La llegada al poder del nazismo (1933-1939). Ideología y acción política

Adolf Hitler

«El principio esencial que debemos observar está en que el Estado no es un fin, sino un medio. El Estado es el fundamento en el que ha de apoyarse la más alta cultura humana, pero es incapaz de engendrar esta última. Para ello se requiere la presencia de una raza dotada de capacidad para la civilización. Podrá haber en el mundo cientos de Estados modelos y. sin embargo, si el conservador de la cultura. el ario, se extinguiese. no podría subsistir cultura alguna cuyo nivel intelectual fuese comparable con el de las grandes naciones de hoy en día. Y aún podemos ir más lejos y afirmar que el hecho de que los hombres forman Estados no puede excluir de ningún modo la posibilidad de que la raza humana desaparezca. suponiendo que la superior capacidad intelectual y la adaptabilidad se pierda debido a la falta de una raza que los ampare.

El Estado como tal no crea un nivel cultural definido: puede, sencillamente, limitarse a contener la raza que lo decide. De aquí que la condición indispensable para engendrar una humanidad superior no sea el Estado. sino la raza que posee las cualidades para ello […].

En su capacidad como Estado, la nación alemana habrá de reunir en torno suyo a todos los alemanes: y no se limitará a escoger lo mejor entre sus elementos raciales originales y a conservarlos. sino que además los elevará lenta y seguramente a una posición de preeminencia […].

En tanto que toda la civilización humana no es otra cosa que el resultado de la capacidad creadora de la personalidad. en la comunidad en general. y en especial entre sus gobernantes. prevalece la ficción de que la autoridad decisiva emana del principio de la dignidad de la mayoría. ficción que comienza a envenenar toda la vida que se encuentra bajo la superficie de la misma y, por consiguiente. a destruirla. La obra demoledora del judaísmo en las diversas esferas de la nación no puede atribuirse en el fondo. sino al perpetuo esfuerzo que esta raza realiza en todas las naciones que la hospedan. con el objeto de socavar la importancia de la personalidad. reemplazándola por la voluntad de la muchedumbre.

Vemos ahora que el marxismo es la forma anunciada de la tentativa judía para abolir la importancia de la personalidad en todos los dominios de la vida humana, aplastándola bajo el peso abrumador del número. En materia de política, esta idea halla expresión en la forma parlamentaria de gobierno. fuente y origen de todos los males. destilados desde el más insignificante concejo de distrito, hasta el poder que gobierna a toda la nación […].

La teoría nacional del mundo debe, por lo tanto, diferenciarse completamente del marxismo: su fe necesita arraigar en la raza y en la importancia de la personalidad. haciendo de estas cosas los pilares que sostengan todo el edificio. Estos son los factores fundamentales de la visión del mundo de la teoría nacional.

El Estado Nacional debe trabajar sin reposo para librar a la. administración, especialmente a la más alta o. en otras palabras. a la dirección política. del principio del gobierno de la mayoría -es decir, la multitud- asegurando así en su lugar la indiscutible autoridad del individuo».

Hitler, A.: Mein Kampf (Mi lucha), 1923

 

Ideología del fascismo y nazismo

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