Los inicios del feminismo. Convención de Seneca Falls

Lucretia Mott

Lucretia Mott

En 1848 se celebró en Seneca Falls (Nueva York) la primera convención sobre los derechos de la mujer en EEUU. Estuvo organizada por Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton, y culminó con la Declaración de Seneca Falls o Declaración de sentimientos. Esta declaración, basada en la Declaración de Independencia de los EEUU, constituye uno de los primeros documentos en los que se denuncia las restricciones políticas y civiles a las que estaban sometidas las mujeres, como el no poder votar, el no poder presentarse a elecciones, el no poder ocupar cargos públicos, el no poder afiliarse a organizaciones políticas, etc.

“Cuando, en el desarrollo de la historia, un sector de la humanidad se ve obligado a asumir una posición diferente de la que hasta entonces ha ocupado, pero justificada por las leyes de la naturaleza y del entorno que Dios le ha entragado, el respeto merecido por las opiniones humanas exige que se declaren las causas que impulsan hacia tal empresa.

Mantenemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres y mujeres son creados iguales; que están dotados por el Creador de ciertos derechos inalienables, entre los que figuran la vida, la libertad y el empeño de la felicidad; que para asegurar estos derechos son establecidos los gobiernos, cuyos justos poderes derivan del consentimiento de los gobernados. Siempre que cualquier forma de gobierno atente contra esos fines, el derecho de los que sufren por ello consiste en negarle su lealtad y reclamar la formación de uno nuevo, cuyas bases se asienten en los principios mencionados y cuyos poderes se organicen de la manera que les parezca más adecuada para su seguridad y felicidad.

La prudencia impondrá, ciertamente, que los gobiernos largamente establecidos no debieran ser sustituidos por motivos intrascendentes y pasajeros, y consecuentemente, la experiencia ha mostrado que el ser humano está más dispuesto a sufrir, cuando los males son soportables, que a corregirlos mediante la abolición de los sistemas de gobierno a los que está acostumbrado. No obstante, cuando una larga cadena de abusos y usurpaciones, que invariablemente persiguen el mismo objetivo, muestra la intención de someter a la humanidad a un despotismo absoluto, el deber de ésta consiste en derribar semejante gobierno y prepararse a defender su seguridad futura. Tal ha sido la paciente tolerancia de las mujeres respecto a este gobierno y tal es ahora la necesidad que las empuja a exigir la igualdad a que tienen derecho.

La historia de la humanidad es la historia de las repetidas vejaciones y usurpaciones perpetradas por el hombre contra la mujer, con el objetivo directo de establecer una tiranía absoluta sobre ella. Para demostrarlo vamos a presentarle estos hechos al ingenio mundo.

Nunca le ha permitido que la mujer disfrute del derecho inalienable del voto.

La ha obligado a acatar leyes en cuya elaboración no ha tenido participación alguna.

Le ha negado derechos reconocidos a los hombres más ignorantes e inmorales, tanto americanos como extranjeros.

Relación de asistentes a la Convención

Relación de asistentes a la Convención

Habiéndola privado de este primer derecho de todo ciudadano, el del sufragio, y habiéndola dejado; por tanto, sin representación en las asambleas legislativas, la ha oprimido por todas partes.

Si está casada, la ha convertido civilmente muerta, ante los ojos de la ley.

La ha despojado de todo derecho de propiedad, incluso a los jornales que ella misma gana.

La ha convertido en un ser moralmente irresponsable, ya que, con la sola condición de que no sean cometidos ante el marido, puede perpetrar todo tipo de delitos. En el contrato de matrimonio se le exige obediencia al marido, convirtiéndose éste, a todos los efectos, en su amo, ya que la ley le reconoce el derecho de privarle de libertad y someterla a castigos.

Él ha dispuesto las leyes del divorcio de tal manera que no se tiene en cuenta la felicidad de la mujer, tanto a sus razones verdaderas y, en caso de separación, respecto a la designación de quién debe ejercer la custodia de los hijos, como en que la ley supone, en todos los casos, la supremacía del hombre y deja el pdoer en sus manos.

Después de despojarla de todos los derechos como mujer casada, si es soltera y posee fortuna, está gravada con impuestos para sostener un gobierno que no la reconoce más que cuando sus bienes pueden serle rentables.

