Factores psicológicos en la crisis de 1929

En la crisis confluyen factores económicos diversos, pero no deben olvidarse los factores psicológicos. Subráyense los que el economista Galbraith considera operantes.

Mapa conceptual sobre los factores que desencadenaron la crisis del 29

«En realidad, cualquier explicación, con pretensiones de satisfacer a la audiencia más avisada, de los acontecimientos ocurridos en otoño de 1929 y después, tiene que conceder una digna importancia al papel desempeñado por el auge especulativo y la consiguiente depresión. Hasta septiembre u octubre de 1929 la recesión de la actividad económica era muy ligera. Como intentaré probar más adelante, se podía suponer razonablemente -hasta después del colapso del mercados- que este movimiento deflacionista podría modificarse pronto en sentido contrario, como ocurrió en 1927, o más tarde en 1949, en situaciones semejantes. No había la menor razón para temer un desastre. Nadie podía prever que la producción, precios, rentas y demás indicadores se mantendrían considerablemente contraídos durante tres largos y funestos años. Y solamente después de producirse el crac aparecieron motivos plausibles para suponer que las cosas podrían ir bastante peor y por mucho más tiempo.

De lo dicho se sigue que la depresión no se produjo -como algunos han sugerido- porque el mercado se diese cuenta de repente que se avecinaba una grave crisis. Cuando el mercado comenzó a contraerse no se podía en absoluto prever una depresión, fuese ésta grave o leve. Queda la posibilidad de que el giro recesionista que tomaron los índices atemorizase a los especuladores, empujándolos a desprenderse del papel y dar así la puntilla a un globo que de todas maneras tenía que desinflarse. Esto ya es más plausible. Ciertas personas muy atentas a la evolución de los índices habrían considerado conveniente vender, arrastrando al resto con su acción. Mas esto no es excesivamente importante, pues es propio de las expansiones especulativas que cualquier cosa -o casi- puede llevarlas al precipicio. Es cierto que cualquier trastorno serio puede quebrar la confianza y obligar a vender a aquellos especuladores que nunca perdieron la esperanza de escabullirse a tiempo, aunque por supuesto después de haberse agotado todas las posibilidades de obtener alguna ganancia resultante de la elevación de los precios. Su pesimismo, entonces, contagiará a los espíritus más simples, para quienes el mercado sería un eterno organismo alcista pero que en esos momentos, revisarán su criterio y venderán. A no tardar, los agentes exigirán un aumento de las fianzas, lo cual obligará a vender a una nueva ola de especuladores. Con lo cual, el globo se deshincha».

Galbraith, J.: El crack del 29, Barcelona, Ariel, 1975, pp. 137-138

Segunda Revolución Industrial. Mapas conceptuales

Los siguientes esquemas os facilitarán el conocimiento y comprensión de los grandes cambios tecnológicos, económicos y empresariales, que se producen en esta época.

Esquema nº 1: planteamiento básico de la Segunda Revolución Industrial.


Esquema nº 2: Factores que posibilitaron la Segunda Revolución Industrial.


Esquema nº 3: Consecuencias de la Segunda Revolución Industrial.

Fuente: Tomás Pérez Historia del Mundo Contemporáneo. Claves

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