La perestroika, según Gorbachov

Miljail Gorbachov

Miljail Gorbachov

La adopción de principios fundarnentales para un cambio radical en la gestón económica fue un gran paso adelante en el programa de la perestroika. Ahora la perestroika se relaciona virtualmente con todos los aspectos principales de la vida pública. Por supuesto, nuestras nociones sobre el contenido, métodos y formas de la perestroika deberán ser desarrolladas, clarificadas y corregidas más adelante. Esto es inevitable y natural. Es un proceso vital. Es indudable que los cambios plantearán nuevos problemas importantes que requerirán soluciones no ortodoxas. Pero el concepto total, el plan total de la perestroika, no solamente desde el punto de vista de la esencia sino también de las partes que la constituyen, resulta claro para nosotros.

La perestroika significa superar el proceso de estancamiento, quebrar el mecanismo que frenaba el progreso, crear un mecanismo confiable y efectivo para la aceleración de progreso social y económico, y darle un mayor dinamismo.

La perestroika significa iniciativa para las masas. Es el amplio desarrollo de la democracia, la autonomía socialista, el impulso de la iniciativa y el esfuerzo creativo, mejoramiento del orden y la disciplina, más trasparencia en la información (glasnot) crítica y autocrítica en todas las ésferas de nuestra sociedad. Es el respeto máximo por el individuo y la mayor consideración por su dignidad personal.

La perestroika es la completa intensificación de la económia soviética, el renacimiento y desarrollo de los principlos del centralismo democrático en el manejo de la economía nacional, la introducción general de los métodos económicos, la renuncia a la gestión a base de ordenes y por métodos administrativos, el estímulo total a la innovación y a la iniciativa socialista.

La perestroika significa un cambio firme hacia los métodos cientifícos, la capacidad para proveer una sólida base científica pare cada nueva iniciativa. Significa la combinación de los logros de la revolución científica y tecnológica con una economía planeada.

La perestrolka quiere decir desarrollo prioritario de la esfera social, dirigido a satisfacer mejor los requerimientos del pueblo soviético: mejores condiciones de vida y trabajo, descanso y recreación, educación y cuidado de la salud. Significa una preocupación incesante por la riqueza espiritual y cultural, por la cultura de cada individuo y de la sociedad en su conjunto.

La perestroika se propone eliminar de la sociedad las deformaciones de la étca socialista, la firme implementación de los principios de la justicia social. Significa la unión de palabras y hechos, derechos y deberes. Es la elevación del trabajo honesto, altamente calificado, la superación de las tendencies a equiparar la remuneración y el consumismo.

Gorbachov, Mijail.

La Perestroika

Ed. Diana. Mexico. 1987.

Reflexión crítica sobre la Perestroika.

Cartel sobre la perestroika, 1988

Cartel sobre la perestroika, 1988

¿Cómo se han alcanzado los objetivos de la “perestroika”, ahora que ésta ya ha comenzado?; ¿Qué política hay que seguir en una situación de crisis económica, peligrosos signos de desintegración y caos y de temor al mañana?. El pueblo empieza a estar incluso más atemorizado de que las cosas vayan como fueron después de la Revolución de Octubre; de que vuelva a haber divergencia entre los grandes objetivos y los auténticos resultados históricos… En una situación en que el nivel de vida está bajando continuamente, el pueblo se preocupa todavía más: ¿vamos por buen camino, usamos los medios adecuados, aplicamos los métodos correctos?. En aquellos días, en los años veinte, también se llegó al límite, y hubo que tomar una decisión histórica para que nuestro gran país continuara avanzando. Después de la Revolución de Octubre y bajo sus banderas el pueblo continuó marchando hacia los objetivos proclamados, y nunca los alcanzó. Esto es lo que diferencia radicalmente la situación actual. Como resultado de la “glasnost” y de la revelación de la verdad, ha penetrado en la memoria social el miedo a los grandes cambios… La gente que no admite la necesidad de la transformación y se ha opuesto a ella, desde hace tiempo quiere aprovecharse de eso. Son las personas ortodoxas y dogmáticas, la gente del pasado, con una forma de pensar estereotipada y una visión limitada de las cosas.

