La colonización de África

«En nombre de Dios Todopoderoso,

África, antes de 1880

África, antes de 1880

S.M. el Emperador de Alemania, Rey de Prusia; S.M. el Emperador de Austria, Rey de Hungría; S.M. el Rey de los Belgas, S.M el rey de Dinamarca; S.M. el Rey de España, el Presidente de los Estados Unidos de América, el Presidente de la República Francesa; S. M. la Reina del Reino Unido, de Gran Bretaña e Irlanda, Emperatriz de las indias; S.M. el Rey de Italia, S. M. el Rey de los Países Bajos, S.M. el Rey de Portugal, S.M. el Emperador de todas las Rusias, S.M, el Rey de Sucia y de Noruega, S.M. el Emperador de los Otomanos:

Deseando establecer en un espíritu de entendimiento mutuo las condiciones más favorables al desarrollo el comercio y de la civilización en determinadas regiones de Africa, y asegurar a todos los pueblos las ventajas de la libre navegación por los principales ríos africanos que desembocan en el Océano Atlántico; deseosos, por otra parte, de prevenir los malentendidos y las disputas que pudieran suscitar en lo futuro las nuevas tomas de posesión efectuadas en las costas de África, y preocupados al mismo tiempo por lo medios de aumentar el bienestar moral y material de las poblaciones indígenas, han resuelto, previa invitación que les ha sido cursada por el Gobierno imperial de Alemania, de acuerdo con el Gobierno de la República Francesa, reunir a tal objeto una Conferencia en Berlín, y han nombrado sus plenipotenciarios los cuales, provistos de plenos poderes han discutido y adoptado sucesivamente:

Capítulo 1. Declaración relativa a la libertad de comercio en la cuenca del Congo, sus desembocaduras y países circunvecinos.

Artículo 1. El comercio de todas naciones gozará de una completa libertad: 1º) en todos los territorios drenados por el Congo y por sus afluentes, incluidos el lago Tanganica y sus tributarios orientales; 2º) en zona marítima que se extiende sobre el Océano Atlántico desde […]; 3º) en la zona que se extiende al este de la cuenca del Congo, tal y como queda delimitada más arriba, hasta el Océano Indico […] hasta la embocadura del Zambeze.

Artículo 2. Todos los pabellones, sin distinción de nacionalidad, tendrán libre acceso a todo el litoral de los territorios arriba enumerados, a los ríos que tengan su desembocadura sobre el mismo, a todas las aguas del Congo y de sus afluentes incluyendo los lagos, a todos los puertos, situados a orillas de estas aguas […]. Todos los pabellones, sin distinción de nacionalidad, podrán llevar a cabo toda clase de transportes y ejercer el cabotaje marítimo y fluvial, así como el barcaje.

Artículo 3. Toda mercancía importada en estos territorios por vía marítima o fluvial o terrestre, cualquiera que se a su procedencia o el pabellón bajo el cual se realizará la importación no habrán de pagar más impuestos que aquellos que pudieran ser exigidos en calidad de equitativa compensación por gastos útiles para el comercio […].

Artículo 4. Las mercancías importadas en estos territorios permanecerán libres de derechos de entrada y de tránsito.

Artículo 5. Toda potencia que ejerza o llegara a ejercer derechos de soberanía en los territorios referidos, no podrá conceder en ellos monopolio ni privilegio de ninguna especie en materia comercial.

Disposiciones relativas a la protección de los indígenas. de los misioneros y de los viajeros, y a la libertad religiosa.

Artículo 6. Todas las potencias que ejerzan derechos de soberanía o influencia en los mencionados territorios se comprometen a velar por la conservación de las poblaciones indígenas y por la mejora de sus condiciones morales y materiales de existencia, así como a contribuir a la supresión de la esclavitud y sobre todo a la trata de negros. Las potencias indicadas protegerán y favorecerán, sin distinción de nacionalidades ni de cultos, todas las instituciones y empresas religiosas, científicas o de caridad, creadas y organizadas para estos fines o encaminadas a instruir a los indígenas y a hacerles comprender y apreciar las ventajas de la civilización. Los misioneros cristianos, los sabios y los exploradores, así como sus escoltas, bienes y colecciones, serán igualmente objeto de una protección especial. La libertad de conciencia y la tolerancia religiosa quedan expresamente garantizadas, tanto a los indígenas como a los nacionales y a los extranjeros.

Capítulo II. Declaración referente a la trata de esclavos.