Él ha monopolizado casi todos los empleos lucrativos y en aquéllos en los que ella puede desempeñar, no recibe más que una remuneración misérrima. Él le ha cerrado todos los caminos que conducen a la fortuna y a la fama, y que él considera más honrosos para él. No se la admite ni como profesor de medicina, ni de teología, ni de derecho.

Le ha negado la oportunidad de recibir una educación adecuada, puesto que todos los colegios están cerrados para ella.

Tanto en la Iglesia como en el Estado, no le permite que ocupe más que una posición subordinada, pretendiendo tener una autoridad apostólica que la excluye de todo ministeria y, salvo en muy contadas excecpciones, de toda participación pública en los asusntos de la Iglesia. Ha creado un sentimiento público falso al dar al mundo un código de moral diferente para el hombre y para la mujer, según el cual ciertos delitos morales que excluyen a la mujer de la sociedad, no sólo no se toleran en el hombre, sino que se consideran de muy poca importancia en él.

Ha usurpado incluso las prerrogativas del mismo Jehová, al pretender que tiene derecho a asignar a la mujer un campo de acción cuando, en realidad, esto es privativo de su conciencia y de su dios. Él ha tratado por todos los medios posibles de destruir su confianza en sus propias virtudes, de disminuir su propia estima y de conseguir que esté dispuesta a llevar una vida de dependencia y servidumbre.

Por lo tanto, en vista de esta total privación de derechos civiles de una mitad de los habitantes de este país, de su degradación social y religiosa – a causa de las injustas leyes a que nos hemos referido – y porque las mujeres se sienten vejadas, oprimidas y fraudulentemente despojadas de sus más sagrados derechos, insistimos en que sean inmediatamente admitidas a todos los derechos y privilegios que les pertenecen como ciudadanas de los Estados Unidos.

Elizabeth Cady Stanton

Elizabeth Cady Stanton

Al emprender la gran tarea que tenemos ante nosotras, anticipamos que no escasearán los conceptos erróneos, las malas interpretaciones y las ridiculizaciones, empero, a pesar de ello, estamos dispuestas a conseguir nuestro objetivo, valiéndonos de todos los medios a nuestro alcance. Vamos a utilizar agentes, vamos a hacer circular folletos, presentar peticiones a las cámaras legislativas del Estado y nacionales, y asimismo, trataremos de llegar a los púlpitos y a la prensa para ponerlos de nuestra parte. Esperaremos que esta Convención vaya seguida de otras convenciones en todo el país.

RESOLUCIONES

CONSIDERANDO: Que está convenido que el gran precepto de la naturaleza es que “el hombre ha de perseguir su verdadera y sustancial felicidad”. Blackstone en sus Comentarios señala que puesto que esta Ley de la naturaleza es coetánea con la humanidad y fue dictada por Dios, tiene evidentemente primacía sobre cualquier otra. Es obligatoria en toda la tierra, en todos los países y en todos los tiempos; ninguna ley humana tiene valor si la contradice, y aquéllas que son válidas derivan toda su fuerza, todo su valor y toda su autoridad mediata e inmediatamente de ella; en consecuencia:

DECIDIMOS: Que todas aquellas leyes que sean conflictivas en alguna manera con la verdadera y sustancial felicidad de la mujer, son contrarias al gran precepto de la naturaleza y no tienen validez, pues este precepto tiene primacía sobre cualquier otro.

DECIDIMOS: Que la mujer es igual al hombre – que así lo pretendió el Creador – y que por el bien de la raza humana exige que sea reconocida como tal.

DECIDIMOS: Que las mujeres de este país deben ser informadas en cuanto a las leyes bajo las cuales viven, que no deben seguir proclamando su degradación, declarándose satisfechas con su actual situación ni su ignorancia, aseverando que tienen todos los derechos que desean.

DECIDIMOS: Que puesto que el hombre pretende ser superior intelectualmente y admite que la mujer lo es moralmente, es preeminente deber suyo animarla a que hable y predique en todas las reuniones religiosas.

DECIDIMOS: Que la misma proporción de virtud, delicadeza y refinamiento en el comportamiento que se exige a la mujer en la sociedad, sea exigido al hombre, y las mismas infracciones sean juzgadas con igual severidad, tanto en el hombre como en la mujer.