El punto de partida en el concepto de “perestoika” fue la profunda convicción de que no podíamos seguir viviendo como lo hacíamos. He hablado frecuentemente de esto y no intento repetirme a mí mismo aquí. No he lamentado nunca, ni una sola vez, el hecho de haber sido yo el iniciador de un brusco giro en la vida de nuestro país. Lo que gracias a la “glasnost” salió a la luz sobre nuestro pasado confirmaba brutal e inexorablemente que un sistema creado conforme a las normas de la tiranía y el totalitarismo no podía tolerarse por más tiempo, y no simplemente desde un punto de vista moral sino también desde el punto de vista de los intereses básicos del país en los terrenos económico y social. Había ya empujado al país a un callejón sin salida y lo había situado al borde de un abismo. Y continuaba vigente por medio de la fuerza, la mentira, el miedo, la apatía social, además de la ayuda de inyecciones artificiales que dilapidaban recursos y debilitaban el potencial para el futuro. Si hubiéramos conservado el antiguo régimen unos años más, habría habido razones sobradas para hablar del final de la historia de nuestro gran Estado.

(Mijail GORBACHOV, “El Artículo de Crimea”, en El Golpe de Agosto. La Verdad y sus Consecuencias, Barcelona, 1991, pp. 143 y ss.)

Disolución de la Unión Soviética, 1991

Miljail Gorbachov

Queridos compatriotas, conciudadanos.

Como consecuencia del escenario recién formado: la creación de la Comunidad de Estados Independientes, ceso en mi actividad como presidente de la Unión Soviética. Tomo esta decisión en consideraciones basadas en principios.

Firmemente he apoyado la independencia, la autonomía de las naciones, la soberanía de las repúblicas, pero al mismo tiempo la unidad del país para la preservación del estado de unión.

Los acontecimientos no obstante han seguido un camino diferente. La política que prevaleció fue la de desmembrar el país y desunir el estado, con la que no estoy de acuerdo. Y después de la reunión de Alma-Ata y las decisiones tomadas allí, mi posición en este asunto no ha cambiado. Además, estoy convencido de que decisiones de esa envergadura deberían haberse tomado sobre la base de la consulta de la voluntad popular.

Sin embargo, voy a seguir haciendo todo lo que esté a mi alcance para que los acuerdos firmados allí conduzcan al verdadero acuerdo en la sociedad, y voy a facilitar la salida de la crisis y el proceso de reforma.

Al dirigirme a ustedes por última vez en calidad de presidente de la URSS, considero necesario expresar mi evaluación del camino recorrido desde 1985, especialmente sobre todo que hay una gran cantidad de resoluciones judiciales contradictorias, superficiales y subjetivas sobre esa cuestión.

El destino quiso que cuando me encontraba a la cabeza del estado, ya estaba entonces claro que no todo estaba bien en el país. En él hay mucho de todo: tierra, petróleo y gas, y otras riquezas naturales, y Dios nos dio mucha inteligencia y talento; sin embargo, aun vivimos mucho peor que los países desarrollados y seguíamos retrocediendo detrás de ellos más y más.

La razón ya se podía ver: La sociedad se asfixiaba en el tornillo del sistema burocrático, condenado para servir a la ideología y llevar la carga terrible de la carrera armamentista. Esto había llegado al límite de sus posibilidades. Todos los intentos de reformas parciales -y ha habido muchas-, había sufrido una derrota tras otra. El país estaba perdiendo la perspectiva. No podíamos seguir viviendo así. Todo debía ser cambiado radicalmente.

El proceso de renovación del país y los cambios radicales en el mundo, resultó ser mucho más complicado de lo que cabía esperar. Pero, lo que se ha hecho dará su resultado a su debido tiempo.

Esta sociedad adquirió la libertad, se liberó política y espiritualmente, y esto es el logro principal que aún no hemos entendido completamente, porque no hemos aprendido a usar la libertad.

Sin embargo, el trabajo de importancia histórica se ha logrado. El sistema totalitario que privó al país de la oportunidad de ser exitoso y próspero, hace mucho tiempo que se ha eliminado. Un gran avance se ha logrado en el camino hacia cambios democráticos. Las elecciones libres, la libertad de prensa, las libertades religiosas, los órganos representativos del poder, un multipartidismo (sistema) se convirtió en una realidad; los derechos humanos son reconocidos como principio supremo.

El movimiento a una economía diversa ha comenzado, la igualdad de todas las formas de la propiedad se ha establecido, la gente que trabaja sobre la tierra cobra vida otra vez en el marco de la reforma agraria, los agricultores han aparecido, y millones de acres de tierra están siendo entregados a las personas que viven en el campo y en las ciudades.

La libertad económica del productor se ha legalizado, y el espíritu emprendedor, la participación, la privatización están cobrando impulso. En la transformación de la economía hacia un mercado, es importante recordar que todo esto se hace por el bien de la persona. En estos momentos difíciles, todos debemos realizar acciones por la protección social, especialmente para las personas mayores y los niños.

Vivimos en un mundo nuevo. La guerra fría se ha terminado, la carrera armamentista se ha parado, al igual que la militarización insana que mutiló nuestra economía, la psiquis y la moral públicas. La amenaza de una guerra mundial se ha eliminado. Y una vez más quiero subrayar por mi parte todo lo que se hizo durante el período de transición para mantener un control confiable sobre las armas nucleares.

