Fundamentos del nacionalismo italiano: la “Joven Italia”

Giuseppe Mazzini (22 de junio de 1805 – 10 de marzo de 1872)

«1. La Joven Italia es la hermandad de los italianos que creen en una ley de Progreso y de Deber; éstos, convencidos de que Italia está llamada a ser una Nación, de que puede hacerse con sus propias fuerzas; de que el fracaso de las tentativas pasadas proviene, no de la debilidad, sino de la insignificante capacidad de mando de los elementos revolucionarios; de que el secreto de la fuerza está en la constancia y en la unidad de los esfuerzos, íntimamente asociados en la gran tarea de hacer de nuevo de Italia una Nación Unida, Independiente y Soberana de ciudadanos libres e iguales […].

3. La Joven Italia es republicana y unitaria.

Republicana: porque, teóricamente, todos los hombres de una nación están llamados, por la ley de Dios y de la humanidad a ser libres, iguales y hermanos; y porque la forma republicana es la única que asegura ese destino; porque la soberanía reside esencialmente en la nación […], porque la serie progresiva de cambios europeos conduce inevitablemente al establecimiento del principio republicano.

Republicana: porque prácticamente Italia no posee elementos de una monarquía, ni de una aristocracia venerada, potente, que pueda interponerse entre el trono y la nación; ni una dinastía de príncipes italianos que inspiren, por sus largos servicios gloriosos e importantes con vistas al desarrollo de la nación, el afecto y la simpatía de todos los Estados que la componen y porque la tradición italiana es completamente republicana […]; porque estamos forzados […] a llamar la atención de los pueblos […] invocando el principio que hoy en día domina en todas las manifestaciones revolucionarias de Europa […].

La Joven Italia es unitaria: porque sin unidad no hay realmente nación, porque sin unidad no hay fuerza y porque Italia, rodeada de naciones unitarias, potentes y celosas, tiene necesidad ante todo de ser fuerte; porque el federalismo, dando rienda suelta a las rivalidades locales hasta ahora apagadas, retrotraería a Italia a la Edad Media […]

La Joven Italia no es una secta ni un partido, sino una fe y un apostolado. Como precursores de la regeneración italiana, debemos poner la primera piedra de su religión.

4. Los medios de que la Joven Italia pretende servirse para alcanzar su objetivo son la Educación y la Insurrección […]

La Joven Italia está decidida a servirse de los acontecimientos exteriores, pero no hacer depender de ellos la hora y el carácter de la insurrección […]».

MAZZINI, G., Manifiesto fundacional de la Joven Italia, Marsella, noviembre de 1831

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