DECIDIMOS: Que la acusación de falta de delicadeza y de decoro con que tanta frecuencia se inculpa a la mujer cuando dirige la palabra en público, proviene, y con muy mala intención, de los que con su asistencia fomentan su aparición en los escenarios, en los conciertos y en los circos.

DECIDIMOS: Que la mujer se ha mantenido satisfecha durante demasiado tiempo dentro de unos límites determinados que unas costumbres corrompidas y una tergiversada interpretación de las sagradas Escrituras han señalado para ella, y que ya es hora de que se mueva en el medio más amplio que el creador le ha asignado.

DECIDIMOS: Que es deber de las mujeres de este país asegurarse el sagrado derecho del voto.

DECIDIMOS: Que la igualdad de los derechos humanos es consecuencia del hecho de que toda la raza humana es idéntica en cuanto a capacidad y responsabilidad.

DECIDIMOS, POR TANTO: Que habiendo sido investida por el Creador con los mismos dones y con la misma conciencia de responsabilidad para ejercerlos, está demostrado que la mujer, lo mismo que el hombre, tiene el deber y el derecho de promover toda causa justa por todos los medios justos; y en lo que se refiere a los grandes temas religiosos y morales, resulta muy en especial evidente su derecho a impartir con su hermano sus enseñanzas, tanto en público como en privado, por escrito o de palabra, o a través de cualquier modo adecuado, en cualquier asamblea que valga la pena celebrar; y por ser esto una verdad evidente que emana de los principios de implantación divina de la naturaleza humana, cualquier costumbre o implantación que le sea adversa, tanto si es moderada como si lleva la sanción canosa de la antigüedad, debe ser considerada como una evidente falsedad y en contra la humanidad”.

Declaración de Seneca Falls, Nueva York, 19 de julio de 1848

Fuente: DHpedia

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Cesión de Hong Kong a la República Popular China

Firma de la cesión de Hong Kong a China, Beijing, 19 de diciembre de 1984

Firma de la cesión de Hong Kong a China, Beijing, 19 de diciembre de 1984

El proceso de cesión de Hong Kong a la República Popular China se inicia con la firma de la Declaración Conjunta Chino-Británica de 19 diciembre de 1984. En 1985 se constituye, por una parte, la Comisión de Elaboración para la Ley Fundamental, compuesta por cincuenta y nueve personalidades de las que veintitrés son ciudadanos de Hong Kong y, por otra, el Comité Consultivo para la Ley Fundamental, integrado por ciento ochenta representantes de diversos círculos de Hong Kong. Tras cuatro años y ocho meses de reuniones y debates, la VII Asamblea Popular Nacional examinó y aprobó la Ley Fundamental, que entró en vigor a partir del 1 de julio de 1997.

El gobierno de la República Popular China y el Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte han hecho con satisfacción un recuento de las relaciones amistosas existentes entre los Gobiernos y pueblos de los dos países en los años recientes y coinciden en que una apropiada solución negociada de la cuestión de Hong Kong, legada de la historia, contribuye al mantenimiento de la prosperidad y la estabilidad de Hong Kong y a la ulterior consolidación y desarrollo de las relaciones entre los dos países sobre una nueva base. Por consiguiente, han acordado a través de consultas entre las delegaciones de los dos Gobiernos, dar la siguiente declaración:

1. El Gobierno de la República Popular China declara que la recuperación del área de Hong Kong (incluyendo la Isla de Hong Kong, Kowloon y los Nuevos Territorios, denominados en adelante “Hong Kong”) encarna la aspiración común de todo el pueblo chino, y que ha decidido reasumir el ejercicio de soberanía sobre Hong Kong a partir del 1º de julio de 1997.

2. El Gobierno del Reino Unido declara que devolverá Hong Kong a la República Popular China el 1º de julio de 1997.

3. El Gobierno de la República Popular China declara que las políticas fundamentales de la República Popular China con respecto a Hong Kong son las siguientes:

(1) Para salvaguardar la unidad nacional y la integridad territorial y tomando en consideración la historia y las realidades de Hong Kong, la República Popular China se ha resuelto a establecer, de conformidad con las estipulaciones del Artículo 31 de la Constitución de la República Popular China, una Región Administrativa Especial en Hong Kong en el momento de reasumir el ejercicio de soberanía sobre Hong Kong.