Nos abrimos al mundo, dejamos de interferir en otros asuntos de la gente, del empleo de tropas más allá de las fronteras del país, y la confianza, la solidaridad y el respeto vino como respuesta.

Las naciones y los pueblos de este país obtuvieron la libertad real de elegir el camino de su autodeterminación. La búsqueda de una reforma democrática del Estado multinacional nos ha traído al umbral de la celebración de un nuevo Tratado de la Unión. Todos estos cambios que exige, han provocado una enorme tensión. Ellos se han llevado a cabo con una fuerte lucha, con una creciente resistencia de los viejos, y con las fuerzas obsoletas.

El antiguo sistema se derrumbó antes de que uno nuevo hubiera tenido tiempo de empezar a trabajar, y la crisis en la sociedad se hizo aún más aguda.

El golpe de agosto trajo la crisis general a su último límite. Lo más dañino de esta crisis es la desintegración de la estructura del estado. Y hoy estoy preocupado por la pérdida de nuestro pueblo de la ciudadanía de un gran país. Las consecuencias pueden llegar a ser muy duras para todos.

Me marcho dejando mi puesto con aprehensión, pero también con esperanza, con la fe, la sabiduría y la fuerza de espíritu de todos ustedes. Somos los herederos de una gran civilización, y su renacimiento a una vida nueva, moderna y digna, ahora depende de todos y cada uno.

Algunos errores sin duda podrían haberse evitado, muchas cosas se podrían haber hecho mejor, pero estoy convencido de que tarde o temprano nuestros esfuerzos comunes dará sus frutos, y nuestras naciones vivirán en una sociedad próspera y democrática.

Deseo todo lo mejor a todos ustedes.

Mijail Gorbachov, Discurso de dimisión de presidente de la URSS, 25 de diciembre de 1991

Fuente: http://constitucionweb.blogspot.com/2011/01/mijail-gorvachov-anuncia-la-disolucion.html

Chernóbil, de central nuclear a bomba en un minuto

Imagen de dos 'liquidadores'. RÍA NOVOSTIHacer experimentos con un reactor nuclear capaz de aportar el 10% de toda la electricidad que necesitaba Ucrania era jugar con fuego. “Los técnicos se negaron, pero sus autoridades les obligaron y tuvieron que hacerlo en contra de su criterio”, recuerda Javier Díez, ingeniero nuclear de la Universidad Politécnica de Catalunya, que por aquel entonces estaba terminando su tesis doctoral.

El plan era reducir progresivamente la potencia del reactor 4, realizar el simulacro de pérdida de electricidad y, 40 segundos después, apagar el sistema por completo. El 25 de abril todo había comenzado como debía y a las dos de la tarde hora local, según lo establecido, se desactivó el sistema de emergencia que permitía enfriar el reactor en caso de recalentamiento. La potencia de las desintegraciones nucleares de uranio que alimentaban el núcleo comenzaron a bajar, como cuenta Mikhail Malko, físico de la Academia de Ciencias de Bielorrusia, en un estudio sobre el accidente basado en datos oficiales del Comité de Seguridad Nuclear de la URSS. Poco después, el gestor de la red eléctrica llamó desde Kiev dando orden de aumentar la potencia pues había un pico de demanda difícil de abastecer sin el reactor 4. Así se hizo todo el día hasta que, pasadas las 11 de la noche, los ucranianos se fueron a la cama, la demanda bajó de golpe y el operador del reactor 4 dio orden de reiniciar el ejercicio en la sala de control. Se volvió a reducir la potencia, pero esta bajó demasiado rápido hasta 30 megavatios, muy lejos de los 720 a los que estaba fijado el simulacro.

En este punto, Malko sigue la narración de Grigori Medvedev, antiguo ingeniero de Chernóbil en la década de 1970 y que trabajaba en el Ministerio de Energía en abril de 1986. Tras el accidente, fue enviado por el Gobierno para esclarecer los hechos. Tras entrevistar a los protagonistas del accidente, Medvedev mantiene que, después del bajón repentino, el operador del reactor, Leonid Toptunov, y el jefe del turno de noche, Alexander Akimov, decidieron apagarlo del todo y olvidar el simulacro. Pero el ingeniero jefe de los reactores 3 y 4, Aleksander Dyatlov, quiso realizar la prueba, impuesta desde lo más alto, y les ordenó que aumentasen la potencia.