Artículo 9. Estando prohibida la trata de esclavos en virtud de los principios de derecho de gentes, según se hallan reconocidos por las potencias signatarias, y debiendo considerarse también como prohibidas las operaciones que por tierra o por mar proporcionan esclavos para la trata, las potencias que ejercen o que ejercieran derechos de soberanía o que tengan influencia en los territorios que forman la cuenca convencional del Congo, declaran que aquellos territorios no podrán servir de mercado ni de vía de tránsito para la trata de esclavos de cualquiera raza que sean, comprometiéndose cada una de estas potencias a emplear todos los medios que estén a su alcance para concluir con este Comercio y para castigar a los que se ocupan de él.

África, 1914

Capítulo III. Declaración relativa a la neutralidad de los territorios comprendidos en la cuenca convencional del Congo.

Artículo 10. Con objeto de dar una nueva garantía de seguridad al comercio y a la industria y de favorecer mediante el mantenimiento de la paz, el desarrollo de la civilización en las regiones mencionadas en el artículo 1 y colocadas en régimen de libertad comercial, las Altas Partes firmantes de la presente Acta y las que en lo sucesivo prestaron su adhesión a la misma se comprometen a respetar tales regiones, incluyendo las aguas territoriales correspondientes, en tanto las potencias que ejercen o llegaran a ejercer derechos de soberanía o de protectorado sobre aquellos territorios, usando de la facultad de proclamarse neutrales, cumplan los deberes que impone la neutralidad.

Artículo 12. En cado de que surgiera un disentimiento grave entre potencias firmantes de la presente acta o potencias que en lo sucesivo prestasen su adhesión a la misma, con motivo o dentro de los límites de los territorios mencionados en el art. 1 y colocados en régimen de libertad comercial, tales potencias se comprometen a recurrir a la mediación de una o varias potencias amigas, antes de recurrir a las armas. Las mismas potencias se reservan, en el caso apuntado, la facultad de recurrir al procedimiento del arbitraje.

Capítulo IV. Acta de Navegación del Congo.

Artículo 13. La navegación del Congo, sin exceptuar ninguna de sus ramificaciones ni salidas, es y permanecerá enteramente libre para los buques mercantes cargados o en lastre de todas las naciones, tanto para el transporte de mercancías como para el de viajeros. Dicha navegación deberá conformarse a las disposiciones de la presente acta de navegación, así como a los reglamentos que se establezcan en ejecución de la misma. En el ejercicio de esta navegación, los súbditos y los pabellones de todas las naciones serán tratados, a todos los respectos, en pie de absoluta igualdad […]. Estas disposiciones son reconocidas por las potencias firmantes como parte, para lo sucesivo, del derecho público internacional.

Artículo 25. Las disposiciones de la presente acta de navegación continuarán estando en vigor entiempo de guerra. En consecuencia, la navegación de todas las naciones, neutrales o beligerantes, será libre, en todo tiempo y para uso del comercio, por el Congo, sus ramificaciones, afluentes y desembocaduras, así como por el mar territorial situad frente a las desembocaduras del río.

Capítulo V. Acta de Navegación del Niger.

Articulo 26. La navegación del Níger, sin exceptuar ninguno de sus brazos y desembocaduras, es y continuará siendo completamente libre para los buques mercantes de todas las naciones, con cargamento o en lastre, así para el transporte de mercancías como de viajeros, pero deberá sujetarse a las disposiciones de esta Acta de Navegación y a los reglamentos que se establezcan para su cumplimiento.

Capítulo VI. Declaración relativa a las condiciones esenciales requeridas para que sean consideradas efectivas las nuevas ocupaciones en las costas del continente africano.

Artículo 34. Toda potencia que en lo sucesivo tome posesión de un territorio situado en la costa del continente africano, pero fuera de sus posesiones actuales, o que no poseyendo ninguno hasta entonces, llegase a adquirirlo, así como toda potencia que se haga cargo en aquélla de un protectorado, acompañará al Acta respectiva de una notificación dirigida a las restantes potencias firmantes de la presente Acta, con objeto de ponerlas en condiciones de hacer valer sus reclamaciones, si hubiera lugar a ellas.

Artículo 35. Las potencias firmantes de la presente Acta reconocen la obligación de asegurar, en los territorios ocupados por ellas del continente africano, la existencia de una autoridad suficiente para hacer respetar los derechos adquiridos y, llegado el caso, la libertad de comercio y de tránsito en las condiciones en que fuese estipulada.

Artículo 36. Las potencias firmantes de este Acta general se reservan introducir en ella, en lo sucesivo, y de común acuerdo, las modificaciones y mejoras cuya utilidad haga conocer la experiencia.

En fe de lo cual, los plenipotenciarios respectivos han firmado esta Acta General y han puesto en ella el sello de sus armas».

Acta General de la Conferencia de Berlín, de 26 de febrero de 1885.

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