Nuevas fuentes de energía: la electricidad

Introducción de la electricidad en Alemania

Tras muchos ensayos, el equipo de Edison consiguió una lámpara con un filamento de carbono que funcionaba con el paso de la corriente eléctrica. Antes, las lámparas de gas o de aceite eran objetos comunes para iluminar artificialmente una estancia.

«Es en la industria eléctrica donde Alemania ha experimentado su mayor progreso, uno de los resultados directos, sin duda, de sus excelentes escuelas técnicas. En 1880, la electricidad era empleada comercialmente sólo en el telégrafo, y en 1882 el número total de personas empleadas en la industria eléctrica era demasiado pequeño como para ser considerado separadamente. En 1895, había 15000 personas empleadas en la industria eléctrica, y esta cantidad, en el momento presente se estima en 50000. El capital invertido se estima en dos billones de dolares.

Uno de los principales usos de la electricidad es en los tranvías. En 1902, alrededor de 100 ciudades alemanas tenían tranvías elécricos. La Allgemeine Electrizitatsgesellschaft (AEG) tiene tres grandes factorías que emplean a 17000 hombres. Su campo de ventas incluye toda Europa y se extiende a países de ultramar. Gran Bretaña es, con mucho, el mejor cliente, habiendo absorbido en ese año más del 25 % de la exportación total.»

E.D.Howard: “The Cause and Extent of the Recent Industrial Progress of Germany”. Bostón, 1907.

La bombilla incandescente, inventada por Edison en 1878, el momento en que los impresionistas irrumpieron en la escena francesa, será la encargada de iluminar los nuevos espectáculos de la vanguardia, los cenáculos nocturnos de las serate futuristas en Nápoles, Roma o Milán, del Cabaret Voltaire en Zurich o las soirées de los dadaístas parisinos.

El alumbrado de Londres

«Las experiencias iniciadas en Londres el pasado 31 de marzo (1) deben prolongarse durante un año entero; constituyen el ensayo más importante y más serio que jamás se haya hecho hasta hoy para el alumbrado eléctrico de las ciudades. Estas experiencias deben proporcionar resultados muy interesantes sobre la cuestión, discutida tan a menudo y no resuelta todavía, en un problema que preocupa tanto a la opinión pública.

Una parte de la City de Londres ha sido dividida en tres distritos que se han repartido tres compañías. El distrito del Puente de Londres está iluminado por seis potentes focos de arco voltaico, cuyos carbones no son menores de 2 cm. de diámetro y pueden arder durante dieciocho horas consecutivas. La potencia de cada foco varía entre 3.000 y 6.000 bujías (300 a 600 farolas Carcel (2)) siguiendo los puntos en donde se efectúan las mediciones; estos focos están situados sobre grandes mástiles de 24 m. de altura y están dotados de potentes reflectores que proyectan la luz sobre el espacio que ha de ser iluminado. Los seis focos son alimentados cada uno por una máquina separada. Todas estas máquinas se encuentran en una sala. La lámpara más alejada está a más de tres cuartos de muía inglesa de la fábrica eléctrica, lo que representa un conductor de 2.500 yardas (2.400 m.) de longitud […]

Las experiencias están todavía demasiado recientes para que pueda emitirse un juicio inapelable sobre las ventajas o los inconvenientes de los sistemas establecidos hoy día en la ciudad de Londres. Es innegable, sin embargo, que acaba de darse un gran paso y que si el gas no está profundamente amenazado por la luz eléctrica, se encuentra en presencia de un serio competidor con el cual tiene el deber de contar».

Artículo en “La Nature” nº 413, 30 abril 1881

1) Los primeros ensayos de alumbrado eléctrico tuvieron lugar en julio de 1877 en la estación La Chapelle, de Paris, al que siguieron Otras experiencias en la misma ciudad. Pero el primer alumbrado de cierta envergadura fue realizado en Londres en 1881, al que se refiere el texto. Este ensayo tropezaría con dos dificultades: la lámpara utilizada lía voltaica o de arco) era de difícil mantenimiento y, por otro lado, no se podía transportar la electricidad a gran distancia.
(2) La Carcel es una antigua unidad de intensidad lumínica que equivalía a 42 gr. de aceite de colza por hora. Las lámparas de este sistema de iluminación recibían el nombre de farolas Carcel, por el nombre de su inventor a principios del siglo XIX.
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