La revolución demográfica

Primera Revolución Industrial

La historiografía

«Parece razonable suponer que sin el aumento de la producción a partir de 1740, el aumento correspondiente de la población habría sido frenado por el aumento del índice de mortalidad, provocado por la baja de los niveles de vida. Parece igualmente probable que sin el crecimiento de la población (…), la revolución industrial se habría retrasado por falta de mano de obra. Parece, también, que sin el aumento de los precios (que reflejaba el crecimiento de la población) los productores británicos hubieran tenido menos incentivos para expansionarse e innovar y que, por consiguiente, se habría perdido una parte del dinamismo que impulsó la revolución industrial.»

P. Deane, historiador, La primera revolución industrial

El pensamiento demográfico

«Considerando aceptados mis postulados, afirmo que la capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre.

La población, si no encuentra obstáculos, aumenta en progresión geométrica. Los alimentos tan sólo aumentan en progresión aritmética. Basta con poseer las más elementales nociones de números para poder apreciar la inmensa diferencia a favor de la primera de estas dos fuerzas.

No veo manera por la que el hombre pueda eludir el peso de esta ley, que abarca y penetra toda la naturaleza animada. Ninguna pretendida igualdad, ninguna reglamentación agraria, por muy radical que sea, podrá eliminar, durante un siglo siquiera, la presión de esta ley, que aparece, pues, como decididamente opuesta a la posible existencia de una sociedad cuyos miembros puedan todos tener una vida de reposo, felicidad y relativa holganza y no sientan ansiedad ante la dificultad de proveerse de los medios de subsistencia que necesitan ellos y sus familias.

Por consiguiente, si las premisas son justas, el argumento contra la perfectibilidad de la masa de la humanidad es determinante».

Malthus, Primer ensayo sobre la población, 1798

Evolución de la población del mundo

«Podemos, pues, afirmar que los medios de subsistencia aumentan en progresión aritmética. Comparemos ahora los efectos de estas dos leyes de aumento.

La población de nuestra isla es actualmente de unos siete millones; supongamos que la producción actual baste para mantener esta población. Al cabo de los primeros veinticinco años la población sería de catorce millones, y como el alimento habría también doblado, bastaría a su manutención. En los veinticinco años siguientes, la población sería ya de veintiocho millones y el alimento disponible correspondería a una población de tan sólo veintiún millones. En el periodo siguiente la población sería de cincuenta y seis millones y las subsistencias apenas serían suficientes para la mitad de esa población. Y al término del primer siglo la población habría alcanzado la cifra de 112 millones mientras los víveres producidos corresponderían al sustento de treinta y cinco millones, quedando setenta y siete millones de seres totalmente privados de alimento»

Malthus: Primer ensayo sobre la población, 1798

«Algunos autores han intentado dejar sentado que una gran prosperidad y una población numerosa eran la misma cosa; que en consecuencia se debía, en todas las naciones, intentar llevar a la población a su máximo grado de desarrollo, puesto que hasta que la Tierra entera no se encontrara cultivada como un jardín no se podría sostener que estaba suficientemente poblada […]. Una población numerosa no supone en sí misma una gran prosperidad; únicamente exige una producción elevada. En cuanto a la prosperidad, parece encontrarse más bien en aquellos lugares donde la población, cualquiera que se sea su número, se halla abundantemente provista para satisfacer las necesidades de la vida e incluso disfruta de cosas superfluas. Un buen gobierno y un buen sistema de economía política son los únicos que pueden producir estos beneficiosos efectos».

Say, J.B.: Tratado de economía política, 1803.

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