La unión de las monarquías absolutas frente al liberalismo

Klemens Wenzel Metternich (Coblenza 1773-Viena 1859)

“Los reyes han de pensar que está en peligro su propia existencia en un futuro inmediato; las pasiones han sido abandonadas a sí mismas y todas ellas se unen para derribar todo aquello que la sociedad respeta como la base misma de su existencia; la religión, la moral pública, las leyes, las costumbres, los derechos, todos ellos son atacados, confundidos, derribados o puestos en cuestión… Unos pocos son arrastrados por la corriente, pero lo que desea la gran masa del pueblo es mantener una estabilidad que ya no existe y de la que parece se ha perdido hasta los elementos fundamentales […]. Estamos convencidos de que la sociedad ya no puede ser salvad sin aplicar fuertes y vigorosas resoluciones por parte de los gobiernos que aún están en libertad para opinar y actuar […]. El primer principio que han de seguir los monarcas, unidos como están ya por la coincidencia de sus deseos y opiniones, debiera ser el mantenimiento de la estabilidad de las instituciones políticas contra la excitación desorganizada que hja tomado posesión de la mente de los hombres […]. En resumen, que los grandes monarcas estrechen su unión y prueben al mundo que la existencia de esta unión es beneficiosa y asegura la paz política de Europa; que su poder se encamina al mantenimiento de la tranquilidad en un tiempo en el que son tantos los ataques contra ella; que los principios que profesan son paternales y protectores y que sólo resultan peligrosos para las perturbaciones de la tranquilidad públicas.”

Memorándum de Metternich al zar Alejandro I, 15 de diciembre de 1820

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