Primera declaración del gobierno provisional, 1917

Revolucionarios rusos contra la participación en la I Guerra Mundial

“Ciudadanos del Estado ruso:

Un gran acontecimiento se ha producido. El antiguo régimen ha sido derrocado gracias al poderoso impulso del pueblo ruso. Ha nacido una Rusia libre y nueva. Este gran derrocamiento corona numerosos años de combate.

El acta promulgada el 17 de octubre de 1905 por la presión de las fuerzas populares sublevadas había prometido a Rusia libertades constitucionales. Estas promesas no fueron cumplidas. La Duma -portavoz de las esperanzas populares- fue disuelta. La segunda Duma corrió la misma suerte. Incapaz de quebrantar la voluntad popular, el gobierno decidió, mediante el decreto del 3 de junio de 1907, quitar al pueblo parte de sus derechos a participar en la obra legislativa, previamente concedidos. Durante nueve largos años el pueblo fue privado progresivamente de los derechos que había conquistado. Una vez más el país se hundió en un abismo de absolutismo y de arbitrariedad. Todos los intentos de hacer entrar en razón al gobierno fueron inútiles y la gran conflagración mundial a  la que el enemigo arrastró a la madre patria le sorprendió en un estado de postración moral, de indiferencia por el futuro de la patria, ajeno al pueblo y hundido en la corrupción.

En su unanimidad, el entusiasmo revolucionario del pueblo, plenamente consciente de la gravedad del momento, y la determinación de la Duma del Estado han constituido de mutuo acuerdo, el gobierno provisional. Éste considera sagrados su deber y su responsabilidad de satisfacer las esperanzas populares y de conducir al país por el preclaro camino de un régimen libre y cívico.

El gobierno cree que el espíritu de profundo patriotismo manifestado durante la lucha contra el antiguo régimen inspirará a nuestros valientes soldados en los campos de batalla. Por su parte, hará cuanto esté en su mano para proveer de lo necesario al ejército a fin de llevar la guerra a su final victorioso. El gobierno considerará como sagradas las alianzas que nos ligan con  otras potencias y respetará puntualmente los acuerdos firmados con nuestros aliados…

Paralelamente a las medidas que se tomen para defender al país del enemigo exterior, el gobierno considerará como deber esencial suyo permitir que se exprese la voluntad popular en lo que concierne a la elección de un régimen político, y con sufragio universal directo, igual y secreto, garantizando al mismo tiempo la participación en las elecciones de los valientes defensores de la tierra de nuestros antepasados, que actualmente dan su sangre en los campos de batalla. La asamblea constituyente promulgará las leyes fundamentales que garanticen los inalienables derechos del país a la justicia, la libertad y la igualdad.”

En Izvestia. 7 de marzo de 1917.

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