Monstruo soviético

El corazón del reactor era un tambor de 12 metros de diámetro en el que había más de cien kilos de uranio refrigerados por agua y rodeados de toneladas de grafito. La decisión de Dyatlov arriesgaba un recalentamiento de ese agua, que pudo empezar a bullir como en una olla a presión hecha de carbón.

Tras la escalada de potencia, la orden de comenzar el simulacro se dio a las 01:23 de la noche. La potencia del reactor siguió en aumento. 40 segundos después, según lo planeado, se dio la orden de pulsar el botón AZ-5, que introduce unas barras de control en el reactor para detener las reacciones atómicas. Pero el núcleo está demasiado caliente, las barras no entran y, en su lugar, se escucha una explosión moderada y, luego, otra mucho mayor. Aunque en la sala de control lo ignoraban, el reactor había reventado.

“En un par de segundos, un potente brillo azul siguió a una explosión enorme. Cuando miré al bloque 4, sólo quedaban dos muros. Estaba todo en ruinas”, dice el testimonio de un operario que estaba a 500 metros del fuego, según el documento de Malko.

“La mitad de todo el combustible saltó por los aires y quedó pulverizado en una nube de virulencia tremenda”, señala Eduardo Gallego, físico nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid. La explosión liberó en diez días 400 veces más radiactividad que la de la bomba de Hiroshima. Esa cantidad, haciendo otra comparación, es mil veces inferior que el material radiactivo dispersado por todo el mundo con las pruebas de bombas atómicas realizadas durante las décadas de 1960 y 1970.

El mundo fue ajeno a la catástrofe hasta el 27 de abril, cuando una central nuclear sueca detectó partículas radiactivas cuyas características no podían venir de ningún otro lugar que Chernóbil. La nube radiactiva se cernía sobre Europa, dejando su peor carga en Ucrania, Bielorrusia y Rusia, que por entonces eran parte de la misma URSS. Sólo después del anuncio sueco, los soviéticos reconocen el accidente y comienzan a evacuar Pripiat, la ciudad más cercana a Chernóbil. El presidente de la URSS, que por aquella época lideraba un movimiento de apertura y transparencia, se tomó su tiempo.

“Publicamos la primera información del accidente en el Pravda del 28 de abril, pero para hablar a la gente necesitaba un análisis más preciso y sustancial. Por eso esperé casi tres semanas antes de presentarme en televisión”, reconocía Mijáil Gorbachov en 2006 durante una entrevista para Cruz Verde Internacional.

El mismo mes que Gorbachov decidió dar la cara, Díaz analizaba en el laboratorio la leche de una vaca que había recogido en su pueblo, Pont de Suert, en Lleida, a casi 2.500 kilómetros de Chernóbil. “Detectamos radiactividad en cantidades no peligrosas para la salud, pero sus isótopos mostraban que provenían de la fisión nuclear de la central”, recuerda el físico. Análisis similares estaban mostrando lo mismo en gran parte de Europa, donde el miedo a lo nuclear se exacerbó por la falta de transparencia de los responsables, algo de lo que también se está culpando ahora a los gestores del accidente de Fukushima.

La peor parte de la catástrofe se la llevaron los primeros liquidadores, operarios de la central que corrieron al reactor tras la explosión para intentar apagarlo. Su corazón se había convertido en lava a 2.500 grados que amenazaba con generar una tercera explosión aún más tóxica. Los tres hombres que se habían enfrentado en la sala de control se volcaron en intentar apagar aquel infierno nuclear. Toptunov y Akimov, que quisieron apagar el reactor desde la sala de control cuando todavía era posible, recibieron dosis de radiación letales tras intentar restablecer a mano el flujo de agua al reactor despanzurrado. Murieron unos días después, antes de que el Gobierno decidiera condecorarles con la orden al valor de la URSS.

Dyatlov, el hombre que quiso seguir adelante con el test, sufrió quemaduras en la cara, las manos y las piernas por la radiación mientras examinaba el exterior del reactor. Sobrevivió, fue expulsado del Partido Comunista y pasó cinco años en la cárcel por violar las normas de seguridad. Su muerte en 1995 por paro cardiaco fue achacada a la radiación que recibió durante su análisis del reactor. Aquel día le acompañaba Nikolai Gorbachenko, el hombre que, diez años después de la catástrofe, se confesaba inmerso en una película de terror y perseguido por una fecha. “El 26 de abril 1975 me casé, el mismo día de 1982 enterré a mi madre. El 26 de abril de 1986 la unidad 4 explotó durante mi turno. Y el 26 de abril de 1993 nació mi nieto. Por eso, ese día, nos reunimos para brindar por la salud y los muertos”, explicó entonces Gorbachenko a su entrevistador.

Nuño Domínguez, Madrid: De central a bomba en un minuto, Público, 24 de abril de 2011

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