(2) La Región Administrativa Especial de Hong Kong se subordinará directamente al Gobierno Popular Central de la República Popular China. Ella gozará de un alto grado de autonomía, excepto en los asuntos exteriores y de defensa que son de responsabilidad del Gobierno Popular Central.

(3) La Región Administrativa Especial de Hong Kong estará investida de los poderes ejecutivo y legislativo y el judicial independiente, incluído el de sentencia en última instancia. Las leyes actualmente vigentes en Hong Kong se mantendrán inalterables en lo fundamental.

(4) El Gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong estará integrado por habitantes locales. El jefe ejecutivo será nombrado por el Gobierno Popular Central sobre la base de los resultados de la elección o consultas llevadas a cabo en la localidad. Los principales funcionarios serán propuestos por el jefe ejecutivo de la Región Administrativa Especial de Hong Kong al Gobierno Popular Central para los efectos de nombramiento. Los ciudadanos chinos y extranjeros que hayan trabajado anteriormente en los servicios público y policial en los departamentos gubernamentales permanecerán en su empleo. Ingleses o extranjeros de otra nacionalidad podrán ser empleados como asesores o para desempeñar determinados cargos públicos en los departamentos gubernamentales de la Región Administrativa Especial de Hong Kong.

(5) Se mantendrán inalterables los vigentes sistemas social y económico así como el modo de vivir en Hong Kong. Los derechos y las libertades, como los de la persona, opinión, prensa, reunión, asociación, viaje, mudanza, comunicación, huelga, opción de ocupación, investigación académica y creencia religiosa, serán garantizados por la ley en la Región Administrativa Especial de Hong Kong. La propiedad privada y la empresarial, el derecho legítimo de sucesión así como las inversiones foráneas serán protegidos por la ley.

(6) La Región Administrativa Especial de Hong Kong mantendrá el status de puerto franco y territorio aduanero independiente.

(7) La Región Administrativa Especial de Hong Kong preservará el status de un centro financiero internacional y continuarán abiertos sus mercados de divisas, oro, valores y futuros. Será libre el flujo del capital. El dólar de Hong Kong seguirá circulando y se mantendrá libremente convertible.

(8) La Región Administrativa Especial de Hong Kong mantendrá finanzas independientes. El Gobierno Popular Central no recaudará impuestos en la Región.

(9) La Región Administrativa Especial de Hong Kong podrá establecer vínculos económicos mutuamente beneficiosos con el Reino Unido y otros países, cuyos intereses económicos en Hong Kong serán atendidos debidamente.

(10) Bajo el nombre de “Hong Kong, China”, la Región Administrativa Especial de Hong Kong podrá, por su cuenta, mantener y desarrollar relaciones económicas y culturales y concertar acuerdos pertinentes con países y regiones así como las organizaciones internacionales concernientes.

El Gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong podrá, por su cuenta, expedir documentos de viaje para la entrada en y la salida de Hong Kong.

(11) La preservación del orden público en la Región Administrativa Especial de Hong Kong estará a cargo del Gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong.

(12) Las políticas fundamentales arriba mencionadas de la República Popular China sobre la cuestión de Hong Kong y la aclaración de dichas políticas en el Anexo I de esta Declaración Conjunta serán establecidas por la Asamblea Popular Nacional de la República Popular China en una Ley Fundamental de la Región Administrativa Especial de Hong Kong de la República Popular China, y seguirán invariables por espacio de 50 años.

4. El Gobierno de la República Popular China y el Gobierno del Reino Unido declaran que, durante el período de transición comprendido entre la fecha de entrada en vigor de esta Declaración Conjunta y el 30 de junio de 1997, el Gobierno del Reino Unido se encargará de la administración de Hong Kong con miras a mantener y preservar su prosperidad económica y estabilidad social; y que el Gobierno de la República Popular China brindará su cooperación al respecto.

