Los problemas raciales en la antigua Yugoslavia

En los Balcanes, los años de conflictos por cuestiones nacionales o étnicas han dejado a millones de personas de comunidades minoritarias a merced de los abusos de las autoridades locales y con poca protección frente a la violencia de sus vecinos. Por ejemplo, los serbios, los romaníes y otras minorías que viven en Kosovo siguen sufriendo ataques casi a diario, pese a los esfuerzos internacionales para protegerlos. El 18 de diciembre de 1999 se produjo uno de estos terribles y numerosos incidentes, cuando un desconocido arrojó varias granadas en el pequeño enclave serbio y romaní situado en medio de Orahovac (Rahovec), causando la muerte de un serbio y heridas a varias personas más. Sobre la mayoría de estos ataques no se realiza ninguna investigación adecuada y los autores quedan en libertad para volver a matar.

A las minorías de Kosovo, especialmente a los serbios, se les niegan en la práctica sus derechos civiles, políticos y culturales, como el derecho a la vida, a la libertad de expresión, a la libertad de circulación y a usar su propio idioma, así como sus derechos sociales y económicos. También han de convivir con un sistema de justicia penal que apenas funciona y que, cuando actúa, los discrimina abiertamente.

Mientras tanto, en Serbia, las personas de etnia albanesa procedentes de Kosovo y otras minorías sufren un trato abiertamente discriminatorio en el sistema de justicia penal. En particular, los miembros de comunidades minoritarias que comparecen ante los tribunales tienen muchas probabilidades de ser sometidos a juicios injustos. Por ejemplo, en diciembre de 1999, 15 personas de etnia albanesa procedentes de Kosovo fueron juzgadas por los tribunales serbios y condenadas a penas de entre dos y 15 años de prisión. Según los informes, se utilizaron como prueba algunas declaraciones obtenidas bajo tortura, y a los procesados se les negó su derecho a comunicarse en privado con sus abogados defensores.[…]

La situación de los romaníes en Kosovo sigue siendo precaria debido a que continúan las tensiones y los ataques violentos contra ellos. El temor por su seguridad limita sus movimientos, lo que dificulta su acceso a los alimentos, al trabajo, a las escuelas, a la atención médica y a otras actividades necesarias. Los romaníes se ven obligados a vivir entre personas de etnia albanesa (muchas de las cuales los consideraron «colaboradores» de los serbios durante la guerra de 1999) o a desplazarse y vivir en enclaves serbios donde la seguridad es mayor, aunque no está garantizada, frente a los ataques de las personas de etnia albanesa. Los ataques contra los romaníes suelen consistir en el lanzamiento de granadas de mano en sus viviendas.

Informe de Amnistía Internacional: El racismo y la Administración de Justicia, 2001, pp. 48-49, 72

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