La Carta del Atlántico, 1941

Firma de la Carta del Atlántico. Buque británico Príncipe de Gales

El Presidente de los Estados Unidos de América y el Primer Ministro representante del Gobierno de S. M. en el Reino Unido, habiéndose reunido en el Océano, juzgan oportuno hacer conocer algunos principios sobre los cuales ellos fundan sus esperanzas en un futuro mejor para el mundo y que son comunes a la política nacional de sus respectivos países:

1. Sus países no buscan ningún engrandecimiento territorial o de otro tipo.

2. No desean ver ningún cambio territorial que no esté de acuerdo con los votos libremente expresados de los pueblos interesados.

Borrador de la Carta del Atlántico

3. Respetan el derecho que tienen todos los pueblos de escoger la forma de gobierno bajo la cual quieren vivir, y desean que sean restablecidos los derechos soberanos y el libre ejercicio del gobierno a aquellos a quienes les han sido arrebatados por la fuerza.

4. Se esforzarán, respetando totalmente sus obligaciones existentes, en extender a todos los Estados, pequeños o grandes, victoriosos o vencidos, la posibilidad de acceso a condiciones de igualdad al comercio y a las materias primas mundiales que son necesarias para su prosperidad económica.

5. Desean realizar entre todas las naciones la colaboración más completa, en el dominio de la economía, con el fin de asegurar a todos las mejoras de las condiciones de trabajo, el progreso económica y la protección social.

6. Tras la destrucción total de la tiranía nazi, esperan ver establecer una paz que permita a todas las naciones vivir con seguridad en el interior de sus propias fronteras y que garantice a todos los hombres de todos los países una existencia libre sin miedo ni pobreza.

7. Una paz así permitirá a todos los hombres navegar sin trabas sobre los mares y los océanos.

8. Tienen la convicción de que todas las naciones del mundo, tanto por razones de orden práctico como de carácter espiritual, deben renunciar totalmente al uso de la fuerza. Puesto que ninguna paz futura puede ser mantenida si las armas terrestres, navales o aéreas continúan siendo empleadas por las naciones que la amenazan, o son susceptibles de amenazarla con agresiones fuera de sus fronteras, consideran que, en espera de poder establecer un sistema de seguridad general, amplio y permanente, el desarme de tales naciones es esencial. Igualmente ayudarán y fomentarán todo tipo de medidas prácticas que alivien el pesado fardo de los armamentos que abruma a los pueblos pacíficos.

Franklin D. Roosevelt – Winston Churchill
14 de agosto de 1941

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La Dúplice Alianza, 1879

Países integrantes de la Dúplice Alianza

Artículo 1. Si, contrariamente a su esperanza, y contra el deseo leal de las dos partes Contratantes, uno de los dos Imperios fuera atacado por Rusia ambas partes contratantes estarán obligadas a venir en ayuda una de la otra con toda la fuerza bélica de sus Imperios, y en consecuencia sólo concluirán la paz juntos y sobre el acuerdo mutuo.

Artículo 2. Si una de las Partes Contratantes fuera atacada por otra potencia, Otra parte contratante, la otra parte contratante se compromete, no sólo a no apoyar al agresor contra su Aliado, si no a observar una actitud benévola y neutra hacia su aliado.

Artículo 3. La duración de este Tratado será fijada en cinco años a partir del día de ratificación. Un año antes de la expiración de este período las dos Partes Contratantes consultarán juntos acerca de si las condiciones que sirven como la base del Tratado todavía prevalecen, y alcanzarán un acuerdo con respecto a la posible continuación o la modificación de ciertos detalles. Si en el curso del primer mes del año siguiente al Tratado ninguna invitación ha sido recibida del uno o el otro lado para abrir estas negociaciones, el Tratado será considerado como renovado durante un período de tres años.

Artículo 4. Este Tratado, conforme a su carácter pacífico, evitará cualquier malinterpretación, siendo guardado en secreto por las dos Partes Contratantes, y sólo será comunicado a un tercer Poder en caso de alianza que se entenderá entre las dos Partes, y según los términos de un Acuerdo especial.

Las dos Partes Contratantes esperan, después del sentir expresado por el Emperador Alexander en la reunión en Alexandrovo, que las armas de Rusia en realidad no demuestran ser amenazadoras a ambos, y no tendrán entonces que comunicar ninguna razón actualmente; sin embargo, si esta esperanza, contrariamente a sus expectativas, demuestra ser errónea, las dos Partes Contratantes lo considerarían su obligación leal avisar al Emperador Alexander, al menos confidencialmente, que ellos deben considerar un ataque sobre cualquiera de ellos como dirigido contra ambos.

Artículo 5. Este Tratado tendrá validez cuando se de la aprobación de los dos Soberanos y será ratificado dentro de catorce días después de que Sus Majestades han concedido esta aprobación. En fe de lo cual los Plenipotenciarios han firmado este Tratado con sus propias manos y han dado sus manos.

Hecho en Viena, el 7 de octubre de 1879

(L.S). ANDRASSY
(L.S). H. VII v. REUSS

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