Los barrios londinenses en la primera mitad del siglo XIX

La industrialización y la organización fabril obligaron a los trabajadores a concentrarse en torno a la fábrica y a trasladarse a las ciudades. El rápido crecimiento de las ciudades originó una fuerte segregación social por barrios. La burguesía edificó nuevos y confortables barrios residenciales, donde la contaminación industrial era menor. Los barrios obreros crecieron rápidamente y a menudo sin ninguna planificación. En medio de la élite y los trabajadores fabriles surgió la clase media, formada por profesionales liberales (abogados, médicos, profesores…). Leamos esta recreación literaria:

“Londres tiene tres partes bien diferenciadas: la City, el West End y los barrios periféricos. (…) La City es el casco antiguo, que conserva un gran número de calles estrechas, mal alineadas, mal edificadas y las orillas del Támesis están abarrotadas de casas. La mayoría de sus habitantes son comerciantes que cuidan con esmero sus prósperos comercios (…).

Barrio obrero londinense

En el West End se encuentra la corte, la alta aristocracia, el comercio elegante, los artistas, la nobleza de provincias. Esta parte de la ciudad es soberbia; las calles están bien construidas, las calles, bien alineadas, aunque excesivamente monótonas. Las mujeres se pasean por ellas lujosamente vestidas (…).

Los barrios del nordeste y del sudeste son, a consecuencia de los bajos precios de las viviendas, habitados mayoritariamente por obreros, prostitutas y toda una turba de hombres que la falta de trabajo y los vicios de todo tipo convierten en vagabundos, o que la miseria y el hambre fuerzan a la mendicidad o a la criminalidad. Allí se encuentran estas pandillas de niños que salen cada noche de sus madrigueras para asaltar la ciudad, donde se entregan al crimen muy seguros de librarse de la policía, que es insuficiente para un territorio tan inmenso.”

FLORA TRISTÁN: Paseos por Londres, 1840

Fuente: Paseando por la Historia, 9 de noviembre de 2009

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