrollo. La negligencia respecto del panorama general y la necesidad de una estrategia regional cuidadosamente equilibrada puede poner una vez más en peligro el logro del objetivo final, a saber, un nuevo régimen conducente a la superación de la cultura de intolerancia y al logro de la reconciliación, la cooperación, la paz, la seguridad y la prosperidad en Europa sudoriental. Las consideraciones más amplias de la seguridad europea y mundial requieren un criterio de ese tipo.

11. La atmósfera política rápidamente cambiante y las indicaciones actuales de una posible solución política de la crisis más reciente reforzaron las conclusiones de la Misión y han agregado urgencia a la aplicación de sus recomendaciones. Lo que es más importante, si se lleva adelante el proceso político positivo eliminará el obstáculo más importante a las actividades de socorro de emergencia y rehabilitación en gran escala al mejorar la situación general de seguridad para las actividades internacionales de protección y asistencia humanitarias.

Informe de la Misión Interinstitucional de Evaluación de Necesidades enviada por el Secretario General de las Naciones Unidas a la República Federativa de Yugoslavia, 14 de junio de 1999, pp. 5-7

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