Nuevas formas de trabajo. El fordismo

Trabajo en cadena

Trabajo en cadena

Nuestra primera manera de hacer el ensamblaje consistía en subir nuestro vehículo a un sitio, los obreros trayendo las piezas a medida que las necesitaban, como cuando se construye una casa […].

Nuestro primer progreso consistió en llevar el trabajo al obrero, en lugar de desplazarse el obrero al trabajo. Hoy en dia, todas nuestras operaciones se inspiran en estos dos principios: ningun trabajador debe de tener más que un paso que dar; siempre que sea posible, ningún trabajador debe inclinarse […] El resultado de la aplicacion de estos principios es reducir para el obrero la necesidad de pensar y reducir sus movimientos al minimo. Debe, siempre que sea posible, tener que hacer una sola cosa con un solo movimiento […]. El trabajador no debe ser obligado a la precipitación: no debe tener un segundo menos de los que le haga falta, ni un segundo de más […]. Algunos obreros no hacen más que una o dos pequeñas operaciones. […] El hombre que coloca una pieza no la fija: la pieza puede no estar completamente fijada hasta que no intervengan más obreros. El hombre que coloca un perno no coloca la tuerca. El hombre que coloca la tuerca no la atornilla.

Ningún tema es más importante que el de los salarios. Si nosotros repartimos mucho dinero, éste acaba gastándose y este enriquece a los negociantes, los vendedores, los fabricantes y los trabajadores, y esta prosperidad se traduce en un aumento de la demanda de nuestros automóviles […] Fijamos el salario mínimo a cinco dólares diarios, al mismo tiempo que redujimos la jornada laboral a ocho horas en lugar de nueve, y la semana, a cuarenta y ocho horas.

Henry Ford: Mi vida y mi obra, 1925

Cadena de montaje del Ford T1

“Mi principio es el de abaratar los precios, extender las operaciones y perfeccionar nuestros coches. Es preciso señalar que la reducción del precio está en primera línea. Yo nunca he considerado el precio de producción como una cosa fija. En consecuencia, comienzo por reducir los precios para vender más. Después se pone uno a trabajar, y se trata de obtener un precio de fabricación más bajo […].

Cuando se fija un precio de venta bastante bajo se fuerza a todos los servicios de la fábrica a dar el más alto rendimiento posible; la bajada del precio obliga a cada uno a buscar los más insignificantes beneficios. Este reto me hace encontrar nuevas ideas en materia de fabricación y venta […].

Por suerte, los salarios altos contribuyen a la bajada del coste de fabricación, los obreros se hacen cada vez más laboriosos una vez que se les libera de las preocupaciones ajenas a su trabajo.

La fijación del salario de la jornada de ocho horas a cinco dólares fue una de las mejores economías que he hecho, pero subiéndolo a seis dólares hice una mejor todavía. Hasta dónde llegaremos por este camino, lo ignoro. Probablemente podría encontrar hombres que harían por tres dólares al día el género de trabajo que pago a seis dólares […]. Pero yo estimo que necesitaría dos o quizá tres de esos obreros a bajo precio para reemplazar cada uno de mis obreros bien pagados […].

En cuanto a los precios de venta, nuestro tractor, por ejemplo, se vendía en un primer momento a 756 dólares; después a 650; más tarde a 625; y recientemente hemos disminuido su precio un 37% y lo vendemos a 395 dólares. Si hemos podido bajar su precio hasta tal punto es porque hemos empezado a fabricar tractores en masa”.

Henry Ford, Mi vida y mi obra, 1925

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