La especulación bursátil en los años 20

Evolución de las acción en Walt Street

Hay un texto, con lenguaje sencillo e ingenioso, debido a la pluma del escritor francés Bertrand de Jouvenel, La crise du capitalime americain, que en los primeros años de la depresión explicaba la desafortunada especulación bursátil de Wall Street y el señuelo de los lazos para forzar el consumo, a través del gracioso periplo económico de Jones, símbolo americano medio.

Jones tenía en 1921 2.000 dólares ahorrados. No sabiendo qué hacer con ellos. compró acciones de la RCA y de la Goodyear a precio entre dos y cinco dólares la acción. En 1924 se felicitó por su ingenio sus acciones habían subido y valían ya 10.000 dólares. Había multiplicado su capital por cinco. Animado, decidió no venderlas y tratar de adquirir otro buen paquete. No tenía dinero pero, depositando sus acciones como garantía pudo fácilmente obtener un crédito de 6.000 dólares, y así volver a comprar acciones en bolsa. En 1927 sus títulos valían 36.000 dólares. Lleno de confianza en el porvenir, decide no vender más que lo indispensable para pagar los intereses de sus créditos. ¿Para qué reembolsarlos? Basta con comprar nuevas acciones. Tampoco ahorra ni un dólar, ya que las, subidas de la bolsa le enriquecen día a día. Entonces decide comprarse un coche y una buena casa, a plazos ambos, más una hipoteca sobre ésta. Y sigue sus inversiones, siempre a crédito, naturalmente. Va a todas las ampliaciones que se le ofrecen. En 1928 posee ya un capital en acciones de 136.000 dólares. Pero como, dan muy poco beneficio, tiene que echar mano de sus sueldo para amortizar sus crecientes cargas financieras. Impone en la casa una drástica reducción de gastos. ¿Vender acciones? Sólo en último momento. Son un valor seguro y en alza. Al inicio de 1929 posee ya, 285.000 dólares, pero necesita dinero efectivo de forma ineludible y urgente. Las letras del coche, los plazos de la hipoteca y los intereses de los préstamos se comen ya todos sus ingresos. Hay que vender acciones. Pero todos los Jones del país tienen que vender.

Los grandes especuladores hace ya tiempo que se pusieron a salvo, liquidando sus ganancias y tomando posición a la baja. En un mes, las acciones de Jones sólo valen 39.000 dólares. Su capital en títulos no cubre lo que debe, e innumerables Jones son apremiados por sus vendedores de coches, sus prestamistas y sus banqueros . Hay que vender el coche, la casa y parte de las acciones. Pierde dinero en todas las ventas, pero aún confía en que el resto de sus acciones vuelvan a subir. En 1930 no valen ya nada prácticamente. En el mismo año pierde su empleo por efectos de la crisis.

Esta es la historia de Jones, en definitiva, la historia del pueblo americano. En ella se ilustran todos los componentes de una crisis. La caída de la bolsa (el índice de cotización pasó de 79 en 1921, a 448 en 1929). Los préstamos para especulación, de 774 millones de dólares, a 6.800 en el mismo periodo. Las compras a plazos de Jones representan el desenfreno consumista, atizado constantemente con la necesidad de dar salida al exceso de producción, es una prosperidad basada en el crédito y no en la solidez económica.

J. Lezcano,  El País, 16 de abril de 1983

Fuente: http://webs.ono.com/pedabagon/pedro/Historiacontemporanea/temas/1929/ejercicios/ejercicios.html
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