5. El Gobierno de la República Popular China y el Gobierno del Reino Unido declaran que, a fin de asegurar la feliz transmisión de poder en 1997 y en vista de una efectiva aplicación de esta Declaración Conjunta, se creará un Grupo Conjunto de Enlace Sino-Británico una vez entrada en vigor esta Declaración Conjunta, el cual se constituirá y funcionará en concordancia con las disposiciones del Anexo II de la presente Declaración Conjunta.

6. El Gobierno de la República Popular China y el Gobierno del Reino Unido declaran que los arriendos de tierra en Hong Kong y otros asuntos pertinentes serán tratados de acuerdo con las estipulaciones del Anexo III de la presente Declaración Conjunta.

7. El Gobierno de la República Popular China y el Gobierno del Reino Unido coinciden en llevar a efecto las anteriores declaraciones y los Anexos de esta Declaración Conjunta.

8. Esta Declaración Conjunta será sometida a ratificación y entrará en vigor en la fecha del canje de instrumentos de ratificación, que tendrá lugar antes del 30 de junio de 1985 en Pekín. Esta Declaración Conjunta y sus Anexos serán igualmente válidos.

Dada en Pekín, a los diecinueve días del mes de diciembre del año mil novecientos ochenta y cuatro, en dos ejemplares escritos en los idiomas chino e inglés, siendo ambos textos igualmente auténticos.

Por el Gobierno de la República Popular China. Zhao Ziyang

Por el Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Margaret Thatcher

Fuentes:  http://www.ceri-fog.org/publicaciones/meridiano/meri15(1).htm;

#r-p-china, #reino-unido

La colonización europea en China

China: pastel de reyes y de emperadores. Caricatura publicada en Le Petit Journal, hacía 1885

China: pastel de reyes y de emperadores. Caricatura publicada en Le Petit Journal, hacía 1885

“Pero existe una categoría de extranjeros malhechores que fabrican opio y lo traen a nuestro país para venderlo, incitando a los necios a destruirse a sí mismos, simplemente con el fin de sacar provecho. Anteriormente, el número de fumadores de opio era reducido; pero ahora el vicio se ha extendido por todas partes y el veneno va penetrando cada vez más profundamente (…) Por este motivo, hemos decidido castigar con penas muy severas a los mercaderes y a los fumadores de opio, con el fin de poner término definitivamente a la propagación de este vicio. Parece ser que esta mercancía envenenada es fabricada por algunas personas diabólicas en lugares sometidos a vuestra ley (…) He oído decir que en vuestro país está prohibido fumar opio. Ello significa que no ignoráis hasta qué punto resulta nocivo. Pero en lugar de prohibir el consumo del opio, valdría más que prohibieseis su venta o, mejor aún, su producción (…)

Todo opio que se descubre en China se echa en aceite hirviendo y se destruye. En lo sucesivo, todo barco extranjero que llegue con opio a bordo será incendiado (…) Entonces, no solo no obtendréis ningún beneficio de nosotros, sino que os arruinaréis en el negocio. (…) No digáis luego que no se os avisó a tiempo.”

Lin Ze-xu. Carta a la reina Victoria. 1839.

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“Nosotros hemos comprobado, bárbaros ingleses, que habéis desarrollado una naturaleza y una costumbres de lobo, saqueando y robando bienes por la fuerza (…). Habéis venido a nuestro país con espíritu de lucro. ¿Qué conocimientos tenéis de nosotros? Vuestra ansia de ganancias se parece a la voracidad de los animales. En cambio, ignoráis nuestras leyes y nuestras instituciones; nada sabéis de principios justos (…). Más allá de la fortaleza de vuestros barcos, de la violencia del disparo de vuestros fusiles y de la potencia de vuestros cañones, ¿qué otras cualidades tenéis?”

Panfleto de una sociedad secreta china. Cantón. 1856.

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“- La invasión de nuestro mercado por billetes de banco supone quizá una pérdida de cien millones de dólares

– El aumento de los gastos de transporte asciende a un centenar de millones de dólares.

– Las tarifas, las rentas anuales y el precio de las tierras de las concesiones y los terrenos cedidos se elevan a cuatrocientos millones de dólares.

– Las empresas privilegiadas suponen una pérdida de cien millones de dólares.”

Sun Yat-Sen: Perjuicio económico ocasionado a China, 1912

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