El aislacionismo de los Estados Unidos: el rechazo a la Sociedad de Naciones

Henry Cabot Lodge (12 de mayo de 1850 - 9 de noviembre de 1924)

“Deseo que nuestros representantes decidan, después de una madura reflexión, si están dispuestos a contemplar a la juventud de los Estados Unidos conducida al combate por otras naciones sin tener en cuenta lo que ellos o sus representantes desean. Quisiera que decidieran después de una madura reflexión, si están dispuestos a ver a los Estados Unidos forzados a entrar en guerra, contra su voluntad, por las otras naciones.

Lo que deseo por encima de todo es ver a nuestros soldados en sus hogares.  La creación de la Sociedad de Naciones no les llevará a ellos. Traigámoslos a su patria cuanto antes y para eso, hagamos la paz con Alemania, hagámosla ahora y no la retrasemos hasta que el complejo problema de la Sociedad de Naciones se pueda arreglar con todo el cuidado y atención que merece. ¿Qué es lo que retrasa la paz con Alemania? La discusión del asunto de la Sociedad de Naciones y nada más (…)

La constitución de la Sociedad de Naciones que estamos estudiando implica un problema que sobrepasa con mucho todos los demás. Se nos pide que abandonemos por primera vez la política exterior de Washington (…) Tenemos en este país un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, el mejor y más libre gobierno del mundo. A este gobierno, que era el de Lincoln, se le pide que para muchos asuntos importantes se constituya en un gobierno de, por y para otros pueblos.“

Henry Cabot Lodge, Jefe de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado de EE.UU. 28 de febrero de 1919

«2. Los Estados Unidos no se comprometen a preservar la integridad territorial o la independencia de ninguna nación sea cual fuere, mediante el empleo de su fuerza militar o naval […], o a intervenir en los conflictos entre naciones […], o a emplear las Fuerzas militares o navales de los Estados Unidos en virtud de un artículo cualquiera del tratado (1) o por cualquier causa, a menos que en un caso particular el Congreso […] lo estipule.

3. Ningún mandato será aceptado por los Estados Unidos […], excepto por un acto del Congreso.

5. Los Estados Unidos no se someterán al arbitraje o a la investigación de la Asamblea, o del Consejo de la Sociedad de Naciones, previsto por el susodicho tratado de paz, ninguna cuestión que, a su juicio, dependa o esté en relación con su política establecida a largo plazo y comúnmente conocida con el nombre de “doctrina Monroe” (2) […].

8. Para los Estados Unidos se entiende que la Comisión de las reparaciones no hará reglamentos y no intervendrá en las exportaciones de los Estados Unidos hacia Alemania, o de Alemania hacia los Estados Unidos, más que cuando estos últimos aprueben este reglamento o esta intervención mediante una ley o resolución del Congreso.

9. Los Estados Unidos no estarán obligados a contribuir a cualquiera de los gastos de la Sociedad de Naciones […].

10. Ningún plan para la limitación de armamentos propuestos por el Consejo de la Sociedad de Naciones […], ligará a los Estados Unidos hasta que éste haya sido aceptado por el Congreso; y los Estados Unidos se reservan el derecho a aumentar sus armamentos sin el consentimiento del Consejo, en el caso en que estén amenazados por una invasión o por una guerra.

Congressional Record Extraits, del 19 de marzo de 1920

(1) Se refiere al Tratado de Versalles de junio de 1919.
(2) J. Monroe, presidente norteamericano entre 1817 y 1825, marcó en su discurso del 2 de diciembre de 1823 lo que sería en futuro de esta nación las bases de la política exterior norteamericana: negativa a toda intervención de Europa en América y extensión de la influencia norteamericana en el continente americano, que en algunos casos se convirtió en un flagrante imperialismo. Desde entonces, y hasta la primera guerra mundial, Estados Unidos no intervino en ningún conflicto europeo, manteniendo una política exterior que se ha calificado de aislacionista.
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