Consecuencias de la derrota de Stalingrado, 1943

Diplomático alemán y fuerte oponente al Tercer Reich. En 1932 fue  nombrado embajador en Italia. En un principio simpatizaba con Hitler, pero luego se convirtió en un fuerte crítico del régimen al contemplar la política agresiva en contra de los extranjeros. Unió fuerzas junto a Ludwig Beck y Carl Goerdeler. En abril del 1942, fue advertido de que se estaba siendo investigado por la Gestapo. Ignorando las advertencias siguió conspirando en contra de Hitler. Tras el atentado contra el Führer, Hasell fue arrestad y ejecutado en la prisión de Plötzensee. Sus diarios y cartas fueron descubiertos después de la guerra en el jardín de la prisión y luego publicados. He aquí algunos párrafos ambientado en las consecuencias ocasionadas por la derrota de Stalingrado:

Ulrich von Hassel (12 de noviembre de 1881-8 de septiembre de 1944)

«Ebenhausen, 14 de febrero de 1943

Las últimas semanas han traído la crisis más grave que hemos presenciado durante esta guerra; en realidad, la primera crisis verdadera, desgraciadamente no sólo del gobierno y del sistema, sino de toda Alemania. Como símbolo se le da el nombre de Stalingrado. Por primera vez, también las murmuraciones y la crítica le alcanzan directamente. Se trata de una verdadera crisis; incapacidad militar que hasta ahora ha podido disimularse gracias a un feliz juego de azar, a la escasa combatividad de los adversarios y a otras casualidades que han trabajado en favor del “estratega más general de todos los tiempos”, es decir del “cabo” megalómano. Todo el mundo ve claramente que se ha derramado una preciosa sangre sólo por puntos de vista y de prestigio insensatos y criminales, como esta vez se trata también de los asuntos militares, los generales por fin han abierto los ojos. La conducta del desgraciado general Paulus, al cual los rusos podrían entregar ahora “el bastón de mariscal” (el teniente general Paulus fue nombrado mariscal por Hitler el 31-I-43), es criticada severamente. El general Paulus no fue capaz de seguir el ejemplo de Yorck y por tanto no hubiera debido de salir con vida de esta catástrofe. (Paulus, de acuerdo con un plan convenido entre Kluge, Manstein y el movimiento de resistencia, debió haber abandonado a tiempo Stalingrado y dirigirse al oeste. Después de esto, Kluge debía haberse apoderado del mando al mismo tiempo que en Berlín debía producirse un golpe de Estado). Gustan Anton Wiefersheim (general en jefe de un cuerpo de ejército), el cual por causa de un conflicto con Paulus “fue destituido”, se ha rehabilitado completamente, pero a nosotros ya no nos sirve. El general Strecker, que había defendido sus puntos de vista con más tenacidad y, por consiguiente, caído en desgracia, que no había recibido ninguna condecoración ni le habían sido reconocido sus méritos, fue junto con el jefe de su Estado Mayor, Groscurth, el general que finalmente había luchado más tiempo.

Incluso Herr Zeitzler, el jefe favorito del Estado Mayor de Hitler, se da ahora cuenta de lo que pasa y ha encontrado el valor de oponerse a ciertas órdenes absurdas, y no se ha presentado durante dos días a la conferencia, imponiendo de este modo su opinión. También Kluge y Manstein han logrado un poco más de libertad de movimiento. Y Herr Fromm, esta especie de veleta, pronuncia también palabras atrevidas. Pero, lo que a pesar de todos los esfuerzos continúa faltando, es el chispazo inicial.

Cada día hay más noticias sobre Hitler que demuestran su peligroso estado mental. El actual Gobierno celebra su décimo aniversario, un gobierno que ahora lucha únicamente por su propia existencia, sacrificando a todo el pueblo alemán. Es significativo que Hitler no se haya atrevido a hablar el 30 de enero. ¡Quién se podía figurar esto hace poco, y que Goering, al sonar una alarma, hubiese desaparecido durante su discurso para esconderse en un refugio!».

Ulrich von Hassel, Diarios

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